Firma y refrendación de un Código validado por el pueblo (+Video)

En el emblemático salón del Sol de América, en el Palacio de la Revolución, el Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular y el Presidente de la República firmaron y refrendaron, respectivamente, el nuevo Código de las Familias

Autor: Yaima Puig Meneses | internet@granma.cu

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Al culminar la solemne ceremonia, el Presidente de la República reiteró sus felicitaciones «a todo nuestro pueblo por esta victoria. Foto: Estudios Revolución

Como un hecho cívico, democrático, honesto y transparente, calificó el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, la participación del pueblo cubano en el referendo popular por el Código de las Familias, en el cual la opción del Sí superó el 66,8 % del total de boletas válidas.

Sobre el proceso de este domingo, el Jefe de Estado subrayó la calidad del voto, con el 94 % de las boletas válidas, en medio de una situación tan compleja como la que estamos viviendo.

Sus valoraciones –nacidas de la emoción y la trascendencia que tal acontecimiento tiene para Cuba– tuvieron lugar en la tarde de ayer, 26 de septiembre, en el acto oficial de firma y refrendación del nuevo Código de las Familias.

En el emblemático salón del Sol de América, en el Palacio de la Revolución, se volvió a hacer historia: junto a un grupo de personas que han estado involucradas en todo este proceso, el Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Esteban Lazo Hernández, y el Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, firmaron y refrendaron, respectivamente, la valiosa norma.

No bastaba con que aprobáramos en principio, en nuestra Asamblea Nacional, ese proyecto de Ley –dijo Homero Acosta Álvarez, secretario del máximo órgano legislativo, previo al significativo momento– sino que era importantísimo que fuera refrendado, ratificado y validado por el voto directo de nuestro pueblo, y así ocurrió.

Para satisfacción nuestra, consideró, ahí están los resultados: mayoritariamente el pueblo votó a favor del Código de las Familias y estará en vigor a partir de su publicación, este martes, en una edición especial de la Gaceta Oficial de la República de Cuba.

El momento resultó todo simbolismo y emociones. Dos cubanos de generaciones diferentes asumieron la enorme responsabilidad de firmar y refrendar un texto jurídico que sienta historia no solo en Cuba, lo hace también en el mundo, al ser el primer Código de las Familias que es sometido a referendo popular.

¡Cómo uno ha hecho firmas en la vida! –recordó el Presidente del Parlamento, mientras se disponía a la rúbrica del documento–, pero quizá ninguna como esta, con tanta satisfacción y regocijo por esta victoria, por esta trascendental victoria para la Patria y el socialismo.

Resonaron entonces los aplausos y el Presidente de la República –en un acto genuino y de una significación tremenda para la nación– refrendó con su firma el Código, ese que es ya Ley, y desde el cual se sostienen también las bases del futuro de la sociedad cubana.

«Estamos haciendo un homenaje a Fidel, a Vilma, a Raúl, a todos aquellos que dieron los impulsos fundamentales para que hoy tuviéramos en la sociedad la comprensión que tenemos sobre los temas de familias», valoró el Jefe de Estado, y acto seguido invitó al ministro de Justicia, Oscar Silvera Martínez, a explicar detalles sobre el intenso trabajo realizado durante las últimas semanas para, cuando llegara este momento, tener preparadas en el país todas las instituciones relacionadas con la implementación del Código de las Familias.

Ahora iniciamos una nueva fase de todo este amplio, complejo, necesario y vital proceso de aprobación del Código y de su implementación, refirió Silvera Martínez. En ese sentido –afirmó– hemos estado puntualizando en detalle todos los sistemas de trabajo y los modelos de actuación de nuestros funcionarios, directivos y trabajadores, para que la inmediata implementación sea exitosa.

Aun cuando en estos momentos se perfilan varias normas jurídicas –cuya creación se establece en las disposiciones finales del Código de las Familias, y están asociadas a temas como la reproducción asistida, las modificaciones al régimen de maternidad para aumentar su alcance, y el funcionamiento de la defensoría familiar– el Ministro de Justicia aseguró que están creadas las condiciones para, luego del adecuado proceso de capacitación que se ha llevado a cabo, y del apoyo y la aceptación mayoritaria que ha tenido este Código en el gremio de los juristas, lo aprobado se cumpla y se cumpla bien.

«Somos conscientes de la responsabilidad que tenemos las instituciones y sus integrantes de defender y lograr el éxito de esta obra de la Revolución y de nuestro pueblo, para defender también los derechos en el entorno familiar de todas las personas de nuestro país», subrayó.

Al culminar la solemne ceremonia, el Presidente de la República reiteró sus felicitaciones «a todo nuestro pueblo por esta victoria, que nos da más energía para enfrentar ahora un ciclón». Los abrazos sellaron entonces el momento, otro en el que, una vez más, la historia demostró que Cuba jamás podrá perder la confianza en la sabiduría de su pueblo.

Firma y refrendación del Código de las Familias Foto: Estudios Revolución
Firma y refrendación del Código de las Familias Foto: Estudios Revolución

Los derechos ni se sancionan ni se censuran

Ni modelos familiares rígidos ni preestablecidos garantizan personas de bien, ni ciudadanos consecuentes con su tiempo. Si el pensamiento del hombre evoluciona, también debe hacerlo su postura frente a los derechos sociales

Autor: Laura Mercedes Giráldez | internet@granma.cu

Niñas y niño muy felices en Cuba
Foto: Ismael Batista Ramírez

A mi vecino no lo consultaron sus hijos y nietos para vender la casa de sus padres. Para mis amigas –que llevan más de 15 años siendo pareja– no existe un documento legal que respalde los derechos de esa unión. Una conocida desea ponerle a su hijo el apellido del hombre con quien lo ha criado. Tras la salida del país de un matrimonio, los abuelos desean hacerse cargo, legalmente, de los pequeños que quedaron atrás… Los tiempos que vivimos requieren cambios de actitud y guardia por la igualdad y la justicia.

Los seres humanos –sin excepción- tenemos un origen familiar, raíces genealógicas que cuentan parte de nuestra historia personal, pero no la definen del todo. La sangre no es el único lazo que forma hogares seguros y felices. El gozo de las relaciones igualitarias, a lo interno de la familia y en el entorno social, no puede ser un privilegio exclusivo de las mayorías.

Ni modelos familiares rígidos ni preestablecidos garantizan personas de bien, ni ciudadanos consecuentes con su tiempo. Si el pensamiento del hombre evoluciona, también debe hacerlo su postura frente a los derechos sociales.

Conceptos como envejecimiento saludable, gestación solidaria, autodeterminación, responsabilidad parental, autonomía de las personas en situación de discapacidad, unión de hecho afectiva, multiparentalidad, cuidador familiar, y otros tantos matizan estos días decisivos que vive Cuba; para librarse de lastres que laceran la plenitud espiritual y material del pueblo que irá a las urnas este 25 de septiembre. 

Ante la legalidad, es la Ley 156 publicada por la Gaceta Oficial. Ante el mundo es el nuevo Código de las Familias de Cuba, el primer país que somete un texto así a referendo legislativo. Para quienes vivimos en esta tierra, es la arrancada hacia una sociedad más inclusiva, más respetuosa, que no sanciona ni censura al amor, sino que, ofreciendo igualdad de oportunidades, sutura las heridas de hormas que ya no se ajustan a nuestros días. 

Todos conocemos a alguien que ha estado esperando, por años, el respaldo y reconocimiento legal contenidos en esta normativa. Si de alguna manera no nos vemos reflejados en ella, es porque no hemos recorrido la totalidad de sus capítulos y acápites. Esta ley por la que votaremos es la certeza de una niñez feliz, la confirmación de una adultez plena y la garantía de una vejez digna.

El nuevo Código de las Familias frente a la hipocresía de los “preocupados luchadores” por los derechos humanos del pueblo cubano

Por Marco Velázquez Cristo

Imagen de PostCuba

La hipocresía de los que se dicen “preocupados luchadores” por los derechos humanos del pueblo cubano, se va revelando en la conducta que han asumido con respecto al nuevo Código de las Familias, contra la aprobación del cual hacen campañas abiertas o solapadas.

De manera inhumana y antiética han incorporado el tema a su agenda política contra la Revolución.

Para evitar confusiones, hay que decir que, una cosa es dar la opinión sobre él, ejerciendo un derecho ciudadano que, además, podrán hacer efectivo cuando emitan su voto en el referendo, y otra desarrollar campañas para tratar de construir consensos para intentar evitar su aprobación. Algo repudiable, no respaldado por ningún derecho, máxime si proviene de motivaciones espurias que nada tienen que ver con los genuinos intereses del pueblo cubano.

Entre esos personajes están los que, de manera mal intencionada, esgrimen preceptos morales y religiosos que no respetan, para hacer llamados a la no aprobación del nuevo Código. De ellos se ha escrito bastante. Farsantes que no merecen otra cosa que el desprecio.

Resumiendo, son los que parafraseando a nuestro poeta nacional Nicolás Guillén, se dan golpes en el pecho, y dicen santo, santo, santo, cuando son diablos, diablos, diablos.

Pero no es de estos falsos apóstoles de los que deseo hablar, sino de los que, desde las plataformas que se dicen “independientes”, como la mal llamada La Joven Cuba, el Toque y Cuba Próxima, entre otras, se pasan los 365 días del año, basándose en mentiras y tergiversaciones de la realidad, acusando al gobierno de irrespetar los derechos humanos de los cubanos. Los mismos que ahora tratan de ocultar, tras enrevesados textos, plagados de cantinflescos “análisis” sobre ese tema, la malsana intención de confundir, crear dudas y estados de ánimo contrarios a la aprobación del nuevo Código.

Ante la disyuntiva de apoyar su aprobación o ir abiertamente en contra de él, han instrumentado su vieja táctica del cantinfleo o la ambivalencia.

No faltan los que llegan al extremo de asegurar que, la aprobación o no del nuevo Código, es en realidad una lucha por el poder. Aparte de lo disparatado de semejante afirmación, vale preguntarle a quienes así piensan, ¿Cuál es esa fuerza que supuestamente contiende contra el gobierno?; saben que no existe, pero es la repugnante forma con la que intentan hacerle creer a los ciudadanos de que se les está haciendo parte de un pulso por el poder y que el Estado les miente sobre los objetivos que dice tiene el nuevo Código.

Tratar de despojar a un documento tan avanzado de su humanismo, carácter inclusivo, intención de buscar la justicia para todos, de hacer realidad los anhelos y sueños de miles de cubanos, de proteger a los más vulnerables, y de otorgar derechos largamente esperados por muchos; es deshonesto, infame e injustificable.

Saben nuestros adversarios que, su aprobación que lo convertirá en ley con esas características, desmonta sus campañas orientadas a presentar al gobierno cubano como una dictadura que viola los derechos humanos de su pueblo. Por eso se oponen a su aceptación sin importarles la frustración y el sufrimiento que un resultado contrario pudiera generar dentro de determinados sectores de la sociedad.

Olvidan que, la Revolución ha construido su prestigio y logrado el apoyo popular, no por acciones de politiquería barata, sino por su limpio actuar en favor de los intereses del pueblo, para el que fue hecha, y es su razón de ser. Su comportamiento, nunca ha tenido nada que ver con el vil proceder de los que, en otros lares, respondiendo a espurios intereses de elites afincadas en el poder, engañan a los ciudadanos, manipulan sus sentimientos y les crean falsas expectativas de realización, para obtener su apoyo y mantener el dominio sobre ellos.

Va a triunfar el SI, y por eso ya desde ahora comienzan a instrumentar, la campaña de descrédito contra las autoridades electorales y el proceso mediante el cual será sometido a referendo popular el nuevo Código de las Familias. El objetivo: generar la matriz de opinión de que se cometió fraude, pero olvidan algo muy importante, en Cuba, no existen las condiciones objetivas, ni subjetivas para que dicha campaña genere un apoyo que les permita desestabilizar al país, o por lo menos que se desconozcan los resultados.

Nuestro pueblo está unido, es culto y no se dejará manipular.

La fuerza de que hablan, la cual sitúan en lucha por el poder con el gobierno, lo que en términos prácticos significa, en lucha con el pueblo, no existe. En Cuba, el pluripartidismo del que Fidel dijera: “Es el gran instrumento del imperialismo para mantener a las sociedades fragmentadas, (…) las convierte (…) en sociedades impotentes para resolver los problemas y defender sus intereses”, tampoco existe.

La OEA y otros actores que impone el imperio como “observadores” de procesos electorales y de otros ejercicios democráticos, cuya principal misión es descalificar los resultados que no favorezcan los intereses de quien los manda; en Cuba no tienen cabida.

En nuestra patria manda el pueblo, el soberano. Él, una vez más, hará morder a quienes nos quieren mal, el polvo de la derrota.

Yo voto Sí. 

Tomado de PostCuba

¿Por qué es importante que el Código de las Familias establezca el matrimonio para las personas mayores de 18 años?

El matrimonio no debe formalizarse a edades en las que se está empezando la vida. El matrimonio tiene implicaciones de profundo calado jurídico y, para llegar a él, es necesario alcanzar una madurez que el derecho fija a los 18 años

Autor: Germán Veloz Placencia | german@granma.cu

La adolescencia es una época de descubrimientos y superación que un matrimonio antes de tiempo puede interrumpir. Foto: Endrys Correa Vaillant

Holguín.–Capaz de convencer y no imponer consideraciones, cualidad que proviene del don de la palabra y que acompaña con sólidos conocimientos, el doctor en Ciencias Jurídicas Leonardo Pérez Gallardo, presidente de la Sociedad Cubana de Derecho Civil y de Familia, sostuvo aquí encuentros con diversos sectores de la sociedad para intercambiar sobre el nuevo Código de las Familias, que se someterá a referendo popular el 25 del presente mes.

Granma aprovechó uno de esos momentos para que el también profesor titular de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, explicara por qué es importante que el citado Código prohíba el matrimonio para las personas menores de 18 años.

«En la primera versión, dada a conocer el 15 de septiembre de 2021, se incluía la posibilidad de que, siempre que hubiera autorización judicial, el matrimonio se formalizara por menores de 18 años, tanto la mujer como el hombre, mayores de 16 años.

«Este fue un tema debatido por la comisión que trabajó el Código de las Familias. Cuba tiene deudas con convenciones internacionales, entre ellas la Convención sobre los Derechos del Niño. Se debe tener en cuenta que  el matrimonio adolescente siempre ha sido objeto de críticas por las consecuencias nocivas que puede provocar».

Las valoraciones, apuntó, contemplaron que la prohibición del matrimonio adolescente no colisiona con la autonomía progresiva, porque esta  busca la  posibilidad de realizar actos, que, en todo caso, van a beneficiar y no propiciar una deserción escolar o del proyecto de vida a edades tempranas.

«Las estadísticas demuestran que en nuestro país hay un número relativamente significativo de adolescentes que contraen matrimonio, esencialmente mujeres. Recordemos que el Código de la Familia que todavía nos rige, permite que la mujer pueda formalizar el matrimonio a los 14 años, y el hombre, a los 16.

«En primer lugar, ese pronunciamiento es discriminatorio. Se entiende que la mujer está más madura por la pubertad, por lo tanto, puede asumir ciertas responsabilidades a los 14 años. Pero la mayoría de las niñas en tal situación no termina los estudios preuniversitarios. Asimismo, detrás de ello puede haber prostitución. También puede haber la posibilidad de procrear y tener hijos, es decir, se enfrentarán a la maternidad de adolescentes».

Recordó que fue muy interesante el debate durante la consulta especializada, con la intervención, esencialmente, del personal de Salud Pública. «Médicos en general, pediatras y ginecólogos abordaron las consecuencias nocivas, entre ellas las muertes maternas, en el caso de la adolescente. Incluso, se han dado situaciones de algunas que, después de tener los hijos, no quieren asumir la maternidad».

El proceso de consultas, añadió, implicó escuchar los criterios de funcionarios del Ministerio de Educación; del personal docente, sobre todo de maestros de preuniversitarios; de la Federación de Mujeres Cubanas, que ha hecho estudios interesantes sobre la maternidad adolescente. Además, no se pasó por alto que sobre el tema existe una investigación muy útil, realizada por el Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana.

«Por ello, la decisión de formalizar el matrimonio a los 18 años se llevó al Buró Político del Partido Comunista de Cuba, y se planteó el cambio de la versión siguiente del Código de las Familias, ajustándonos a los requerimientos que exigen las convenciones internacionales, y la posición que ha asumido una buena parte de los lineamientos jurídicos del continente, acerca de suprimir cualquier tipo de autorización, por excepcional que fuera, que permitiera el matrimonio de personas adolescentes.

«Esto no quiere decir, bajo ningún concepto, que se proscriben las relaciones sexuales de las personas menores de 18 años. En ello juega un papel importante la responsabilidad parental».

Al respecto, acotó que la autonomía progresiva también es fundamental en la forma en que se va a educar y se va a acompañar a los adolescentes que deciden mantener relaciones sexuales a edades inferiores a los 18 años. Pero sin que esta actuación implique una manera de legitimar el matrimonio, porque este no tiene la función de legitimar relaciones sexuales ni la procreación de un hijo.

«Moraleja: en Cuba el mito de que los adolescentes y las mujeres se han casado en edades tempranas era mayor que lo que la sociedad científicamente aclama.

«El matrimonio no debe formalizarse a edades en las que se está empezando la vida. El matrimonio tiene implicaciones de profundo calado jurídico y, para llegar a él, es necesario alcanzar una madurez que el derecho fija a los 18 años.

«Estas fueron parte de las razones de mayor peso que justificaron la supresión del matrimonio de las personas menores de esa edad».

PRECISIONES:

  • Desafíos para disminuir el matrimonio temprano en Cuba.
  • Visualizar la brecha de género con relación al matrimonio temprano. Analizar este como una brecha en el ejercicio de los derechos de las adolescentes.
  • Acelerar el proceso de revisión de las leyes vigentes para introducir los cambios que se están proponiendo.
  • Ampliar los programas de intervención comunitaria a niñas, niños y adolescentes, para prepararlos mejor en los temas de toma de decisiones.
  • Trabajar por empoderar cada vez más a las niñas y a las mujeres, de manera que adquieran mayor autonomía física, económica y política.

Fuente: Investigación presentada en julio de 2021 por el Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana.

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Un Sí mucho más largo que el malecón de La Habana

Entre el mar de muchachos que hizo suyo el recorrido en La Habana, Liudy García Hernández aseguró que votaría Sí, pues «es este un Código en el cual lo que prima es el derecho al amor, el respeto por los demás, la humanidad y la inclusión»

Autor: Pedro Jorge Velázquez | internet@granma.cu

Caravana en el Malecón habanero por el sí al Código de las familias
¡Sí por Cuba!, se oyó constantemente, y los colores, la diversidad, la alegría por la transformación eran visibles en los caravanistas. Foto: Endrys Correa Vaillant

El tramo largo que une el muelle flotante de La Habana Vieja y el Torreón de La Chorrera, a lo largo del malecón de la capital, fue una distancia mínima comparada con la suma de los kilómetros recorridos por los jóvenes caravanistas que, en todo el país, y a una semana del referendo popular para votar por el Código de las Familias, salieron el sábado pasado a las calles, a fin de hacer constar su voto afirmativo por la aprobación del documento.

¡Sí por Cuba!, se oyó constantemente, y los colores, la diversidad, la alegría por la transformación eran visibles en los participantes.

Entre el mar de muchachos que hizo suyo el recorrido en La Habana, Liudy García Hernández aseguró que votaría Sí, pues «es este un Código en el cual lo que prima es el derecho al amor, el respeto por los demás, la humanidad y la inclusión».

Con ella coincidió el joven Danilo Serrano: «El 25 no solo votaré yo, sino todas las familias cubanas, porque este es un proceso participativo, dinámico y auténtico». Según argumentó, el Código de las Familias responde a las necesidades de los tiempos actuales, protege todavía más a los niños, a los ancianos, a las personas LGBTIQ+ y a quienes estén en situación de discapacidad.

En la Caravana multicolor participaron estudiantes de la Enseñanza Media, de la Federación Estudiantil Universitaria, motoristas, ciudadanos en bicicletas, cocheros de la Oficina del Historiador y demás personas y transportistas que desearon sumarse.

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Cubanos en el exterior ya decidieron el Código que desean

Este domingo, los cubanos que cumplen misiones diplomáticas y laborales en varias partes del mundo acudieron a las urnas habilitadas en más de mil mesas electorales, coordinadas por 123 colegios especiales en los cinco continentes

Autor: Redacción Internacional | internacionales@granma.cu

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Desde el colegio electoral ubicado en la ONU (Nueva York), el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, ejerció su derecho al voto. . Foto: Tomada del twitter del Canciller

Este domingo, los cubanos que cumplen misiones diplomáticas y laborales en varias partes del mundo acudieron a las urnas habilitadas en más de mil mesas electorales, coordinadas por 123 colegios especiales en los cinco continentes.

«Desde el colegio electoral ubicado en la ONU (Nueva York), el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, ejerció su derecho al voto en el referendo popular por el nuevo Código de las Familias», divulgó en Twitter el Ministerio de Relaciones Exteriores.

En un mensaje en esa red social, el también miembro del Buró Político del Partido Comunista añadió: «Código Sí porque refleja nuestra realidad y la voluntad del Estado de alcanzar la mayor justicia social posible para todos los cubanos».

Regidos por el Consejo Electoral Nacional cubano, en el exterior se garantizó el éxito de los comicios, y con anterioridad se realizó una prueba dinámica (11 de septiembre) para concretar toda la logística para este ejercicio, incluyendo la revisión de los listados.

Los colegios abrieron sobre las siete de la mañana con la entonación del Himno Nacional, la presentación de la mesa electoral, el sellado de la urna y las garantías en cabinas para ejercer el voto directo y secreto.

Esas entidades de carácter temporal cerraron sus puertas a las siete de la noche, según los horarios locales, con la apertura de las urnas ante testigos, y el conteo de los votos por parte de los miembros de las mesas electorales, hasta poner los resultados finales en un lugar visible.

En China se instalaron colegios dentro de la Embajada de la Isla en Beijing, en los consulados de Shanghái (este) y Guangzhou (sur), así como en las ciudades de Hong Kong (sur) y Chengdu (sudoccidente), reportó Prensa Latina.

En todos, las urnas fueron resguardadas por niños y adolescentes, y las votaciones transcurrieron en calma y con toda tranquilidad.

Igual proceso ocurrió en Vietnam. Al abrir el colegio en Hanoi se hicieron sentir las notas del Himno Nacional, entonadas por el propio personal diplomático, tal como sucedió en los cinco colegios electorales habilitados en la nación indochina.

El jefe de la misión estatal en Japón, Miguel Ángel Ramírez, comentó a pl que «este es un Código revolucionario, no solo porque se hace en el marco de la Revolución, también porque transforma la concepción de cómo debe verse la familia en la sociedad, el papel de cada uno de sus integrantes y el matrimonio».

La agencia de noticias reseñó también la realización del proceso en la República Popular Democrática de Corea, en Cambodia, en Tailandia, en Laos y en la India.

Los cubanos en diferentes misiones en Europa participaron masivamente en la votación.

En Moscú, Ufá y San Petersburgo, en la Embajada cubana y las oficinas consulares en la Federación de Rusia funcionaron los colegios especiales. El embajador Julio Garmendía expresó a pl que en los días previos se realizó un trabajo organizativo que incluyó verificar las listas de electores, sobre todo en las ciudades donde hay más concentración de cubanos.

Algo similar ocurrió en Roma y Milán, ciudades de Italia; en Irlanda y en el Reino Unido, y se tuvieron reportes desde Francia, y las cuentas en Twitter mostraron imágenes de Noruega, República Checa, Chipre, Suiza y Turquía.

De Latinoamérica y el Caribe, se informó del proceso en Ecuador, Colombia, Argentina, República Dominicana, Granada, Bahamas y Barbados; y en Montevideo, Uruguay, la embajadora Zulán Popa declaró a pl que, con este ejercicio constitucional, Cuba refrenda su respeto por los derechos humanos.

Fotos de Namibia, Liberia, Argelia, Mozambique, República Árabe Democrática Saharaui, Marruecos, Mauritania, Arabia Saudita, Zambia, Egipto, Guinea Ecuatorial y República Democrática del Congo, confirman el orden, la disciplina y la tranquilidad con que se ejerció el derecho al voto.

De Angola, la embajadora Esther Armenteros detalló que cerca de 2 000 cubanos acudieron al referendo en 20 colegios, 19 de ellos en territorio continental y uno en Santo Tomé y Príncipe.

En Beirut, Líbano, el embajador Jorge León calificó el proceso de amplio y democrático, y ponderó el carácter participativo e inclusivo de todos los debates sostenidos, desde la concepción del Código de las Familias hasta su aprobación por la Asamblea Nacional del Poder Popular, y ahora sometido a referendo.

Tras entonar las notas de nuestro himno nacional, se inició en la Embajada de Cuba en EE. UU. la votación sobre el Código de las Familias Foto: Lianys Torres Rivera
Abren los colegios electorales de las 123 circunscripciones electorales en el exterior, y comienza el voto sobre el Código de Las Familias de Cuba. Foto: Gustavo Machin
Votación en el Referendo del Código de las Familias en la Embajada de Cuba en República Checa Foto: Embajada de Cuba en República Checa
Votación por el Código de las Familias en la Embajada de Cuba en la República Dominicana. Foto: Edilberto Méndez/Prensa Latina
Iniciada la votación del Código de las Familias en Etiopía Foto: Embajada de Cuba en Etiopía

La familia cubana ha cambiado y el nuevo Código la respalda

El Código de las Familias busca preservar valores como el respeto mutuo, la lealtad, la solidaridad, la asistencia recíproca, así como el afecto entre sus miembros, para que no deje de ser la familia una entidad moral, de naturaleza plural que posee un único objetivo: hacer felices a aquellos que la componen

Autor: Liz Conde Sánchez | internet@granma.cu

familia
El nuevo Código busca garantizar los derechos de todas las personas, cualquiera que sea la estructura o forma de organización por la que han apostado al momento de formar una familia. Foto: Ismael Batista Ramírez

Tal cual han afirmado los especialistas y expertos en reiteradas ocasiones, el nuevo Código de las Familias –que será sometido a referendo popular el venidero 25 de septiembre– no responde a una voluntad particular, sino a una necesidad social, partiendo de un escenario, en el que la familia cubana ha cambiado sustancialmente, desde que se promulgara la ley anterior en 1975.

Como bien reconoce la versión final del Proyecto, publicada en la Gaceta Oficial de la República el 17 de agosto de 2022, el Código de Familia, correspondiente a la Ley No. 1289 del 14 de febrero de 1975, constituyó un hito en la promoción de principios éticos, sustentados en nuevos valores morales y sociales de las familias cubanas, y potenció las acciones del Estado revolucionario en pos de la igualdad efectiva entre sus miembros, a partir del desarrollo de políticas públicas dirigidas a la protección de niñas, niños y adolescentes, y al empoderamiento de las mujeres.

Sin embargo, el propio texto que ahora se propone señala que la sociedad cubana ha evolucionado y las características de las familias han cambiado sustancialmente en relación con otros momentos precedentes, influidas por elementos como factores sociodemográficos, las transformaciones en el modelo económico, la visión desde los derechos a fundar y a vivir en familia, los de la infancia, los de las personas adultas mayores, los de las personas en situación de discapacidad, y los de quienes puedan estar en cualquier situación de vulnerabilidad, así como las transformaciones al interior del hogar con respecto a la distribución más equitativa del trabajo doméstico y de cuidado, todos acorde con los principios de igualdad y no discriminación.

¿CUÁNTO HA CAMBIADO LA FAMILIA CUBANA?

Un extenso reportaje publicado por el diario Juventud Rebelde en 2017 –cuando ya se planteaba la urgencia social de actualizar el Código de Familia– referenció aspectos cualitativos que evidenciaban el tránsito del modelo de familia Tradicional (patriarcal, nuclear típica biparental, heterosexual, jefatura de hogar masculina, mujer cuidadora, hombre proveedor, estilos de autoridad, comunicación regulativa y reactiva ante la política social) al Emergente (nuevas configuraciones familiares, más pequeñas, intergeneracionales, democráticas y participativas, jefatura de hogar femenina y visiones de equidad de género).

Asimismo, mencionó nuevas configuraciones de familias que han emergido en estos años, entre ellas: las rensambladas o reconstituidas (complejos plurifamiliares); uniones no convivientes; familias en situación de trasnacionalidad (cuando uno de los miembros de la familia emigra, pero mantiene sus relaciones familiares); con patrón de diversidad sexual; y asociativas.

Especialistas consultados para dicho trabajo explicaron varios de los factores que han propiciado los cambios en la familia cubana. Por ejemplo:

  • En la índole sociopolítica han incidido sucesos como los procesos migratorios, el periodo especial y el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra Cuba.
  • La migración, que además de incidir en la economía familiar con el envío de remesas y otras ayudas materiales, también influye en cuestiones como las necesidades de cuidado a los adultos mayores que no tienen a sus familiares junto a ellos.
  • En los últimos años son más notables los hogares de una persona, mayoritariamente integrados por mujeres, quienes –por lo general– han quedado solas, debido a la viudez y a que sus hijos no están en el país.
  • La creciente incorporación de las mujeres al trabajo ha conllevado la obtención de su autonomía.
  • La actualización del modelo económico cubano también ha impactado en los núcleos familiares, pues, en aquellos en los que se escoge el cuentapropismo como forma de trabajo, los miembros cambian su rol de consumidores por el de productores.
  • El envejecimiento poblacional y la situación habitacional imponen el reto de que los menores vivan con sus abuelos, con los efectos positivos que eso trae, pero, igualmente, con la condición de lidiar con estereotipos tradicionales que pueden inculcarles a sus nietos.
  • El aumento de la tasa de divorcios casi siempre deriva en nuevas uniones consensuales, en las que se reconstituyen las familias con nuevos miembros, que deben enfrentarse a los límites de sus roles de poder.

¿CÓMO SE ADECÚA EL NUEVO CÓDIGO A ESTOS CAMBIOS?

La doctora Ana María Álvarez-Tabío Albo, profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, en un artículo titulado El código que merecen las familias cubanas, publicado en Cubadebate, precisó que, conscientes de los cambios, necesidades, expectativas y realidades de la familia cubana contemporánea, la Constitución de la República de 2019 introdujo una serie de principios que han transformado radicalmente el criterio tradicional que de este importante grupo social ha prevalecido por demasiado tiempo, y de sus derechos como institución, así como los que le corresponde a cada uno de sus integrantes.

Por tal motivo, y en busca de esa adecuación al modelo de familia actual, resaltó la experta que en el texto que será llevado a referendo se consolidan como principales aspectos los siguientes:

  • Se refuerza el afecto y la solidaridad como las plataformas y los ejes sobre los que giran las relaciones familiares.
  • Hay un tratamiento intencionado de la discriminación y la violencia en el espacio familiar, con efectos jurídicos palpables en cada circunstancia en la que se presente, y la posibilidad de su denuncia por cualquier persona que tenga conocimiento de esos hechos.
  • Se busca reconocer y proteger derechos a los sectores vulnerables de la sociedad, que muchas veces han pasado inadvertidos a los ojos del legislador; personas que en el espacio familiar pudieran estar en alguna circunstancia que las coloque en cualquier situación de desventaja y que suele concentrarse en niñas, niños y adolescentes, personas víctimas de violencia, personas adultas mayores, o personas en situación de discapacidad.
  • Se reconocen los derechos de las personas adultas mayores, con mención especial a los abuelos y abuelas.
  • A las niñas, los niños y los adolescentes se les trata como sujetos de derecho, con posibilidad de su ejercicio, ya sea por sí mismos o a través de sus padres, madres y tutores, pero –en todo caso– sobre la base del respeto a su individualidad, a su desarrollo progresivo.
  • El parentesco se transforma, en primer lugar, porque las fuentes de la filiación también se transforman y, en segundo lugar, porque el parentesco por afinidad se robustece. A la filiación por consanguinidad y por adopción se le suman la que tiene como fuente el uso de una técnica de reproducción asistida, y la que tiene su origen en la socioafectividad.
  • Se permite el ejercicio de la libertad de los miembros de la familia para pactar diferentes situaciones.
  • Se refuerza el derecho/deber de comunicación, no solo entre madres y padres para con sus hijos e hijas menores de edad, sino que alcanza a todo el grupo familiar, con una mirada especial a los mecanismos de su garantía en personas en situación de discapacidad.
  • Se transita de un sistema de potestad a un sistema de responsabilidad en la relación de madres y padres para con sus hijos.
  • Se refuerza el valor económico del trabajo en el hogar y una mayor protección económica y patrimonial a quienes se han dedicado al trabajo doméstico y de cuidados.
  • Se desarrollan figuras de protección y apoyos amigables con la Convención sobre los Derechos del Niño y la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, como las guardas de hecho, el acogimiento familiar, la tutela solo para menores de edad o los alimentos voluntarios.
  • Se reconoce el cuidado como derecho y se nombran y reconocen a los cuidadores familiares, a partir de la protección de sus derechos cuando asumen total o parcialmente la responsabilidad de la atención de otra persona que forma parte de su familia.
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Reinaldo Cedeño Pineda – Alma Mater.- Las Cubas invisibles, las Cubas reales, las Cubas profundas. Familia(s) que requieren ser felices, ser reparadas, ser amparadas. Familia(s) que necesitan justicia, derechos, respeto.


I

María Luisa está sola, está sola meciendo la tarde. Renquea la madera al balancearse. Su rostro enrojecido la denuncia. No quiere que nadie la vea, por eso da la espalda a la calle y se concentra en las paredes de su casa, como si fuese una pantalla.

Esa casa un día fue su felicidad, fue su martirio.

¡Tú aquí eres una extraña… no te llevarás ni un alfiler!… le dijeron cuando falleció Dulce, su compañera de casi cuarenta años. ¡Tú eres una…! y sobrevino la palabra terrible, mascada con odio, como quien lanza un dardo directo al centro, como un zarpazo.

Somos una familia… lo somos, porque tu hermana está viva en mí, lo estará para siempre… nada me interesa sin ella, le respondió casi sin aire, casi sin vida. Una risa malévola, encendida, fue la respuesta.

La risa puede ser un disparo.

Nunca se escondió, nunca lo negó, que amaba a otra mujer. No podía esperar que el mundo se enmendara. Todos sabían que María Luisa y Dulce eran una sola, pero nada las respaldaba. ¡Era una extraña, era la última! Y si finalmente se quedó en la pequeña vivienda, fue porque otros familiares supieron ver las mil angustias con que fueron construyéndolo todo, porque supieron ver aquella mirada hermosa que una dejaba caer en la otra. Había que ser ciego…

Estás aquí por lástima, volvió a decirle una tarde la hermana de Dulce… total, esta casa es una m…, ese amor era una m…

María Luisa se contuvo, rechinó los dientes. El portazo se escuchó en tres cuadras a la redonda. Y una vez sola, buscó su foto favorita de Dulce y la estrechó contra sí. No había vergüenza alguna. Ella sabía bien la limpieza de sus besos, sabía muy bien que argamasa sostenía cada ladrillo de su casa.

II

Yaremis corrió a los brazos de su esposo. Casi lo derriba. Se aferró a él como su tabla de salvación, sin decir una palabra. Un mutismo desesperante. Un lagrimón rodó por su mejilla hasta que llegó el sosiego, lento, como un susurro.

Me han dicho que lo nuestro es un castigo de Dios…

Yaremis y Eduardo se habían casado con una ceremonia sencilla y la fiesta de la boda también fue modesta, con los familiares y amigos más allegados. La única abundancia de aquella maestra y aquel obrero agrícola, era el amor. En eso sí no escatimaban. Ella tenía para él la mejor lección y él, los frutos más hermosos para ella.

Al tercer año de intentar tener un hijo sin éxito, asistieron a la consulta de infertilidad de mutuo acuerdo, sin culpas, sin culparse. Los exámenes resultaron esperanzadores y justo cuando regresaban de una de las sesiones, aquel joven volvió a martillarles:

Sin hijos, ustedes no son una verdadera familia… Busquen a Dios, les dijo, mientras señalaba una iglesia de cuatro pisos al final de la esquina.

Mientras la escucho, la mente se me inunda, la mente se me va hacia aquella imprecación de la Loynaz, hacia el Canto a la mujer estéril “¡Púdrale Dios la lengua al que la mueva / contra ti; clave tieso a una pared /el brazo que se atreva / a señalarte; la mano obscura de cueva /que eche una gota más de vinagre en tu sed! (…) no saben que tú eres / Eva… Eva sin maldición (…)”

III

Cuca está lenta, lerda. Está perdiendo la memoria, está perdiéndose. A sus ochenta y cuatro años ha quedado baldada en una silla de ruedas y solo tiene a su hija para ayudarla. Letty es buena, es buenísima, mas la chica ha requerido necesidades educativas especiales. Tal vez no esté lista.

“Que desgracia de hija le ha tocado”, comentaron algunos.

Nunca imaginaron su fuerza. Se asombraron cuando la vieron echarse a la vida, saltar sus limitaciones, empinarse. Su madre es su escudo, es su fuerza, y ella insiste, insiste, insiste… hasta lograr lo que quiere. Cuando algo se le resiste, Letty esgrime la frase infalible: “Cuca me lo pidió”. Y no se levanta hasta que pone en manos de su madre aquello que requiere.

Letty se acurruca al final de la tarde en el regazo de su madre y aquella le desensortija el cabello y le pregunta por las cosas del día. Y allí caen, lo que el destino quebró en una desde temprano, lo que el destino desgastó en otra en el ocaso.

“Qué suerte de hija te ha tocado”, le dijo un día Julia, su vecina de toda la vida. Mírame a mí, mi nieta no conversa conmigo un minuto. Hablo con el televisor, me voy a quedar muda de no hablar. Y no le digas a nadie por favor, a nadie: la otra noche me amarró cuando le reclamé que había estado el día entero sin comer, que me sentía mal…la otra noche…

IV

Las Cubas invisibles, las Cubas reales, las Cubas profundas. Familia(s) que requieren ser felices, ser reparadas, ser amparadas. Familia(s) que necesitan justicia, derechos, respeto. Escrutando hacia adentro, donde el niño y el anciano cuenten, donde cada miembro cuente. Sin fanatismos anclados, sin recetas de felicidad. Familia(s) donde la tradición sea el amor, jamás el prejuicio. Familia(s), ese lugar de los abrazos. Yo digo sí.

Llamar las cosas por su nombre

Género

Laura Serguera Lio – Bohemia / Ilustrador: César Mejías / Tomada de El Definido.- Después dirán que era sabido que se aprobaría, pero la implementación deja mucho que desear; o tal vez que se están haciendo las cosas bien “solo para distraer”; quizás afirmen que la palabra de Dios fue ignorada,o que se hizo sentir; después dirán, en el contexto más temible, que no se aprobó porque el gobierno cubano no respeta los derechos humanos, minimiza a la comunidad LGBTIQ+, nunca tuvo interés real en el Código y por eso lo llevó a referéndum.


El próximo 25 de septiembre votaremos por el proyecto de Código de las Familias y, desde ahora, desde antes, hay tantos dando posibles escenarios cual certezas, que parece ignoraran su responsabilidad en los resultados de las urnas. Entre descreídos, hastiados, opositores y fundamentalistas religiosos hay miles de personas que decidieron lavarse las manos o directamente manifestarse en contra por motivos de diferente naturaleza, razones todas, en el fondo, egoístas.

Nos decimos una y otra vez —quienes creemos que el “sí” es la única opción viable—, que el Código vencerá, que la consulta popular lo avala, que la más básica humanidad lo impulsa, pero lo cierto es que dar por sentada la victoria es una variante, apenas más ingenua, del “eso ya está aprobado” que algunos llegan a esgrimir como justificación para no votar.

Excluyendo a quienes no apoyan el nuevo Código por razones de fe y que, en primera instancia, fueron las voces más altas por el “no”, hay al menos otros dos grupos cuya posición alarma. Por una parte, aquellos que consideran que ejercer el derecho al voto por un documento con el visto bueno de la Asamblea Nacional del Poder Popular, los consejos de Estado y de Ministros e instituciones de la sociedad civil con respaldo gubernamental es equivalente a legitimar un ejecutivo que rechazan. Por otra, los que aducen la existencia de asuntos“más importantes” y, de esa forma, dan por cerrado el tema, estableciendo una escala de prioridades en la que los derechos —ajenos— llevan las de perder. 

Y es que sí, el Código es para todos, pero mientras a algunos les amplía y asegura derechos, a otros les garantiza los que hasta ahora les han sido negados.  Por tanto, la elección del “no” desde ciertos privilegios se trata de una actitud mezquina.

Privilegios de quienes, viviendo fuera de Cuba, pueden casarse con personas de su mismo sexo, adoptar de manera más expedita, recibir remuneración por realizar trabajos de cuidado dentro de su familia, acceder a variantes de reproducción asistida como la gestación subrogada, por solo poner algunos ejemplos fuera del territorio nacional. Privilegios de quienes, viviendo en el país, mantienen relaciones heterosexuales; viven en zonas urbanas, alejados de las realidades más discriminatorias o de vulnerabilidad.

En un país en profunda crisis económica, la mujer soltera o unida a otra mujer que desea tener hijos biológicos por inseminación artificial sufre los mismos apagones, la abuela que no ha podido comunicarse con sus nietas después del divorcio de  los padres hace la misma cola para comprar alimentos, el viudo de una relación homosexual de más de 15 años al que expulsaron del hogar común tras la muerte de su pareja se traslada en el mismo transporte público, la persona en situación de discapacidad que ve disminuida su autonomía también se afecta por la escasez… Todos ellos lidian con los problemas comunes del día a día y, además, con vulnerabilidades adicionales en materia jurídica. ¿De verdad consideramos la posibilidad de mantener estas desprotecciones por más tiempo?

Hay un deber ciudadano que trasciende el extremo del espectro político en el que se sitúa cada uno, sus causas y militancias, que apela al sujeto social como actor de cambio, de progreso;al sentido más esencial de la justicia que impide quedar impasible ante las penurias del vecino.

No existen derechos más urgentes que otros cuando se trata de bienestar social, no existen derechos aplazables, prorrogables en su implementación, cuando hay personas padeciendo su ausencia. ¿Que hay mucho por hacer, mil frentes en los que trabajar? Es cierto. Mas, llamemos las cosas por su nombre: tras la enumeración de las dificultades que enfrenta la sociedad cubana como excusa para mirar a otra parte, tras la abstención como expresión de disidencia, se travisten, nada menos, la homofobia, la transfobia, la insensibilidad.