Familias

Género

Reinaldo Cedeño Pineda – Alma Mater.- Las Cubas invisibles, las Cubas reales, las Cubas profundas. Familia(s) que requieren ser felices, ser reparadas, ser amparadas. Familia(s) que necesitan justicia, derechos, respeto.


I

María Luisa está sola, está sola meciendo la tarde. Renquea la madera al balancearse. Su rostro enrojecido la denuncia. No quiere que nadie la vea, por eso da la espalda a la calle y se concentra en las paredes de su casa, como si fuese una pantalla.

Esa casa un día fue su felicidad, fue su martirio.

¡Tú aquí eres una extraña… no te llevarás ni un alfiler!… le dijeron cuando falleció Dulce, su compañera de casi cuarenta años. ¡Tú eres una…! y sobrevino la palabra terrible, mascada con odio, como quien lanza un dardo directo al centro, como un zarpazo.

Somos una familia… lo somos, porque tu hermana está viva en mí, lo estará para siempre… nada me interesa sin ella, le respondió casi sin aire, casi sin vida. Una risa malévola, encendida, fue la respuesta.

La risa puede ser un disparo.

Nunca se escondió, nunca lo negó, que amaba a otra mujer. No podía esperar que el mundo se enmendara. Todos sabían que María Luisa y Dulce eran una sola, pero nada las respaldaba. ¡Era una extraña, era la última! Y si finalmente se quedó en la pequeña vivienda, fue porque otros familiares supieron ver las mil angustias con que fueron construyéndolo todo, porque supieron ver aquella mirada hermosa que una dejaba caer en la otra. Había que ser ciego…

Estás aquí por lástima, volvió a decirle una tarde la hermana de Dulce… total, esta casa es una m…, ese amor era una m…

María Luisa se contuvo, rechinó los dientes. El portazo se escuchó en tres cuadras a la redonda. Y una vez sola, buscó su foto favorita de Dulce y la estrechó contra sí. No había vergüenza alguna. Ella sabía bien la limpieza de sus besos, sabía muy bien que argamasa sostenía cada ladrillo de su casa.

II

Yaremis corrió a los brazos de su esposo. Casi lo derriba. Se aferró a él como su tabla de salvación, sin decir una palabra. Un mutismo desesperante. Un lagrimón rodó por su mejilla hasta que llegó el sosiego, lento, como un susurro.

Me han dicho que lo nuestro es un castigo de Dios…

Yaremis y Eduardo se habían casado con una ceremonia sencilla y la fiesta de la boda también fue modesta, con los familiares y amigos más allegados. La única abundancia de aquella maestra y aquel obrero agrícola, era el amor. En eso sí no escatimaban. Ella tenía para él la mejor lección y él, los frutos más hermosos para ella.

Al tercer año de intentar tener un hijo sin éxito, asistieron a la consulta de infertilidad de mutuo acuerdo, sin culpas, sin culparse. Los exámenes resultaron esperanzadores y justo cuando regresaban de una de las sesiones, aquel joven volvió a martillarles:

Sin hijos, ustedes no son una verdadera familia… Busquen a Dios, les dijo, mientras señalaba una iglesia de cuatro pisos al final de la esquina.

Mientras la escucho, la mente se me inunda, la mente se me va hacia aquella imprecación de la Loynaz, hacia el Canto a la mujer estéril “¡Púdrale Dios la lengua al que la mueva / contra ti; clave tieso a una pared /el brazo que se atreva / a señalarte; la mano obscura de cueva /que eche una gota más de vinagre en tu sed! (…) no saben que tú eres / Eva… Eva sin maldición (…)”

III

Cuca está lenta, lerda. Está perdiendo la memoria, está perdiéndose. A sus ochenta y cuatro años ha quedado baldada en una silla de ruedas y solo tiene a su hija para ayudarla. Letty es buena, es buenísima, mas la chica ha requerido necesidades educativas especiales. Tal vez no esté lista.

“Que desgracia de hija le ha tocado”, comentaron algunos.

Nunca imaginaron su fuerza. Se asombraron cuando la vieron echarse a la vida, saltar sus limitaciones, empinarse. Su madre es su escudo, es su fuerza, y ella insiste, insiste, insiste… hasta lograr lo que quiere. Cuando algo se le resiste, Letty esgrime la frase infalible: “Cuca me lo pidió”. Y no se levanta hasta que pone en manos de su madre aquello que requiere.

Letty se acurruca al final de la tarde en el regazo de su madre y aquella le desensortija el cabello y le pregunta por las cosas del día. Y allí caen, lo que el destino quebró en una desde temprano, lo que el destino desgastó en otra en el ocaso.

“Qué suerte de hija te ha tocado”, le dijo un día Julia, su vecina de toda la vida. Mírame a mí, mi nieta no conversa conmigo un minuto. Hablo con el televisor, me voy a quedar muda de no hablar. Y no le digas a nadie por favor, a nadie: la otra noche me amarró cuando le reclamé que había estado el día entero sin comer, que me sentía mal…la otra noche…

IV

Las Cubas invisibles, las Cubas reales, las Cubas profundas. Familia(s) que requieren ser felices, ser reparadas, ser amparadas. Familia(s) que necesitan justicia, derechos, respeto. Escrutando hacia adentro, donde el niño y el anciano cuenten, donde cada miembro cuente. Sin fanatismos anclados, sin recetas de felicidad. Familia(s) donde la tradición sea el amor, jamás el prejuicio. Familia(s), ese lugar de los abrazos. Yo digo sí.

Llamar las cosas por su nombre

Género

Laura Serguera Lio – Bohemia / Ilustrador: César Mejías / Tomada de El Definido.- Después dirán que era sabido que se aprobaría, pero la implementación deja mucho que desear; o tal vez que se están haciendo las cosas bien “solo para distraer”; quizás afirmen que la palabra de Dios fue ignorada,o que se hizo sentir; después dirán, en el contexto más temible, que no se aprobó porque el gobierno cubano no respeta los derechos humanos, minimiza a la comunidad LGBTIQ+, nunca tuvo interés real en el Código y por eso lo llevó a referéndum.


El próximo 25 de septiembre votaremos por el proyecto de Código de las Familias y, desde ahora, desde antes, hay tantos dando posibles escenarios cual certezas, que parece ignoraran su responsabilidad en los resultados de las urnas. Entre descreídos, hastiados, opositores y fundamentalistas religiosos hay miles de personas que decidieron lavarse las manos o directamente manifestarse en contra por motivos de diferente naturaleza, razones todas, en el fondo, egoístas.

Nos decimos una y otra vez —quienes creemos que el “sí” es la única opción viable—, que el Código vencerá, que la consulta popular lo avala, que la más básica humanidad lo impulsa, pero lo cierto es que dar por sentada la victoria es una variante, apenas más ingenua, del “eso ya está aprobado” que algunos llegan a esgrimir como justificación para no votar.

Excluyendo a quienes no apoyan el nuevo Código por razones de fe y que, en primera instancia, fueron las voces más altas por el “no”, hay al menos otros dos grupos cuya posición alarma. Por una parte, aquellos que consideran que ejercer el derecho al voto por un documento con el visto bueno de la Asamblea Nacional del Poder Popular, los consejos de Estado y de Ministros e instituciones de la sociedad civil con respaldo gubernamental es equivalente a legitimar un ejecutivo que rechazan. Por otra, los que aducen la existencia de asuntos“más importantes” y, de esa forma, dan por cerrado el tema, estableciendo una escala de prioridades en la que los derechos —ajenos— llevan las de perder. 

Y es que sí, el Código es para todos, pero mientras a algunos les amplía y asegura derechos, a otros les garantiza los que hasta ahora les han sido negados.  Por tanto, la elección del “no” desde ciertos privilegios se trata de una actitud mezquina.

Privilegios de quienes, viviendo fuera de Cuba, pueden casarse con personas de su mismo sexo, adoptar de manera más expedita, recibir remuneración por realizar trabajos de cuidado dentro de su familia, acceder a variantes de reproducción asistida como la gestación subrogada, por solo poner algunos ejemplos fuera del territorio nacional. Privilegios de quienes, viviendo en el país, mantienen relaciones heterosexuales; viven en zonas urbanas, alejados de las realidades más discriminatorias o de vulnerabilidad.

En un país en profunda crisis económica, la mujer soltera o unida a otra mujer que desea tener hijos biológicos por inseminación artificial sufre los mismos apagones, la abuela que no ha podido comunicarse con sus nietas después del divorcio de  los padres hace la misma cola para comprar alimentos, el viudo de una relación homosexual de más de 15 años al que expulsaron del hogar común tras la muerte de su pareja se traslada en el mismo transporte público, la persona en situación de discapacidad que ve disminuida su autonomía también se afecta por la escasez… Todos ellos lidian con los problemas comunes del día a día y, además, con vulnerabilidades adicionales en materia jurídica. ¿De verdad consideramos la posibilidad de mantener estas desprotecciones por más tiempo?

Hay un deber ciudadano que trasciende el extremo del espectro político en el que se sitúa cada uno, sus causas y militancias, que apela al sujeto social como actor de cambio, de progreso;al sentido más esencial de la justicia que impide quedar impasible ante las penurias del vecino.

No existen derechos más urgentes que otros cuando se trata de bienestar social, no existen derechos aplazables, prorrogables en su implementación, cuando hay personas padeciendo su ausencia. ¿Que hay mucho por hacer, mil frentes en los que trabajar? Es cierto. Mas, llamemos las cosas por su nombre: tras la enumeración de las dificultades que enfrenta la sociedad cubana como excusa para mirar a otra parte, tras la abstención como expresión de disidencia, se travisten, nada menos, la homofobia, la transfobia, la insensibilidad.

Los clubes revolucionarios femeninos

Género

Marilys Suárez Moreno – Revista Mujeres.- El año 1895 en Cuba, marcó el inicio de las hostilidades contra el ejército colonialista español. Artífice de aquella Guerra Necesaria, como él mismo la llamara, fue José Martí, muerto en combate el 19 de mayo de ese mismo año.


Para esta nueva etapa de lucha independentista, surgieron los llamados clubes  patrióticos de la emigración. Se multiplicaron, no solo en territorio de los Estados Unidos, sino en muchos otros países, como muestra fehaciente de las simpatías que despertaba la lucha independentista que desarrollaba Cuba.

La guerra de emancipación contra el poder español, desde 1868, cuando estalló el 10 de octubre de ese año la llamada Guerra Grande, involucró a familias enteras que marchaban al monte a incorporarse a la contienda guerrera iniciada por otro grande de la patria cubana: Carlos Manuel de Céspedes.

La gesta continuada el 24 de febrero de 1895, organizada por Martí, tuvo otra forma de lucha y muchas mujeres, desde la emigración y agrupadas en los Clubes Revolucionarios Femeninos apoyaron la guerra, no solo realizando colectas y envío de medicamentos a los que luchaban en Cuba, sino como correos. Un ejemplo de ello es la artista y patriota cienfueguera Ana Aguado Andreu, quien ofreció su arte a  la causa cubana y colaboró con cuestaciones y ayudas materiales. Fue tan loable la labor desempeñada por  esta reconocida cantante lírica, que fue invitada por Martí a cantar en la velada artístico-literaria del Hardmann Hall, de Nueva York.

Máxima inspiradora de la labor de estos clubes patrióticos femeninos y fundadora del primero de ellos creado en el exilio, fue Inocencia Martínez de Santaella, quien en febrero de 1897 estableció otro de estos clubes, al que puso el nombre el de su compatriota, el general puertorriqueño Rius Rivera, a quien Martí tuvo en gran estima.

La labor del Club Patriótico Femenino Mercedes Varona también tuvo el apoyo y el reconocimiento de Martí. En carta fechada en 1893, El Maestro expresó:

 “Si el Club Mercedes Varona pudiera morir, pudiese faltarnos su ejemplo, su espíritu; de seguro que permanecería vivo en la memoria”.

Otra activa colaboradora de estos clubes patrióticos femeninos fue Inocencia Valdés Fraga, La Niñita, secretaria del Club Mariana Grajales y una activa luchadora independentista y gremial.

Mujeres en primera línea ante tragedia por explosión de hotel en La Habana (+Fotos)

Género

Claudia Brizuela Galindo, jefa de carro del Comando 1 de Bomberos. Foto tomada de Cubadebate.

Lisandra Fariñas – Red Semlac.- Conmoción y tristeza, dentro y fuera de Cuba, y una ola de apoyo y solidaridad con las familias de víctimas y personas lesionadas ha dejado en las últimas horas el trágico accidente ocurrido el pasado 6 de mayo en el Saratoga, reconocido hotel de lujo en La Habana.


Cerca de las 11:00 am del viernes ocurrió una explosión en la instalación, muy cercana al Capitolio habanero. Testigos en la zona confirmaron un fuerte estruendo, humo y polvo procedente del edificio. Casi de inmediato, comenzaron a circular imágenes y videos en redes sociales donde se podía ver la gravedad del incidente, que también afectó inmuebles cercanos, incluido un edificio multifamiliar, una escuela primaria y el Teatro Martí.

Toda la infraestructura del hotel, desplomada en su mayoría, fue notablemente afectada. De acuerdo con el último parte oficial, emitido a las 6:30 pm del domingo 8 de mayo por el Ministerio de Salud Pública, se reportaban hasta entonces 85 lesionados, 24 de los cuales aún se encuentran hospitalizados.

En la mañana de este lunes 9 de mayo se informó que en la madrugada se encontraron otras tres personas sin vida que trabajaban en el hotel, lo que eleva el número de fallecidos a 34, entre ellas cuatro menores de edad y una embarazada.

Imagen tomada de ACN.

No se han encontrado personas sobrevivientes tras el día de la explosión, pero continúa la búsqueda ininterrumpida bajo los escombros, pues se reportan más de 10 personas desaparecidas.

Autoridades cubanas descartaron la posibilidad de un atentado, aunque todavía se investigan las causas del siniestro. La explosión de grandes proporciones ocurrió mientras se realizaba el trasiego de gas licuado desde un camión cisterna a la instalación hotelera.

“En ningún caso fue una bomba, ni ha sido un atentado…. Ha sido sencillamente un accidente lamentable, muy lamentable, y parece que está alrededor de la bala de gas”, dijo el presidente cubano Miguel Díaz-Canel, quien junto a otros funcionarios del gobierno llegó al lugar de los hechos poco después de la explosión.

El Hotel Saratoga, de categoría cinco estrellas y conocido por hospedar a grandes personalidades del mundo del espectáculo, tenía planificado reabrir sus servicios este 10 de mayo, luego de dos años cerrado como consecuencia de las restricciones impuestas por la pandemia de la covid-19.

Estrella Acosta es vecina de Factoría 7, en la calle Monte cercana al hotel. “El estruendo dejó a todos desesperados, la gente corría hacia el hotel a prestar auxilio y todos gritaban “los niños de la escuela”. Fueron minutos de desesperación que aún se prolongan”, cuenta a SEMlac.

Esa fue una de las principales tensiones, porque a un costado del hotel se ubica la escuela primaria “Concepción Arenal”, de 393 alumnos, cinco de los cuales sufrieron lesiones leves, según la información emitida por el gobierno de la ciudad.

Arianna Sensial Ramírez, profesora de esa escuela, dio su testimonio a la agencia Prensa Latina y dijo que al momento de la explosión estaba dando clases de Lengua Española.

“Los niños estaban leyendo, era el inicio de una letra nueva, todos muy entusiasmados, con deseos de aprender. Cuando estoy en la pizarra (me queda hacia atrás el balcón), se escucha el ruido y la puerta me cae sobre la espalda. Quedé en shock. La asistente que se encontraba al final del aula me traslada a todos los niños y cuando ella viene hacia adelante me ayuda a mí a salir. Me dirijo hacia el pasillo, no se veía nada por el polvo, los niños me abrazan y me dicen ‘maestra, hacia dónde vamos’…Les dije, todos con calma, control, nadie corre, nadie grita, nadie se empuja, vamos a bajar por la escalera, uno detrás del otro, hasta llegar a la parte de atrás del comedor… Abajo nos dan información de que debemos trasladarlos hacia el Capitolio, la parte de afuera… Ahí ya los padres iban llegando, cada cual recogía a los niños, no hubo lesiones graves…”, cuenta la profesora.

Lauren Balart, con ocho años de trabajo como voluntaria en la Cruz Roja. Foto tomada de PL.

Respuesta inmediata y ola de solidaridad

La joven residente de cirugía maxilofacial Lisset Rodríguez, de 27 años, participó en la atención de casos trasladados al hospital Calixto García. Foto Semlac Cuba.

La respuesta de las fuerzas de salvamento y rescate, el servicio de urgencias médicas, paramédicos, el sistema de salud, ministerios y organizaciones diversas fue inmediata y organizada, enfocada en preservar el mayor número de vidas, ha trascendido en reportes de prensa.

Poco después de la explosión, aun en medio de la conmoción, la población de La Habana acudió de forma masiva a realizar donaciones de sangre para apoyar a los heridos. Jóvenes universitarios, científicos, deportistas y personas diversas llegaron a los bancos de sangre en cifras tales que sobrepasaron las capacidades para procesar las donaciones.

“No colapsaron nuestros hospitales, se llenaron los bancos de sangre sin apenas convocatoria, porque lo que nos movió fue la humanidad”, apuntó la doctora Lissette del Rosario López González, jefa del grupo nacional de Pediatría del Ministerio de Salud Pública y pediatra intensivista del hospital Juan Manuel Márquez; donde permanecen hospitalizados cinco menores de edad, algunos con lesiones graves.

Ese mismo viernes las donaciones de sangre superaron las 1500 y en días siguientes las 2000.

El sistema de salud respondió rápidamente, se reforzaron equipos médicos, de enfermería y técnicos, y se organizaron recursos y condiciones para la recepción masiva de las víctimas y sus familiares, aclaró una nota del Minsap.

Para la doctora Leonor Verdecia Sánchez, pediatra y subdirectora de Asistencia Médica del hospital Juan Manuel Márquez, este ha sido uno de los días más tristes que recuerda. Foto Cubadebate

Para la doctora Leonor Verdecia Sánchez, pediatra y subdirectora de Asistencia Médica del hospital Juan Manuel Márquez, este ha sido uno de los días más tristes que recuerda. Lleva 48 horas en el hospital coordinando el recibimiento y atención de 15 menores que fueron internados. Diez de ellos ya fueron puestos de alta hospitalaria.

“Lo que más nos conmovió fue el trabajo en equipo de nuestros médicos y la solidaridad que vimos de toda la población. A este hospital llegaron madres y padres que nos decían: ‘tenemos hijos, vinimos a donar sangre, qué tenemos que hacer’. Médicos de otros hospitales nos llamaron: doctora, ¿qué necesitan?, queremos ayudar, ¿vamos hacia allá?”, refiere.

Fue el mismo sentimiento que movió a la licenciada Annia Figueredo, con 10 años en el Sistema Integrado de Urgencias Médicas (SIUM), a presentarse voluntariamente e incorporarse a los primeros auxilios y el traslado de víctimas y lesionados desde el hotel hacia las instituciones de salud.

“Cómo no voy a estar allí, con mis colegas; la situación ameritaba dar lo mejor de nosotros. Fue increíble cómo nos articulamos en función de trabajar coordinados y todos, voluntarios, personal de salud que se sumó, las bases regionales, formamos equipos en el terreno que nos permitieron trabajar más rápido y mejor”, dijo.

Yadelis Esquivel, psicóloga de apoyo en casos de desastres, se ha unido al trabajo logístico en las inmediaciones del hotel. Captura del NTV

Al igual que Annia, otras mujeres han estado en la primera línea de la respuesta al siniestro. Desde hace más de 54 horas circulan por redes sociales y reportes de prensa las imágenes de Claudia Brizuela Galindo, bombera de 21 años y jefa de carro 714 del Comando 1, el primero en llegar a la escena del siniestro. 

Otros rostros, como el de las jóvenes rescatistas Laurent Balart y Yisel Garrido, de la Cruz Roja; o el de Yadelis Esquivel, psicóloga de apoyo a desastres— quien se presentó enfocada en la atención a niños y niñas, pero permanece en el lugar apoyando a las fuerzas de salvamento— se han unido al de médicas, enfermeras, directivas, ministras, maestras, paramédicas, periodistas o mujeres que apoyan con la logística, el alimento y el agua en las inmediaciones del hotel.

“No ha habido descanso”, dice a SEMlac la joven residente de cirugía maxilofacial Lisset Rodríguez, de 27 años, quien participó en la atención de casos trasladados al hospital Calixto García.

“Cuando ocurren hechos de este tipo, una intenta ayudar a todas las personas, salvar a todas. Lamentablemente, atendimos pacientes que no pudieron preservar la vida porque llegaron muy deteriorados. Es triste para un médico no poder devolverlos a sus familias, más en un día de las madres”, dijo refiriéndose a la fecha que se conmemoró este segundo domingo de mayo en la nación caribeña.

A raíz del trágico suceso, el país ha recibido condolencias de numerosos gobiernos, como España, México, Bolivia, Nicaragua, Venezuela y Rusia, organismos internacionales como la Unesco y numerosas personalidades, entre los que destaca el Papa Francisco. Organizaciones de solidaridad y de cubanos residentes en el exterior se han sumado al apoyo al pueblo cubano.

En medio de gran consternación y tristeza, artistas e instituciones culturales suspendieron espectáculos y conciertos, han dedicado algunas de sus actuaciones programadas a las víctimas del siniestro y se han sumado a la vigilia y la espera de nuevas informaciones y partes sobre las acciones de rescate.

De forma espontánea, se han organizado veladas en los alrededores del lugar del desastre, donde se mantienen grupos de personas y familiares en espera de noticias, con la esperanza de encontrar sobrevivientes.

Al cierre de esta nota se seguían turnando las fuerzas de rescate y salvamento en jornadas continuas de día, noche y madrugada, tratando de despejar los escombros del lugar para alcanzar las zonas bloqueadas del sótano y subsótano de la edificación en ruinas, en busca de otras víctimas.

Telégrafo Axel, primer hotel LGBTIQ en la capital de Cuba

Cuba Género Economía

La Habana, 2 mar (Prensa Latina) El Telégrafo Axel Hotel, primero LGBTIQ en la capital cubana, abrió sus puertas para ser gestionado por la cadena española Axel Hotels mediante un contrato con el Grupo Gaviota, se conoció hoy.


La apertura de la instalación de 63 habitaciones forma parte de la vuelta a la normalidad pos Covid-19 del turismo en la isla, que reinició sus operaciones el pasado 15 de noviembre dado el avance y efectividad de la inmunización masiva de la población cubana con vacunas propias.

Axel Hotels pone la marca, el posicionamiento, la gestión operativa y el conocimiento del mercado como especialista en el mercado LGBTIQ, con lo cual ya cuenta con 10 establecimientos en España, Alemania, Estados Unidos y, ahora, Cuba.

Desde la apertura, este martes 1 de marzo, se plantea una ocupación anual del 44,75 por ciento y más de un millón de dólares de ingresos, según estimaciones de la compañía.

De acuerdo con el sitio especializado hosteltur.com, sus directivos confían en que el destino Cuba y la ciudad de La Habana recuperen progresivamente la actividad turística, como otros destinos mundiales, por lo que para el último trimestre del año prevén una ocupación del 60 por ciento.

El Telégrafo Axel Hotel La Habana está situado en el histórico Hotel Telégrafo, el más antiguo del país, inaugurado en 1860, y se localiza muy cerca del Capitolio Nacional de Cuba (hoy sede del Parlamento), el Museo Nacional de Bellas Artes y el Museo de la Revolución.

Con Filo: Iguales oportunidades, ¿iguales prerrogativas?

Género

Francisco Rodríguez Cruz – Revista Mujeres.- El tercer mes del año tiene como uno de sus sellos más característicos las celebraciones y los análisis que suscita siempre el Día Internacional de la Mujer durante los primeros días de marzo.


Las jornadas que vienen hasta el próximo día 8 nos servirán para visibilizar diversas aristas alrededor de la participación femenina en la sociedad cubana, un asunto que podría parecer superado, sobre todo si nos preguntan o somos los hombres quienes opinamos.

Sí, porque lo reconozcamos o no, la cuestión del género marca en muchas ocasiones la percepción que tenemos sobre la equidad entre mujeres y hombres. Hay a veces hasta una ilusión masculina —que pueden compartir algunas mujeres— de que ya no hace falta hablar tanto sobre este tema.

Porque es cierto que en Cuba son notables los avances en acortar esa brecha de desigualdad que heredamos por siglos y siglos, que históricamente le ha escamoteado poder y representatividad a la mujer.

Ahora mismo la presencia femenina en la ciencia y la política, en la cultura y el deporte, en la administración y las tecnologías, ofrece en el país un panorama alentador que en ocasiones hay quienes lo confunden con la solución definitiva del problema.

Si nos asomamos en las universidades, por ejemplo, hay un gran número de carreras donde las muchachas predominan. También suelen ser ellas mayoría en las especialidades técnicas.

Pero esa integración profesional y ascenso a casi todos los espacios de la vida pública por nuestras mujeres podría estar solapando otros fenómenos que aún la ubican en una posición de desventaja, en cuanto a las expectativas e imaginarios sociales que todavía marcan su desempeño.

Las mujeres trabajan cada día más y en posiciones de mayor jerarquía, pero eso lo suman a otros roles que la cultura patriarcal aún deposita casi siempre sobre sus hombros, lo que asumimos erróneamente como lo normal, lo natural.

Así, las tareas domésticas, el cuidado de la niñez y las personas adultas mayores, las gestiones para proveer el hogar, recaen con excesiva frecuencia en el ámbito de sus responsabilidades.

A la mujer casi siempre le toca todo eso casi por plantilla, mientras que el hombre, en el mejor de los casos, le “ayuda” entre comillas, como si no fueran esas tareas también de su incumbencia.

Todas estas circunstancias necesitan una mirada muy aguda para profundizar en el papel de la mujer dentro de nuestro entramado social, más allá de las apariencias —que igual pueden ser verdaderas conquistas y empoderamientos reales—, con las cuales ahora se pueden encubrir de una forma más sutil los desequilibrios entre la participación masculina y femenina en la vida cotidiana.

De modo que hasta el próximo 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, no solo tendremos jornadas para celebrarlas y ponderar su trabajo, sino que se impone continuar profundizando en las transformaciones necesarias para que mujeres y hombres tengamos las mismas oportunidades y también iguales prerrogativas.

«Están tratando de confundir y dividir a nuestro pueblo contra un Código de las Familias que es inclusivo y moderno»: Gerardo Hernández Nordelo

Género Contra Cuba Manipulación Mediática

Giusette León García – CubaSí.- Gerardo, así de simple, sin apellidos, como aprendimos a llamarlo mientras se jugaba la vida por todos y todas; como se para en una esquina de La Güinera a conversar; como te habla ahora, mientras le pides que te diga su opinión sobre el proyecto de Código de las Familias.


«Mi opinión: es un código muy moderno, un código del cual, como he dicho en otros momentos, los cubanos podemos sentirnos orgullosos, muy inclusivo y con el cual aspiramos a lograr una sociedad más inclusiva, en la que se respete cada vez más el derecho de todas las personas, como la soñó Martí: con todos y para el bien de todos.

«Hay una campaña ya fuerte en contra de este proceso que se está llevando a cabo, porque son las mismas personas. Hace poco decíamos en una actividad que si se estuviera discutiendo un proyecto de «regulación de pajaritos en colores», ya estaría una campaña andando oponiéndose a la «regulación de pajaritos en colores», porque cualquier proyecto que salga de nuestro pueblo, de nuestra Revolución, siempre va a haber una campaña mediática en contra con el objetivo de dividir, de crear desconfianza, desesperanza, confusión y, obviamente, en un tema que no deja de ser polémico, como es este código, pues están tratando de confundir y dividir a nuestro pueblo.

«Sea de lo que sea, trate de lo que trate, ellos se van a oponer porque es una manera de mostrarse en contra de la Revolución, pero en cuanto al contenido, en la esencia, no pueden justificar una oposición».

En fin… la democracia

«Recientemente, estuvimos en el barrio de Los Pocitos con el Presidente del Partido Comunista español, que además ha sido diputado, y él nos decía: en mi ejercicio como diputado, nosotros acostumbramos a que no hay prácticamente debates en el Parlamento, porque sabemos que vamos a votar por lo que el vocero de quien nos representa nos ha pedido, entonces para mí era muy desagradable pararme a hablar, a explicar un punto, y que muy pocas personas estuvieran atendiendo, porque a los parlamentarios no les importa porque saben que, en definitiva, van a votar como les haya pedido su partido.

«Sin embargo, hacen una campaña inmensa contra Cuba cuando en el Parlamento se vota una ley por unanimidad, y desconocen el hecho de que esa ley se ha estado discutiendo en comisiones del propio Parlamento, en los barrios, como en este caso. ¿Qué ejercicio mayor de democracia tú quieres que esto que están haciendo ustedes ahora con el Código de las Familias?, discutiéndose barrio por barrio, la gente aportando, opinando… Eso la gran prensa, por supuesto, lo desconoce, porque ellos quieren escoger después el pedacito en que se aprueba finalmente por unanimidad y mostrar que no ha habido ningún proceso vivido, pero es todo lo contrario.

«Él nos señalaba eso y tiene mucha razón. ¿Cuántas veces hemos discutido ya este proyecto o aspectos de este proyecto? Se han cambiado cosas, se ha eliminado, se ha perfeccionado y se seguirá haciendo. Entonces, cuando hablamos de democracia, ¿cuál es la real democracia, la que tú vas a votar después, en función de los intereses de los que te pagaron tu campaña para ser diputado o esta que tenemos nosotros, que vamos a tener un Código que está siendo construido por todo el pueblo?».

Lo que nadie te dice…

«Los cubanos estamos conscientes de que tenemos muchos problemas, habría que estar conscientes también de que todos los ciudadanos del mundo tienen muchos problemas que se han exacerbado con esta pandemia que ha afectado a nivel global. Por ejemplo, se habla de inflación. Tú entras a ver noticias y en Estados Unidos se están quejando de la inflación, y en otros lugares lo mismo… Cualquiera de nuestros problemas existe y, en muchos casos, más exacerbados en otros lugares. Claro, a veces nosotros vemos el nuestro como si fuera el fundamental, porque realmente el ser humano tiene eso como naturaleza: no hay problema más grande que el que tengo yo. 

«Desgraciadamente, en ese proceso de reconocer, de quejarnos de nuestros problemas, no reconocemos lo que sí tenemos garantizado o los problemas que no tenemos y que sí tienen otros. Entonces, un aspecto importante a tener en cuenta a la hora de nosotros quejarnos de las cosas, es pensar un poquito más en lo que sí tenemos y en lo que sí tenemos que cuidar; porque el hecho de que mi sofá tenga un muelle suelto y esté un poco incómodo no quiere decir que lo vaya a botar y después no sé dónde me voy a sentar, porque eso sí no te lo dice nadie. Desde afuera la propaganda te dice que aquí esto está malo y que hay que tumbar el gobierno, pero nadie te dice qué es lo que viene después.

«Desde Miami te dicen «queremos ayudar a los cubanos». Bueno, ¿y por qué no empiezan por ayudar allá a los que viven debajo de los puentes y en los tráilers de la Calle 8 y tienen veinte problemas y los botan para la calle cuando no pueden pagar?, ¿por qué no comienzan ayudando a los de allá?».

La costumbre ¿es más fuerte que el amor?

«Nosotros estamos acostumbrados a tener salud gratis, estamos acostumbrados a tener educación gratis, estamos acostumbrados a que a mí nadie me va a botar de mi casa si no puedo pagar una renta, etc. Entonces, damos todo eso por hecho y nos enfocamos en cosas que no tenemos, pero hay que hacer una valoración general sobre cuáles son los logros que nosotros hemos alcanzado. Realmente son tiempos difíciles, tenemos muchos retos por delante, pero hay que ver el vaso medio lleno y no medio vacío».

Gerardo nos deja su mensaje de esperanza en buen cubano. Entonces tú sabes que estás delante de Gerardo Hernández Nordelo, el Héroe de la República de Cuba, el coordinador nacional de los Comité de Defensa de la Revolución (CDR); pero él no tiene poses heroicas, te mira con ojos de compañero y una se toma la libertad de hablar de amor, porque en el fondo, solo eso nos salvará de la costumbre estéril: el amor por Cuba.

De la propuesta a la ley: el camino hasta un nuevo Código de las Familias

Género

ACN / Revista Mujeres.- Cuba se encuentra a pocas horas de iniciar en todo el territorio nacional la consulta popular del Proyecto del Código de las Familias en su versión 24, una propuesta de normativa que varios expertos califican como moderna, inclusiva, educativa y necesaria para la sociedad actual.


El texto que hoy llega a manos del pueblo, disponible en aplicaciones, sitios web y en versión impresa, recorrió un largo camino antes de someterse a la consideración de los electores.

La Constitución de la República, proclamada el 10 de abril de 2019, estableció que el nuevo Código de las Familias sería el resultado de una amplia consulta popular y del referendo que convocara la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), dada la alta importancia que el Estado brinda a la institución familiar.

El actual Código de Familia está vigente desde 1975, y aunque constituyó un hito en la promoción de valores éticos y morales, y rompió con cánones tradicionales clasistas y patriarcales, ya no es coherente con la diversidad y la dinámica socio familiar de estos tiempos.

Ante la necesidad de una legislación que refleje la realidad cotidiana y brinde mecanismos jurídicos inmediatos y especializados en esta materia, el 16 de julio de 2019 se constituyó el Grupo de Trabajo Temporal, coordinado por el Ministerio de Justicia (Minjus) e integrado por reconocidos expertos de los organismos relacionados con el tema.

El equipo elaboró las propuestas de políticas y 20 versiones del anteproyecto del Código de las Familias, y el 22 de marzo de 2021, el Consejo de Estado aprobó la Comisión encargada de redactar el proyecto del Código de las Familias, compuesta por diputadas, diputados y representantes de varias instituciones y organizaciones sociales y de masas.

Tras intensas jornadas de estudio y trabajo se aprobó la versión 22 del anteproyecto y se acordó comenzar un proceso de consultas especializadas para perfeccionar su contenido, así como publicar el documento en el sitio web del Minjus para el conocimiento de la población.

Esta versión, de acuerdo con el propio Ministerio, logró coherencia con el texto constitucional y desarrolló las diversas instituciones jurídico-familiares en correspondencia con el carácter humanista del proceso revolucionario, los resultados de la ciencia del Derecho de Familia, de la práctica judicial en Cuba y los avances en la legislación de otros países.

Durante las consultas especializadas, entre septiembre y octubre del pasado año, se procesaron y analizaron más de 500 opiniones en 47 instituciones y organizaciones de todo el país.

Fue un proceso aportador muy intenso, de mucho trabajo, pero imprescindible para lograr un anteproyecto y propuestas a la Asamblea Nacional de alta calidad, señaló en aquel momento Oscar Manuel Silvera Martínez, ministro de Justicia.

Después de las consultas especializadas se elaboró la versión 23 y se aprobó por la comisión encargada de la elaboración del proyecto y por el Consejo de Ministros.

Las modificaciones del Anteproyecto del Código se dirigieron fundamentalmente a delinear determinadas instituciones ya reguladas, lo cual ayudó a que la técnica legislativa fuera superior, aseguró a la Agencia Cubana de Noticias el Doctor en Ciencias Jurídicas Leonardo Pérez Gallardo.

El texto incluyó entre sus principios la búsqueda de la felicidad, perfiló lo relativo a la gestación solidaria y sus requisitos, lo relacionado con los derechos de la infancia y de la familia, las posibilidades del testador, la obligación de dar alimento, e incorporó los deberes jurídicos de las personas de la tercera edad con la familia, y otros aspectos.

Se presentó a la ANPP el 15 de noviembre, momento a partir del cual adquirió la condición de proyecto de ley.

Los parlamentarios cubanos protagonizaron un amplio debate en torno al proyecto durante el VIII período ordinario de sesiones de la Asamblea Nacional, en su IX Legislatura.

Silvera Martínez significó que la propuesta de normativa se caracteriza por el sello de identidad cubano y latinoamericano, la visión multidisciplinaria de la protección de las familias, su pluralidad y diversidad, la inclusión, igualdad y no discriminación, la dignidad humana, el afecto como eje central de las relaciones familiares y el respeto a los tratados internacionales de los que Cuba forma parte.

El 21 de diciembre el Parlamento cubano aprobó el proyecto de Ley del Código de las Familias y someterlo a consulta popular desde el primero de febrero hasta el 30 de abril de 2022.

La Gaceta Oficial publicó el 12 de enero de 2022 la versión 24, con las modificaciones acordadas en el transcurso de su análisis, sostenido por los diputados y diputadas a la Asamblea Nacional.

Para Pérez Gallardo, la norma en discusión sienta las bases de un Derecho familiar más democrático, a la vez que solidario y responsable, a partir del reconocimiento de la dignidad como valor supremo y fundamento del resto de los derechos constitucionales.

Con vistas al desarrollo de la consulta popular se establecieron más de 78 mil puntos de reunión en el país, a razón de 150 electores como promedio, y se constituyeron 12 mil 513 comisiones electorales de circunscripción, 109 especiales, y las de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex).

En enero se prepararon las autoridades electorales, que incluyen a los integrantes de los grupos auxiliares de procesamiento de la información y a los juristas que intervendrán en las reuniones.

Los días 27 y 28 de ese mes el Consejo Electoral Nacional (CEN) realizó una prueba dinámica, hasta el nivel de circunscripción, de la organización de la consulta, en la cual estuvieron todos los que formarán parte de este mecanismo de participación ciudadana, con excepción de los electores.

En ese ejercicio se comprobaron las condiciones organizativas y la preparación de las autoridades electorales, juristas, especialistas informáticos y demás personal de apoyo, al igual que el funcionamiento de los sistemas informáticos (XISCOP y GEMA-CEN), los cuales sustentan el desarrollo del proceso.

Alina Balseiro Gutiérrez, presidenta del CEN, resaltó la importancia de la consulta popular del Proyecto del Código, un texto jurídico amplio y complejo, pero de gran trascendencia para la familia cubana.

Señaló que las comisiones electorales de circunscripción, con el apoyo de las organizaciones de masas, garantizarán que a cada elector llegue la invitación para participar en el punto de reunión que le corresponda, y se implementarán alternativas para quienes no se puedan trasladar hacia los puntos designados.

La población también podrá hacer llegar sus valoraciones al correo habilitado por la ANPP y aquellos que se encuentren en el exterior tendrán la oportunidad de hacerlo a través del establecido por el Minrex.

Balseiro Gutiérrez insistió en que las reuniones no son para discrepar o discutir sobre ningún tema, sino para recoger información y procesarla, y acotó que los electores pueden llevar por escrito sus propuestas o tenerlas identificadas y exponerlas, y luego verificar que se plasmen tal cual ellos lo expresaron.

En la información a levantar por punto de reunión se mantienen las categorías de: Modificación, Adición, Eliminación y Dudas, y se incluyeron las de Favorable y Otras.

La doctora en Ciencias Yamila González Ferrer, vicepresidenta de la Unión Nacional de Juristas de Cuba, insistió recientemente en la importancia de la consulta.

Señaló que en los encuentros habrá diversidad de criterios: positivos y negativos, y otras personas tendrán dudas y querrán profundizar, pero esa multiplicidad de perspectivas no debe asumirse como algo nocivo o como expresión de desunión del pueblo, sino como una oportunidad de aprendizaje y de crecimiento.

Estamos ante un proyecto tan amplio y abarcador que todas las personas, todas las familias necesitan participar del debate, conocer sus contenidos, los beneficios que trae, la protección que brinda, subrayó.

Se prevé que la culminación del proceso de entrega de las propuestas a la Asamblea Nacional para su procesamiento y consolidación sea en mayo, y antes se harán dos cortes informativos.

La ANPP trabajará con la información recopilada y en el mes de julio se estima publicar el Proyecto del Código de las Familias que será llevado a referendo popular cuando se defina la fecha.

El amplio trayecto de la propuesta a la ley para un nuevo Código de las Familias en Cuba refleja la entrega de quienes forman parte de esta trascendental reforma y de la fuerte voluntad política del país por brindar a las cubanas y cubanos una norma jurídica más parecida a esta época y de marcado carácter humanista. (ACN)

Embarazo adolescente: de brechas y desprotecciones

Género

Laura Serguera Lio – Alma Mater.- Una edad mínima de consentimiento sexual imprecisa y a efectos prácticos muy baja; tipificación desactualizada y discriminatoria de los delitos sexuales; limitaciones en el acceso a algunos servicios de salud para los adolescentes; insuficiente educación sexual… ¿por dónde empezamos el cambio?


Quizás empezó a mirarlo diferente uno de esos días que la esperaba afuera de la escuela. Lo cierto es que, tras mucha insistencia, el rechazo cedió paso a una sensación rara, parecida a extrañarlo cuando no lo veía. Se le metió por los ojos de tanto mortificarla en el barrio, hasta que se hicieron novios y ella aceptó ir a su casa.

La mayoría de las veces, en realidad, solo quería acabar antes de que alguien los descubriera. Tenía pánico de que sus padres se enteraran, pero él actuaba como si nada: seguía visitando a su familia y, delante de ellos, la ignoraba.

¿Placer? No se acuerda. ¿Condón? Ni lo pensó, era todo a la carrera: satisfacerlo para que la dejara tranquila. Tampoco es que supiera mucho, con sus noviecitos anteriores nada más compartía besos.

Entonces la regla le faltó un mes. Pasó varias semanas sin decidir qué hacer, muerta en vida, antes de atreverse a decirle a una amiga que le propuso averiguar sobre una interrupción.

«Ni loca» … le daba demasiada vergüenza.

Al final resolvió contarle. Él, divorciado, sin hijos, le aseguró que casarse era la manera de arreglarlo todo.

«Esa noche, cuando se acostaron en mi casa, recogí la ropa que ya tenía preparada y me fui. Por la mañana, tempranito, habló con mi papá, que después de eso estuvo como tres meses peleado conmigo. Mi mamá se puso a llorar, pero por la tarde vino escondida. Como vivíamos cerquita, a cada rato nos veíamos cuando mi papá estaba para la finca. Eso hasta que se le pasó la incomodidad y volvió a recibirme».

Claudia¹ no precisa qué edad tenía su esposo en aquel momento. «Treinta y pico», indica de forma vaga, aunque llevan una década juntos, viviendo en el mismo barrio del Puente Miel, en Baracoa, Guantánamo, donde se conocieron cuando ella era una niña.

Sí recuerda la suya: «Tenía 12 años. Cuando parí ya había cumplido 13».

Entre el resquicio jurídico y la tolerancia social

La Misión Permanente de Cuba ante la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra y otros organismos internacionales en Suiza aseguraba en la Nota No. 248/2020 que «de conformidad con lo establecido en nuestras normas, la edad legal para el consentimiento sexual es 16 años».

El documento contestaba un cuestionario de la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, acerca de la criminalización y el enjuiciamiento de la violación en el país. La respuesta cubana, entre otros temas, admitía que «no contamos con alguna disposición que regule la actividad sexual entre los adolescentes, quienes se inician cada vez más temprano».

El informe del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) Las edades mínimas legales y la realización de los derechos de los y las adolescentes. Una revisión de la situación en América Latina y el Caribe, coincide con esta perspectiva, no sin reconocer la contradicción que implica el permiso del matrimonio en menores de esta edad.

«En Cuba, la edad mínima para el consentimiento sexual es de 16 años. Sin embargo, la ley establece que las niñas pueden ser autorizadas a casarse a los 14 años bajo circunstancias excepcionales. Aunque no hay una clara definición de conceptos tales como “circunstancias excepcionales”, “buenas causas” y/o “razones válidas”, estas excepciones aplican a menudo en casos de embarazo de las adolescentes (…) una práctica frecuente es la de los padres alentando o forzando a sus hijas a casarse cuando se inician en su actividad sexual», refiere el texto.

Por ello, y teniendo en cuenta además los agravantes de las sanciones previstas para los delitos sexuales, aproximaciones más críticas desde las ciencias jurídicas cubanas consideran que la edad mínima en el país es, realmente, los 14 años.

«El tema del consentimiento en las relaciones sexuales resulta de difícil tratamiento, pues pasa por el análisis de la existencia de acuerdo y de que se esté en posibilidades físicas y psicológicas de emitir ese acuerdo. En ese sentido, la edad constituye un factor relevante para determinar las políticas de atención en los servicios de Salud Sexual y Reproductiva (SSR), por lo que se han tomado como referentes la edad prevista por la legislación familiar para contraer matrimonio (incluida la situación de excepcionalidad) y la protección penal frente a los delitos contra el normal desarrollo de las relaciones sexuales», detallan Yamila González Ferrer e Ivonne Pérez Gutiérrez en su Diagnóstico sobre incidencia de legislaciones y políticas en el acceso de adolescentes y jóvenes a servicios de salud sexual y reproductiva en Cuba.

Es difícil determinar la idoneidad de esta u otra edad. Las normas internacionales no indican cuál debería ser y en nuestra región las leyes de diferentes países las han establecido desde los 12 hasta los 18 años (la mayoría de América Latina y el Caribe la cifra entre los 14 y los 16). El equilibrio se perfila complejo, pues mientras por una parte su objetivo es proteger a jóvenes que pueden no ser plenamente conscientes al participar en la actividad sexual temprana, por otra hay un llamado a no penalizar en exceso sus conductas.

Al respecto, Unicef considera que se debe respetar la capacidad evolutiva del adolescente, y no ajustar demasiado bajo ni alto este medidor.

Si bien el organismo internacional afirma que la actividad sexual con una persona bajo la edad de consentimiento sexual se considera un abuso sexual y es sancionada penalmente, en la práctica, no siempre ocurre así.

El abuso sexual —o el abuso sexual infantil— no está tipificado en el Código Penal Cubano vigente. Este, que data de 1987 y cuya actualización se prevé como parte del cronograma legislativo nacional, detalla en su Título XI los delitos contra el normal desarrollo de las relaciones sexuales y contra la familia, la infancia y la juventud. De acuerdo con el diagnóstico de Yamila González Ferrer e Ivonne Pérez Gutiérrez, dicho apartado «establece un grupo de figuras con formulación desactualizada e incompleta».

La comparación del delito de violación (artículo 298) y el de pederastia con violencia (artículo 299) manifiesta discriminación: el primero supone a la víctima siempre mujer y el segundo varón, resultando más severas las sentencias de quienes los agreden a ellos que a ellas.

Por otra parte, el Estupro (artículo 305), figura delictiva que sanciona a quien tenga relación sexual con mujer soltera mayor de 12 años y menor de 16, mediante abuso de autoridad o engaño, valida de forma implícita la actividad sexual de las niñas mayores de 12 años cuando no concurran ni estas circunstancias ni violencia, intimidación o incapacidad de la víctima para consentir (violación).

Fuente: Ley 62, Código Penal | Diseño: Alejandro Sosa

Al respecto, Yamila González e Ivonne Pérez recuerdan que los casos de estupro tradicionalmente son «subsanados» arreglando el matrimonio de la hija con el ofensor, solución que atenta contra la integridad de la adolescente; pero que es posible dada la autorización excepcional prevista en el Código de Familia a partir de los 14 años de edad. El proyecto de nuevo Código de las Familias que será sometido a consulta popular a partir de febrero de este año elimina el matrimonio entre menores de edad sin salvedades.

A efectos prácticos, la edad de consentimiento para las adolescentes podría estar fijada en los 12 años, toda vez que el coito con menores de esta edad se considera por defecto violación. Si bien no hay consenso sobre el momento idóneo comenzar a consentir la actividad sexual, el Comité de la Convención de los Derechos del Niño afirma que a los 13 años se es todavía muy joven para ello.

Mas, no es la única brecha relacionada con la protección jurídica de los derechos sexuales de la adolescencia. Estos delitos, además, sólo son perseguibles tras una denuncia de la víctima o alguno de sus familiares cercanos. De acuerdo con las juristas, esta condición restringe las posibilidades de denuncia, sobre todo cuando se trata de infantes o adolescentes agredidos por personas cercanas.

Barreras para el acceso a los servicios de Salud Sexual y Reproductiva

El embarazo no alteró las rutinas de Claudia. En pocas palabras, no se sintió el cambio. Aun así, debido a su edad, la doctora de la familia intentó ingresarla en un hogar materno en más de una ocasión.

«Cada vez que mi marido iba a verme yo me fugaba y regresaba con él a la casa. Así hasta que me dieron por imposible y me fui para el hospital ya con dolores para parir», recuerda.

Después del parto, su mamá la llevó a ponerse un dispositivo intrauterino. Tal vez ninguna lo tenía claro, pero ese acompañamiento no era opcional: aunque Claudia ya tenía una hija, a efectos legales seguía siendo menor de edad y para procedimientos como la colocación de un anticonceptivo o realizarse un aborto debía acudir a consulta con sus padres o tutores.

Para Yamila González e Ivonne Pérez, la necesidad de ese permiso para acceder a los servicios resulta una brecha, pues limita el ejercicio de derechos sexuales y reproductivos del adolescente si existiera discordancia.

«La tendencia es a eliminar las autorizaciones de los representantes legales, no solo para el caso de la interrupción de embarazos, sino para el resto de las cuestiones que tributen al acceso de los servicios de salud sexual y reproductiva (SSR)», precisan las expertas.

Unicef tiene definida su postura en este tema: Si la legislación considera que muchachas y muchachos cuentan con la capacidad de tomar decisiones en relación con sus propios cuerpos para la actividad sexual, esa capacidad debería extenderse a la salud sexual, consejería reproductiva y su tratamiento. O sea, la edad mínima de consentimiento médico sin la presencia de padres o tutores no debe superar la fijada para el consentimiento sexual.

La disparidad entre ambos límites impide garantizar el acceso por su propia cuenta a servicios que pueden necesitar. Este problema se agrava en contextos como el de Cuba, donde la edad de inicio de las relaciones se ha adelantado varios años a la del «permiso» legal.

En general, el Comité de la Convención de los Derechos del Niño defiende legislaciones más abiertas, pero también servicios de salud sexual y reproductiva más eficaces. Así, propone considerar la posibilidad de permitir que los niños y niñas consientan ciertos tratamientos médicos e intervenciones sin el permiso del padre, la madre o tutor legal, como pruebas de detección del VIH; o la educación y orientación, el acceso a la anticoncepción y el aborto en condiciones de seguridad. Igualmente, sostiene que, de acuerdo con la evolución de sus capacidades, deben tener acceso a consejos y asesoramiento confidencial.

El último punto resulta de especial relevancia. En varias ocasiones, el Comité ha desvinculado el tratamiento médico de la asesoría, haciendo hincapié en la importancia de garantizar esta última en condiciones de confidencialidad y sin el permiso parental a todas las edades.

Cuba no está de espaldas a estas polémicas, muy atravesadas por esa tradición patriarcal que marca con tintes de verticalidad y poca comunicación a no pocos hogares en la Isla.

«Hay una discusión sobre la autonomía progresiva de los adolescentes y la autoridad paterna. Hoy se estudian las edades para que puedan acceder a procedimientos sin el consentimiento de sus tutores, porque se hace necesario darles mayores posibilidades de decidir. Desde la promoción de salud, el enfoque ha sido de acceso a la información, que tienen todo el derecho a recibir, ya sea en un consultorio, un servicio de planificación familiar, de consejería de ITS-VIH/Sida», afirma la doctora Olga Lidia Revilla Vidal, especialista a cargo del componente educativo y salud sexual y reproductiva en el Programa de Atención Materno Infantil del Ministerio de Salud Pública (MINSAP).

Sobre este particular, la doctora Mercedes Piloto, quien dirigiera la Sociedad Científica Cubana para el Desarrollo de las Familias (SOCUDEF), enfatiza que los adolescentes pueden acudir a los servicios de salud para ser informados e incluso recibir la primera atención, siempre y cuando no incluya procederes invasivos.

“Existe un vacío grandísimo. Todos los organismos del Estado tienen una atención diferenciada para los adolescentes, pero no hay un órgano en el país que coordine esas políticas. Las niñas, los niños y adolescentes son sujetos de derecho entre ellos los de salud sexual y reproductiva, pero, ¿dónde está la contraparte, la seguridad legal del proveedor de salud que realiza un procedimiento con riesgos significativos sin el conocimiento de los padres?”, se pregunta Piloto.

En realidad, la barrera principal se erige en torno a las interrupciones voluntarias de embarazo. Aunque para la colocación de un dispositivo intrauterino, de un implante anticonceptivo subdérmico o de inyecciones anticonceptivas las menores de edad no pueden acudir solas, existen en el país otras opciones a su alcance para prevenir la concepción.

En Cuba no existen límites de edad para acceder libremente a condones masculinos y femeninos, estos últimos poco vistos en el país por su elevado precio.

Al respecto, Yamila González e Ivonne Pérez plantean que «las políticas de libre acceso facilitan el uso de anticonceptivos de barrera como instrumento de planificación familiar y de protección frente al VIH y otras ITS, al romper con los frenos que representan el conocimiento o presencia de progenitores o tutores y el temor o vergüenza de las y los menores para contar que han iniciado su vida sexual o prevén hacerlo, lo que puede retrasar el momento de acceder a dichos métodos».

Por otra parte, el Programa Nacional de Salud para la Atención Integral en la Adolescencia (2012-2017) reconoce la importancia de la anticoncepción de emergencia en la planificación familiar. Las normativas nacionales vigentes no hacen mención explícita a rangos etarios, ni a la presencia o autorización de los representantes legales para su expendio a menores de edad.

Tanto los condones masculinos como la llamada «píldora del día después», se comercializan en la red de farmacias sin receta. Lo mismo sucede con las tabletas anticonceptivas hormonales, aunque para usar estas sí se debería contar con la orientación de un especialista.

Educación integral de la sexualidad, ¿la “solución” más sencilla?

Mercedes Piloto admite que, a pesar de que en Cuba el derecho de los adolescentes a recibir información se reconoce, no siempre se satisface de manera efectiva.

«No se trata solamente de que a nuestros muchachos les falte educación sexual integral; también a nuestros médicos les falta capacitación para atender a grupos vulnerables en general. No creo que estemos preparados para esa consulta amigable, en la que cualquier persona sea tratada con amabilidad, sin que la juzguen o estigmaticen por su condición; en la que quien ofrezca el servicio entienda que su rol es informar, teniendo en cuenta, además, que la otra parte entienda. A eso deben sumarse retos como que los adolescentes no quieren compartir sus secretos, no les gusta que los vean en las consultas y que, para acudir a estas, tanto ellos como sus padres, deben faltar a la escuela y el trabajo. A las cinco de la tarde, cuando un joven sale de la secundaria, ya el consultorio cerró».

Respecto a este tema, la doctora Francisca Cruz Sánchez, jefa del Grupo de Atención Integral a la Adolescencia del Ministerio de Salud Pública, cifra esperanzas de mejoría en la implementación de una serie de estándares para la calidad en los servicios de salud para adolescentes, basados en el análisis de las barreras que afectan su acceso y uso por esta población.

Estos son: Conocimientos de los adolescentes sobre salud; Apoyo de la comunidad; El paquete de servicios; Competencias de los prestadores; Entorno físico y equipamiento de los establecimientos de salud; Equidad; Datos y mejora de la calidad; Participación de los adolescentes.

Fuente: Manual para la atención a la salud sexual y reproductiva en la adolescencia | Diseño: Alejandro Sosa

El proyecto, impulsado por el Programa Materno Infantil y el Fondo de Población de las Naciones Unidas, inició en 2018 y hasta el momento se ha extendido a cuatro municipios del país: Las Tunas, Buey Arriba (Granma), Cumanayagua (Cienfuegos) y San Miguel del Padrón (La Habana).

«Con la implementación de los estándares queremos capacitar a los profesionales de la salud que trabajan con adolescentes, porque esa es una etapa de la vida con características propias y hay que prepararse para atenderlos, sobre todo en la esfera de la salud sexual y reproductiva. Pero no se limita a los ginecobstetras, también a médicos y enfermeros de la familia, pediatras…».

La doctora enfatiza en la necesidad de mejorar los servicios, logrando que sean confiables, con privacidad, donde muchachas y muchachos se sientan seguros, cómodos, y satisfagan sus necesidades de información a través de una comunicación afectiva, que tenga en cuenta su situación en cada momento.

Igualmente, considera que deben extender el trabajo a los maestros y las familias, partiendo de que el embarazo adolescente es un fenómeno multicausal, con fuerte influencia de factores sociales y que sucede, en ocasiones, a pesar de que los jóvenes conozcan los métodos para evitarlo.

«Esperamos que con la implementación de los estándares podamos incorporar a la familia y a todos los factores de la comunidad para prevenir los riesgos a los que se exponen los adolescentes. A ellos también debemos prepararlos desde temprano, con cursos para futuros padres en los que se hable de maternidades y paternidades más conscientes, antes de que se produzca el embarazo, cuando puede prevenirse».

Por otra parte, la especialista insiste en la necesidad de trabajar con el adolescente varón, evadiendo los estereotipos que analizan la salud sexual como un asunto de las muchachas, cuando ellos tienen un papel igual de importante en la prevención del embarazo y las ITS.

Sobre este aspecto, Olga Lidia Revilla Vidal, a cargo del área de Promoción de Salud que atiende el embarazo adolescente en todo el país, refiere que han identificado brechas de género, pues es común que se entienda la fecundidad como una cuestión de la familia de la muchacha.

«Se trata de un problema no solo de salud, también social, y la familia del varón por lo general se desentiende. Trabajamos para propiciar herramientas antes de que suceda, pero también otras que serán útiles después de que nace el bebé. Estamos intencionando el trabajo educativo con la familia del varón, para que se sienta responsable con la prevención y asuma esa responsabilidad».

Lídice Mederos, coordinadora nacional de la Línea de Adolescentes y Jóvenes del Programa de Prevención de ITS-VIH/Sida, explica que las redes de prevención cuentan con promotores de salud en todas las provincias del país, con el objetivo de llegar a cada municipio. Forman parte de ellas médicos, enfermeros, psicólogos, educadores especializados en temas de salud, trabajadores sociales y miles de voluntarios.

«Es un reto muy grande adecuar la estrategia nacional a cada una de las localidades, pues atraviesa la capacidad que tiene cada persona para hacer suyo el programa. La guía es un plan estratégico realizado por un grupo de especialistas que estudiaron los de varios países, y sienta todas las pautas, pero cada cual tiene que adaptarlo a sus recursos, enfocarlo a su situación y proyectar su respuesta», afirma.

Lídice aboga por la preparación y desarrollo de actores protectores como la escuela, la familia, y la comunidad, que permitan un proceso educativo transversal.

«Nadie, desde ninguna trinchera, puede solo. La familia es agente transmisor de prejuicios, su mensaje muchas veces dista del que necesitamos como sociedad, al tratar el sexo como si fuera algo pecaminoso y hacer silencio respecto a estos temas», asegura. Algunos derechos de los y las adolescentes según la Declaración de los Derechos Sexuales. Fuente: Manual para la atención a la salud sexual y reproductiva en la adolescencia | Diseño: Alejandro Sosa

Con la centralidad del rol de la familia en estos asuntos coincide la doctora Natividad Guerrero Borrego, investigadora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX).

«Las conversaciones deberían empezar cuando empiezan a intimar. Deben saber dónde están los anticonceptivos, enseñarlos a conocer a la persona con quien tendrán relaciones sexuales, los riesgos de sus comportamientos. El adulto tiene la responsabilidad de preparar al joven para que la sociedad sea más saludable, deben naturalizar los métodos anticonceptivos y la necesidad de la protección. Para tener salud sexual y reproductiva es necesario estar informado; algunas personas creen que transmitir el conocimiento es una forma de incitar, pero no, quien tenga conocimiento satisfará sus deseos sexuales de una forma más segura».

Asimismo, la psicóloga refiere que, aunque existen programas establecidos por el Ministerio de Educación (MINED), diseñados para todos los niveles de enseñanza, incluso desde el círculo infantil, estos no siempre se cumplen a cabalidad.

«Los espacios para abordar estos temas han quedado relegados, se han desdibujado. Cuando se habla de sexualidad en las escuelas se dirige la mirada a la familia y los valores, pero a los adolescentes debe dársele herramientas: “la píldora del día después funciona de tal modo, la puedes adquirir aquí, es bueno que la tengas”. Hay información, pero no conocimiento, te pueden decir los nombres de los anticonceptivos sin saber usarlos correctamente. Los embarazos se están produciendo en buena medida como resultado de relaciones deseadas, por esto hay que insistir en que sean responsables».

Una década atrás, el Ministerio de Educación (MINED) aprobó la Resolución No. 139 de 2011, que norma el Programa Nacional de Educación de la Sexualidad con enfoque de género y de derechos sexuales en el Sistema Nacional de Educación. El Programa, impulsado como parte del seguimiento a los acuerdos de la Primera Reunión de Ministros de Salud y Educación de América Latina y el Caribe para detener y revertir el avance de la epidemia del VIH, resultó reflejo de la preocupación existente.

En febrero de 2021, la Resolución 16/2021 del propio MINED dejaba sin efecto aquella, al aprobar el Programa de Educación Integral en Sexualidad con enfoque de género y derechos sexuales y reproductivos.

Aunque con un nombre similar al de su predecesor, la actualización prometía un abordaje más global de los temas de derechos y salud sexual, así como mejor enfoque y metodología; entre ellos, la anticoncepción, la planificación familiar y la prevención del embarazo adolescente tenían más espacio.

El 14 de septiembre pasado, el MINED emitió una nota en la cual informó sobre el aplazamiento de la aplicación de la Resolución 16, ante la imposibilidad de garantizar «libros de textos, planes, programas, orientaciones metodológicas y cuadernos de trabajo», a causa de la difícil situación económica del país. Tras más de un año de trabajo educativo a distancia, debido a las condiciones epidemiológicas provocadas por la pandemia de COVID-19, durante el que se potenciaron métodos de largo empleo en el país como las teleclases, no pocos han visto en esta medida una respuesta a las presiones ejercidas por movimientos antiderechos que obstaculizan la intención de formar valores como el respeto a la diversidad sexual y el rechazo a prácticas y comportamientos homofóbicos y transfóbicos.

Aunque no exclusivamente, esta situación puede vincularse con dos de las principales barreras jurídicas identificadas en el diagnóstico de Yamila González Ferrer e Ivonne Pérez Gutiérrez: primero, la inexistencia de una entidad central que atienda el tema de la infancia y la adolescencia, dando seguimiento a las políticas a partir de un enfoque preventivo e integrador; segundo, el insuficiente reflejo normativo del enfoque de educación integral de la sexualidad, estando el existente, además, centrado en los riesgos de la salud, sin incluir lo emocional o afectivo ni darle una mirada positiva.

Entre las principales recomendaciones realizadas por ese estudio —y quizás de las más urgentes— se encuentra la elaboración de una Resolución Conjunta sobre derechos sexuales y reproductivos de adolescentes y jóvenes, información y acceso a los Servicios de Salud Sexual y Reproductiva, en la que se definan con precisión las funciones y acciones de cada uno de los órganos, organismos e instituciones involucrados: MINSAP, MINED, Ministerio de Educación Superior, Instituto Cubano de Radio y Televisión, Ministerio del Interior, Fiscalía General de la República, Ministerio del Trabajo y Seguridad Social, entre otros.

***

Más rápido de lo que Claudia podía imaginar, los días de escuela cedieron paso a una rutina de quehaceres domésticos. El sueño de hacerse profesional de la salud se convirtió en la aspiración de terminar noveno grado y, luego, simplemente desapareció cualquier idea relacionada con estudiar.

«Cuando me casé, mi marido me dijo que, si quería, podía terminar la secundaria. Por lo menos mientras la barriga me dejara. Y yo fui un tiempo más, no recuerdo cuánto, pero me sentía incómoda, veía que la gente me estaba mirando de manera diferente y eso me daba vergüenza. Además, después de que pariera no iba a poder seguir porque tenía que cuidar a la niña, ¿qué sentido tenía entonces continuar en la escuela?».

Con nociones básicas que le había enseñado su mamá, su rutina se transformó en limpiar, lavar, aprender a cocinar, hasta que la niña nació y el agotamiento a veces solo le permitía llorar a la par de la bebé.

Cuando su hija tenía dos años y medio, ya caminaba y ella volvía a salir a la calle, quedó embarazada de nuevo. No había sido planificado, tenía el anticonceptivo puesto, aún así, no valoró interrumpirlo, pensó que lo mejor era tener uno detrás del otro. Su esposo no opinó.

Si el primer embarazo fue fácil, el segundo se convirtió en una situación grave.

«Empezó a subirme la presión. Querían ingresarme, pero yo no tenía con quién dejar a la niña. Ya cuando tenía como siete meses y pico era demasiado y me llevaron al hospital. La niña se quedó con mi mamá. Al final tuvieron que hacerme una cesárea de urgencia por la presión y casi me muero. Tuve un sangramiento muy grande. Estuve una semana en terapia. Y del tiro me ligaron». No había cumplido 16 años.

Ahora, con 22 y un par de hijos, una de nueve y uno de seis, intenta no darle muchas vueltas a lo que pasó. A veces piensa que si volviera atrás se protegería para no quedar embarazada, que hubiese sido mejor ser madre más tarde; otras, que es preferible haber pasado por todo joven.

Claudia dice que lo único que ocupa su mente es criar a sus niños, como ellos la necesitan, no ha intentado empezar a trabajar. «No creo que a mi marido le guste esa idea. Quizás más adelante, no sé», añade.

—Tienes una hija que casi entra en la adolescencia. ¿Te la imaginas en una situación similar a la que pasaste tú?

—Ah no, ¡eso sí que no! Cuando sea señorita yo le voy a hablar las cosas bien claras. No quisiera que le pasara lo mismo que a mí.

¹La historia de Claudia no por dura es menos real, su nombre fue cambiado para preservar su identidad, pero los hechos narrados son verídicos. Como ella, miles de adolescentes, algunas casi niñas, son madres en Cuba cada año. Para conocer más sobre las características de este fenómeno en nuestro país, puedes leer la primera entrega de esta serie de reportajes.

¹En la obtención de este testimonio fue crucial la colaboración de la periodista Arelis Alba.

*Esta serie es resultado de una tesis en opción a la licenciatura en Periodismo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. Asimismo, es parte de las acciones comunicativas en homenaje al 50 aniversario del Centro de Estudios Demográficos de esta universidad.

Debaten en Cuba sobre violencia de género (+Fotos)

Género

Pedro Quiroga – Radio Reloj.- La viceprimera ministra, Inés María Chapman, elogió las alianzas entre ministerios, organismos de gobierno y organizaciones de la sociedad civil, visibles en el Taller sobre violencia de género que sesionó este sábado en el Hotel Nacional de Cuba.


El Taller es un ejemplo de lo que significa la unidad para la Revolución cubana, subrayó la dirigente y señaló la importancia de la Estrategia integral de prevención y atención a la violencia de género y en el escenario familiar, publicada en la Gaceta Oficial en diciembre último.

Tras un enriquecedor debate sobre los alcances y desafíos que genera esa herramienta de trabajo, la doctora Clotilde Proveyer señaló que el documento contiene todo lo que hay que hacer para atender semejante problemática social.

Asimismo señala en sus acciones que todos los organismos del Estado tienen que capacitar a quienes se encargarán de aplicar el contenido de la Estrategia.

Transversalizar el enfoque de género

Organizado por la Federación de Mujeres Cubanas, el Taller sobre violencia de género evidenció la necesidad de transversalizar el enfoque de género.

Al resumir el encuentro, la doctora Clotilde Proveyer enfatizó en el valor de los protocolos para implementar la Estrategia y precisó que hay que pasar de la receptividad a la pro-actividad: informar, capacitar, documentar y sensibilizar.

La Encuesta Nacional sobre Igualdad de Género, realizada en Cuba en 2016, registró que el 26, 7 por ciento de las mujeres entre 15 y 74 años, declararon haber sido víctimas de violencia en el contexto de sus relaciones de pareja en los últimos 12 meses de vida.

Por otra parte, el 39, 6 por ciento de las mujeres encuestadas expresaron haber sufrido violencia en sus relaciones de pareja en otros momentos de su vida.