EE.UU. busca que ni un solo turista camine por paradisíacas playas cubanas

Por Escrito por: Roberto Morejón

La administración estadounidense entorpece la llegada de los turistas en su empeño de asfixiar la economía de Cuba, donde las autoridades tratan denodadamente de diversificar los mercados emisores.

A sabiendas de que la denominada industria del ocio es para este país caribeño fuente esencial de ingreso de divisas, el conflictivo equipo de Donald Trump, rodeado por legisladores de difuso origen cubano, arrecia las sanciones.

La extraterritorial Ley Helms Burton autoriza presentaciones de demandas en Estados Unidos contra compañías de terceros países que invirtieron en Cuba, en propiedades nacionalizadas por el gobierno revolucionario.

Más de veinte reclamaciones figuran en las cortes del país norteño y la Casa Blanca amenaza con negarles visas a empresarios con negocios en la nación caribeña.

Junto a esa política, Washington suspendió a partir del 10 de diciembre los vuelos regulares desde su territorio hacia nueve destinos en Cuba.

Antes revocó permisos para alquilar aviones a la compañía aérea de la nación antillana.

Ya transcurrieron 5 meses desde la prohibición de los viajes de cruceros a La Habana y otros puertos nacionales.

Paralelamente, aumentaron las coerciones a navieras dedicadas al envío de combustible a la patria de José Martí.

Más de 200 entidades cubanas integran una pretendida lista negra que debe ser consultada por los estadounidenses, porque NO pueden vincularse con ellas.

En la relación figuran hoteles, cinco de ellos agregados en coincidencia con la celebración en La Habana del aniversario 500 de su fundación.

Hacia esa urbe se dirigen muchos de los planes de las autoridades cubanas para ampliar las instalaciones dedicadas a atender turistas de cualquier fuente emisora, interesados en la belleza y seguridad de este país.

La capital tiene en plan 13 nuevos hoteles y en todo el territorio nacional se ejecutan inversiones para el turismo de naturaleza, salud, patrimonial, eventos, cultural y de sol y playa.

La denominada industria sin chimeneas aporta notablemente al tesoro público y sirve de plataforma para que millones de extranjeros conozcan una realidad sugerente, diferente a la dibujada grotescamente por los voceros de Trump.

Es cierto que las coerciones redujeron desde enero a octubre último la entrada de visitantes con respecto a igual período de 2018.

Pero los cubanos se sobrepondrán a las dificultades creadas por Estados Unidos.

Cuentan con mercados emisores de gran interés, como el de Rusia actualmente en auge, que junto al de Canadá y otros habituales siguen apostando por esta plaza.

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