La veleta

Por: Michel E Torres Corona

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La conversación digitalizada metaboliza cualquier suceso, de la naturaleza que sea, da igual si es una competición deportiva o una guerra. Foto: Archivo.

Según sopla el viento se mueve la veleta, apuntando al norte o al sur, al este o al oeste. Y cuando la ventolera es muy fuerte, gira enloquecida y se vuelve una figura abstracta, como una moneda dando volteretas en el aire. Eso que llamamos “opinión pública” (y que tiene muchas acepciones e interpretaciones diferentes) se comporta a menudo de forma similar: según soplan los vientos, la conversación social va fluyendo en uno u otro sentido. Y en el entorno digital, que funciona como motor de hiperdinamización de las interacciones humanas, esa veleta gira enloquecida y caprichosa.

Lo que pudiera (y me atrevo a decir que debiera) ser un asunto privado, la ruptura de una relación, puede convertirse en un huracán mediático que vaya empujando a la opinión pública a ir dando bandazos. La excesiva exposición a la que las “celebridades” se enfrentan en el mundo contemporáneo promueve que cualquier “fan” (apócope de fanático y concepto cada vez más cercano a una suerte de fundamentalismo religioso) acceda a detalles íntimos y hasta experimente la sensación de cercanía con sus “ídolos”; y que se discuta de manera enardecida sobre sus vidas, incluso llegando a dividirse en facciones opuestas.

Entonces, cada nueva noticia, ya sea de un juicio de divorcio sensacionalista del que se llega a conocer cada palabra dicha, cada foto de la nueva pareja, cada canción que lanza dardos de desamor (a veces sutiles, a veces…) se torna ráfaga tempestuosa y “el público” de ese espectáculo que sucede aparentemente al margen del arte o de la política consume, frenético, titulares, crónicas amarillistas, opina a favor y en contra, se entristece o alegra, pontifica…

La conversación digitalizada metaboliza cualquier suceso, de la naturaleza que sea, da igual si es una competición deportiva o una guerra. Las grandes corporaciones aprovechan los giros de la veleta para impulsar sus agendas con la corriente de viento, con memes sobre la cantante que usó una marca de reloj como metáfora o con el hombre que acusó a su exesposa de difamarlo. Se vuelven virales cientos de hilos de Twitter dedicados a reflexionar si es válido o no llevar a internet los engorrosos detalles de una infidelidad. Facebook se llena de usuarios que hablan de la víctima más reciente de linchamiento o de “popularidad”, con una violencia que apunta a una alarmante deshumanización.

La veleta gira y gira, y hoy se habla de música, mañana de fútbol, pasado de genocidio: la veleta no para de girar y a nada se le dedica demasiado tiempo. Mientras, en Perú, decenas mueren por la represión, y en Palestina siguen muriendo inocentes por los bombardeos, pero la conversación sociodigital ya abordó esos temas, los deglutió. Se pasa a otra cosa. Hacen falta nuevos temas de conversación, nuevos escándalos, nuevas polémicas. Pocos sobreviven a los 15 minutos de fama.

Gira y gira la veleta, no cesa el viento huracanado. Quizá porque, de haber calma, de despejarse el clima, se pudieran ver las cosas verdaderamente importantes. ¿Y qué negocio se puede hacer con eso?

Dónde dije digo… Cibercuba dijo Diego

Contra Cuba Manipulación Mediática

Giusette León García – CubaSí.- «Acabo de descubrir que los de Cibercuba leen la prensa provincial», me comentó en tono de broma una colega, pues resulta que ese medio «desmontó» su entrevista a un reconocido músico cubano: sacó de contexto por aquí, cambió palabras por allá y acabó construyendo la historia que el artista no contó, pero que a ellos les hubiera gustado leer o, para ser más exacta, la que cobran por escribir.


Pero luego de darle la bienvenida al mundo de la manipulación mediática, tuve que robarle las ilusiones a mi colega: estoy casi segura de que no siguen tu periódico en particular o la prensa provincial en general, si así fuera, se harían eco de otras muchas noticias o temas que, lamentablemente, no entran en su agenda, ellos siguen a cualquier persona, natural o jurídica, que alguna vez haya tomado partido a favor de la Revolución Cubana, tienen la misión de desacreditarlos y les pagan muy bien por ello.

No siempre se trata de que digan mentiras, es frecuente que se les haga imposible porque las verdades suelen ser demasiado grandes, pero si no pueden obviarlas, ellos encuentran cómo apretarlas en el molde de su conveniencia y escriben titulares como este sobre un video que realizó y estrenó el Ministerio de Cultura, o sea, técnicamente sí, el Gobierno Cubano, al menos así les suena mejor a ellos y les resulta más funcional a la idea de presentar a ciertos artistas como una suerte de «agentes» de la «dictadura».

Algunos ni siquiera han mostrado jamás otra posición que el patriotismo, el civismo o el amor y el respeto al arte hecho en Cuba, otros se han atrevido a más, han manifestado «horrores» como «desbloquéame», «la fuerza de un país» o  «en casa me siento como en casa», pero lo llevamos claro, la libertad de expresión solo aplica cuando va por el carril (de la Helms Burton).

Y quien dice Cibercuba, dice una lista creciente de profesionales del libelo más burdo, donde todo vale para denigrar a personalidades e instituciones de este país.

Les sirven los más respetables intelectuales, muy talentos creadores o mujeres y hombres que han escogido vivir en Cuba y hacer su trabajo desde diferentes sectores, pero claro que los primeros, por famosos ganan más like y los like, ya se sabe, son las medallas de esta guerra.

Eso es, una guerra. De cuarta generación, como aquella de la que nos alertó Martí hace siglos: a pensamiento y no a balas, pero en la era de Internet donde, a veces, vamos de la información a la desinformación sin pasos intermedios.

Es la batalla de ideas, Fidel lo supo el primero, como siempre. Una batalla donde cada palabra puede ser un proyectil y también un Boomerang, pero el silencio es la mayor derrota.

Hay que decir y hacer entonces, cada quien dónde y cómo le toca, sin permitir que el fuego abierto nos distraiga de nuestras prioridades, pero sin que la ingenuidad nos deje indefensos, con la guardia baja, tan entretenidos con los «likes» y los «fallowers», que perdamos de vista quienes somos, a dónde vamos y cuál es nuestra verdad.

El video que no le gusta a Cibercuba

Menéndez se aferra al dañino embargo a Cuba

Menéndez
La conclusión es que nuestra política es contraproducente. (Aristide Economopoulos | NJ Advance Media para NJ.com) NJ Advance Media para NJ.com

Por Consejo editorial de Star-Ledger

El éxodo gigante que estamos presenciando desde Cuba no tiene precedentes , es más grande que las dos últimas oleadas migratorias más grandes, el éxodo del Mariel de 1980 y la crisis de los balseros de 1994, combinadas. Más de 200.000 cubanos han huido a Estados Unidos en el último año y medio, en su mayoría a través de la frontera con México, pero también a través de los Cayos de Florida en botes destartalados.

Esta gente está desesperada. La pandemia ha afectado a la industria turística de Cuba, una importante fuente de ingresos, pero otro factor clave es la política estadounidense. Hemos estado endureciendo nuestras restricciones económicas en la isla. Nuestra política oficial es ahogar los ingresos de Cuba y mantenerla empobrecida. Es inmoral, fuera de proporción con la forma en que tratamos a otros países, y la conclusión es que es contraproducente.

Sin embargo, aunque el presidente Biden ha comenzado a retirarse de algunas de las políticas de línea dura de la administración Trump sobre Cuba, ha tardado en actuar. Esta es una postura política para los votantes de Florida, y un poderoso senador de Nueva Jersey también juega un papel central. Biden teme enojar a la diáspora cubana e incurrir en la ira de Robert Menéndez, dijo recientemente al New York Times el profesor de la American University y estudioso de Cuba William LeoGrande .

Menéndez preside el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, donde muchos de los nominados de Biden deben buscar confirmación. El senador, que es cubanoamericano, dice que el objetivo es un cambio de régimen en Cuba, algo que no hemos logrado en 60 años. Y mientras tanto, estamos lastimando a las mismas personas a las que aparentemente estamos tratando de ayudar. Para permanecer en su país, los cubanos necesitan oportunidades económicas. ¿Cómo pueden construir una oposición para cambiar el régimen cuando estamos debilitando el crecimiento de la sociedad civil en Cuba?

También estamos privando a los EE. UU. de la oportunidad de fomentar el cambio a través del compromiso. El expresidente Obama abrió un poco la puerta, restableció las relaciones diplomáticas y aumentó los viajes a la isla, y ayudó. Vimos algunas mejoras, como la liberación de presos políticos, crecimiento en el sector privado y acceso a Internet en la isla. Sin embargo, ese período duró solo dos años hasta que Trump cerró la puerta de golpe. Y Biden no la ha vuelto a abrir.

Ciertamente, el régimen cubano tiene un terrible historial de derechos humanos, encarcelando a poetas y manifestantes, como vimos en su represión de las manifestaciones el año pasado. Su política económica es suicida, sofocando el libre mercado. Pero en lugar de tratar de castigar a Cuba por violaciones específicas de los derechos humanos, tenemos un embargo general que no tiene como objetivo cambiar ninguna política en particular, sino derrocar al régimen.

Y mientras congelamos a Cuba por motivos de derechos humanos, considere los abusos de los aliados de Estados Unidos: Egipto sigue siendo el tercer mayor receptor de ayuda militar estadounidense, a pesar de que nuestro Departamento de Estado cataloga anualmente sus arrestos arbitrarios, desapariciones forzadas y tortura de prisioneros. Comerciamos con la China comunista, que encarcela a las minorías étnicas en campos de internamiento, y Arabia Saudita, que desmembró a un periodista con una sierra para huesos.

Nuestra política marcadamente diferente hacia Cuba es una reliquia de la Guerra Fría, una estrategia sin ninguna esperanza real de éxito. El embargo de Estados Unidos también ofrece al régimen un chivo expiatorio de sus propias fallas, dice Human Rights Watch, “un pretexto para sus abusos y una forma de ganarse la simpatía de gobiernos en el extranjero que, de otro modo, podrían haber estado dispuestos a condenar más abiertamente las prácticas represivas del país. ”

En cuanto a la política, Biden debería centrarse en cómo podría ser Florida en el futuro. Vimos un gran apoyo incluso en la comunidad cubanoamericana en Miami por el enfoque más abierto de Obama: una encuesta en ese momento encontró que el 69 por ciento de los cubanos apoyaba su restablecimiento de relaciones diplomáticas con Cuba, y el 63 por ciento dijo que deberíamos levantar el embargo.

Los números fueron aún más altos entre los cubanos más jóvenes. Alrededor de las tres cuartas partes de las personas entre 18 y 59 años se oponen al embargo, según la encuesta de la Universidad Internacional de Florida. Así que piénselo: nuestro embargo no puede durar para siempre, y casi nadie está con nosotros. ¿Realmente queremos golpearnos la cabeza contra esta pared durante décadas más?

Cuba y las listas negras de Washington

Por Raúl Antonio Capote

Washington incluyó a la Mayor de las Antillas en la lista negra de violadores de la libertad de religión, junto a Nicaragua y al grupo ruso Wagner. Según ellos, Cuba «ha cometido o tolerado violaciones especialmente graves de la libertad religiosa».

Como si no fuera suficiente el castigo impuesto a la Isla por parte de las sucesivas administraciones estadounidenses, el gobierno de Joe Biden acaba de agregar a Cuba en otro de sus índices espurios.

En una decisión que desborda la imaginación más perversa, Washington incluyó a la Mayor de las Antillas en la lista negra de violadores de la libertad de religión, junto a Nicaragua y al grupo ruso Wagner, confirmó el viernes el secretario de Estado, Antony Blinken.

La actual administración sustenta su decisión en que, según ellos, Cuba «ha cometido o tolerado violaciones especialmente graves de la libertad religiosa», explicó el Secretario de Estado en un comunicado.

Desde su cuenta en Twitter, el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, repudió de inmediato la designación de nuestro país en otro listado arbitrario. «El gobierno de ee. uu. necesita recurrir a acusaciones deshonestas para mantener la insostenible política de abuso contra el pueblo cubano», dijo.

No puede haber nada más desatinado, pero poco tienen que ver la verdad, la cordura y la razón con la política de Washington hacia la Isla.

Si un país en el mundo goza de libertad religiosa, ese país es Cuba, algo que es conocido por todo el que nos visita y que ha sido evaluado por diversas organizaciones internacionales.

Es oportuno aclarar que no es simbólica la incorporación de La Habana en estas listas creadas por la Casa Blanca, cada inclusión significa medidas de sanción contra la economía del país.

La inserción en la lista de países patrocinadores del terrorismo, por ejemplo, ha traído afectaciones serias a las finanzas del país, que se reflejan en la vida diaria de los cubanos.

Pero nada de esto es casual ni constituye un mecanismo individual de represión, forma parte de la guerra no convencional contra la Revolución Cubana.

Incluir a Cuba en listas negras de toda clase, además del efecto inmediato sobre las relaciones económicas con el mundo, va dirigido a destruir la reputación de la Isla, privarla de la solidaridad internacional, aislarla del mundo, para que nadie actúe contra sus agresores en caso de que tomen la decisión de usar la fuerza.

El asesinato de carácter de una nación es un proceso premeditado y sostenido, que busca destruir la credibilidad, deslegitimar al gobierno y justificar cualquier medida punitiva.

Forma parte de los métodos utilizados por los servicios especiales de EE. UU. para destruir a los adversarios del sistema capitalista, a los enemigos del imperio.

Tomado de Granma.

¿Por qué el enemigo miente sobre las elecciones en Cuba?

Opinión

El sistema electoral cubano es el resultado de una amplia consulta popular aprobada por los habitantes de esta Isla. Foto: Dunia Álvarez Palacios/Granma.


Michel E Torres Corona

Granma

Cierto medio contrarrevolucionario, de cuyo nombre no quiero acordarme, ha circulado por las redes digitales en distintos formatos un grupo de supuestas “verdades” sobre las elecciones en Cuba. A las puertas casi de la convocatoria mañana a las urnas, estos productos comunicacionales de muy buen formato (los malos tienen dinero de sobra para pagar cámaras, edición, diseño, gráficos, etc.) responden al objetivo de sabotear ese ejercicio democrático que desdice la tesis sobre la “cruel dictadura”.

Lo primero a lo que aluden es que en Cuba no existe la facultad de elegir, sino únicamente de ratificar. Curioso es que se busque promover esta matriz de opinión cuando son las elecciones municipales un ejemplo de democracia que tiene escasos paralelos en el mundo: los ciudadanos nominan y eligen por ellos mismos a candidatos y delegados, respectivamente, sin intervención alguna de autoridades del Estado o dirigentes del Partido, en una boleta en la que, de varias personas, se escoge una como representante.

Es cierto que, en el caso de los diputados a la Asamblea Nacional, las comisiones de candidatura preparan una boleta en la cual la opción popular se manifiesta a través de la aprobación mayoritaria (o no). Pero eso solo quiere decir que cada persona que está sentada en la Asamblea, incluyendo al Presidente de la República, ha sido apoyado por más de la mitad de los electores que votaron. ¿Dónde está la abrumadoramente mayoritaria oposición a los miembros del PCC?

Si la Revolución ha perdido la hegemonía y el socialismo es un fracaso, ¿por qué le resulta tan difícil a sus enemigos ganar una elección, aunque sea una municipal? Porque eso han querido, más de una vez, y no lo han logrado. Si existiera de verdad un movimiento organizado contra el sistema, con un programa político serio, en medio de tantas dificultades y escaseces, no debiera resultarle difícil ganar la mayoría de escaños en las asambleas municipales a lo largo y ancho del país.

Mas no seamos tan exigentes: ¿por qué no gana la mayoría, aunque sea en una Asamblea Municipal? Siendo todavía más condescendientes: ¿por qué no han logrado, en todos estos años, que un grupo de vecinos nomine y vote por un candidato, uno solito, opuesto al sistema? Enseguida, el medio contrarrevolucionario que recibió la encomienda de atacar la legitimidad del sistema electoral cubano apela a los cuentos de fantasma: la Seguridad lo vigila todo, hay secuestros, desaparecidos; las fuerzas del régimen están por todas partes. Y lo que empieza por un análisis seudojurídico termina en delirios de persecución y ardid propagandístico.

Por supuesto, y esto no lo dice el medio contrarrevolucionario, hay cosas que mejorar. Nuestro sistema político debe otorgarle mayor peso a la Asamblea Municipal, acorde al mandato constitucional de la autonomía de los municipios, y que ningún delegado elegido termine desgastándose ante las exigencias de sus electores, sin lograr resolver los problemas de su comunidad. La información referida a las elecciones debe circular no solo por las vías tradicionales y analógicas, sino con mayor uso de internet y las ventajas de las tecnologías.

La democracia cubana, por imperfecta, no deja de ser democracia, una forma distinta y propia de ese valor político. El mismo diseño del sistema electoral y del sistema político en general tiene respaldo en la Constitución, que no fue impuesta por el capricho de alguien ni fue producto de una conspiración, sino que se construyó en amplia consulta popular y se aprobó en un referendo en el cual todos los habitantes de la Isla pudieron ejercer su voto, libre y secreto. Y allí estuvo la contrarrevolución, llamando al No y a la abstención, como hoy lo hacen también y como lo seguirán haciendo, en tanto la democracia no los beneficie a ellos.

La emigración hacia EE.UU. desde Cuba es inducida

Por Domingo Pérez

Si usted por una parte asfixia un pueblo entero y pinta a EE.UU. como un paraíso terrenal, emigrar se presentará como una solución a los problemas.

Al tratar este tema es inevitable, aunque parezca reiterativo, reafirmar que la emigración de los seres humanos de unas regiones a otras, es un fenómeno natural de la sociedad, desde su mismo surgimiento.

Son múltiples las causas que provocan el traslado permanente de personas entre países, pero en todas las épocas, los conflictos bélicos han acelerado este proceso y de cierta manera lo inducen artificialmente.

De esa misma manera ocurre con la emigración hacia EE.UU. desde Cuba, porque la guerra no declarada oficialmente contra nuestro archipiélago estimula y acelera este proceso.

El supuesto compromiso de los sucesivos gobiernos estadounidenses con el bienestar del pueblo cubano y el deber de salvar a quienes emigran de forma ilegal le ha permitido a la mafia cubana estadounidense crear un complejo entramado que privilegia al emigrante cubano que llega a ese país por esa vía, por encima del resto de las nacionalidades.

Si usted por una parte asfixia un pueblo entero, lo priva de diferentes formas del acceso a recursos básicos para su subsistencia normal, como lo son los medicamentos, alimentos y combustibles, por solo citar tres ejemplos… Si literalmente persigue, acosa, chantajea a quienes tienen interés en ayudarnos, si paralelamente desata una campaña mediática que presenta las nefastas consecuencias de este cerco comercial, financiero, diplomático como resultado de la ineficiencia e incapacidad del sistema político y social socialista, presentando a los países capitalistas, en particular a EE.UU., como el «paraíso terrenal», entonces no cabe la menor duda que para no pocos, emigrar se presenta como la única solución a sus problemas.

Mientras, la heroica resistencia del pueblo cubano, las evidentes conquistas del Socialismo, se tergiversan y desconocen. Por eso, la actual estrategia de la resistencia creativa se erige como un eficaz método de trabajo que convoca a avanzar y desarrollarnos, pese a las dificultades.

Particularidades de la emigración cubana hacia EE.UU.

Por Domingo Pérez

Imagen de Razones de Cuba

Me resulta muy difícil escribir sobre este tema hoy, porque hace muy poco, apenas una semana, uno de mis hijos abandonó el país por una de las vías más riesgosas que estimula el gobierno de EE.UU. para buscar el «sueño americano», el llamado «camino de la muerte» por Centroamérica, hasta cruzar la frontera de México – EE.UU.

Hoy en Cuba es rara la familia cubana que, no posea un familiar viviendo en el exterior. Me viene a la mente una frase muy empleada por el compañero Raúl, líder de la Revolución Cubana, cuando decía: «Los hijos se parecen más a su tiempo, que a sus padres».

Un tema analizado tantas veces por mí adquiere una connotación y matices diferentes. Uno se pregunta qué falló para que un hijo tuyo fuera víctima de esta política criminal, malintencionada, enajenante, tan analizada y criticada en el ámbito familiar.

La mafia cubanoamericana ha logrado, escalando cargos, funciones y sobornando, dentro de los diferentes gobiernos de los EE.UU., diseñar una política migratoria hacia Cuba absolutamente privilegiada, bajo el concepto de que todo el que emigra desde este archipiélago lo hace, supuestamente, escapando de la «dictadura castrista» y el gobierno estadounidense, «fiel a los principios de humanismo y solidaridad con un pueblo tan cercano, está obligado a brindarle protección inmediata».

Paralelamente instala un bloqueo criminal y genocida, por más 60 años, que se arrecia en el medio la pandemia y de la crisis mundial generada por esta, para hacer la vida en el país insostenible y llevar la mente de los jóvenes, fundamentalmente, a buscar sus proyectos de vida fuera de Cuba.

Hoy sufro la incertidumbre, contrario totalmente a mi voluntad, de que mi hijo llegue sano y salvo a ese «paraíso terrenal» para hacer fortuna, con tal de que salve su vida. Seguro estoy que está sufriendo mucho, aunque no lo reconozca públicamente, por la separación de su gente, de la familia, de su pequeño hijo, que ayer cumplió 4 añitos.

Son muchos más los factores que particularizan la emigración cubana, pero estos son los más importantes y contra los que debemos luchar, no solo por los principios revolucionarios que nos inculcó Fidel, sino para proteger a la familia cubana, que es también un símbolo de la Revolución.

El odio contra Cuba no tiene límites

Por Arthur González

Imagen de Razones de Cuba

El odio que destilan los que nunca han podido derrocar a la Revolución cubana, a pesar de los miles de millones malgastados, alimentan campañas mediáticas con su veneno, en intentos desesperados por querer empañar la obra social de Cuba.

Un reciente ejemplo es el accidente ocurrido el pasado 29 de septiembre 2022 en Bahía Honda, cuando una embarcación de las tropas de Guardafronteras cubana, colisionó con una lancha rápida de traficantes de personas procedente de Miami, cuando sacaba ilegalmente a 23 cubanos mediante el pago de miles de dólares.

En el accidente perecieron cinco personas, entre ellas una menor de dos años a la que su madre irresponsablemente arrastró a esa aventura, a pesar de las advertencias de las autoridades cubanas y estadounidenses de no lanzarse al mar en medios ilegales y sin la debida protección para la vida.

El tráfico de personas es un hecho delictivo condenado internacionalmente y causante de miles de vidas humanas, algo presente en el mediterráneo donde mueren cientos de africanos, incluidos niños, sin que se ataquen con el odio que ahora se desarrolla contra las autoridades cubanas.

Es obvio que el mal llamado “exilio” cubano de Miami, donde residen con total impunidad asesinos y terroristas responsables de numerosos hechos de sangre contra la población de la Isla, sin que hayan sido condenados por las autoridades estadounidenses, ahora aprovechan el accidente para crear una imagen negativa de Cuba, ante un hecho cuya responsabilidad es de quienes mantienen una ley que estimula las salidas ilegales, al privilegiar a los que salen “huyendo del comunismo”.

Como parte de esa manipulación mediática, la llamada Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC), organización que vive del presupuesto millonario que entrega el gobierno de Estados Unidos en su guerra contra la Revolución y que nadie conoce en Cuba, salió rápidamente a reclamar una investigación independiente por la muerte de cinco personas, cuando eran sacados ilegalmente del país por traficantes de personas.

Para darle un matiz más dramático, los vividores de los dólares yanqui, describieron el accidente como una “masacre” y afirman condenar “la violencia sistemática ejercida por la dictadura castrista en contra del pueblo cubano”.

A esta cruzada anticubana que evade responsabilizar a la Ley de Ajuste Cubano y a la acción delictiva de quienes trafican con seres humanos, otro invento anticubano, la Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC), también recibió instrucciones de sumarse a la campaña contra Cuba y reclamar una investigación “independiente”.

Este enfoque prefabricado y repetido por medios anticubanos que se benefician de las posiciones contra la Revolución, ejerce influencia en personas que se dejan llevar por informaciones tergiversadas, sin contar con los elementos necesarios.

Para acentuar la campaña subversiva involucran a personas que reciben favores de Estados Unidos y tienen posiciones reaccionarias como la fabricada Comisión Internacional Justicia Cuba, con el supuesto fin de “llevar ante la justicia internacional a los responsables de violaciones de los derechos humanos en Cuba”.

Sin embargo, nunca han investigado los actos terroristas ejecutados contra el pueblo cubano por la mafia miamense al servicio de la CIA, pero ahora intentan calificar el accidente como un “crimen de lesa humanidad”, algo que no hicieron cuando cubanos al servicio de la CIA colocaron dos bombas en un avión civil cubano, donde murieron 73 personas inocentes y sus responsables fueron acogidos en Miami como refugiados.

Esos miembros del “exilio cubano” son los mismo que pidieron al presidente Barak Obama, el indulto para el asesino y terrorista Eduardo Arrocena, condenado en Estados Unidos por asesinar a un diplomático cubano ante los ojos de su esposa e hijo, en una calle de New York, quien, durante el juicio, afirmó ser responsable de introducir en Cuba el Dengue Hemorrágico y otros virus patógenos que provocaron la muerte de niños y adultos inocentes, por órdenes de la CIA.

Esos actos terroristas si son crímenes de lesa humanidad y una despiadada masacre, de las que ellos hacen silencio total.

Vergüenza debería tener el jurista mexicano René Bolio, que encabeza la inventada Comisión Justicia Cuba y las acusaciones a Cuba, mientras calla ante la muerte de no menos 245 latinoamericanos víctimas directas de la Patrulla Fronteriza Yanqui desde el 2010, según cifras de la Coalición de Comunidades de la Frontera Sur.

En sus registros constan 61 personas muertas por uso excesivo de la fuerza, 53 por la falta de servicios médicos mientras estaban bajo resguardo de la Patrulla Fronteriza y al menos otras 15 personas que fallecieron por homicidios cometidos a manos de oficiales fuera de servicio.

¿Por qué René Bolio no acusó a la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos por la muerte de Anastasio Hernández Rojas, inmigrante mexicano fallecido en el 2010, debido a los golpes que recibió por agentes de la Patrulla Fronteriza yanqui?

El 28 de mayo de 2010, Hernández Rojas fue detenido por la Patrulla Fronteriza cuando intentaba cruzar desde México a San Diego, California y trasladado a un centro de detención, donde ya esposado, lo golpearon brutalmente provocándole un daño cerebral severo y un paro cardiaco, que lo llevaron a la muerte.

La brutalidad de los agentes de la Patrulla Fronteriza es descomunal e inhumana, puesta de manifiesto cuando el pasado año algunos de sus oficiales, montados a caballo, repartían latigazos a los que llegaban a la frontera después de cruzar el río, fotos que recorrieron el mundo, pero al parecer eso no fue suficiente para motivar a la fabricada Comisión Justicia Cuba, a denunciar esos crímenes, incorporándose al encubrimiento de la responsabilidad estatal de los Estados Unidos.

Al parecer para René Bolio, la separación de padres y sus hijos cuando los inmigrantes latinos llegan a la frontera de Estados Unidos, no es un acto criminal y despiadado, donde incluso muchos menores son remitidos a instalaciones del Departamento de Salud y Servicios Sociales hasta que se encuentre una familia de acogida, con el riesgo de que no se reúnan más con sus padres.

Una investigación efectuada en el 2016 reveló que el Gobierno federal solo logró contactar a un 84% de los niños que habían sido transferidos a familias y 4 mil 159 niños tenían un paradero desconocido.

El destacado jurista mexicano tampoco alza su voz para condenar a Estados Unidos, por la muerte de más de 800 migrantes en la frontera sur en el último año fiscal del 2022, lo que constituye un nuevo récord, según explicó un funcionario del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés). En el año fiscal 2020, se registraron 247 muertes lo que resulta un incremento significativo en 30 años de cruces fronterizos.

Evidentemente sólo les interesa destacar un caso en Cuba y no por golpizas o falta de atención médica, sino por un accidente contra un medio naval propiedad de traficantes de seres humanos.

Razón tiene José Martí al decir:

“Nada falso es duradero ni útil”.

Estado Canalla

Opinión

El término “Estado canalla” (ampliamente usado por el Departamento de Estado de EEUU) se refiere a la búsqueda de los intereses del Estado sin considerar los estándares de comportamiento internacional y los principios básicos del derecho internacional. Dada esa definición, ¿no es EE UU un ejemplo estelar de un Estado canalla? Noam Chomsky.


Randy Alonso Falcón

Cubadebate

Ruin o malvado, despreciable por su comportamiento vil: eso es ser canalla. Pero también es oportunista, abusador, perverso.

Todo eso es el Gobierno de Estados Unidos. Y lo ha mostrado a plenitud en estos dos últimos años .

Hay que ser muy canalla para hablar de preocupación por el bienestar del pueblo cubano mientras se postergaba alevosamente el estudio de medidas que aflojaban el tenaz bloqueo contra Cuba en medio de la pandemia en el 2021, apostando a que habría un estallido social en medio de escaceces y apagones.

Es de canallas negarle a Cuba la compra de oxígeno en el pico pandémico mientras fallecían personas en los hospitales, o excluir a Cuba de la revisión ordenada por el presidente Biden de las medidas coercitivas unilaterales que limitan la capacidad de los Estados de enfrentar la pandemia de COVID-19.

De canallas es perseguir a los buques que traen combustibles a Cuba, impedir que lleguen jeringuillas o medicamentos contra el cáncer, obligar a pedir visa para Estados Unidos a extranjeros que no las requieren pero cometieron el pecado de visitar Cuba.

¿Cómo llamar la dilatada puesta en práctica de tenues medidas anunciadas en mayo y que se van administrando por gotero para no alebrestar a la fauna de Miami (a la que según Marco Rubio el presidente le teme)?

De canallas es ver a la distancia quemarse tanques y personas y no ofrecer buques de extinción que estaban a apenas unas horas de las costas de Matanzas, o siquiera responder a un listado de necesidades que ellos mismo solicitaron.

Canallezco es resumir la ayuda a unas consultas técnicas telefónicas y el ofrecimiento de un centenar de trajes de bomberos de los que ni la mitad ha llegado, tres meses después del terrible siniestro.

De canallas es ignorar el pedido de Cuba de comprar, nada de donar o regalar, materiales de la contrucción y otras necesidades para enfrentar la reconstrucción de los enormes daños dejados por el Huracán Ian, algo obstaculizado por las infames regulaciones del bloqueo.

Y más allá del agradecimiento que toca, ¿qué significan 2 millones de dólares de ayuda brindada a través de la Cruz Roja Internacional frente a 15 millones de dólares diarios que nos cuesta el bloqueo?

Canallada es tuitear y declarar que se apoya una emigración legal desde Cuba mientras se mantiene la Ley de Ajuste Cubano, se alienta la llegada de personas a suelo estadounidense, se permite el sucio negocio de tráfico humano desde costas de Florida y se politiza el complejo fenómeno migratorio.

Vergüenza debería tener la gran potencia por su intento de exterminio de un pueblo para lograr sus propósitos políticos de dominación. Lo canallezco merece la repulsa y la denuncia.

Así lo hará la comunidad internacional en estos días cuando por trigésima ocasión se vote en ONU la Resolución contra el Bloqueo.

Por suerte, hay mucha gente buena también en Estados Unidos, que apuesta por los puentes y no por los muros, por el respeto y no por las amenazas, por las relaciones y no por las guerras. Ellos son la fuerza de la honradez frente a la canallada.

Mentira

Si usted tiene una cuenta en Meta (así pasó a llamarse Facebook el año pasado) y esta no ha sido cancelada por la empresa multimillonaria, podrá chequear el perfil con millones de seguidores de su cofundador y director ejecutivo: el joven, carismático y talentoso Mark Elliot Zuckerberg

Autor: Karima Oliva Bello | internet@granma.cu

MENTIRA
Foto: Caricatura de Moro

Si usted tiene una cuenta en Meta (así pasó a llamarse Facebook el año pasado) y esta no ha sido cancelada por la empresa multimillonaria, podrá chequear el perfil con millones de seguidores de su cofundador y director ejecutivo: el joven, carismático y talentoso Mark Elliot Zuckerberg.

Notará entonces que nos regala una semblanza ejemplarizante de lo que el capitalismo nos ha vendido durante siglos: con ingenio y disciplina creó una de las corporaciones más exitosas del mundo, y llegó a poseer una inmensa fortuna, lo que constituye, en ese sistema, la medida de todas las cosas.

The self made man (el hombre que se hizo a sí mismo, uno de los arquetipos más importantes del imaginario sociopolítico estadounidense) viviendo the american dream (el sueño americano), recicla y nos brinda una versión más moderna y sofisticada del mito liberal. Casado con una filántropa estadounidense, hija de inmigrantes chinos; sencillo en su forma de vestir, ameno en el lenguaje con que se dirige a sus colegas y fans, en medio de elegantes ambientes minimalistas, amante del deporte y del arte, promotor a gran escala del emprendimiento creativo, defensor de la innovación tecnológica, Zuckerberg se nos presenta prácticamente como el modelo de ciudadano de este comienzo de siglo.

El relato es uno: las redes sociales digitales constituyen un entorno abierto y plural, donde todos podemos expresarnos libremente y consumar los mejores valores al formar comunidad. Las capacidades de emprender, conectarnos, participar, comunicar nuestra visión del mundo se tornan ilimitadas. La democracia liberal finalmente encontró el instrumento ideal para producir la plaza pública libre, sobre la que teorizara Habermas, ahora en una variante digital.

¡Es mentira! Lo cierto es que Meta y otras redes sociales, territorio privado, operan como instrumentos de vigilancia y castigo a gran escala sobre nuestras vidas y subjetividades. Nuestros datos personales son recabados, procesados y administrados con fines publicitarios (políticos o mercantiles), al margen de nuestro consentimiento, beneficio o interés personal.

Las redes sociales virtuales constituyen un mecanismo de propaganda ideológica sin par, encargado de reproducir la hegemonía del liberalismo más desmadrado. Son, además, territorio de desvergonzadas operaciones de ciberguerra contra naciones que han tenido la osadía de transgredir la agenda de Estados Unidos y elegir su sistema político sin injerencias.

Si tiene alguna duda, infórmese sobre el ataque sin antecedentes que han estado sufriendo en los últimos días cuentas personales y páginas oficiales cubanas que realizan activismo político a favor del socialismo. Han sido masivamente canceladas por su supuesta afiliación al Gobierno de Cuba.

Les preguntamos, desde esta isla soberana, a los magnates de las corporaciones mediáticas, dónde queda el discurso de apertura y sus nobles esfuerzos por construir una comunidad virtual democrática. Repito, ¡es mentira! Pero sepan que la verdad la seguiremos defendiendo, y más lo haremos, mientras más presión hagan.