Los dos millones de dólares del imperio

Por Marco Velázquez Cristo

Los dos millones de dólares del imperio

El gobierno de Estados Unidos ofrece 2 millones de USD como “ayuda humanitaria” para paliar los daños ocasionados por el huracán Ian en la región occidental de Cuba. Esto, en mi opinión, es un acto de desvergonzado cinismo, portador de una esencia de politiquería sucia, dirigido a crear la ilusión mediática de un gesto de buena voluntad.

Mucho daño le ha causado y le continua causando el imperio al pueblo cubano con: su cruel bloqueo, sus agresiones, el financiamiento de programas con los que ha pretendido y pretende subvertir el orden interno del país, el aliento, la tolerancia y apoyo a acciones de carácter terrorista, planificadas desde su territorio contra Cuba y que tantas vidas han costado, así como, con sus intentos de crear las condiciones para la realización de lo que se ha dado en llamar golpe blando, con el objetivo de derrocar al gobierno legítimamente elegido, por la voluntad soberana del pueblo al que hipócritamente dice, querer ayudar; para que ahora se aparezca con 2 millones haciéndose el Mesías.

En esta como en otras ocasiones el imperio actúa con total impudicia.

Así, el portavoz del Departamento de Estado de EE. UU. Ned Price al anunciar la “ayuda”, manifestó a la prensa que, ese dinero se canalizaría por medio de la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID por sus siglas en ingles), a la cual, según el vocero, ya se habían dirigido organizaciones como la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (IFRC) con solicitudes para prestar asistencia, se infiere que a los afectados. Resulta ofensiva la designación de la USAID como depositaria y distribuidora de los 2 millones de “ayuda”, partiendo del hecho de que ella, durante décadas, ha cumplido y cumple similares funciones, pero con los fondos que, el gobierno norteamericano ha dedicado y dedica a programas de subversión contra Cuba.

Price para rematar dice, “Estados Unidos está brindando una ayuda crucial”, es decir que es decisiva para paliar los daños ocasionados por Ian. Indigna el irrespeto que encierra tal afirmación que, desconoce conscientemente la magnitud de las afectaciones y los muchos millones que será necesario invertir para eliminarlas, los cuales en su inmensa mayoría correrán a cargo del estado cubano. Esa aseveración del vocero representa la pretensión del imperio de hacerse aparecer como el salvador de los damnificados.

Pero la historia no defiende al supuesto “benefactor”.

Solo desde 1996 y hasta el 2021, el Congreso norteamericano asignó aproximadamente unos 404 millones de dólares para financiar ese tipo de programas. Una buena parte del dinero fue a parar a la USAID, la cual se encargó de distribuirlo entre los diferentes proyectos que esa agencia desarrolla contra Cuba.

Acorde con el doblez y la tradicional inmoralidad que caracteriza la conducta de los políticos norteamericanos, el mismo presidente que hoy nos ofrece 2 millones de “ayuda”, en 2021 solicitó al Congreso de su país, un presupuesto de 20 millones de dólares para la ejecución en 2022 de los mencionados programas. Además, pidió cerca de 13 millones para las transmisiones ilegales de las mal llamadas Radio y TV Martí. Cifra similar a la que había solicitado Donald Trump con iguales objetivos para el 2021.

Hay que recordarle al poderoso vecino del norte que, tal y como se establece en la Demanda que le hizo el pueblo cubano por daños humanos, debe: pagar por el valor de la vida de 3.478 personas fallecidas, a causa de sus actos contra Cuba, bien que resulta imposible de sustituir y, es además invalorable, una cifra total de 104.340 millones de dólares, por el valor de la integridad física ilícitamente quebrantada de 2.099 personas, bien igualmente insustituible, un total de 31.485 millones de dólares y por concepto de indemnización de perjuicios, como retribución de las prestaciones que ha tenido que asumir la sociedad cubana y demás ingresos dejados de percibir por víctimas y familiares, pagar 34.780 millones de dólares por los fallecidos y 10.495 millones por los incapacitados.

Por todo lo anterior nos deben 181.100 millones de dólares estadounidenses.

Además, el bloqueo, según el informe presentado este miércoles a medios de prensa nacionales y extranjeros acreditados en La Habana, por el canciller Bruno Rodríguez Parrilla, ha causado daños acumulados durante seis décadas de aplicación que ascienden a 154 217.3 millones de dólares.

Al valor del oro en el mercado internacional, ha provocado perjuicios cuantificables por más de un billón de dólares (1 391 111 000 000).

Otra astronómica cifra que, gracias a su maldad, inhumanidad y obcecación por destruir a la Revolución, el gobierno estadunidense le adeuda a, quienes durante décadas ha tratado de rendir por hambre y necesidades.

El mencionado informe será presentado a principios de noviembre a la Asamblea General de las Naciones Unidas. Conociendo a nuestro enemigo, no es de dudar que, sus publicitados 2 millones los trate de usar como hoja de parra para tratar de ocultar su felonía, lo cual se correspondería con su manera sucia de hacer política.  

Sí, real y honradamente, los animara el deseo de ayudar a los que tanto mal les ha causado, levantarían el bloqueo, cesarían sus agresiones contra ellos, no permitirían que su territorio fuera utilizado como bases para ellas y pagarían lo que nos deben.  

Se que es demasiado pedirle a un imperio que, en medio de la pandemia, el 18 de noviembre de 2020, denegó a través de su Departamento de Transporte, una solicitud de las charteadoras Skyway Enterprises, Inc. y IBC para operar vuelos a Cuba con carga humanitaria que incluían insumos médicos.

El pueblo cubano tiene memoria.

Coacción en Miami sobre artistas cubanos

Por Arthur González

La retórica de odio de la mafia miamense también amenaza al sector artístico cubano.

En Miami, ciudad que se vende como el paraíso de la libertad y la democracia, nadie puede expresar sus sentimientos a favor de Cuba sin ser satanizado de comunista y recibir una represión brutal jamás vista en otro lugar, especialmente si se trata de un artista de origen cubano.

La historia no miente y están presentes en cientos de artistas que han sido reprimidos, chantajeados y presionados para cambiar de parecer, por los odiadores que solo acusan al gobierno cubano de “cortar la libertad de expresión”.

Años atrás, cuando un artista residente en Cuba visitaba Miami de inmediato era entrevistado, pero no para hablar de su actuación sino para presionarlo a que hiciera declaraciones contra la Revolución, algo que no sucede con otros artistas latinos o europeos, a pesar de que en sus países existan masacres, desaparecidos y constantes violaciones a los derechos humanos.

Los actos de odio y repudio que se ven en Miami para impedir las actuaciones de los cubanos son notables, como ha sufrido la orquesta Los Van Van, Habana de Primera, Haila María, Descemer Bueno, el dúo Gente de Zona y muchos más. Algunos se vieron obligados a rendirse ante la cancelación de contratos y la amenaza de perder la residencia en Estados Unidos, como sucedió con Descemer y Gente de Zona.

Aplanadoras de calles han triturado discos de los que se negaron a bajar la cabeza, incluido algunos extranjeros que viajaron a la Isla, pero esos actos no son “violaciones de los derechos humanos ni de la libertad de expresión”, que tanto cacarean contra Cuba. Hasta una valla para anunciar llamadas telefónicas con la imagen de una artista residente en la Isla, tuvo que ser eliminada.

Ahora ante la destrucción causada en Cuba por el Huracán Ian, desde Miami se desató una campaña mediática para instigar las protestas callejeras, como parte de una añeja estrategia para iniciar un golpe blando, al estilo del ejecutado en Venezuela y Nicaragua, donde la llamada “oposición”, financiada y entrenada por organizaciones yanquis como USAID y NED, ambas tapaderas de las CIA, destruyeron centros de trabajo, oficinas gubernamentales, escuelas y hasta quemaron vivas a personas que pensaban diferente.

Ninguna de esas acciones fue condenada por el Departamento de Estado, ni por las ONG que dicen defender los derechos humanos.  

La guerra mediática contra Cuba a través de Internet, cuenta con más de 40 sitios en YouTube y Facebook, sufragado con dinero aportado por la USAID, para pagar el salario de los que solo viven de sus emisiones en la red, para incitar a los cubanos a manifestarse y acusar al gobierno de ser responsable de la falta de electricidad.

Entre las matrices de opinión creadas está la supuesta represión a los que, impulsados por las campañas mediáticas, cometieron actos vandálicos violatorios de la ley, algo que no se permite en ningún país y son brutalmente reprimidos, como sucede en Estados Unidos.

Sus exhortaciones a la violencia no reparan en los destrozos causados por el potente Huracán Ian, que también azotó Puerto Rico y varias ciudades de Florida y sobre las cuales no hay un solo llamado a las protestas, a pesar de la ausencia de apoyo gubernamental.

Lo más deplorable del asunto es constatar que artistas que han sido víctimas de esos odiadores en Miami, solo por viajar a la Isla donde nacieron, tengan que plegarse a la campaña anticubana por miedo.

Ahí están los casos de los integrantes del dúo Gente de Zona, Aymée Nuviola y otros que ahora buscan ganarse un espacio en Miami para levantar cabeza, entre ellos el cantante Gardi Vázquez, Alain Daniel el reguetonero cubano Yomil Hidalgo y ciertos actores que intentan obtener asilo político en Estados Unidos, a pesar de que su preparación artística y su desarrollo es gracias al sistema socialista.

Sabemos que quienes no acepten ese juego sucio tienen consecuencias nefastas, viéndose obligados a dejar sus propios criterios, porque quien no entre en el carril anticubano no puede trabajar en Miami. Por eso, se convierten en tristes marionetas de los que dominan la política, porque esa mafia presiona a empresarios y dueños de teatros para que no los contraten.

Esa es la “libertad” de quienes acusan a Cuba y no se pronuncian a favor de sus hermanos floridanos y portorriqueños, ni le componen canciones, a pesar de que viven una situación muy angustiosa sin apoyo gubernamental. Para aquellos que sufren penurias no existen campañas de exhortación a protestas callejeras, ni youtuber pagados para denunciar la falta de fluido eléctrico, de alimentación, de salud gratuita y la ausencia de apoyo para reparar sus viviendas.

Puerto Rico, colonia yanqui, producto del embate del Huracán Fiona estuvo a oscuras varios días, sus calles inundadas, las casas destruidas, la pérdida de todos sus bienes, incluso la falta de agua potable, donde todavía se acumulan destrozos del Huracán María que los azotó hace 5 años.

Gran parte de la infraestructura reparada en Puerto Rico después del Huracán María, era temporal y por las inundaciones actuales del Huracán Fiona, la mayor parte fue nuevamente arrastrada y no reciben apoyo gubernamental.

Después del Huracán María, Puerto Rico estuvo casi un año para restablecer la electricidad en toda la isla, pero ese pueblo no estuvo en la mente de los artistas que ahora atacan a Cuba, ni le hicieron una sola canción de apoyo, como si esos ciudadanos no fuesen seres humanos. Hoy se calcula que más de 450.000 puertorriqueños carecen de servicio de agua potable y 1 millón de hogares y negocios permanecen sin electricidad.

El presidente Joe Biden estuvo en esa colonia yanqui solo 4 horas y no visitó las zonas de desastres, tampoco se entrevistó con los ciudadanos, a diferencia del presidente cubano y otros funcionarios que constantemente están en las zonas afectadas, tomando decisiones para resolver los problemas de la población.

¿Dónde están las catorce ONG “preocupadas por la supuesta hostilidad y detenciones arbitrarias” en Cuba, que no hacen declaraciones ante la falta de ayuda a los residentes en Fort Meyer, Sanibel Island y Pine Island y Puerto Rico?

Los casi doscientos programas diseñados por la USAID y la NED contra Cuba, con un respaldo de millones de dólares anuales, expresan al detalle los objetivos que persiguen para alcanzar el derrocamiento del sistema socialista, aprovechándose de la crisis económica provocada por el recrudecimiento de las sanciones impuestas por Estados Unidos.

En sus análisis expresan abiertamente que dichos programas contribuyen al ablandamiento político e ideológico de personas, sectores sociales vulnerables y elementos marginales, preparando el terreno para otras acciones subversivas y desestabilización, evidenciadas en las recientes protestas callejeras, coincidente con análisis de la CIA que expresan:

“…Cuando las condiciones en la Isla se deterioren, es posible que los incidentes violentos se extiendan por la creciente frustración ante los cortes de electricidad, la escasez del transporte y los alimentos…esto provocará desafíos más serios a la autoridad…”

Contra la Revolución cubana nada es casual, todo está pensado y calculado, allá los que no quieran verle las patas al lobo debajo del vestido de abuelita.

Visionario fue José Martí cuando apuntó:

“Esto es muerte o vida, y no cabe errar”.

¿Quiénes quieren politizar el descontento?

Se empeñan en destruir lo que nos salva: la unidad del pueblo y sus instituciones

Autor: Enrique Ubieta Gómez | internet@granma.cu

Muchas manos y esfuerzos se han unido para acelerar la recuperación.
Muchas manos y esfuerzos se han unido para acelerar la recuperación. Foto: José M. Correa

No me van a confundir. No podrán confundir al pueblo de Cuba, que sabe distinguir entre una persona afectada sin la información necesaria, agobiada por el largo apagón (calor, comida en mal estado, niños pequeños en las casas) de quienes intentan aprovechar sus estados de ánimo, para enrumbarlos contra sí mismos, es decir, contra el proyecto social que los ampara.

Estuve allí el sábado, en Línea y F. Parecía ser una concentración espontánea de ciudadanos que reclamaban acción –es cierto que hay burócratas que entorpecen la comunicación y no se mueven según las necesidades del pueblo, sino por indicaciones con firma y cuño (un funcionario de una empresa, por ejemplo, se negó a prestar la grúa parqueada en su patio para mover unos troncos en la cuadra donde radica)–, pero hallé algo diferente.

Cierta prensa extranjera, ocupada en construir la imagen que el imperialismo necesita, había sido convocada. Era un síntoma que movía a sospecha, porque esta no suele acudir a los genuinos actos de protesta contra las agresiones imperiales o contra lo mal hecho.

En los bordes de la concentración era posible el diálogo: se exponían necesidades o inconformidades. Pero otros se negaban y tiraban los tanques de basura a la calle. Las cámaras se enfocaban en ellos. Allí, sin dilaciones, apareció la verdadera motivación de ese grupo: estamos contra el sistema, contra el Gobierno.

Cuando empezaron a gritar la palabra «libertad», en abstracto, según el código de procederes de la guerra suave, la concentración quedó físicamente dividida: atrás los más, desconcertados e inmóviles, los que venían a reclamar la pronta restauración de la electricidad. Los manipuladores cumplían malamente el encargo: politizar ante las cámaras el descontento.

NO ME DES MUELA, DAME LUZ

Las redes sociales, intencionadamente irreflexivas y superficiales, manejadas desde Miami (con sus repetidores en Cuba), cortan la comunicación: llenan el ciberespacio de mentiras y de explicaciones absurdas, e intoxican a los menos informados. «No dejes que te den muela, ¡que pongan la luz!», orientan; es decir, no escuches explicaciones, no admitas argumentos racionales.

Si rompes la comunicación, el diálogo, entorpeces la solución, limitas la participación popular. Muchas personas equivocaron el camino: «si formas bulla, te resuelven el problema».

Rememoro un caso concreto: en un barrio capitalino, desde horas tempranas de la mañana del sábado, las brigadas de Áreas Verdes podaron los árboles caídos y las ramas que se interponían, y junto a la Empresa de Comunales enviaron camiones, grúas y buldóceres para recoger los escombros.

Allí, «a pie de obra», estaban, como debe ser, funcionarios del Partido y del Gobierno. Algunos de ellos tampoco tenían ni luz ni agua, y hasta niños o personas encamadas en sus casas.

Ese trabajo era imprescindible para que los linieros entraran después. Se terminó tarde. Algunos vecinos colaboraron, otros distribuyeron café y agua. Pero un pequeño grupo se mantuvo aislado, observando.

Cuando los trabajadores y los funcionaron se retiraban, preguntaron cuándo, exactamente, vendría la luz. Ya los eléctricos avanzaban en cuadras cercanas al lugar, pero no era ni prudente ni honesto decir una hora: ellos sabían que se trabajaba sin descanso. Entonces, desoyendo la explicación y desconociendo el esfuerzo, amenazaron con salir a la calle a protestar. Algunas de esas personas estuvieron en Línea y f después. Pero esa noche, como estaba previsto de antemano, como se había explicado, fue restituida la luz.

CUANDO FIDEL ESTABA ESTO NO PASABA…

Cada mensaje tiene un destinatario concreto. Para los hombres y mujeres que entregaron sus años de vida a la Revolución, la figura de Fidel es sagrada. Pero esa afirmación es una construcción de laboratorio para confundir, dividir y obstaculizar la continuidad del proceso revolucionario.

Recuerdo cómo se ensalzaba la figura de Lenin en los primeros años de la Perestroika, y cómo dejaron de mencionarlo después, para luego derribar sus estatuas. O cómo los enemigos de Chávez empezaron a elogiarlo y a compararlo con los nuevos dirigentes, poco después de la muerte de aquel.

El propósito real –aunque algunos revolucionarios inconformes hayan adoptado con ingenuidad la frase– es descalificar a la actual dirección de la Revolución y negar la posibilidad de una continuidad de propósitos. La técnica de manual se llama «asesinato de la personalidad», y se aplica a los principales dirigentes, para impedir que conecten con las masas.

No solo Fidel es irrepetible (era, lo saben amigos y enemigos, un genio), también lo son las circunstancias históricas. Sin embargo, esa nueva dirección, formada junto a Fidel y a Raúl, es profundamente martiana y fidelista.

UN GOBIERNO REPRESOR, UN ESTADO FALLIDO

Manifestarse no es delito, pero obstruir la vía pública y derribar tanques de basura, sí. La policía acude al lugar, pero es el pueblo el que discute cara a cara con los que intentan politizar el descontento, usarlo para agendas propias.

Sí, es el pueblo el que acude al lugar y defiende la Revolución –con más legitimidad que los que la denigran, porque representan a la mayoría de los cubanos–, ocupen o no cargos públicos.

La mayoría de los revolucionarios que me acompañaban carecieron de agua y luz hasta el último día. Los que reciben dinero de grupos contrarrevolucionarios, ¿son el pueblo?, ¿pueden acaso presentarse como defensores del pueblo?

No se ubica de un lado al Gobierno, a las instituciones, y del otro al pueblo. Ese esquema solo intenta disfrazar la verdadera contradicción: de una parte, los que viven a costa del pueblo y lo manipulan con fines personales, y de la otra, los que defienden el sistema de justicia social que priorizará siempre el bienestar colectivo.

¿Represión? Ya que navegan por las redes sociales, ¿no ven el significado de esa palabra en Estados Unidos, en Europa, en América Latina? «No me interesa lo que pasa en otros países, solo me interesa el mío», respondió iracundo un joven que hablaba de libertad, y no supo explicarla cuando le pregunté por su significado.

No es admisible que se obvien deficiencias propias para hablar de males ajenos, pero es bueno recordarle a los que quieren un cambio de «sistema», lo que ocurre en la meca del capitalismo.

Porque quieren hacernos creer que Cuba es un Estado fallido, cuando fue el único país latinoamericano que creó sus propias vacunas contra la COVID-19 e inmunizó a toda su población con ciclos de refuerzo incluidos, a pesar del bloqueo; el único país en la historia que ha logrado resistir por más de 60 años un bloqueo criminal que pretende, precisamente, hacer que la gente se canse y prefiera el regreso de los dominadores, y que un huracán tan destructivo solo consiga arrebatarle la vida a tres ciudadanos, porque su Defensa Civil logra siempre evacuar a los pobladores más expuestos.

Y aunque sea muy lamentable, hay que decirlo: continúa el conteo de víctimas fatales en la Florida después del paso del huracán Ian (y la cifra de muertos ya supera los cien), y Joe Biden, el presidente del país más rico del mundo, declaró que «costará años revertir los daños causados por el huracán».

Un artículo publicado en The New York Times, el 23 de septiembre pasado, se refiere a Puerto Rico –¡una colonia de Estados Unidos!– en estos términos: «En el último año, los apagones, que a veces pueden llegar a durar días, se han convertido en parte de nuestra vida cotidiana. (…) Sin embargo, a pesar del pésimo servicio, las facturas de electricidad se han duplicado».

Por eso se empeñan en destruir lo que nos salva: la unidad del pueblo y sus instituciones, la que se evidenció durante la pandemia de la COVID-19, en el hotel Saratoga, o en el incendio de los tanques de petróleo en Matanzas.

Y esa unidad es posible porque no son partes contrapuestas, porque las instituciones de la Revolución son del pueblo y existen para el pueblo.

Con Filo: Cumbre borrascosa (+ Video)

En este artículo: Con FiloCubaCumbre de las AméricasInternetmanipulacionPolíticaRedes Sociales

En las últimas horas se ha hecho común el chiste de que la Cumbre de las Américas, al parecer, sucederá sin ellas: sin las Américas.

Sobre el manejo mediático del evento, los «horrores del comunismo» que se imparten en las escuelas de la Florida y  otros temas que se mueven en la web se habló este jueves en el programa Con Filo.

En video, el programa

Estados Unidos estimula migración irregular desde Cuba

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La Habana, 14 abr (Prensa Latina) Estados Unidos estimuló históricamente la emigración irregular de los cubanos y en la actualidad incumple los acuerdos migratorios bilaterales y presiona a gobiernos regionales para exigir visas de tránsito.

Bajo pretextos infundados, la embajada de Washington en La Habana cerró sus servicios consulares y a pesar de un reciente anuncio de que los retomará progresivamente todavía se obstaculizan los nuevos visados.

Hace cinco años el gobierno estadounidense incumple el compromiso de otorgar 20 mil visas anuales en virtud de los acuerdos bilaterales y las pocas que otorga a través de terceros países tienen incluso limitantes como las que se otorgan en la categoría de visitante, que solo se concede para una entrada al país.

Al mismo tiempo, existen evidencias de presiones ejercidas a gobiernos de la región para que exijan visas a los cubanos en tránsito, lo cual genera un trato discriminatorio para los nacidos en la isla caribeña.

Alentados por la Ley de Ajuste Cubano, única de su tipo en el mundo, muchos ciudadanos se unen a rutas migratorias irregulares en Centroamérica en las que se exponen a violencia, estafas y la corrupción de grupos dedicados al narcotráfico o la trata de personas.

En lo que va de año fueron devueltos a la isla por vía marítima y aérea mil 680 ciudadanos desde Estados Unidos, México, Bahamas e Islas Caimán, según precisaron las autoridades cubanas.

Fuentes federales estadounidenses informaron recientemente que desde octubre de 2021 hasta finales de febrero de 2022 más de 46 mil cubanos llegaron por tierra a la frontera mexicana-estadounidense luego de viajar de forma irregular.

Mientras, la embajada en La Habana sigue con sus servicios limitados y el actual gobierno norteamericano mantiene vigentes otras medidas coercitivas que limitan los viajes, entre ellas, la restricción de los vuelos desde Estados Unidos únicamente a la capital cubana o la no renovación de licencias a compañías aéreas y marítimas.

Bajo el mandato de Donald Trump se aplicaron más de 200 medidas para recrudecer el bloqueo, alrededor de 60 en la etapa más crítica de impacto de la Covid-19, lo cual puso en tensión la economía cubana.

Como lo hizo en el pasado desde el triunfo de la Revolución, el gobierno estadounidense utiliza los motivos personales o económicos que constituyen los principales motivos para los migrantes cubanos, para manipular y desinformar como parte de una estrategia para provocar el caos social y el desánimo.

Con su actitud de manera irresponsable Washington crea condiciones que incitan a la migración pero cierra las puertas al ciudadano para que lo pueda hacer de manera regular.

Las autoridades cubanas declararon sucesivamente que apoyan una migración ordenada y segura, y la disposición al diálogo para que un proceso que constituye un derecho humano pueda ejercerse sin obstáculos ni manipulaciones.

jf/jfs

Verdades irrefutables sobre la manipulación de la emigración cubana

Foto: Internet

Desde el 1ro de enero de 1959 el gobierno de Estados Unidos inició la manipulación del tema migratorio cubano, al aceptar asesinos, torturadores y ladrones del gobierno del dictador Fulgencio Batista que huyeron de la justicia, a pesar de los reclamos oficiales de Cuba por las causas pendientes que tenían. A todos los consideraron refugiados, a pesar de que muchos arribaron de forma ilegal, dando inicio a este término para los que salían de la Isla.

Posterior a la ruptura de las relaciones diplomáticas el 3 de enero de 1961, los cubanos que deseaban viajar a Estados Unidos fueron eximidos de visas de turismo y/o emigrante, aprobándose el empleo de las llamadas visas “Waiver” (visa volante), porque “huían del comunismo”. Al prohibir los vuelos entre ambas naciones se iniciaron las salidas ilegales y todo cubano que arribara al territorio yanqui era aceptado de inmediato.

Como resultado de esa política, se afirma que 49 mil 961 personas emigraron a los Estados Unidos en 1961 y al año siguiente 78 mil 611. Sólo había que decir que “huían del régimen comunista” para
ser admitidos, situación que se mantiene como parte de la manipulación mediática contra la Revolución. La CIA inició rápidamente el reclutamiento de cubanos para la invasión y otras actividades subversivas.

Ante esa situación migratoria, el presidente John Kennedy, aprobó el propio año 1961 el Programa de Refugiados Cubanos, destinado a facilitar la integración de los “exiliados” cubanos a la sociedad yanqui, bajo el pretexto de “ayudar a toda persona que huía del régimen comunista” y ponerla en las mejores condiciones posibles para adaptarse y disponer de un mejor nivel de vida”.

Ese programa contenía nueve puntos y unos de los fines colaterales era el financiamiento de los contrarrevolucionarios cubanos que ya ejecutaban acciones terroristas contra Cuba, gracias a la guerra clandestina promovida en 1960 por el presidente Dwight Eisenhower, destinada a derrocar al gobierno revolucionario con el empleo de los llamados “refugiados”.

El presupuesto inicial del Programa de Refugiados Cubanos fue de 4 millones de dólares en 1961, 38 millones de dólares en 1962, hasta alcanzar la cifra de 144 millones de dólares en 1972. Duró 15 años, costándole 727 millones de dólares al Tesoro estadounidense.

El 28 de junio de 1962 Estados Unidos aprobó la Ley Pública 87-520, bajo el nombre de “Ley de Migraciones y de Asistencia a los Refugiados”, restringiéndose la definición de “refugiado” sólo al Hemisferio Occidental.

El presidente Lyndon Johnson, firmó el 3 de octubre de 1965, la “Ley de Inmigración y Naturalización”, la que no resolvía el problema del estatus legal de la emigración cubana, pero creó una Comisión Selecta de Inmigración para el Hemisferio Occidental, compuesta por 15 miembros para estudiar el ajuste del estatus legal de los cubanos.

El 2 de noviembre de 1966, Johnson aprobó la Ley Pública 89-732, conocida como “Ley de Ajuste Cubano”, la que cambió el estatus jurídico sólo de aquellos cubanos que habían ingresado sin visas a Estados Unidos, a partir del 1ro de enero de 1959, porque miles de cubanos se encontraban “Bajo Palabra” y a partir de dicha Ley pasaron a ser considerados como “refugiados políticos”, aunque su salida de Cuba fuera por motivos familiares.

La Ley benefició a los cubanos que automáticamente pudieron solicitar un permiso de trabajo y pasados 366 días de su ingreso a ese país, aplicar para obtener la residencia permanente sin formalidades particulares, debido a que los cubanos “huyen del comunismo” y son especialmente protegidos.

Para darle más privilegios a los cubanos que “escapaban del comunismo”, el Presidente Ronald Reagan en 1986, aprobó la Ley Pública 99-603, llamada “Ley para el Control y la Reforma de Inmigración”, que incluía su Sección 202 un “Ajuste para cubanos y haitianos”. Esa Sección permitió que los cubanos llegados por la vía del Mariel en 1980, pudieran solicitar la residencia después de haber permanecido más de 6 años en los Estados Unidos sin tener un estatus definido, porque los “marielitos” no recibieron el estatus de refugiados al no estar contemplados en la letra de la “Ley de Refugiados”, aprobada el 17 de marzo de 1980, Ley Pública 96-212.

Ronald Reagan quiso enmendar la decisión tomada el 20 de junio de 1980 por el Presidente James Carter, de asignar el estatus migratorio de “entrantes”, a ese grupo de cubanos y a los haitianos, que arribaron a los Estados Unidos entre el 21 de abril y el 19 de junio de 1980.

En mayo de 1995, al firmarse un nuevo Acuerdo Migratorio entre Estados Unidos y Cuba bajo la administración del presidente William Clinton, la Ley de Ajuste Cubano sufrió su primera reforma, al establecerse la conocida política de “pies secos-pies mojados”, en la cual toda persona que se detenga en alta mar es devuelta a Cuba, y sólo son aceptados los que logren tocar tierra firme.

El 30 de septiembre del 1996, el Congreso de Estados Unidos aprobó la Ley pública 104-208, Acta de Reforma a la Inmigración legal y la Responsabilidad del Inmigrante Ilegal, que en su Sección 606 establece:

“Se condiciona la eliminación de la Ley de Ajuste Cubano, solamente por la determinación del Presidente de Estados Unidos, bajo lo establecido en la Sección 203 (c)(3) del Acta de la Libertad y Solidaridad Cubana de 1996, Ley pública 104-114, conocida como Ley Helms-Burton, cuando ostente el poder en Cuba un Gobierno elegido democráticamente”.

En noviembre de 1997, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la Ley Pública 105-00, Ley de Ajuste Nicaragüense y Alivio Centroamericano, (NACARA), la que en su Sección 202 define un “ajuste del estatus de ciertos nicaragüenses y cubanos”, donde expone los requisitos necesarios para que ciertas personas de origen nicaragüense y cubano, puedan solicitar la residencia permanente en Estados Unidos.

Una prueba de la mezquindad en la manipulación migratoria contra Cuba, fue el Cuban Medical Professional Parole, puesto en vigor en septiembre del 2006. Ese programa, coordinado por el Departamento de Estado y el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, perseguía la deserción y compra de profesionales cubanos de la Salud que integran las brigadas de solidaridad en el mundo.

El 31 de julio del 2007, el gobierno norteamericano dio a conocer la segunda reforma realizada a la Ley de Ajuste Cubano, donde refrendan la decisión de las autoridades federales de Inmigración, de facilitar que, personas nacidas fuera de Cuba puedan obtener la residencia permanente en los Estados Unidos, si al menos uno de sus padres nació en Cuba, reafirmando la manipulación política del tema migratorio contra la Revolución cubana.

La migración cubana es la única que recibe este tratamiento político con fines subversivos, a diferencia de los millones de latinoamericanos que anualmente caminan miles de millas para ingresar en Estados Unidos, huyendo de la miseria, el hambre, enfermedades y la muerte, en países con sistemas capitalistas “democráticos”.

Por eso dijo José Martí: “Ver para juzgar después”