El infortunio de las Chicas del radio

La amarga experiencia vivida por jóvenes trabajadoras hizo que en la sociedad estadounidense se hicieran rectificaciones en la forma de enfocar la radioactividad y la seguridad laboral

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Julio César Hernández Perera

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Mujeres

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La única medida de seguridad que tuvieron estas mujeres era la negativa de ingerir alimentos en el área de trabajo. Autor: Juventud Rebelde Publicado: 30/07/2022 | 10:27 pm

A inicios del siglo pasado se vivió un frenesí tras el descubrimiento del radio, en diciembre de 1898, por los esposos Curie. En aquellos tiempos dicho material llegó a ser catalogado como «el elemento químico del momento» que sedujo a los científicos por sus peculiaridades fisicoquímicas.

Surgieron los empresarios resueltos a lucrar a costa de la radioactividad y sin contemplar los riesgos. Por eso no es de extrañar cómo el radio era avistado como algo a lo cual se atribuían propiedades rejuvenecedoras, energizantes y hasta curativas.

Entre los productos que entonces podían contener radio estaban las pastas dentífricas, algunos alimentos, bebidas (energéticas), juguetes y hasta ropa. En medio de esa «furia por el radio» nació en Estados Unidos una corporación muy vinculada desde sus inicios con el Departamento de Defensa: la United States Radium Corporation (USRC). Esta poderosa compañía comercializó una pintura fluorescente que contenía radio, usada en relojes que podían verse claramente en la noche.

Estos mecanismos eran muy demandados por el ejército durante la Primera Guerra Mundial porque los soldados podían consultar la hora en la oscuridad. Más tarde, en la vida civil, se hizo popular ese tipo de pintura en números de casas, interruptores eléctricos y hasta ojos fluorescentes para juguetes.

En la fábrica de relojes luminiscentes

Las agujas y números de las esferas de los relojes luminiscentes eran pintados a mano por mujeres muy jóvenes. En ese proceso se usaban pinceles hechos con pelo de camello. Todo indica que como resultado de la radioactividad emitida por la pintura, las cerdas se abrían y se dañaban después de unos pocos trazos.

Para no perder tiempo ni material, los patrones exigían hacer una rutina a quienes luego serían las llamadas Chicas del radio: mojar las cerdas del pincel con los labios o la lengua, chupar para afilar la punta y pintar.

Este rito se hacía una o dos veces con cada reloj que pintaban, y se ha estimado que una sola trabajadora podía pintar al día hasta cerca de 200 esferas de relojes.

Al culminar cada jornada aquellas mujeres fulguraban en la noche: la piel, cabellos, uñas, labios y dientes quedaban cargados de radio. Ellas nunca tuvieron evaluaciones médicas, y la única medida de seguridad que tenían era la prohibición de ingerir alimentos en el área de trabajo.

Los dueños y científicos de la compañía, sin embargo, sí concebían para ellos medidas para reducir la exposición al radio mediante el empleo de máscaras, guantes, pinzas, tenazas y pantallas de plomo.

Aparece una enfermedad

A partir de 1922 comenzaron a surgir los primeros casos de daños asociados al radio contenido en la pintura de los relojes luminiscentes. Uno de esos fue el de una trabajadora de New Jersey llamada Grace Fryer.

Grace Fryer.

Aun siendo joven, Grace empezó a perder sus dientes sin razón aparente, y las heridas que quedaban en las encías nunca cicatrizaron. En otro momento, la mandíbula se desintegró con tan solo ser tocada por el médico.

En otros casos se reportaron, además, marcada anemia, afección en las caderas, acortamiento de las piernas y diferentes tipos de tumores malignos.

Los estudios de aquellas pacientes donde el mal no se detenía hasta terminar en la muerte, reveló un punto en común: todas trabajaron en la citada fábrica de relojes de la USRC, en Orange, Nueva Jersey.

De inmediato la compañía —que poseía sólidos vínculos con el Gobierno norteamericano— objetó, encubrió y menospreció los hechos. Crecieron las muertes de jóvenes obreras y los abogados de la compañía se escudaban en disquisiciones inconsistentes que incluyeron la infección por sífilis: así se procuraba dañar la reputación de las víctimas.

Por las coacciones de los gerentes de la USRC, Grace Fryer tardó dos años en hallar un abogado dispuesto a desafiar el poder de la compañía. Ella, junto a cuatro mujeres, desplegó su demanda con evidencias médicas contundentes.

El caso de las Chicas del radio captó la atención pública y se consiguió celebrar una causa contra la USRC. Pero la situación era crítica para aquellas mujeres con un pronóstico de vida muy corto, y los involucrados aceptaron un acuerdo extrajudicial: diez mil dólares para cada mujer, cubrir los gastos médicos, y un pago anual de 600 dólares durante el resto de las vidas de las enfermas.

En algunos casos la indemnización apenas cubrió el funeral. Pocas mujeres, además, lograron sobrevivir más de dos años después del acuerdo, por lo que raras veces llegaron a ver el dinero de la indemnización.

Las Chicas del radio pasaron a formar parte de los primeros anales estadounidenses de intoxicación industrial. El material radiactivo acumulado en los restos de Grace Fryer aún provoca elevados registros de radiación en los alrededores de su tumba.

Estos hechos marcaron un precedente en EE. UU. durante la lucha de los obreros por sus derechos, sobre todo en la percepción de una sociedad que hasta ese momento solo había distinguido propiedades prodigiosas del radio.

Vivo en un país libre

Por Domingo Pérez

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Los enemigos de la Revolución cubana y sus lacayos se empeñan en hacer ver ante el mundo un país en ruinas, ingobernable, y un pueblo desesperado, con el objetivo de demostrar la inviabilidad del Socialismo.

Nuestro presidente, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, fue enfático y preciso en la clausura del Acto Central en ocasión del Aniversario 69 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes:

“EL SOCIALISMO NO PUEDE SEGUIR SIENDO DIFAMADO EN NOMBRE DE LA LIBERTAD, MIENTRAS SE LE CIERRAN TODAS LAS PUERTAS PARA EL COMERCIO, LAS FINANZAS, LOS NEGOCIOS A LOS PAÍSES QUE LO INTENTAMOS”.

El bloqueo económico, comercial y financiero, la rabiosa persecución en que se ha convertido la política del poderoso imperio contra una pequeña nación es, ahora mismo, la mejor prueba de que sí funciona el socialismo, porque incluso bajo el fuego que significa estar bloqueados, hemos levantado una obra de justicia social que nos coloca al nivel de los países más avanzados en indicadores claves del desarrollo humano, como la mortalidad infantil, la esperanza de vida, el acceso a la salud, la educación, la cultura y el deporte, así como los niveles de seguridad y protección ciudadanas.

Por mucho que se ilustre a través de los medios de comunicación cubanos la realidad del país, no es lo mismo que palparla con tus propios ojos. Esa posibilidad la tengo ahora, cuando disfruto de merecidas vacaciones. Recorrí por carretera 10 de las provincias cubanas. Ello me permitió tener una visión panorámica general de lo que acontece en el país, contrario a los macabros esfuerzos de los odiadores.

Lo más significativo resultó el grado de tranquilidad y normalidad que prevalece en todos los territorios. Quizás se notaba mayor   jolgorio en territorios rurales de Cienfuegos, por la repercusión de la designación como provincia sede del acto central por el 26 de julio, y en Camagüey, por el diario paseo en horas de la tarde – noche de alguna conga camagüeyana, con su contagioso ritmo.

En todos los casos sobresalen iniciativas locales, pero también el reflejo de las diversas ofertas surgidas, a partir de las carencias que impone el bloqueo. En la ciudad de Camagüey sobresale la vida urbana, incluso en días feriados y de descanso, con todos los centros gastronómicos funcionando, subordinados y atendidos por el gobierno local, aplicando nuevas formas de gestión, pero sin pasar a formas privadas. Allí prevalece la estética, el buen gusto, la calidad, tanto en la oferta como en el servicio, con precios asequibles a la población, muy por debajo de los de establecimientos particulares.

No han concluido las vacaciones, pero estos días me permiten afirmar, sin temor a dudas, que una vez más saldremos adelante, disfrutando la dicha vivir en un país libre como Cuba.

Contra Cuba la guerra mediática es total

Por Arthur González

Imagen de Razones de Cuba

La guerra psicológica desplegada contra Cuba por el gobierno de Estados Unidos se inició en 1959 y lejos de decaer en el tiempo se incrementó con la aparición de Internet, para fomentar una corriente ideológica dentro de la Isla contraria al socialismo. Por esa razón, la guerra económica, comercial y financiera se recrudece a pesar del rechazo mundial.

El objetivo expuesto en sus múltiples documentos desclasificados, es lograr que el pueblo culpe de sus escaseces al sistema socialista, se desencante y desaliente, al no percibir mejorías económicas.

Un documento de la CIA, desclasificado y publicado en junio de 2001, referente al análisis de la situación cubana en los inicios de los años 90 del siglo XX, refleja los propósitos que se proponen los yanquis con el mantenimiento de esa cruel y despiadada guerra económica, que tal parecen escritos en el 2022, pues en aquel documento sus analistas decían:

EXISTE UNA OPORTUNIDAD MEJOR QUE NUNCA, PARA QUE EL GOBIERNO DE FIDEL CASTRO CAIGA DENTRO LOS PRÓXIMOS POCOS AÑOS…CUANDO LAS CONDICIONES EN LA ISLA SE DETERIOREN MÁS, ES MÁS PROBABLE QUE LOS INCIDENTES VIOLENTOS SE EXTIENDAN POR LA CRECIENTE FRUSTRACIÓN SOBRE LOS CORTES EN LA ELECTRICIDAD, LOS PROBLEMAS DEL TRANSPORTE Y LOS ALIMENTOS”.

“SI ESTADOS UNIDOS LEVANTARA EL EMBARGO, UNILATERALMENTE O COMO RESULTADO DE NEGOCIACIONES, CUBA SE BENEFICIARÍA NOTABLEMENTE…LOS BENEFICIOS PROBABLEMENTE GENERARÍAN UN CRECIMIENTO ECONÓMICO MÍNIMO, PERO ALIVIARÍAN MUCHAS DE LAS PEORES CARENCIAS Y OTRAS PRESIONES QUE ENFRENTA EL RÉGIMEN”.

30 años después de aquel análisis, los cubanos continúan resistiendo pues saben perfectamente lo que pueden perder, al constatar las protestas actuales en Ecuador, Colombia, Panamá y otros países del mundo capitalista, para reclamar un sistema de salud y educación gratuitos, empleo, igualdad de las mujeres con los hombres en cuanto salarios y oportunidades laborales, cese de la discriminación racial y de género, rebaja del precio de la gasolina, del transporte público y otros más, que los cubanos tienen gracias al socialismo que Estados Unidos quiere satanizar.

La matriz de opinión que Estados Unidos y sus aliados imponen contra Cuba es brutal y se comprueba con solo leer lo que publica la CNN, donde mantienen diariamente desde hace un año, imágenes del 11 de julio 2021, con 12 artículos referente a esos sucesos con informaciones tergiversadas, algo que no hacen con las verdaderas protestas del pueblo colombiano, la represión de que fueron víctimas y las decenas de muertos causados por las fuerzas policiales, más los centenares de detenidos.

Tampoco la CNN mantienen fotos ni información de los 18 días de manifestaciones en Ecuador, contra las malas prácticas del gobierno actual y la brutal represión que sufrió ese pueblo, ni dice una sola palabra de las cuentas bancarias del presidente en paraísos fiscales y la amplia corrupción que se vive desde el gobierno de Lenin Moreno.

Respecto a las actuales protestas masivas en Panamá, que duran más de una semana, el tratamiento es diametralmente opuesto a lo que hacen contra Cuba por un solo día de protestas y actos vandálicos estimulados desde Estados Unidos, con amplio financiamiento entregado por la USAID y la NED, unido al accionar subversivo de la embajada yanqui en La Habana.

¿Por qué esas organizaciones pantallas de la CIA no financian a los indígenas en Ecuador, los sindicatos de Colombia y Panamá, u ofrecen becas para formar líderes comunitarios entre los jóvenes para que reclamen sus derechos?

Un simple vistazo a lo hacen los yanquis contra Cuba a través de Internet, permite conocer su empeño en ofrecer una imagen irreal de la Revolución, mediante la subversión política e ideológica, como parte de la doctrina de guerra no convencional desarrollada por el gobierno de Estados Unidos, de conjunto con sus servicios especiales.

Ese accionar pretende provocar el reblandecimiento del carácter y la capacidad de resistencia del pueblo cubano, imponer los valores y símbolos yanquis, e incluso modificar la historia de Cuba.

En el 2011, a solicitud del senador republicano Richard Lugar, del Comité de Relaciones Exteriores de Senado, Carl Meacham, encargado de América Latina en el equipo de dicho senador y actualmente director del Americas Program en el think tank estadounidense CSIS (Center for Strategic and International Studies) se reunió con personal del Departamento de Estado, altos diplomáticos extranjeros y funcionarios de la industria, para investigar cómo los medios sociales y la tecnología podían utilizarse en promover y fortalecer la “democracia” en América Latina.

El informe de Meacham, reconoce las acciones y planes subversivos que acomete el gobierno de Estados Unidos contra Cuba, al señalar:

EL DEPARTAMENTO DE ESTADO HA ENTRENADO A PERIODISTAS EN VARIOS PAÍSES, PARA QUE AUMENTEN SU CAPACIDAD DE DISEMINAR RÁPIDAMENTE LA INFORMACIÓN PRECISA SOBRE ACONTECIMIENTOS Y ASUNTOS IMPORTANTES. SE HAN INVERTIDO GRANDES ESFUERZOS EN CUBA, EL ÚNICO PAÍS QUE EN ESTOS MOMENTOS CENSURA ACTIVAMENTE EL CONTENIDO DE LA POLÍTICA DE ESTADOS UNIDOS”.

“…NUESTRO EQUIPO REPARÓ EN EL CRECIENTE INTERÉS QUE TIENEN LOS FUNCIONARIOS DEL DEPARTAMENTO DE ESTADO, EN INCREMENTAR LAS CAPACIDADES BÁSICAS DE COMPUTACIÓN Y ALFABETIZACIÓN DEL PUEBLO CUBANO, COMO MEDIO DE FACULTARLO PARA LLEVAR A CABO CAMBIOS POSITIVOS EN SU PROPIA SOCIEDAD.”

El Senador Marco Rubio aseguró en el 2012:

“EL SISTEMA TOTALITARIO CUBANO PODRÍA DERRUMBARSE, SI TODOS LOS CUBANOS TUVIERAN LIBRE ACCESO A INTERNET, PUES CUBA SEGUIRÍA LA MISMA SUERTE DE AQUELLOS PAÍSES QUE PASARON LA PRIMAVERA ÁRABE”.

El 23 de enero del 2018 el Departamento de Estado creó el “Grupo Operativo de Internet para la subversión en Cuba”, a fin de alterar el orden interno, siguiendo las directrices planteadas por el presidente Donald Trump, en su memorando presidencial del 16 de junio del 2017.

Ese grupo lo integran representantes del gobierno y entidades “No Gubernamentales” como la USAID, Freedom House, y el Buró de transmisiones hacia Cuba, responsable de Radio y TV Martí.

Lo que les duele es que ninguno de sus pronósticos, ni de los grupos de trabajo creados, han tenido resultados. Cuba sigue en pie resistiendo, a pesar del incremento de la guerra económica e incluso pudo fabricar tres vacunas que han controlado la pandemia de la Covid-19, como ningún país del mundo.

Por eso afirmó José Martí:

“Trincheras de ideas valen más que trinchera de piedras”

Terrorismo: Cuba es la víctima

Organizaciones estadounidenses demandan a Biden que retiren a la Isla de espuria lista 

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El bloqueo es un crimen de  terrorismo, la solidaridad con Cuba deja claro quilen es el verdadero criminal

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El bloqueo es un crimen de terrorismo, la solidaridad con Cuba deja claro quilen es el verdadero criminal Autor: Tomado de Internet Publicado: 27/07/2022 | 08:16 pm

WASHINGTON, julio 26.— La Alliance for Cuba Engagement and Respect (Alianza por el Compromiso y el Respeto a Cuba) remarcó lo perjudicial que resulta para Cuba su injusta inclusión, por Estados Unidos, en su unilateral lista de países supuestamente promotores del terrorismo, y demandó al presidente Joe Biden que sea retirada de esa relación.

Estar en esta lista somete a Cuba a una serie de restricciones financieras internacionales devastadoras, expresaron las activistas Medea Benjamin y Natasha Lycia Ora Bannan, miembros del comité directivo del grupo Acere (por sus siglas en inglés) en un artículo publicado en el diario digital LA Progressive y que cita PL.

La exigencia, por medio de una nueva campaña de solidaridad con la Mayor de las Antillas, pretende que Biden revierta la «indignante designación de la era (de Donald) Trump que es injusta, perjudicial para el pueblo cubano y dañina para las relaciones entre Estados Unidos y Cuba».

En coincidencia con las conmemoraciones del 26 de Julio en Cuba, agrupaciones estadounidenses exigieron a la administración Biden poner fin a sus crueles sanciones, que están creando tantas dificultades para el pueblo cubano, enfatizaron.

De por sí es ilegal que los bancos estadounidenses realicen transacciones a Cuba a causa del bloqueo económico, financiero y comercial que también tiene un ilegal alcance extraterritorial, reiteraron Benjamin, cofundadora de la agrupación pacifista CodePink, y Ora Bannan, abogada de derechos humanos, reseñó el despacho.

Cuando Donald Trump llegó a la presidencia (2017-2021), «no solo impuso más de 200 nuevas y duras sanciones contra la Isla» sino que, en los últimos días de su gobierno, en un intento de ganarse el favor de los cubanoamericanos opuestos a la normalización de las relaciones, volvió a añadir a Cuba a esa lista, recordaron.

Ambas destacaron que Cuba, por el contrario, ha sido elogiada por su cooperación y solidaridad internacional, especialmente al proporcionar asistencia sanitaria y colaboración médica a países pobres de todo el mundo, incluso durante la pandemia de la Covid-19.

«En todo caso, es Cuba la que ha sido víctima del terrorismo internacional que emana principalmente de Estados Unidos», advirtieron.

La relación de acciones violentas contra la Isla «va desde la invasión de Bahía de Cochinos en 1961 y los cientos de intentos de asesinato contra Fidel Castro hasta el derribo de un avión civil cubano (en 1976)», insistieron Benjamin y Ora Bannan.

Se refirieron además a la acogida que históricamente han recibido los verdaderos terroristas en territorio estadounidense, así como a los atentados a hoteles cubanos en la década de 1990 y, en época reciente, el ataque que sufrió la embajada de Cuba en Washington.

Por otra parte, denunciaron que Estados Unidos sigue proporcionando cada año millones de dólares de los contribuyentes a organizaciones dedicadas a campañas de difamación y desprestigio, y a tratar de socavar la soberanía de Cuba.

Pese al compromiso de Biden de revisar esa medida, 18 meses después de su llegada a la Casa Blanca, Cuba sigue en esa lista sin ninguna justificación, y el ejecutivo demócrata obviamente está «más preocupado por la política de Florida que por el bienestar del pueblo cubano», concluyeron.

La Revolución es mi madre, mi padre, mi todo (+ Fotos)

GABRIELA MILENA PADRÓN MOREJÓN

El 3 de enero de 1957, Edy Vigo Álvarez recibió el brazalete rojo y negro que lo identificaría como miembro del Movimiento 26 de Julio (M-26-7), y desde entonces conserva, además de la insignia bicolor, la fe inquebrantable en la Revolución Cubana.

-¿Cómo llegó a formar parte del Movimiento 26 de Julio?

Cuando a los 17 años comencé a trabajar como mecánico en un taller de automóviles, conocí a Miguel Hernández Morera (Miky), Amado Llanes y Andrés Cepero Gutiérrez, quienes eran miembros activos de la célula del Movimiento que funcionaba en Florida, mi pueblo natal, en Camagüey.

Andrés era el jefe del grupo conformado por no más de seis jóvenes; bajo su dirección recogimos armamentos para mandar a la Sierra Maestra, donde Fidel Castro combatía contra la tiranía de Fulgencio Batista y también preparábamos petardos y cocteles molotov.

Yo me daba cuenta de las cosas que pasaban a mi alrededor, con la guía de mis compañeros comencé a entender que la lucha armada era la única vía de acabar con la situación que se vivía en el país. Formando parte de la organización aprehendí los conceptos de patriotismo, hermandad y lealtad.

-¿Cuál fue la acción que más lo marcó?

Para 1958 los combates en las lomas iban ganado terreno, los barbudos necesitaban todo el apoyo posible y la mejor manera que teníamos era recopilar armas.

El 5 de mayo de ese año organizamos una recogida, el plan consistía en localizar las fincas de terratenientes que acostumbraban a poseer varias armas, sustraerlas y entregarlas a los alzados.

Como en nuestra célula éramos pocos, generalmente aceptábamos colaboración, sobre todo para transportarnos. En esa acción Rolando Ramírez, uno de nuestros colaboradores habituales, trajo a un tal Gallego Ulloa que tenía una máquina y estaba dispuesto ayudar.

La primera parada la hicimos en la finca de Miguelito Gutiérrez, tomamos las armas sin problemas; la segunda fue en los terrenos de Ricardo Hernández, pero este hizo resistencia y hubo un tiroteo tremendo, no se las pudimos arrebatar.

Con el chofer de la máquina se había quedado Juan González Olivera (Juanito), a quien le dieron la tarea de custodiarlo y pararlo si intentaba dejarnos embarcados; como en efecto, el tipo trató de irse, pero Juanito supo controlarlo.

Al día siguiente, la policía nos fue a buscar a nuestras casas y nos llevaron para el Cuartel de Florida: el Gallego nos había echado pa´ lante.

-¿Qué pasó en el Cuartel?

En el Cuartel nos pusieron en una celda, Juanito se me acercó y me dijo: “Vigo esto es… (hace un gesto como si tuviera un zíper en la boca); y yo le dije: a mi me matan pero yo no hablo.”

Al rato nos fueron llevando uno a uno a la sala de torturas. Me dieron tantos golpes que por un instante quise morirme allí mismo. Cuando caí al piso escupiendo sangre, dos guardias comenzaron a saltarme en la columna como si fuera un colchón.

Tampoco me salvé de la chancleta, uno de los métodos de tortura que más les gustaba a los esbirros, consistía en darte por la planta de los pies, las manos y detrás de las orejas, no te imaginas lo que puede llegar a doler eso. Pero ninguno de nosotros habló.

-¿Cómo lograron salir vivos del Cuartel?

Por el pueblo. Cuando se supo, la gente empezó a hacer manifestaciones pidiendo un juicio justo, sabían que era la única manera de salir con vida de ese lugar.

El otro motivo por el cual no morimos fue gracias a la ayuda de un viejo cabo, quien a escondidas nos pasaba un jarrito de aluminio con sambumbia, así aguantamos tres días hasta que nos trasladaron al Juzgado de Camagüey.

-¿Consiguieron un juicio justo?

Nos llevaron ante el Tribunal de Urgencia y nos juzgaron por la Ley 5 (delincuentes comunes). Como no lograron probar nada, nos condenaron a seis meses de prisión en Isla de Pinos, así funcionaba la justicia en aquella época.

-¿Cómo fue la vida en el Presidio?

La celda 74, en el quinto piso de la circular cuatro, fue mi hogar. Tenía una cama que se recogía con unas cadenas por el día y por la noche se soltaban, una ventana daba al exterior.

En aquel tiempo había gente de la Conspiración de los Puros, del Partido Socialista Popular, del Movimiento 26 de Julio y hasta los aviadores que habían tirado las bombas al mar cuando el levantamiento de Cienfuegos.

-¿Se mantenía la actividad revolucionaria dentro del Presidio?

Sí, en una ocasión, cuando me fueron a ratificar la causa y me mandaron para La Habana, Armando Hart Dávalos, quien estaba cumpliendo allí, me pidió que llevara información a un compañero en el Príncipe, ese era el tipo de acciones que realizábamos, porque nos revisaban hasta la sombra.

A finales de diciembre de 1958, luego de pasar por el Buró de Represión de Actividades Comunistas (BRAC), liberaron al grupo de Edy Vigo Álvarez; el primero de enero de 1959 triunfaba la Revolución Cubana y el 6 regresaba a Florida, donde se alistó en la Marina de Guerra y en abril de ese mismo año comenzó a trabajar en el Arsenal Naval de Casablanca, hoy Base de Reparaciones Granma.

Luego de tres años, casado y con hijos, Vigo decide establecerse en Ciego de Ávila para comenzar a laborar en el taller de reparaciones del Ministerio del Interior, hasta su jubilación hace ya más de 10 años.

A sus 93 primaveras se mantiene haciendo trabajos ocasionales como técnico de equipos electrodomésticos y asegura que si volviera a nacer no cambiaría ni un solo día de su juventud – Es que la Revolución es mi madre, mi padre, mi todo- por eso incluso hoy continúa protegiéndola.

¿Quién es el joven “protegido” de la Casa Blanca que ataca a Cuba desde Bolivia?

Por: Helena Paz

Magdiel Jorge Castro. Foto: Tomada de La Época.

El pasado lunes 11 de julio el periodista Gustavo Veiga publicó en el periódico argentino Página 12 el artículo: “¿La campaña 2.0 por el 11 de julio llegará a las calles de Cuba?”. Allí hizo un repaso de las últimas agresiones estadounidenses contra Cuba, dedicándole un buen espacio al rol destacado que juegan las redes sociales en esa estrategia desestabilizadora y subversiva. Y algo importante: apuntó los nombres de algunas de las personas a las cuales se les paga –imagino que abultadamente– para tan triste labor.

Y, sin dudas, uno de los personajes más interesantes y enigmáticos es Magdiel Jorge Castro, cuyos vínculos con Bolivia enriquecen estas líneas. Vamos por parte.

Al poner en el buscador Google el nombre “Magdiel Jorge Castro” de inmediato saltan unas cuantas páginas web cuyos artículos hacen referencia a un jovencito de bigotes, bastante locuaz –por si desea escucharlo en algún video en Youtube–, y cuyo denominador común es: “un luchador por los Derechos Humanos”, “un activista de las redes sociales que enfila sus dardos contra el régimen cubano”, “un mártir de la libertad”…

A la par, algo resulta igualmente llamativo: abundan fotografías, entrevistas, artículos y mensajes de y sobre Magdiel, quien junto con ser un personajillo armado para su lucha supuestamente solo de su mente, un celular y sus filosos mensajes de Twitter, da vueltas una y otra vez a una misma historia biográfica que se reduce a un lugar y fecha de nacimiento, estudios universitarios y su desempeño meteórico en una plataforma “democrática” llamada Archipiélago. El joven se cuida a sí mismo y, aunque cueste creerlo, al menos la prensa lo cuida; poco y nada se sabe en detalle de él.

Un paréntesis. Ya en la segunda entrada de Google irrumpe su perfil en Twitter. ¡28 000 seguidores!

En efecto, Magdiel nació el 12 de octubre de 1994 (tiene 27 años) en la ciudad de Holguín, en el oriente de Cuba. Estudió Microbiología en la Universidad de La Habana e hizo su práctica profesional en el Centro de Inmunología Molecular, destacando además por su activismo LGBTIQ+. En noviembre de 2018 creó su cuenta de Twitter.

Y sí, amigos lectores, tal como lo dicen sus cuentas en Linkedin y Twitter, para comunicarse con Magdiel lo puede hacer a través de un simple WhatsApp con código inicial “+591”. ¿Se fijó bien? “+591”, es decir, Bolivia.

En el último lustro Magdiel ha dedicado sus energías para convocar y amplificar todo tipo de protestas contra la Revolución Cubana. Participó en el dudoso y cuestionado estallido del 11 de julio de 2021, en la fallida Marcha Cívica por el Cambio del 15 de noviembre del mismo año y hoy se esfuerza a diario tratando de imponer tendencias con etiquetas como #SOSCuba, #CubaConUcrania, #CubaPaLaCalle y un largo etcétera.

Por supuesto, todo eso a la distancia y con el Internet como escenario, pues Magdiel desde el primer semestre del año 2020 (el mismo de la nefasta y delictual administración Áñez y su pandilla) reside en Santa Cruz de la Sierra.

Según informaciones ofrecidas por el propio Veiga, Magdiel regularizó su situación migratoria en Bolivia y gracias a la Oficina de Migraciones consiguió una residencia temporal por dos años. Y, como no podía ser de otra manera, se vinculó con los comités cívicos y la ONG Ríos de Pie, financiada por Washington.

Pero, en realidad, Magdiel consiguió un empleo en el Servicio Departamental de Salud (Sedes) de Santa Cruz, institución que puntualmente le paga para únicamente dedicar su tiempo a coordinar con organismos de inteligencia y represivos yanquis para activar a la contrarrevolución externa y al interior de la isla, aun a costa de provocar sufrimientos a la población civil en medio de un bloqueo y una pandemia.

¿Será correcto que este jovencito se aproveche cada hora de un beneficio migratorio brindado por Bolivia y de un salario que, en última instancia, es pagado por todas y todos los bolivianos, para atacar a un país latinoamericano amistoso como Cuba? Ustedes tienen la última palabra, amigos lectores.

(Tomado de La Época)

Carta a un difamador

Por Domingo Pérez

Imagen de Razones de Cuba

Soy una persona de pueblo, hijo de gente humilde, de procedencia obrero-campesina. Nací con la Revolución gestada en la Sierra y en las ciudades, bajo la indiscutible y certera guía del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

Tengo plena consciencia de mi papel y lugar en la sociedad: Contribuir, como retribución a lo que se hizo por mí, a la educación de los demás y a defender esta hermosa, colosal obra, al precio que sea necesario.

El costo de ser dignos, libres y soberanos, de cantarle las cuarenta a los enemigos y sus lacayos cuando ha sido necesario, es vivir en un constante acoso, persecución, ataques, medidas y agresiones de todo tipo.

Por eso, me dirijo a ti que te dejas confundir, que crees todo lo negativo que se dice de la tierra donde naciste y de su gente, aunque en la concreta te beneficiaste de los derechos que te dio la Revolución de forma gratuita, con el dinero que aportan todos para el bienestar común y que en otros países van a engrosar las riquezas de una minoría.

Desde que fuiste concebido, velaron por tu salud y la de ella, por tu desarrollo en general. Nunca a tus padres se les exigió un seguro médico para tu atención, porque también es gratuita y con acceso universal para todos los cubanos, sin distinción de raza, sexo, género, edad o credo.

Creciste con naturalidad, con absoluta tranquilidad, seguridad. No viviste con el sobresalto de que alguien llegara con un fusil de asalto y te acribillara a balazos.

Mientras más conocías de lo que pasaba en muchas partes del mundo: masacres, torturas, gases lacrimógenos, chorros de agua, balas de goma, caballos, látigos… aprendiste a amar a ese hombre o mujer, hijo del maestro, del campesino, el obrero, el científico, que día a día combate el delito y defiende ese bien tan preciado que es la tranquilidad ciudadana.

Lo conociste en medio de huracanes, al lanzarse a salvar a una anciana que había quedado atrapada en el sótano de su vivienda, investigando para descubrir al malhechor que se robó el TV de tu aula. Aprendiste a verte todos los días y noches recorriendo el barrio, velando por el bienestar de todos.

Por eso y por muchas cosas más, no resisto y me rebelo cuando difaman la actuación digna, impecable y profesional de las fuerzas del orden cubanas, comparándolas con la escoria y los corruptos que asumen las funciones de preservar el orden en otras latitudes, incluyendo los EE.UU. y la culta Europa.

Por eso no me interesa si te pagan o no por difamar y mentir, como si fueras parte del pueblo que traicionaste. Lo que te trastorna es que en la unidad con el pueblo está la fortaleza de los órganos que en Cuba preservar el orden interior y seguridad de nuestro Estado Socialista, con todos y para el bien de todos. No es casual que Camilo Cienfuegos, el Héroe de Yaguajay, al referirse al Ejército Rebelde lo definió como el pueblo uniformado. Ayer fue así, hoy, también.

Solo un bando, un partido

Por Yoandi González

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Camino por las calles de mi Cuba y aprecio un pueblo unido en busca de la mejor forma de salir adelante de esta situación económica que afecta a todos los países del mundo. Para entender esto no es necesario hablar de política, solo hay que tener dos dedos de frente y ser justos antes de criticar la forma en que vivimos.

¿Nos hemos puesto a pensar cómo llegamos a esta situación? Hasta hace dos años atrás ir a una tienda a comprar productos nunca fue una preocupación. Recuerdo que mi madre se estaba bañando y desde el propio baño decía que se le había acabado el jabón, pues era muy normal ir a comprar otro.

La electricidad solo se iba si existía alguna interrupción eléctrica. Los centros recreativos ofertaban variados alimentos a la población y todos encontrábamos medicamentos en la farmacia. Éramos ricos y no nos dábamos de cuenta.

¿Qué pasó entonces? Creo que todos sabemos la respuesta. El paso de la pandemia por el mundo redujo a gran escala la producción de alimentos. En Cuba aumentó el personal con trabajos interruptos, aunque los salarios fueron pagados en su totalidad. El bloqueo económico que algunos creen que no existe se recrudece cada día más. Todas las materias primas existentes hubo que ponerlas en función de la creación de vacunas. Muchos como yo, como tú, tuvimos que cambiar de labor e ir a centros de aislamientos, a atenderte a ti o a uno de tus familiares.

Otros tuvieron que salir a cuidar colas, para evitar que revendedores y acaparadores hubiesen seguido llenando sus bolsillos a costa de lo que nos toca a todos. Por eso no pienso que existan divisiones en nuestro país. Cada cual desempeña el rol que le corresponde y le pagan por ello, todos bajo un mismo principio y partido.

¿Acaso no calculas cuánta comida que nos podían haber vendido fue necesario enviarla a centros de aislamiento para que tu familia, la mía, la de un vecino o la de un amigo comiera de forma gratuita y garantizara su vida?

¿No recuerdas tampoco cuando te pusiste en el brazo la vacuna gratis echa por los científicos cubanos, esa que lleva la ciencia de Fidel y del pueblo entero?

Yo antes de criticar pienso en todo. Respiro y sigo caminando por las calles, porque además tengo fe en la victoria. Confío en mi presidente, en los dirigentes que tenemos, y doy por seguro que ninguna decisión tomada es injusta. Quien piense eso no ha analizado bien los fundamentos de la gestión gubernamental.

Simplemente soy un cubano agradecido con lo que tengo, que, en lugar de buscarle las manchas al sol, le veo su luz. Seamos agradecidos con lo que tenemos, busquemos solución a los problemas de forma creativa y recuerde que hoy vive gracias a #Cuba. Ah, y algo más, todo lo que sabes se lo debes a Fidel.

Racismo en EE. UU. ejecutó en la silla eléctrica a un inocente niño negro de 14 años

La triste y desgarradora historia considera a la víctima como la persona más joven en ser ejecutada en toda la historia de Estados Unidos. Y lo más terrible del caso: el niño era inocente

Autor: Delfín Xiqués Cutiño | archivo@granma.cu

Tumba donde reposan los restos de George Stinney Jr.,
Tumba donde reposan los restos de George Stinney Jr., Foto: cope.es

En un juicio celebrado en una sureña ciudad de Estados Unidos, en junio de 1944, al jurado integrado por diez personas blancas tan solo le tomó unos diez minutos deliberar y alcanzar el veredicto por unanimidad de «culpable de asesinato» con que fue condenado el niño afroamericano de 14 años de edad, George Stinney Jr., quien fuera ejecutado en la silla eléctrica unos días después.

El hecho, triste y desgarrador, lo convirtió en la persona más joven en ser ejecutada en toda la historia de EE. UU. Eso sin contar que, lo más terrible del caso, fue que el niño, al final, era inocente.

El 23 de marzo de 1944 la pequeña comunidad del poblado de Alcolu, en Carolina del Sur, que apenas contaba con unos 429 habitantes, quedó impactada por la aparición de los cadáveres de Betty June Binnicker y de Mary Emma Thames, de 8 y 11 años, respectivamente. Fueron brutalmente asesinadas con una gruesa viga de madera que les destrozó sus cráneos.

Betty June Binnicker y Mary Emma Thames, de 8 y 11 años respectivamente, fueron brutalmente asesinadas y culparon al niño negro de su asesinato Foto:

Estaban tendidas en una zanja junto a la línea del ferrocarril en una zona que habitaba la comunidad negra del poblado.

Ese día el niño George salió de su casa para acompañar a su pequeña hermana Amie a jugar con los animales. Ella recuerda y así lo mantuvo durante 70 años, que se acercaron a la línea del ferrocarril para ver las vacas pastar, entretenimiento que hacían frecuentemente.

Entonces se acercaron las dos niñas blancas en bicicleta y les preguntaron dónde podían encontrar flores silvestres. Se lo dijeron y ambas prosiguieron su camino.

En la tarde del siguiente día, la policía penetró con violencia en la casa donde residían los niños negros. Los padres no estaban y la pequeña Amie, temerosa, se ocultó en el sótano mientras dos agentes se llevaban a su hermano George.

Al niño negro lo condujeron esposado, lo sometieron a un feroz interrogatorio de cinco horas como si fuera un delincuente adulto, sin la presencia de un abogado, lo acusaron de asesinato y lo mantuvieron incomunicado.

De inmediato la familia de George negó que él hubiera cometido esos asesinatos y que habían obtenido su confesión mediante la presión por el despiadado interrogatorio al que fue sometido sin la presencia de un abogado.

Los investigadores dijeron que el niño había confesado que primero mató a la niña pequeña para luego violar a la mayor, a la que también asesinó. Sin embargo, de esta supuesta confesión nada había quedado registrado. No existía ningún documento con la firma de George ni abogado de la defensa que lo certificara.

El juicio se celebró el 24 de abril de 1944. El jurado lo integraban diez hombres blancos. El niño negro fue juzgado durante cinco horas. La fiscalía se vio obligada a presentar seis testigos: dos médicos, la persona que encontró los cadáveres y los tres agentes a los que supuestamente George había confesado su crimen.

Increíblemente la Fiscalía argumentó que la presencia de los testigos respondía a que la confesión del niño se había extraviado y que no constaba en ninguna parte el citado documento.

Por su parte, el abogado de la defensa que también era blanco, no llamó a ningún testigo ni se preocupó por la pérdida de un documento clave en la acusación contra su defendido. Ni tan siquiera refutó las acusaciones. Se mantuvo imperturbable.

El Jurado se retiró a deliberar y a los diez minutos ya tenía la sentencia: George Stinney Jr., condenado a ser ejecutado en la silla eléctrica por el asesinato de Betty June Binnicker y de Mary Emma Thames.

Entre la detención y el juicio transcurrió exactamente un mes. En ese tiempo ni los padres del niño detenido ni sus familiares pudieron verlo ni contactarlo. Solo lo acompañaba una vieja biblia.

El 10 de junio de 1944 cuando comenzaron los preparativos para ejecutar a George, las autoridades se dieron cuenta de que la silla eléctrica no estaba preparada para ejecutar a un niño. Le quedaba grande.

Efectivamente, el niño medía 1,5 metros y pesaba unos 43 kilogramos y no se acoplaba al aparato ni a los cables que debían conectarle. Fue preciso añadirle a la silla varios libros para que tuviera la altura necesaria para alcanzar los electrodos. Solo así el racismo estadounidense pudo ejecutar a este inocente niño negro.

COMIENZA LA LUCHA JUDICIAL

George stinney Jr. Foto: Antena 3

La familia Stinney tuvo que mudarse de la localidad tras recibir amenazas de muerte. Entonces comenzaron un arduo y lento proceso judicial para que se abriera el caso en base a «un procedimiento negligente y racista», y en abril de 2014 lo lograron, 70 años después de la ejecución del niño negro.

De momento, la Jueza Carmen Mullen del circuito de Carolina del Sur le ofreció a la familia de George un perdón, pero no fue aceptado. Argumentaron «que el perdón se le concede a aquellos que eran culpables de los actos». Por ello, el caso del niño acusado de asesinar a dos niñas blancas volvió a juicio 70 años después.

«Es mi opinión profesional, con un grado razonable de certeza médica, que la confesión dada por George Stinney Jr. en o alrededor del 24 de marzo de 1944, se caracteriza mejor como una confesión obtenida bajo coerción, complaciente y falsa», aseguraba durante el procedimiento Amanda Sales, siquiatra forense consultada durante la revisión del juicio a Stinney, según NBC News. «No es fiable», añadió.

Desde el estrado varios testigos ofrecieron su testimonio. Uno de los más importes fue sobre la viga de madera con que se cometieron los asesinatos que pesaba 20 kilos. Resultaba físicamente imposible demostrar que un niño que pesaba 45 kilos pudiese levantar el madero para utilizarlo como arma.

Por lo que, finalmente, la jueza Mullen decretó «que el joven había sido juzgado sin todas las garantías, en un proceso manipulado para implicarle como culpable, por lo que decretó la sentencia como nula».

La familia del niño negro George Stinney Jr. tuvo que esperar siete décadas para que se iniciara un nuevo juicio donde se demostró lo que ellos desde un primer momento habían dicho: que George era inocente.

El racismo en Estados Unidos había ejecutado en la silla eléctrica a un inocente niño negro de 14 años de edad.

Fuentes:

 La historia de George Stinney Jr, el niño que murió condenado a la silla eléctrica y ahora ha sido absuelto

– George Stinney: el polémico juicio al niño de 14 años ejecutado en la silla eléctrica

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Ana Hurtado, Martí y los Pañuelos Rojos

Opinión

Rubén Rodríguez Echevarría – Foto: Yusmilis Dubrosky Roldán/Granma.


1

Ana Hurtado está con Los Pañuelos Rojos. Ana es una voz necesaria porque es una voz militante.  Están los otros y la otra. Los oportunistas, mal reconocidos en los tiempos culturales de sus naciones e irreconocidos en la lucha social de sus terruños. Porque son allí voces ausentes.

De esos, la Revolución padeció algunos.

Jorge Ricardo Massetti fue una voz joven y argentina que subió dos veces a  la Sierra Maestra y nos legó una obra hermosa que tituló inicialmente, “Los que luchan y los que lloran, el Fidel Castro que yo conocí”. Luego Massetti fundó Prensa Latina y se convirtió en el Comandante  Segundo de la Guerrilla de Salta en su Argentina natal.  El primero obviamente seria el Comandante Che Guevara.

De “aquellos”, los extranjerizos,  rindieron sus voces genuflexas tipos como Regis Debray y Mario Vargas Llosa. Hoy aparecen otros, estentóreos y vacuos como ellos. Pero como ellos, pasarán sin penas ni glorias. Ya los hemos visto pasar como al zeppelín  lezamiano. Estemos atentos. Son la nada. Como dijera Cintio una vez, ellos no están donde nosotros. Nosotros estamos aquí con la obra de la Revolución, ellos hicieron sus previsibles maletas de partida o de regreso. No nos preocupemos por sus alaridos. En esta tarea de grandes hay mucho que hacer y estamos haciendo. Por ello vestimos geniales Pañuelos.

2

El arte es polisémico. No es  una cualidad única. Pero posee un potens revelador. Hay compañeros que no entienden o no aceptan una obra de arte  y es justo comprenderlo, por eso hay que seguir potenciando la educación estética, la suma y la conjugación. Hay que potenciar la indivisible confluencia del patriotismo que acepta al obrero en una clase de ballet, como el hecho natural y todavía subversivo que arranca a los neo burgueses, el elitismo supino que nos enfrenta en la lucha de clases.

Pero están los otros. Los que comprendiendo que “el arte es un arma de la Revolución” juegan a no comprender. Porque les resta protagonismo y ficticio liderazgo. Porque revela su pobre –no hacer-. Son los que atacan sibilinos y melifluos, casi solidarios, pero traidores por negación y vanidad a la obra que es de todos. Fidel lo padeció desde que salió de las filas del ortodoxismo. Desde entonces algunos se empeñaron en no reconocer su vanguardia. Deseaban el protagonismo a costa de Cuba y para ensanchar su estéril vanidad personal. Cuba en armas lo designó entonces su Comandante en Jefe.

Martí supo lograr la unidad de los cubanos. El Mayor General y Delegado del PRC, cuyo formidable pensamiento militar está por estudiarse a fondo  y encajadamente, supo siempre ser cuidadoso al expresarlo frente a los combatientes del 68. El Viejo Gómez, nuestro Generalísimo de hoy y de siempre, lo comprendió a tiempo y con razón.  Nunca restó Gómez una coma a las proclamas militares y los manifiestos del Apóstol de Cuba, que llevan también su cubanísima firma. Bella estrategia para las tácticas del quehacer político de Los Pañuelos.

3

Veo en los Pañuelos  Rojos  a la Juventud del Centenario en el Moncada, esos jóvenes aguerridos, mejor Pinos Nuevos que confluyen tras la esperanza de nuestro socialismo perfectible, vienen de aquella juventud.

Son, como todas nuestras fuerzas, parte de la Generación de la Continuidad Histórica de la Revolución. Son parte integrante de ella. Son parte en el  todo.

Me recuerdan a Oscar Alcalde Vals, a Fernando Chenard Piña, al joven poeta Raúl Gómez Garcia,  autor de “Ya estamos en combate”, que escribió a su madre en un trozo de papel, “Caí preso, tu hijo” y luego aparecería baleado y como si hubiese caído en combate.

A Mario Muñoz Monroy, médico, asesinado por la espalda mientras caminaba preso y tranquilo por un pasillo dentro del Cuartel.

Al negro Agustín Díaz Cartaya, autor de la Marcha del 26, estrenando en el silencio turbulento de la noche de Santa Ana, “…y arriesgaremos decididos por esta causa hasta la vida, que viva la Revolución”.

A Jesús “Chuchú” Montané, el de Melba Hernández también presa. Y a Haydee, nuestra valiente que perdió solo, y ni siquiera eso, su última batalla. Haydee la de Silvio, Noel, Vicente, Augusto Blanca, de Hart, del Che, de Fidel. Haydee de Celia Hart Santamaría.

A Juan “el Albañil”, pero esta vez Almeida, Comandante y de la Lupe, con aquel grito que hasta hoy y hasta siempre nos niega la rendición.

Por eso soy de los Pañuelos Rojos. Porque vienen  de la tierra, del mundo, de la disimilitud, de la diversidad ondulante  que se nombra Cuba.

No son los únicos en el campo de batalla. Porque Cuba es múltiple y es sumadora. Son parte del todo, de la unidad.

La existencia de diversas fuerzas es y debe ser regional y estratégica, es signo de la diversidad de frentes de combate y no de la fragmentación en la lucha. La fragmentación es una traición a la Patria. Fidel lo advirtió como siempre visionario: la Revolución sólo podría destruirse desde dentro. El enemigo no es fuerte frente a nuestra unidad.

El optimismo de Agramonte fundó la Caballería camagüeyana, decidido El Mayor a no descreer de la vergüenza de los cubanos. Al optimismo terco de Fidel le bastaron pocos fusiles para creer como nadie en su hombrada liberadora que nos dio el triunfo del 59.

Por las calles de Holguín andan hoy los tercos optimistas, van con Pañuelos Rojos. Van guerreros, manigüeros, mambises y rebeldes. Van guevaristas por los senderos martianos de Fidel. Pero no le siga los pasos. No. Súmese con ellos  al bailongo y la algarabía, a la Sentada y el jolgorio. Hay un ¡Viva Cuba! que se nutre de todas las voces, todas. Las voces de los que solemos sentir con entraña de Nación y de Humanidad y confirman corales las catedrales porveniristas de la Patria cubana.