Comienza Cuba 61 Campaña Nacional de Vacunación Antipoliomielítica

La Habana, 14 mar (Prensa Latina) Cuba comenzará hoy la 61 Campaña Nacional de Vacunación Antipoliomielítica Oral en los niños a partir de un mes de nacidos y hasta los dos años, 11 meses y 29 días de edad.

En el marco de las dos fases planificadas también se reactivará el inmunizante a los pequeños de nueve años con una dosis, según un comunicado divulgado por el Ministerio de Salud Pública (Minsap) de la isla.

La primera etapa está prevista de este lunes al sábado 19 de marzo, con una semana de recuperación del 21 al 26 del propio mes para los infantes que no pudieron ser vacunados en el período programado.

La segunda, añadió el texto, se ejecutará del lunes 16 al sábado 21 de mayo, y la recuperación de los casos sin inmunizar por determinada situación acontecerá del 23 al 28.

El proceso se realizará de forma simultánea en toda la nación, acorde con la cartera, en cuyo mensaje recordó que cada año, desde hace seis décadas, el país vacuna a su población contra la poliomielitis.

Ello fue posible producto de una campaña nacional que ni siquiera la pandemia de Covid-19 logró interrumpir, destacó el Minsap.

Justamente a finales de febrero, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) pidió a los estados y territorios de América redoblar los esfuerzos para proteger a los niños contra dicho padecimiento.

La tasa de vacunación antipoliomielítica, en un esquema de tres dosis, se ubicó en el 82 por ciento en 2020, la más baja desde 1994.

El organismo refirió que si las coberturas de inmunización son inferiores al 95 por ciento en cada municipio y comunidad, la enfermedad puede regresar a la región.

Dos años atrás, 12 naciones reportaron coberturas menores al 80 por ciento para la tercera aplicación de la vacuna, apuntó la OPS.

La dolencia, originada por el virus de la polio o poliovirus, resulta altamente infecciosa y puede afectar el sistema nervioso, así como generar parálisis en las piernas o los brazos.

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La universidad en la ciencia que ha salvado a Cuba

Cuba fue el único país del mundo que abrió su sistema educacional con todo su personal docente, sus niños y sus estudiantes vacunados contra la COVID-19, y, después de inmunizada masivamente su población pediátrica, no ha muerto ni un solo niño por la enfermedad

Autor: Yenia Silva Correa | internet@granma.cu

Foto: Naturaleza Secreta

Cuba fue el único país del mundo que abrió su sistema educacional con todo su personal docente, sus niños y sus estudiantes vacunados contra la COVID-19, y, después de inmunizada masivamente su población pediátrica, no ha muerto ni un solo niño por la enfermedad.

Así lo recordó este martes Yuri Valdés Balbín, director adjunto del Instituto Finlay de Vacunas, para fundamentar cómo hay una participación decisiva de las universidades en los resultados que muestra el archipiélago contra la COVID-19.

Al intervenir en el Congreso Internacional Universidad 2022, el diputado a la Asamblea Nacional y Héroe del Trabajo de la República de Cuba, explicó que, desde un inicio, se entendió, por el país y por la comunidad científica, que íbamos a tener que responder a la urgencia con las capacidades que teníamos: una industria de vacunas de más de 30 años de experiencia, y antecendentes exitosos de las relaciones de esta industria con la universidad.

Relató que, en la década de los 80, las vacunas no funcionaban en niños menores de dos años, hasta que en 1987 un laboratorio de la Universidad de La Habana obtuvo la primera que resolvía ese problema, y otro laboratorio de la misma institución, el de Antígenos Sintéticos, en 1989 empezó un proyecto de una vacuna conjugada. «Hablamos de un conocimiento que se gestó en una universidad y que, después, se puso en función de un problema de salud».

Puso el ejemplo de la vacuna conjugada Quimi-Him (contra el haemophilus influenzae tipo B), a partir del diseño gestado en la universidad, y que luego se insertó en una formulación pentavalente.

Mencionó también la vacuna Quimi-Vio (contra el Streptococcus pneumoniae), que nos concede soberanía para combatir las enfermedades producidas por una bacteria considerada «asesina de niños».

La capacidad tecnológica surgida de nuestras universidades ha demostrado que somos capaces de hacer ciencia con impacto social y generar repercusión económica, dijo Valdés Balbín y, argumentó cómo la respuesta cubana a la COVID-19 ha sido otra muestra de ello.

Una expresión contundente es la tercera posición a nivel mundial que ocupa la Mayor de las Antillas en cobertura de vacunación, según el sitio web de referencia internacional Our World in Data; un resultado exaltado en Twitter, este martes, por el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez: «Fue difícil llegar hasta ahí, pero lo logramos en medio de las peores circunstancias. La dificultad, como tantas veces a lo largo de nuestra historia, se convirtió en oportunidad», escribió.

Misiles cubanos contra la mentira

Opinión

Ángel Guerra Cabrera – La pupila insomne – Foto: Biocubafarma.- Las vacunas cubanas contra la covid-19 han exhibido una alta efectividad, superior a 90 porciento, en los estudios de fase clínica, de intervención poblacional, y en su muy exitosa aplicación en la isla.


Tanto, que lograron el abatimiento de la espiral ascendente de personas contagiadas y fallecidas ante la propagación generalizada de la variante delta cuando, a partir de julio y agosto, los candidatos vacunales Abdala, Soberana 01 y Soberana Plus recibieron la autorización para su uso de emergencia por la exigente agencia reguladora cubana Cecmed, uno de los ocho centros de referencia de la región, junto a la mexicana Cofepris. Semanas después de que los antígenos cubanos comenzaran a aplicarse a velocidades récord, inició el descenso de los contagios, hasta llegar a mínimos de nuevos casos y muertes a principios de diciembre, cuando ya había inyectado a 90 por ciento de su población al menos una dosis. El 20 de septiembre, al inicio de la campaña de vacunación, todavía enfermaban diariamente más de 40.000 personas y morían 69. A partir de principios de diciembre cayó a 120 infecciones y uno, o ningún deceso, al día.

Solo en las últimas jornadas se observa un repunte en los casos, debido al parecer, a la entrada de la cepa ómicron, pero con apenas muertes. No obstante, para salirle al paso, ya las autoridades cubanas decidieron aprontar la aplicación de la dosis de refuerzo, para que a fines de enero la haya recibido toda la población. Cuba tiene un 86.5 por ciento de toda su población vacunada con esquema completo, por lo que ocupa el segundo lugar mundial en ese indicador, solo por detrás de Emiratos Árabes Unidos.

Su vacuna Abdala, desarrollada por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, acaba de ser aprobada por la Cofepris para su aplicación en México. Abdala, así llamada en evocación del célebre poema patriótico del joven José Martí, demostró una eficacia de 92.28 por ciento en la prevención de la enfermedad sintomática causada por el coronavirus durante el ensayo clínico fase III, en el cual participaron 48 000 voluntarios. El estudio también arrojó un 100 por ciento de eficacia en la prevención de la enfermedad sintomática severa y en la prevención de la muerte, pues no hubo fallecidos en el grupo. Por su eficacia e inocuidad, el Cecmed aprobó su uso de emergencia en niños entre 2 y 11 años de edad, primera población infantil en el mundo en vacunarse y en iniciar el curso escolar con esquema de inmunización completo.

No debe sorprender que, junto a Abdala, Cuba haya creado otros dos inmunógenos contra el nuevo coronavirus y que ya tenga dos candidatos más camino de convertirse en vacunas. Tampoco, debe subrayarse, que sea el primer país en lograrlo en América Latina y el Caribe, y en lo que conocíamos como Tercer Mundo. Ocho de los antígenos aplicados en el programa general de vacunación de la isla, que alcanza casi el ciento por ciento de la población objetivo, son de fabricación propia. A Cuba la respaldan importantes y mundialmente reconocidos logros científicos en la biotecnología y treinta años de experiencia en la producción de inmunógenos. Entre ellos, merece citarse la vacuna antimeningocócica BC creada por el Instituto Finlay a fines de los ochentas, la primera de su tipo a escala mundial para el control de la meningitis B, que recibió la Medalla de Oro de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual. Su empleo logró reducir sustancialmente la incidencia de este padecimiento. Otra digna de citar es la vacuna contra la hepatitis B, que logró acabar con los efectos de este virus en menores de 5 años en el 2000. También fue la primera de América Latina y el Caribe certificada por la Organización Mundial de la Salud(OMS). Igualmente importante, fue el logro por la Universidad de La Habana, junto a investigadores de centros biotecnológicos cubanos, de la vacuna contra el haemophilus influenzae b. También obtuvo la certificación de la OMS, requisito necesario para poder proveerla a las agencias de la ONU. Fue asimismo trascendental, el desarrollo por la isla de la vacuna pentavalente contra la difteria, el tétanos, la tosferina, la hepatitis B y el haemophilus influenzae b, segunda obtenida en el mundo y primera desarrollada y producida por un país de América Latina y el Caribe.

Las vacunas cubanas han sido conseguidas bajo una política estadounidense de seis décadas de exterminio sistemático del pueblo cubano por hambre y enfermedades. Pero ya no se trata solo del acto terriblemente cruel que llamábamos bloqueo, sino de una versión mucho más criminal, restrictiva de la menor participación de la isla en la vida económica y financiera internacional, cuya feroz aplicación inició Trump y continúa Biden. Las vacunas cubanas son la mejor prueba de que en la isla, a diferencia de Estados Unidos, no hay nada más importante que la vida humana.

Misiles contra la mentira.