Cuba y las listas negras de Washington

Por Raúl Antonio Capote

Washington incluyó a la Mayor de las Antillas en la lista negra de violadores de la libertad de religión, junto a Nicaragua y al grupo ruso Wagner. Según ellos, Cuba «ha cometido o tolerado violaciones especialmente graves de la libertad religiosa».

Como si no fuera suficiente el castigo impuesto a la Isla por parte de las sucesivas administraciones estadounidenses, el gobierno de Joe Biden acaba de agregar a Cuba en otro de sus índices espurios.

En una decisión que desborda la imaginación más perversa, Washington incluyó a la Mayor de las Antillas en la lista negra de violadores de la libertad de religión, junto a Nicaragua y al grupo ruso Wagner, confirmó el viernes el secretario de Estado, Antony Blinken.

La actual administración sustenta su decisión en que, según ellos, Cuba «ha cometido o tolerado violaciones especialmente graves de la libertad religiosa», explicó el Secretario de Estado en un comunicado.

Desde su cuenta en Twitter, el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, repudió de inmediato la designación de nuestro país en otro listado arbitrario. «El gobierno de ee. uu. necesita recurrir a acusaciones deshonestas para mantener la insostenible política de abuso contra el pueblo cubano», dijo.

No puede haber nada más desatinado, pero poco tienen que ver la verdad, la cordura y la razón con la política de Washington hacia la Isla.

Si un país en el mundo goza de libertad religiosa, ese país es Cuba, algo que es conocido por todo el que nos visita y que ha sido evaluado por diversas organizaciones internacionales.

Es oportuno aclarar que no es simbólica la incorporación de La Habana en estas listas creadas por la Casa Blanca, cada inclusión significa medidas de sanción contra la economía del país.

La inserción en la lista de países patrocinadores del terrorismo, por ejemplo, ha traído afectaciones serias a las finanzas del país, que se reflejan en la vida diaria de los cubanos.

Pero nada de esto es casual ni constituye un mecanismo individual de represión, forma parte de la guerra no convencional contra la Revolución Cubana.

Incluir a Cuba en listas negras de toda clase, además del efecto inmediato sobre las relaciones económicas con el mundo, va dirigido a destruir la reputación de la Isla, privarla de la solidaridad internacional, aislarla del mundo, para que nadie actúe contra sus agresores en caso de que tomen la decisión de usar la fuerza.

El asesinato de carácter de una nación es un proceso premeditado y sostenido, que busca destruir la credibilidad, deslegitimar al gobierno y justificar cualquier medida punitiva.

Forma parte de los métodos utilizados por los servicios especiales de EE. UU. para destruir a los adversarios del sistema capitalista, a los enemigos del imperio.

Tomado de Granma.

«Si Biden quiere, se pueden hacer ajustes importantes en la relación»: Johana Tablada, subdirectora para EEUU del Gobierno cubano

Cuba Política

Juan Palop – La Habana, 21 nov (EFE).- La subdirectora para EE.UU. del Gobierno cubano, Johana Tablada, percibe “algunos ajustes” en Washington aunque no “un cambio de política” y dice que “ojalá” tuviese lugar un segundo “deshielo”, algo que la isla “necesita”, aunque cree que la pelota está en el tejado del presidente estadounidense, Joe Biden.


“Hay algunas señales, a partir del incremento del diálogo bilateral, de que, si el Gobierno de Biden quisiera, se podrían introducir ajustes importantes”, asegura Tablada en una entrevista a EFE. “Si EE.UU. abre una puerta, siempre nos puede encontrar”, agrega.

En su opinión, “sobran los motivos para tener una relación con Cuba no solo normal, (sino) una buena relación. Los temas en común son muchos”.

Señala que un “deshielo”, como el que se produjo durante las presidencias de Barack Obama en EE. UU. y Raúl Castro en Cuba, es lo que “necesita” y “merece” su país para salir de la grave crisis económica -con gran escasez, inflación galopante y elevada migración- que arrastra desde hace dos años.

La subdirectora, presente en la ronda migratoria que celebraron la semana pasada en La Habana EE.UU. y Cuba, apunta que observa “algunos ajustes en la forma en la que se aplica la política” por parte de Washington.

“En los últimos meses nosotros hemos visto y registrado, y es obvio y visible, un incremento del intercambio bilateral oficial entre los dos Gobiernos, un incremento del intercambio de agencias de los dos Gobiernos” en una serie de temas, del migratorio al medioambiental, pasando por la sanidad y la regulación aérea, indica.

Sin embargo, no aprecia un “cambio de política” en Washington, porque “lamentablemente” las sanciones -incluso la última vuelta de tuerca introducida por el anterior presidente de EE.UU., el republicano Donald Trump- persisten “prácticamente” sin modificaciones.

“Habrá que ver si el Gobierno de Biden, más allá de incrementar la conversación con Cuba, está dispuesto a dejar de serle fiel a las medidas de Trump”, dice.

DIÁLOGO Y SANCIONES

Tablada asegura que Cuba tienen la “voluntad” de resolver los problemas con “cooperación” y “diálogo”, pero deja clara su línea roja: “Lo que Cuba no está dispuesta a hacer es negociar temas de orden interno y constitucional con un gobierno extranjero”.

Afirma que su país no ha cambiado de estrategia frente a Washington, pese a la rebaja del tono, la intensificación de los contactos y su inusual petición de ayuda tras el huracán Ian, que fue respondida por EE.UU. con dos millones de dólares de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés) en ayuda humanitaria.

Cuba, subraya Tablada, busca “encontrar una forma civilizada de que ambos países puedan aprovechar” lo que les une, y no lo que les divide, y los dos “puedan avanzar en beneficio” de sus pueblos. De forma similar, el departamento de Estado de EE.UU. hablaba la semana pasada de dialogar con La Habana para hacer “avanzar los intereses” nacionales.

A juicio de la subdirectora, los resultados electorales en las elecciones de mitad de mandato en EE.UU. abren “una ventanilla” para que Washington y La Habana avancen hacia la normalización de las relaciones bilaterales. En los comicios, los demócratas de Biden demostraron una fortaleza inusual para ser el partido en la Casa Blanca y conservaron el Senado.

“El único camino es que nos entendamos, que nos respetemos, que aprendamos a lidiar con nuestras diferencias”, señala Tablada parafraseando unas declaraciones recientes del presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel.

MIGRACIÓN

Tablada, que niega que Cuba haya utilizado la presión migratoria para sentar a EE.UU. en la mesa de negociación, sostiene que son las sanciones las que están “estrangulando” a su país y promoviendo la emigración, principalmente a EE.UU.

En el año fiscal 2021-2022, fueron cerca de 225.000 los cubanos que llegaron de forma irregular a la frontera sur de EE. UU., una cifra récord.

“La vicepresidenta (de EE.UU.), Kamala Harris, puede llegar a Honduras y decir -y yo estoy de acuerdo con ella- que hay que hacer escuelas, para que las personas no abandonen su pueblo; que hay que hacer hospitales, para que las personas no tengan que irse; que hay que mejorar la vida de la gente,… y ahora llegan a Cuba, donde hay escuelas, hospitales, seguridad social… y con Cuba se hacen lo contrario”, argumenta.

Subraya que “no deben seguir en pie los incentivos” estadounidenses a la migración como las sanciones y la ley de ajuste cubano (que otorga la residencia permanente a los cubanos cuando cumplen un año en EE.UU.). También destaca que Washington debería acabar con la “injusticia” que supone incluir a La Habana en la lista de patrocinadores del terrorismo.

“Tengo esperanzas (de que saquen a Cuba de la lista), pero no porque el Gobierno de EE.UU. nos haya dado ninguna señal” al respecto, asegura.

Frankenstein en Miami: ¿Por qué los Demócratas pierden Florida?

Por Iroel Sánchez

Frankenstein en Miami: ¿Por qué los Demócratas pierden Florida?

La televisión cubana transmitió la noche de este sábado la película Víctor Frankenstein, una de las muchas versiones cinematográficas y televisivas de la novela de la escritora británica Mary Shelley. La historia del hombre que, juntando partes de cadáveres, crea un nuevo ser que termina resultando una monstruosidad rebelada contra su creador no deja de motivar a realizadores del cine y la televisión, y su «moraleja», tal vez sin ser algo pretendido por su autora literaria, no deja de hacerse realidad en la política contemporánea. La más reciente de las posibles asociaciones políticas del relato frankensteinano puede llegar de lo sucedido esta misma semana en las elecciones de medio término en el estado norteamericano de la Florida, donde el Partido Republicano obtuvo un resonante triunfo.

Pretendido o no, lo cierto es que lo ocurrido este 8 de noviembre en el Sur del estado norteamericano de la Florida vuelve a poner en actualidad la vieja máxima de que a quienes alimentan artificialmente un monstruo termina dañándolos su creación.

Por más que el presidente Biden se esmeró en complacer a la ultraderecha que controla el voto cubanoamericano en Miami, continuando las políticas de asfixia contra Cuba de su predecesor Donald Trump, y negando así sus propias promesas de campaña electoral por la Presidencia, el voto de ese sector fue de manera contundente para los candidatos republicanos en esa zona. La frase del ganador de la gobernación del estado, el republicano Ron De Santis, resume el “éxito” del cortejo trumpista realizado por Biden a una ciudad donde más del 50% de los votantes son cubanoamericanos: “Gracias, Miami”.

Desde las elecciones de 2002, cuando el hermano del entonces presidente George Bush, Jeb Bush, ganara esa gobernación, el Partido Demócrata había controlado ese cargo. Igualmente ganó su escaño por ese estado el senador Marco Rubio, quien en su campaña se jactó de ser el autor de las políticas contra Cuba de Trump que, según él, Biden mantiene “por miedo al exilio cubano”. Fueron también reelectos en Miami los tres representantes republicanos a la Cámara que se caracterizan por la línea dura anticubana: María Elvira Salazar, Mario Díaz-Balart y Carlos Giménez.

Pero lo que pudiéramos llamar la no escrita «Ley Frankenstein» en la Florida no sólo afecta a los Demócratas: que ganen los partidarios de las políticas trumpistas contra Cuba no quiere decir que Donald Trump tenga allí garantizado el respaldo a una candidatura presidencial republicana en 2024. El ahora gobernador republicano Ron De Santis es de los candidatos que triunfó sin el apoyo del expresidente y se dibuja ya como un aspirante a la nominación republicana a la Casa Blanca frente al magnate, para lo cual tendrá que contar con ese aparato de presión, extorsión y propaganda política que está en manos de la ultraderecha cubanoamericana de Miami.

Lo paradójico es que es el gobierno de Biden el que ha contribuido a sostener la vitalidad de ese aparato por dos vías:

  1. Al mantenerse por la Casa Blanca la política trumpista de máxima presión contra Cuba, combinada con la pandemia de Covid-19 cuando se le negó a la Isla por la administración Biden hasta el oxígeno medicinal, la crisis económica global subsecuente y las consecuencias de la guerra en Ucrania, hechos como los disturbios de julio de 2021 y las protestas en algunas localidades en el segundo semestre de 2022 por los cortes eléctricos agudizados con el paso del huracán Ian, han alimentado la percepción en ese sector de que mientras más duro se le apriete más rápido caerá la Revolución cubana y quién mejor para hacerlo que los políticos que en Estados Unidos acusan a los Demócratas de tan socialistas y comunistas como el gobierno de La Habana.
  2. Se ha mantenido por el gobierno de Biden el tradicional financiamiento millonario a medios en internet para la guerra psicológica contra Cuba que se ha derramado durante las dos últimas décadas al sostenimiento de líderes de opinión que construyen percepciones anticomunistas extremas en parte del electorado miamense. Más recientemente, como revela una encuesta de la Universidad de la Florida, en las percepciones sobre Cuba de los cubanoamericanos han ganado influencia un grupo de personas que en las redes sociales digitales lanzan un discurso anticomunista aún más extremo, de odio, organizan y financian acciones terroristas en la Isla, que serían combatidas por los organismos norteamericanos de aplicación de la ley si fueran dirigidas a la sociedad estadounidense, pero gozan de total impunidad por parte de las autoridades federales. Más de uno de esos «influencers» tiene vínculos orgánicos con políticos republicanos electos este 8 de noviembre en la Florida.

Fue un republicano, Ronald Reagan, quien junto al terrorista Jorge Más Canosa y su Fundación Nacional Cubano Americana, insertó en la institucionalidad estadounidense a los cubanos de Miami que venían de las organizaciones violentas creadas por la CIA en los años sesenta y setenta del siglo XX para la guerra sucia contra Cuba. El dinero federal ha seguido fluyendo hacia esa misma guerra, ahora más concentrada en la propaganda vía internet. Sin embargo, cuando el gobierno de Barack Obama, sin abandonar esos financiamientos ni objetivos, asumió una política hacia Cuba de contacto people to people que desafió al viejo Frankenstein miamense ganó el voto cubanoamericano al igual que hizo su sucesora como candidata Demócrata Hillary Clinton.

El people to people, lejos de asustar al gobierno de La Habana, aterrorizó a los extremistas sucesores de Mas Canosa que encontraron en Trump a alguien dispuesto a desmontarlo y a hacer lo que quisieran con tal de ganar la Casa Blanca. Aparecieron así “ataques sónicos comunistas”, que ahora niega hasta la CIA, para justificar el cierre del consulado estadounidense en La Habana, lo que estimuló una ruta migratoria irregular por tierra y por mar que ha puesto a la Casa Blanca ante un grave problema. Ese flujo migratorio multiplicado no se resuelve con retomar tardíamente los acuerdos migratorios con Cuba, como acaba de hacer a regañadientes la actual administración, su base material son las medidas de bloqueo recrudecido por Trump que Biden mantiene intactas. A la par de los «ataques sónicos» los médicos cubanos en Venezuela fueron convertidos por obra y gracia del Departamento de Estado trumpista en militares listos a invadir Colombia, pero hoy los presidentes de ambos países conversan amistosamente, mientras desde Washington viajan a Caracas enviados especiales en busca de un petróleo cada vez más caro y distante gracias a la aventura ucraniana de Biden y su hijo Hunter.

El mundo cambia, se reconfigura, Estados Unidos, necesita, ante una alianza ruso-china que gana influencia, afianzarse en una América Latina que no comparte su política hacia Cuba. Tres de los países con más peso político y económico en la región (México, Argentina y Colombia) critican abiertamente las políticas trumpistas de Biden hacia la Isla, mientras a partir de enero un Lula latinoamericanista  y amigo de Cuba ocupará la presidencia de Brasil, con aún más peso que los tres anteriores juntos, para cerrar un cuadro de influencers en el gobierno y no en las redes sociales que plantean importantes desafíos a Washington. ¿Mantendrá a pesar de ello Biden la política  trumpista contra Cuba para complacer a un Frankenstein que lo desprecia en las urnas y el discurso?

Víctima hasta ahora de una especie de Síndrome de Estocolmo miamense el actual ocupante de la Casa Blanca acaba de declarar que quiere volver a ser presidente en 2024 pero una pregunta posible es si lo podrá ser sin desafiar al Frankenstein republicano y mafioso del Sur de la Florida que no se esconde para gritar que el Presidente le tiene miedo.

(Este artículo es una versión ampliada de uno publicado originalmente en Al Mayadeen)

Publica Gobierno cubano informe sobre la trata de personas en 2021

Cuba Emigración Política

Cubadebate.- Cuba denunció este viernes que el incumplimiento de los acuerdos migratorios por Estados Unidos y el estímulo a la migración ilegal coloca a las familias en situación vulnerabilidad a la trata de personas en terceros países.


Así se explicó en un informe sobre el tema publicado en el portal web del Ministerio de Relaciones Exteriores, donde se ratificó que La Habana mantuvo su política de “Tolerancia Cero” respecto a cualquier modalidad de trata de personas en 2021.

Informe Nacional de Cuba sobre la Trata de Personas 2021

El documento puntualizó que en el periodo se realizaron varios intercambios con el gobierno y sectores de la sociedad estadounidense para abordar el trabajo de las brigadas médicas cubanas, particularmente en medio de la pandemia de la Covid-19 y la política de descrédito lanzada por la administración del país norteño.

El documento divulgó que en la etapa se juzgaron 10 casos por delitos con rasgos típicos de trata de personaslo cual denota la baja incidencia de este delito en el territorio nacional.

Según la información el accionar delictivo se concentró en la captación de jóvenes, principalmente del sexo femenino por parte de empresarios extranjeros y cubanos, para brindar servicios de bares y centros nocturnos en Turquía, Chipre, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Japón, China, Rusia, México y Nicaragua.

Añade que persiste la incidencia en Cuba de extranjeros que interactúan con jóvenes a cambio de dádivas y recargas telefónicas, así como la promoción y venta online de videos e imágenes con contenido sexual, cuyo pago se materializa mediante transferencias bancarias desde el exterior e interior del país.

En 2021 se extendió por un año adicional la implementación del Plan de Acción Nacional para la Prevención y Enfrentamiento de la Trata de Personas y la Protección a las Víctimas y se comenzó a elaborar el nuevo Plan de Acción Nacional para el período 2022-2024.

Agrega el documento que continuaron las acciones de cooperación y el intercambio oportuno de información con las organizaciones internacionales, la Organización Internacional de Policía Criminal (Interpol), el sistema de las Naciones Unidas y los organismos homólogos de países de la región y europeos.

De igual forma, se mantuvo la atención especializada a las víctimas de trata, así como a aquellas personas que se encuentran en situaciones de mayor vulnerabilidad.

Como resultado de las acciones de enfrentamiento se identificaron 10 víctimas, todas ellas niñas y las sanciones penales para los victimarios oscilaron en el rango de cinco a 20 años de privación de libertad.

El informe reseña las principales actividades de los organismos de la administración central del Estado implicados en el tema, entre ellos Ministerio de Justicia, Interior, Relaciones Exteriores, Educación, Salud Pública y Trabajo y Seguridad Social, entre otros.

Como potencialidades de la mayor de las Antillas, el texto señala la existencia de planes de acción para la prevención y enfrentamiento en cada organismo en los que se privilegia la prevención, la cooperación, la atención a las víctimas y la capacitación de funcionarios y público en general, para elevar la percepción del riesgo.

Cuba cuenta con diversos instrumentos jurídicos para prevenir y enfrentar la trata de personas y conductas asociadas a esta como el proxenetismo, la pornografía y prostitución infantil, en coherencia con el espíritu de la Convención de Palermo, sus Protocolos y otros instrumentos internacionales de los que la isla caribeña es signataria.

(Con información de Prensa Latina)

Una noche que enlutó a Bayamo

Hoy se cumplen 65 años de la masacre de ocho jóvenes revolucionarios en esa ciudad

Autor: Mailenys Oliva Ferrales | internet@granma.cu

21 de octubre de 2022

ASESINATO DEL 21 DE OCTUBRE DE 1957
Foto: Tomada de Ecured

Corría el año 1957 y Cuba era una ebullición de rebeldía y arrojo juvenil. Para esa fecha, la Sierra se había convertido en el principal escenario de lucha de una generación heroica que, liderada por Fidel, enfrentaba a sangre y fuego a la dictadura batistiana.

Mientras, en varias ciudades del país, otros bisoños rebeldes, organizados en células clandestinas, secundaban a los barbudos con acciones vitales y temerarias que a muchos les costó la vida.

En Bayamo –tierra de los padres fundadores de la nación cubana y urbe de arraigado espíritu emancipador– la juventud no podía estar ajena a aquella gesta de liberación contra la ignominia, la miseria, el desempleo y la usurpación de los más elementales derechos humanos.

Fruto de ese sentimiento patrio, numerosos jóvenes se habían sumado a la peligrosa misión de reunir armas, buscar víveres, hacer contactos o realizar sabotajes contra el régimen militar. Entre ellos figuraba Gilberto López Bosch, jefe de un campamento rebelde en la zona rural de Mabay, quien se encontraba en la urbe bayamesa para acopiar recursos, cuando fue capturado por el ejército batistiano, a inicios de octubre de 1957.

Algunos días después de haber sido detenido, Gilberto se convertiría en la primera víctima de uno de los episodios más sangrientos protagonizados por la dictadura: el asesinato de ocho jóvenes en la Ciudad Monumento. El suceso ocurriría la jornada funesta del 21 de octubre de 1957, fecha que fue bautizada luego como «la noche del terror en Bayamo».

La causa que desataría la sed de sangre de los esbirros había surgido dentro de sus propios calabozos. Allí, el capitán Pedro Morejón, jefe de la Guardia Rural y otros sicarios del régimen, como el soldado Roberto Ríos Sarmiento (apodado Campeón) torturaban con ensañamiento a Gilberto López, a quien le llegaron a fracturar un brazo, la clavícula y algunas costillas.

Aun así, Gilberto fue capaz de enviarles a sus compañeros de lucha una nota escondida en una caja de cigarros. La orden era ajusticiar a Campeón. Varios miembros del movimiento de Bayamo y la célula de Pompita se involucrarían en la misión, prevista para el día 20.

Sin embargo, la acción se salió de control, y en el suceso, además del capitán Morejón, fue baleado un sargento llamado Manuel Pompa, ajeno a la actuación de los militares sin escrúpulos. Pero la tiranía no perdonaría aquel hecho e, inmediatamente, desató una cacería humana, cruel y espantosa, que enlutó a Bayamo la noche del 21 de octubre de 1957.

Primero pusieron la ciudad a oscuras y luego plagaron las calles de militares, asesinos y chivatos armados hasta los dientes, como si fueran a librar una batalla. No obstante, lo peor vendría después.

Ciegos de odio allanaron las casas de siete jóvenes revolucionarios señalados de antemano, a quienes ultimaron cobardemente, sin darles derecho a una defensa. Sus cuerpos aparecieron tirados en distintas arterias de la ciudad, causando profunda consternación entre los bayameses. Algunos, incluso, con el rostro destrozado.

Sus nombres eran: Gilberto López Bosch, Mardonio Hechavarría Remón, Luis Felipe Lotty Osorio, Vicente Quesada O´Conor, Idalberto Tamayo Maceo, Pedro Batista Fonseca, Rubén Nogueras Castillo y Mario Enrique Alarcón Martínez. El mayor de ellos solo tenía 42 años, y el menor contaba apenas con 18 abriles.

Aunque la huella dolorosa de aquellos abominables crímenes marcó entonces la historia de la ciudad, el suceso también sirvió para fortalecer la decisión de lucha; que un año y dos meses después, se hizo victoria plena con la Revolución, el 1ro. de enero de 1959.

Marco Rubio o el cinismo naturalizado

Personajes como Marco Rubio constituyen expresiones naturales del entramado político de Estados Unidos, cuna de las más burdas acciones contra pueblos y países que no se doblegan a los designios del imperio

Autor: Elson Concepción Pérez | internet@granma.cu

MEME TOMADO DE TWITTER
Foto: Meme tomado de Twitter

Marco Rubio es quizá el más furibundo personaje anticubano en Estados Unidos.

Por ello no resultó una sorpresa que la emprendiera contra el proyecto humano y solidario Puentes de Amor, que encabeza el profesor cubano radicado en Estados Unidos, Carlos Lazo. Sugirió que el Buró Federal de Investigaciones (FBI) sometiera a pesquisa criminal al creador de la iniciativa y a su proyecto.

Se les hace imposible de comprender, a Marco Rubio y a sus acólitos, que allí, en los mismos Estados Unidos, cada día se sumen más personas –no importa la nacionalidad que tengan– a la lucha contra el bloqueo y por la práctica de la amistad, la solidaridad y el amor, opuesta al odio, a las sanciones y la más pérfida política para asfixiar pueblos enteros.

El currículo del senador republicano se destaca por hechos como el de haber sido amigo y seguidor del terrorista de origen cubano, Luis Posada Carriles, y por mantener y fomentar en las redes sociales sus apariciones, en fotos y videos, abrazado y sonriente junto a Donald Trump, el presidente que lo apoyó para su reelección como senador.

También se le ve reiteradamente en el «cuchicheo» con Luis Almagro, el secretario general de la oea, con quien se sabe identificado totalmente, lo mismo en los más perversos planes contra Cuba que contra Venezuela o Nicaragua.

Debe recordarse, además, que aunque ahora apoya la política que mantiene Joe Biden contra Cuba, calificó de «bochornoso» que el mandatario estadounidense no invitara al impostor Juan Guaidó para que representara a Venezuela en la Cumbre de las Américas.

Esta es solo una ínfima parte del amplio expediente de Marco Rubio, para quien su política es el odio contra los que hacen el bien, mientras se ufana de su afiliación con los portadores del mal.

Que haya pedido que el FBI investigara a Carlos Lazo, a Puentes de Amor y a los ciudadanos estadounidenses que participan en las caravanas pacíficas demandando el fin del bloqueo contra Cuba, no es más que una campaña de persecución, que necesita para justificar los dividendos que gana por su rentable política anticubana. Que esto ocurra en la nación cuyos gobiernos consideran patrón de democracia y pluralismo es, además de cínico, vergonzoso.

Sin embargo, tramas como estas y personajes como Marco Rubio constituyen expresiones naturales del entramado político de ese país, cuna de las más burdas acciones contra pueblos y países que no se doblegan a los designios del imperio, y que resisten en el camino de construir un proyecto de amor y de solidaridad, contrario al odio que profesan y practican personajes como el senador por la Florida. 

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Desde EE.UU. aprovechan los daños del huracán Ian para provocar un estallido social en Cuba

Por Redacción Razones de Cuba

En los últimos días, plataformas operadas desde los laboratorios mediáticos de Miami han manipulado reclamos sociales de la población capitalina. La principal inquietud estuvo ligada interrupción del servicio eléctrico por afectaciones ocasionadas por el huracán Ian en su paso por la región occidental. A pesar de no encontrarse ligada a cuestiones políticas, esa ha sido la imagen que se ha querido dar desde la prensa contrarrevolucionaria.

Han existido actos de violencia, vandalismo y desorden público en los acontecimientos. Más allá de las exigencias válidas, atendidas por las autoridades correspondientes, pretenden generar un detonante social que permita reeditar los disturbios del 11 de julio del pasado año, en la persecución de su largamente anhelado sueño de destruir la Revolución cubana.

Vuelven a emplearse las técnicas descritas en manuales de guerra no convencional, propias de intentos de golpe blando o revoluciones de color. Basta con ver las claras similitudes con eventos de este tipo en naciones como Nicaragua y Venezuela. Razones de Cuba devela, una vez más, el trasfondo de los acontecimientos.

¿Quiénes quieren politizar el descontento?

Se empeñan en destruir lo que nos salva: la unidad del pueblo y sus instituciones

Autor: Enrique Ubieta Gómez | internet@granma.cu

Muchas manos y esfuerzos se han unido para acelerar la recuperación.
Muchas manos y esfuerzos se han unido para acelerar la recuperación. Foto: José M. Correa

No me van a confundir. No podrán confundir al pueblo de Cuba, que sabe distinguir entre una persona afectada sin la información necesaria, agobiada por el largo apagón (calor, comida en mal estado, niños pequeños en las casas) de quienes intentan aprovechar sus estados de ánimo, para enrumbarlos contra sí mismos, es decir, contra el proyecto social que los ampara.

Estuve allí el sábado, en Línea y F. Parecía ser una concentración espontánea de ciudadanos que reclamaban acción –es cierto que hay burócratas que entorpecen la comunicación y no se mueven según las necesidades del pueblo, sino por indicaciones con firma y cuño (un funcionario de una empresa, por ejemplo, se negó a prestar la grúa parqueada en su patio para mover unos troncos en la cuadra donde radica)–, pero hallé algo diferente.

Cierta prensa extranjera, ocupada en construir la imagen que el imperialismo necesita, había sido convocada. Era un síntoma que movía a sospecha, porque esta no suele acudir a los genuinos actos de protesta contra las agresiones imperiales o contra lo mal hecho.

En los bordes de la concentración era posible el diálogo: se exponían necesidades o inconformidades. Pero otros se negaban y tiraban los tanques de basura a la calle. Las cámaras se enfocaban en ellos. Allí, sin dilaciones, apareció la verdadera motivación de ese grupo: estamos contra el sistema, contra el Gobierno.

Cuando empezaron a gritar la palabra «libertad», en abstracto, según el código de procederes de la guerra suave, la concentración quedó físicamente dividida: atrás los más, desconcertados e inmóviles, los que venían a reclamar la pronta restauración de la electricidad. Los manipuladores cumplían malamente el encargo: politizar ante las cámaras el descontento.

NO ME DES MUELA, DAME LUZ

Las redes sociales, intencionadamente irreflexivas y superficiales, manejadas desde Miami (con sus repetidores en Cuba), cortan la comunicación: llenan el ciberespacio de mentiras y de explicaciones absurdas, e intoxican a los menos informados. «No dejes que te den muela, ¡que pongan la luz!», orientan; es decir, no escuches explicaciones, no admitas argumentos racionales.

Si rompes la comunicación, el diálogo, entorpeces la solución, limitas la participación popular. Muchas personas equivocaron el camino: «si formas bulla, te resuelven el problema».

Rememoro un caso concreto: en un barrio capitalino, desde horas tempranas de la mañana del sábado, las brigadas de Áreas Verdes podaron los árboles caídos y las ramas que se interponían, y junto a la Empresa de Comunales enviaron camiones, grúas y buldóceres para recoger los escombros.

Allí, «a pie de obra», estaban, como debe ser, funcionarios del Partido y del Gobierno. Algunos de ellos tampoco tenían ni luz ni agua, y hasta niños o personas encamadas en sus casas.

Ese trabajo era imprescindible para que los linieros entraran después. Se terminó tarde. Algunos vecinos colaboraron, otros distribuyeron café y agua. Pero un pequeño grupo se mantuvo aislado, observando.

Cuando los trabajadores y los funcionaron se retiraban, preguntaron cuándo, exactamente, vendría la luz. Ya los eléctricos avanzaban en cuadras cercanas al lugar, pero no era ni prudente ni honesto decir una hora: ellos sabían que se trabajaba sin descanso. Entonces, desoyendo la explicación y desconociendo el esfuerzo, amenazaron con salir a la calle a protestar. Algunas de esas personas estuvieron en Línea y f después. Pero esa noche, como estaba previsto de antemano, como se había explicado, fue restituida la luz.

CUANDO FIDEL ESTABA ESTO NO PASABA…

Cada mensaje tiene un destinatario concreto. Para los hombres y mujeres que entregaron sus años de vida a la Revolución, la figura de Fidel es sagrada. Pero esa afirmación es una construcción de laboratorio para confundir, dividir y obstaculizar la continuidad del proceso revolucionario.

Recuerdo cómo se ensalzaba la figura de Lenin en los primeros años de la Perestroika, y cómo dejaron de mencionarlo después, para luego derribar sus estatuas. O cómo los enemigos de Chávez empezaron a elogiarlo y a compararlo con los nuevos dirigentes, poco después de la muerte de aquel.

El propósito real –aunque algunos revolucionarios inconformes hayan adoptado con ingenuidad la frase– es descalificar a la actual dirección de la Revolución y negar la posibilidad de una continuidad de propósitos. La técnica de manual se llama «asesinato de la personalidad», y se aplica a los principales dirigentes, para impedir que conecten con las masas.

No solo Fidel es irrepetible (era, lo saben amigos y enemigos, un genio), también lo son las circunstancias históricas. Sin embargo, esa nueva dirección, formada junto a Fidel y a Raúl, es profundamente martiana y fidelista.

UN GOBIERNO REPRESOR, UN ESTADO FALLIDO

Manifestarse no es delito, pero obstruir la vía pública y derribar tanques de basura, sí. La policía acude al lugar, pero es el pueblo el que discute cara a cara con los que intentan politizar el descontento, usarlo para agendas propias.

Sí, es el pueblo el que acude al lugar y defiende la Revolución –con más legitimidad que los que la denigran, porque representan a la mayoría de los cubanos–, ocupen o no cargos públicos.

La mayoría de los revolucionarios que me acompañaban carecieron de agua y luz hasta el último día. Los que reciben dinero de grupos contrarrevolucionarios, ¿son el pueblo?, ¿pueden acaso presentarse como defensores del pueblo?

No se ubica de un lado al Gobierno, a las instituciones, y del otro al pueblo. Ese esquema solo intenta disfrazar la verdadera contradicción: de una parte, los que viven a costa del pueblo y lo manipulan con fines personales, y de la otra, los que defienden el sistema de justicia social que priorizará siempre el bienestar colectivo.

¿Represión? Ya que navegan por las redes sociales, ¿no ven el significado de esa palabra en Estados Unidos, en Europa, en América Latina? «No me interesa lo que pasa en otros países, solo me interesa el mío», respondió iracundo un joven que hablaba de libertad, y no supo explicarla cuando le pregunté por su significado.

No es admisible que se obvien deficiencias propias para hablar de males ajenos, pero es bueno recordarle a los que quieren un cambio de «sistema», lo que ocurre en la meca del capitalismo.

Porque quieren hacernos creer que Cuba es un Estado fallido, cuando fue el único país latinoamericano que creó sus propias vacunas contra la COVID-19 e inmunizó a toda su población con ciclos de refuerzo incluidos, a pesar del bloqueo; el único país en la historia que ha logrado resistir por más de 60 años un bloqueo criminal que pretende, precisamente, hacer que la gente se canse y prefiera el regreso de los dominadores, y que un huracán tan destructivo solo consiga arrebatarle la vida a tres ciudadanos, porque su Defensa Civil logra siempre evacuar a los pobladores más expuestos.

Y aunque sea muy lamentable, hay que decirlo: continúa el conteo de víctimas fatales en la Florida después del paso del huracán Ian (y la cifra de muertos ya supera los cien), y Joe Biden, el presidente del país más rico del mundo, declaró que «costará años revertir los daños causados por el huracán».

Un artículo publicado en The New York Times, el 23 de septiembre pasado, se refiere a Puerto Rico –¡una colonia de Estados Unidos!– en estos términos: «En el último año, los apagones, que a veces pueden llegar a durar días, se han convertido en parte de nuestra vida cotidiana. (…) Sin embargo, a pesar del pésimo servicio, las facturas de electricidad se han duplicado».

Por eso se empeñan en destruir lo que nos salva: la unidad del pueblo y sus instituciones, la que se evidenció durante la pandemia de la COVID-19, en el hotel Saratoga, o en el incendio de los tanques de petróleo en Matanzas.

Y esa unidad es posible porque no son partes contrapuestas, porque las instituciones de la Revolución son del pueblo y existen para el pueblo.

Envían carta desde el Congreso de la República a Kamala Harris para que se elimine a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo

Los coordinadores del Grupo de Amistad Parlamentaria Colombia – Cuba le enviaron la misiva a la vicepresidenta de Estados Unidos y a la presidenta de la Cámara de dicho país, Nancy Pelosi

Foto de archivo. Vista general del Capitolio Nacional, sede del Congreso de Colombia desde la Plaza de Bolívar en Bogotá, Colombia, 19 de julio, 2022. REUTERS/Luis Jaime Acosta

En una carta dirigida a la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, la presidenta de la Cámara de Representante de Estados Unidos, Nancy Pelosy, y al presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas, Csaba Kőrösi, varios miembros del Congreso de la República solicitan que Cuba sea retirada de la lista de países que ayudan o patrocinan el terrorismo.

La misiva fue firmada por “más de 80 congresistas”, entre los que destacan los representantes a la Cámara Gabriel Becerra y David Racero, así como los senadores, Roy Barreras, Iván Cepeda, Jahel Quiroga, Gloria Inés Flórez.

Es fundamental aprovechar todos los espacios y mecanismos para la cooperación con el fin de alcanzar una inserción a la comunidad internacional con condiciones como bloque unido, en función del progreso y la paz para la región”, empieza la carta en su primer párrafo.

Luego, la carta menciona el proyecto de la paz total, una de las banderas del gobierno de Gustavo Petro, y se asegura que Cuba ha sido garante para las negociaciones de paz de Colombia durante años, por lo que los firmantes ven con preocupación que dicho país sea considerado como patrocinador del terrorismo.

Uno de los pilares del gobierno de Gustavo Petro es la consolidación de la Paz Total para Colombia. En este sentido, vemos con preocupación que un país que ha sido garante de los acuerdos de paz en Colombia durante años, haya sido denominado país patrocinador del terrorismo por el gobierno de los Estados Unidos. Los argumentos que se usaron para designación, no se sostienen y así lo ha reiterado el acutal Gobierno de Colombia”, se lee en la misiva.

Luego, la carta asegura que Cuba ha mostrado ser amigo del pueblo colombiano:

Cuba ha demostrado ser un Estado amigo del pueblo colombiano, a través de su respaldo a la construcción de paz en nuestro país y en diversos campos del desarrollo social como el de la salud y la educación”, continúa.

Los firmantes exponen que dada la catalogación de Cuba como país patrocinador del terrorismo, ha sido objeto de clausuras que consideran “injustas” que han afectado los derechos humanos de los habitantes de la isla.

La inclusión de Cuba en la “lista de países patrocinadores del terrorismo internacional”, ha derivado en la clausura de cualquier posibilidad de financiamiento en el mercado mundial, acrecentando las carencias y dificultades de acceso de la sociedad cubana a recursos básicos. Este injusto señalamiento no solo atenta contra los derechos humanos del pueblo cubano, sino que amenaza al mismo tiempo las aspiraciones de Paz de nuestro país”.

Por eso, la carta concluye haciéndole una clara petición a las legisladoras norteamericanas: “En virtud de lo anterior, más de 80 congresistas de la República de Colombia que representamos y encarnamos el sentir de millones de colombianos, solicitamos retirar a Cuba de la “lista de países patrocinadores del terrorismo internacional” y eliminar las medidas de bloqueo económico, comercial y financiero que recaen sobre la isla”.

Cabe recordar que en una entrevista con Efe, el negociador del Ejército de Liberación Nacional, ELN, Israel Ramírez Pineda, alias “Pablo Beltrán”, consideró “un atropello” que Estados Unidos incluya a Cuba como un país patrocinador del terrorismo y lo penalice por ello. “Es un doble atropello. Porque Cuba defendió el protocolo que firmamos con el Estado colombiano con cinco países testigos”, opinó Beltrán.

Los principales firmantes de la carta son los coordinadores del denominado Grupo de Amistad paralamentaria Colombia – Cuba, Gabriel Becerra y Gloria Inés Florez. Dicho grupo fue creado como un gesto de hermandad entre ambos países, y en su instalación, el pasado 9 de agosto, estuvieron presentes delegados cubanos, encabezados por su canciller, Bruno Rodríguez.

La senda Walesa

A fines del siglo XX, el polaco Lech Walesa y el sindicato Solidaridad fueron factores bastante influyentes en el giro histórico de su país. Al colapsar el campo socialista y con las primeras elecciones de la “Polonia libre”, Walesa se convirtió en presidente y llevó a su nación a la ruina, aplicando recetas neoliberales. Años después, nuestros enemigos intentan colocarnos en esa misma senda, con mayor o menor disimulo. De ello y de algunas otras cosas hablamos en esta emisión. No te la pierdas.