Con Fidel y los barbudos, un 17 de enero de júbilo (+Fotos)

POR EVELYN CORBILLÓN DÍAZ | FOTOS: ARCHIVO/GRANMA 

Desde bien temprano el 17 de enero de 1959 miles de habitantes de Pinar del Río aguardaron la llegada de Fidel Castro y los barbudos triunfantes, con el júbilo de quienes se saben libres y protagonistas de nuevas páginas en la historia.

Hasta cerca de las ocho de la noche, en que la Caravana de la Libertad entró a la ciudad cabecera, no pocos permanecieron en sus lugares ansiosos por escuchar y saludar a los revolucionarios que a partir de entonces darían un vuelco a la realidad del territorio conocido como la Cenicienta de Cuba, debido a la situación imperante por la desidia de los gobernantes de turno.

En la intersección de las calles José Martí y Rafael Ferro, a las 8 y 20, Fidel se dirigió al pueblo sobre una rastra devenida tribuna y le explicó las medidas del Gobierno Revolucionario para cumplir el programa del Moncada.

Durante más de dos horas también desmintió las calumnias de la prensa extranjera para desacreditar a la naciente Revolución, y manifestó sus deseos de actuar para sacar a la región de la miseria y el abandono.

No había venido a Pinar del Río porque tuve necesidad de permanecer en La Habana durante varios días. Tal era el fervor revolucionario de esta provincia, (…) que durante el trayecto entre Oriente y La Habana me llegaron las insinuaciones de numerosos compañeros, pidiéndome que antes de llegar a La Habana viniese a Pinar del Río, aseguró el líder aquel día glorioso.

No era posible, sin embargo, detener la marcha de toda la columna para hacer un rodeo por la provincia, y yo les respondía a esos compañeros: “No se preocupen, que a Pinar del Río no lo tenemos olvidado, que a Pinar del Río iremos”, apuntó entonces.

La provincia mostraba un panorama desfavorable en todos los sectores pues, por ejemplo, la tasa de mortalidad infantil ascendía a 60,5 por cada mil nacidos vivos.

De igual modo, solo 33 mujeres poseían título universitario, la esperanza de vida al nacer era de apenas 53 años y el nivel de escolaridad promedio, de segundo grado.

Aquel enero cambió los destinos de esta tierra y marcó el inicio de un periodo que en lo adelante sería más difícil.

Gracias a la obra de humanismo del proceso revolucionario se erradicó la pobreza extrema en la región más atrasada del país.

Como hace 64 años, el pueblo de Pinar del Río recibirá este 17 de enero a la Caravana de la Libertad, ahora protagonizada por jóvenes acompañados por combatientes de la Revolución y artistas.

Con el mismo júbilo de entonces, miles de personas recordarán la llegada de Fidel tras un extenso periplo por varios territorios de Cuba, a pocos días del triunfo.

Cada calendario una nueva caravana parte desde el municipio de Los Palacios hacia la urbe pinareña, cual continuidad de un proceso revolucionario respaldado por los hombres y mujeres de esta tierra, agradecidos por las conquistas de la Revolución.

¿Cuándo va a morir la Doctrina Monroe?

Por Ibis Frade

Estados Unidos es muy diferente hoy al de hace 200 años, cuando la esclavitud aún existía allí y el país estaba en conflicto con potencias europeas, en gran medida por el control de territorios

Si bien mucho evolucionó la Humanidad hasta la fecha, administraciones norteamericanas contemporáneas siguen empleando en sus relaciones con América Latina una política cuyos inicios datan de 1823.

Una y otra vez la utilizan ahora como base para justificar acciones: la tan llevada y traída Dotrina Monroe, con su significación más conocida de “América para los americanos”, buscaba en sus comienzos asegurar el dominio de Washington en tierras que fueron colonias de metrópolis europeas, como España.

Casi dos siglos después del planteamiento de esa idea, en pleno siglo XXI, el entonces secretario de Estado norteamericano, John Kerry, en un discurso ante la Organización de Estados Americanos (OEA) en 2013, dio por muerta a la Doctrina Monroe al asegurar que su era había terminado.

Un lustro posterior, en septiembre de 2018, al hablar en el debate de alto nivel de la Asamblea General de la ONU, el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, la “revivió”.

Aquí en el hemisferio occidental, estamos comprometidos a mantener nuestra independencia de la intrusión de potencias extranjeras,manifestó en referencia al apoyo de China y Rusia a varias naciones latinoamericanas.

Según indicó Trump en esa oportunidad, la política formal de Estados Unidos desde el presidente James Monroe (1817-1825) dicta que“rechacemos la interferencia de naciones extranjeras en este hemisferio y en nuestros propios asuntos”.

De un plumazo se borraron las palabras de Kerry, quien formó parte del gabinete de Barack Obama (2009-2017), mientras Joe Biden era por aquella fecha el vicepresidente de Estados Unidos.

En enero de 2021, Biden asumió la presidencia de la nación norteña y son muchas las interrogantes que surgen sobre cuál será su posicionamiento hacia América Latina y el Caribe durante los próximos cuatro años.

¿Pretenderá volver a “enterrar” la Doctrina Monroe? ¿Qué políticas guiarán sus relaciones con la región? Los cuestionamientos son muchos,al igual que las expectativas.

Prensa Latina pretende, en esta nueva sección de Escáner, despejar algunas interrogantes y también, por qué no, generar otras tantas.

AMÉRICA VS. HEMISFERIO OCCIDENTAL

Primero, habría que remontarse al tercer presidente de Estados  Unidos, Thomas Jefferson (en el poder de 1801 a 1809), quien formuló  la idea del «Hemisferio Occidental» para referirse al continente  americano.

En síntesis, postulaba que las poblaciones del hemisferio  americano, de norte a sur, tienen una relación especial inherente,  única y natural entre sí, bien diferenciada cualitativamente y  separada de sus vínculos con el mundo extracontinental, explicó a  Escáner el investigador cubano Raúl Rodríguez.

Partiendo de ahí es que cuando muchos políticos e intelectuales  estadounidenses se refieren a su país lo hacen en términos de  “América”. Ellos, Estados Unidos, son América. El resto, somos el  “Hemisferio Occidental”, observó el especialista.

Sobre esta idea se basó la doctrina elaborada por John Quincy  Adams, entonces secretario de Estado, y presentada por Monroe en 1823, la cual usualmente se simplifica en “América para los americanos”, recalcó el también director del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos (Cehseu) de la Universidad de La Habana.

Esta entidad fue creada en 1987 y actualmente es la única institución académica dedicada a la investigación sobre la nación norteña dentro de la Educación Superior en Cuba.

Pero en realidad, dicha doctrina parte de la frase: “Los Continentes Americanos, por la libre e independiente condición que han asumido y que mantienen, no deberán ser considerados ya como susceptibles de futura colonización por cualquiera de las potencias europeas”.

REELABORACIONES Y AJUSTES

La Doctrina Monroe es uno de los tantos medios con los que Estados Unidos expande su afán hegemónico sobre la región de América Latina y el Caribe desde etapas tempranas de su existencia como nación, destacó Rodríguez.

A lo largo de los años, añadió, esa política ha tenido reelaboraciones y ajustes.

Tal es el caso del Panamericanismo, muy cuestionado por el Héroe Nacional cubano, José Martí, pues se constituyó como una manera de institucionalizar el dominio imperialista sobre los pueblos latinoamericanos al comenzar la última década del siglo XIX.

Esto se mantiene en el contexto de la transición hacia la etapa imperialista en Estados Unidos y continúa hasta nuestros días,incluyendo la creación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, en 1947, y de la OEA, en 1948, expuso el experto.

Ambos son pilares del sistema que actualmente componen el Banco Interamericano de Desarrollo y una multitud de otras entidades.

Más recientemente, indicó Rodríguez, la idea del Hemisferio Occidental ha constituido la base conceptual para la realización demás cumbres regionales y encuentros periódicos de jefes de Estado y de Gobierno que vienen celebrando con regularidad desde la Cumbre de las Américas, de Miami, Estados Unidos, en 1994.

Actualmente, el rasgo fundamental de la vigencia de la Doctrina Monroe es el fortalecimiento del sistema interamericano, con énfasis en su componente económico, político, institucional y militar.

Todo ello para consolidar un bloque que permita contrarrestar la ascendencia económica y tecnológica de China y el reto político, diplomático y científico que representa Rusia, planteó el director del Cehseu.

Además, se busca unificar y extender el modelo de democracia representativa y el fundamentalismo del mercado, es decir, el modelo capitalista estadounidense como fórmula para todo el continente,subrayó.

“Recuérdese que la región del mundo que inspiró la primera formulación doctrinal de política exterior en Estados Unidos -el monroísmo- fue, justamente, América Latina”.

“Ahí radica el viejo pretexto de que el poderoso vecino del Norte protegía los intereses de nuestros países ante las apetencias de las viejas potencias coloniales europeas”.

Pero ahora lo reviven para argumentar las objeciones ante la presencia china y rusa en el continente y, como queda claro, lo que está en juego en realidad es la voluntad hegemónica estadounidense de prevalecer en la disputa geopolítica que tiene lugar en América Latina, indicó Rodríguez.

VIEJAS POLÍTICAS QUE SE RESISTEN A DESAPARECER

También hace casi 200 años, el presidente norteamericano James Polk decidió, en 1846, que el “destino manifiesto” de su país era expandirse, y la emprendió en una guerra contra México.

México perdió más de la mitad de su territorio a manos de los estadounidenses, que hicieron suyas tierras que conforman en estos momentos California, Utah, Nevada, Arizona y Nuevo México.

Después, en 1898, el presidente norteamericano William McKinley invadió colonias españolas en el Caribe, como Cuba y Puerto Rico (en este último territorio siguen hasta la fecha).

Haití, República Dominicana, Panamá, Granada, Nicaragua,  Guatemala… figuran en la larga lista de países que fueron invadidos y  ocupados por Washington.

Mientras tanto, la norteamericana Agencia Central de Inteligencia ha respaldado golpes militares en Argentina, Chile, Guatemala, Haití, Honduras,y más recientemente en Venezuela y Bolivia, según revelaron sus propios analistas.

Cuando en 2018 Trump invocó por su nombre a la Doctrina Monroe, expertos del área advirtieron que la sola mención de esa política despertaba la memoria histórica de las numerosas intervenciones militares y económicas impulsadas por Washington en América Latina.

Para Abraham Lowenthal, director fundador del Consejo del Pacífico de Política Internacional, desde Estados Unidos se maneja a América Latina como un problema “interméstico”, marcando la idea con ese rejuego de palabras que se trata, a la vez, de un asunto internacional y doméstico.

Históricamente, los líderes de la nación norteña perciben a Latinoamérica como una especie de extensión de su territorio, el llamado “patio trasero”.

Dada la situación geográfica, los países del área constituyen la fuente más cercana para obtener materias primas y recursos naturales,y también en términos geopolíticos, son considerados de importancia para la seguridad nacional de Estados Unidos, según Jorge Hernández, especialista del Cehseu.

Los intereses estadounidenses en la región parten de una concepción geopolítica y de la necesidad de construcción de una esfera de influencia,una vez que la nación norteamericana llegó al estadio imperialista, consideró.

Invasiones, intervenciones, establecimientos de bases militares, saqueo de recursos naturales, injerencia en asuntos internos de otros países, planes de subversión, sanciones y bloqueos… son elementos de una estrategia de Washington, que se repite, con una u otra variante, a lo largo de la historia, la más lejana y también la reciente.

Tomado de Prensa Latina.

27 de noviembre: la inocencia que hasta hoy clama

Por Redacción Razones de Cuba

Imagen de Razones de Cuba

A 151 años del horrendo fusilamiento en La Habana de ocho inocentes estudiantes de Medicina, el 27 de noviembre de 1871, ellos vuelven a la memoria de Cuba y en especial de sus jóvenes, con la fuerza redentora del homenaje a sus vidas truncadas en flor y a la inocencia,  que hoy clama justicia todavía.

“Cadáveres amados los que un día ensueño fuisteis de la Patria mía”, escribió José Martí pensando en ellos, un dolor que le fue muy próximo como cubano y amigo del alma de Fermín Valdés Domínguez, uno de los estudiantes juzgados en el sumarísimo proceso del cual, con suerte casi providencial, saliera con la pena de cárcel.

Ese crimen sin nombre, tal vez la mancha más abominable del colonialismo en la Isla, fue resultado del incremento de la represión y el odio de un sistema carcomido seriamente por la pérdida de la mayor parte de sus vasallos en América,  y desafiado aquí por el comienzo de la primera guerra de independencia desde el 10 de octubre de 1868.

Para ello había creado el famoso cuerpo represivo llamado Voluntarios de La Habana, formado por peninsulares y criollos apóstatas, los más violentos y reaccionarios servidores del gobierno español, que fuera el instrumento más visible de la trama y la ejecución del salvaje escarmiento a los cubanos en plan de rebeldía.

No hay que engañarse pensando, empero, que en un momento dado los Voluntarios se les fueron de las manos a los gobernantes hispanos y los pusieron contra la pared, a fin de conseguir saciar su irracional sed de sangre.

La fuerza paramilitar representaban correspondía fielmente a los intereses de la Corona y ambos eran uno en cuanto a la defensa de los intereses de esta. Ese batallón de infames se desempeñó fundamentalmente, libre y aupado por los gobernantes, desde 1855 hasta 1898.

Así fue como, tras dos juicios de guerra de rapidez fulminante, ocho jóvenes que cursaban el primer año de Medicina en la Universidad capitalina, fueron condenados a muerte y fusilados en la Explanada de la Punta -hoy ubicada en Malecón y Prado-, bajo la acusación falsa de infidencia por haber dañado el sepulcro del periodista y furibundo defensor de la causa española, Gonzalo de Castañón.

Los nombres de los inmolados apenas al llegar a la juventud eran Anacleto Bermúdez, Angel Laborde, José de Marcos, Juan Pascual Rodríguez, Alonso Alvarez de la Campa, Carlos de la Torre, Eladio González y Carlos Verdugo.  Los tres últimos  habían sido incluidos por sorteo en la sentencia, para satisfacer a los Voluntarios de La Habana, quienes veían en Castañón un ícono, cuando realmente era un “hombre de odio”, como lo calificara el Apóstol.

En medio de esa sociedad aherrojada por el colonialismo, ese cuerpo represivo había protagonizado una triste asonada el 22 de enero de 1869, en una representación picaresca del Teatro Villanueva, en la cual masacraron a inocentes. Parece que ya estaban necesitando incrementar el nivel de sus escarmientos y actos comunes de terror.

Por eso le vino de perilla el suceso protagonizado por un grupo de jóvenes estudiantes en la tarde del viernes 24 de noviembre de 1871.

Impacientes por la tardanza de su profesor de Anatomía, algunos chicos del primer curso de Medicina de la Universidad de La Habana, decidieron salir del Anfiteatro, en tanto otros cruzaron al cercano Cementerio de Espada, ubicado en la calle San Lázaro.

Unos decidieron recorrer sus patios, mientras otros se dedicaron a jugar con el carro que transportaba los cadáveres desde el camposanto hasta la sala de disección docente. Uno arrancó una flor de una ofrenda depositada en un recipiente.

Aquella algazara inapropiada causó el enojo del vigilante, a quien preocupaba sobre todo  la integridad de los jardines y sembrados. Esto lo llevó, sin embargo, a una acción vil y extrema: acusarlos ante el gobernador político de haber arañado el cristal de la tumba de Gonzalo de Castañón.

Con rapidez en volandas el gobernador ordenó el apresamiento de los jóvenes, que en un principio fueron los 46 estudiantes que esperaban al profesor ausente.

Se realizó el primer Consejo de Guerra y bajo las falsas acusaciones se impusieron penas severas, pero no se llegó al dictamen de penas de muerte. En el juicio a los alumnos inocentes descolló la actuación del abogado defensor, el digno oficial del ejército español Federico Capdevila, quien echó rodilla en tierra por el pundonor y la lealtad al oficio.

Pero entonces entró en acción la barbarie. Los Voluntarios de La Habana no aceptaron el veredicto y se amotinaron con gran violencia, amenazando con revueltas, frente al edificio donde se había celebrado la primera vista.

Rápidamente tuvo que efectuarse un segundo proceso, destinado a complacer a los odiadores y sicarios, que  impuso la pena capital para los jóvenes citados. Once  fueron condenados a seis años de prisión, 20 a cuatro y cuatro a seis meses.

Uno de los encarcelados, Fermín Valdés Domínguez,  pudo terminar la carrera en España tras cumplir la sentencia, y al regresar a la Isla amada ejerció la profesión y se consagró a buscar el sepulcro prohibido y desconocido de sus compañeros, una fosa común fuera del cementerio, inclusive vedada a sus familiares. Lo halló tras una búsqueda larga, riesgosa y abnegada.

Siendo muy jóvenes José Martí y Fermín Valdés Domínguez denunciaron con coraje el crimen horrendo y el inhumano presidio político en Cuba, apenas al llegar a su exilio en la metrópolis, mientras estudiaban carreras diferentes en la Universidad de Zaragoza.

Todavía el alma cubana se estremece y llora por los ocho estudiantes inocentes. Ni muertos ni olvidados, viven en los corazones del pueblo. Y más, en tiempos en que descendientes de aquellos sicarios y mercenarios coloniales, han pretendido manchar, inútilmente, su memoria. 

Testimonios del Periodo especial sobre Fidel que atesora el exministro de Economista José Luis Rodríguez

Cuba Historia

Canal Caribe.- Y como parte de la serie de testimonios realizada por el Centro Fidel Castro Ruz en homenaje al sexto aniversario de la partida física del Comandante en Jefe, hoy nos acercamos a algunos de los tantos recuerdos que atesora el destacado economista de Cuba, José Luis Rodríguez, un hombre que, durante 25 años, fue colaborador cercano del Líder de la Revolución Cubana.

José Luis Rodríguez: “Para Fidel no había economía sin política ni política sin economía”

Cubaperiodistas.cu

septiembre 3, 2019

Para Recordar a Fidel en su 93 cumpleaños, la Unión de Periodistas de Cuba auspició un conversatorio con el Dr. José Luis Rodríguez, quien fuera colaborador del Comandante y ministro de Economía durante los duros años del Período Especial.

Rosa M. Elizalde: Quien va a hablarnos es muy conocido. Fue Ministro de Economía durante todo el Período Especial, uno de los arquitectos —con Fidel, por supuesto, como maestro de obra— de la estrategia que permitió que el pueblo cubano sobreviviera en la peor crisis que ha vivido la Revolución en sus más de 60 años de existencia.

Actualmente José Luis Rodríguez es asesor del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial, colaborador de Cubadebate y uno de los pocos economistas que está tratando de interpretar con objetividad, desde la pedagogía de Fidel y su visión socialista, las transformaciones económicas y sociales que se iniciaron con los Lineamientos del Partido en ya casi una década.

Hoy nos hablará del pensamiento económico Fidel, porque mañana es el cumpleaños 93 del líder de la Revolución. A tono con las nuevas medidas que han celebrado los periodistas y todo el sector público, consideramos que debíamos recordar de dónde vienen estas decisiones que benefician a millones de cubanos, con un hombre que estuvo todos los días junto al Comandante en Jefe —mañana, tarde y noche—, tratando de alimentar a un pueblo y de desarrollar a un país en las condiciones más adversas.

Gracias, José Luis, por estar acá, un abrazo y bienvenido. Tienes la palabra.

José Luis Rodríguez: Gracias a ustedes por la invitación. Hay muchos compañeros que pueden hablar de esa época y de otros momentos, de la obra de Fidel y del trabajo con Fidel. Realmente me considero muy afortunado. La vida de una persona tiene momentos determinantes, y para mí lo fue sin duda alguna haber podido colaborar con Fidel durante veinticinco años.

Esa colaboración empezó cuando se crea el Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM), en 1979, durante el período en que Cuba presidió los No Alineados. El objetivo del CIEM era asesorarlo a él en temas de economía internacional, de economía mundial, y a partir de ahí comenzamos un trabajo, primero de ayuda en la elaboración de materiales y discursos. Pueden imaginar la enorme responsabilidad que tuvimos encima -Osvaldo Martínez, que dirigía el CIEM en ese momento, y yo, que era el subdirector, aunque ambos éramos profesores con cierta experiencia en la universidad.

En mi caso, había trabajado en empresas (era contador) y, además, había trabajado los temas económicos por dentro. La experiencia de haber dado clases en la universidad desde 1967 ayudaba mucho a la hora de traducir ideas, de presentarlas lo más sencilla y objetivamente posible.

Relevancia del pensamiento económico

Hay toda una serie de anécdotas que revelan la importancia que Fidel le daba a ese trabajo y a la economía propiamente dicha, de todas formas era realmente un trabajo de mucha responsabilidad.

Los primeros contactos que tuve con él fueron telefónicos. Me acuerdo que un día de un discurso en un aniversario de los CDR me avisaron en mi casa: “lo va a llamar el compañero Fidel”. Me quedé electrizado, era la primera vez que iba a hablar directamente con él, y estuvimos conversando como dos horas por teléfono. Ustedes saben cómo era Fidel, habló de cuanta cosa en ese momento estuviera discutiéndose en la economía, en la política internacional, etcétera. Él hacía preguntas y yo trataba de responderlas.

Empezamos a trabajar directamente con Chomy (José Ramón Miyar Barruecos) que era el secretario del Consejo del Estado y atendía directamente los vínculos de Fidel con el Equipo de Apoyo. También estaban otros compañeros que atendían los temas que no eran de economía, como el periodista Julio García Luis; Pedro Álvarez Tabío, que era el editor del Consejo de Estado: su último trabajo fue enorme: Cien horas con Fidel, que se desarrolló con mucha calidad, y había otro grupo de compañeros que eventualmente colaboraban en este sentido.

El interés de Fidel por los temas de economía internacional creció mucho a partir su discurso en Naciones Unidas en 1979. Fidel levantó la idea de crear un fondo de trescientos mil millones para impulsar el desarrollo. Empezó un trabajo muy intenso para promover estas ideas con participación en una serie de eventos. Eso fue entre 1980 y 1983, aproximadamente.

La crisis económica y social del mundo

Ya a finales de 1982 y principios del ‘83, Cuba tiene que entregar la presidencia de los No Alineados a la India. Fidel decide hacer un libro que se llamó La crisis económica y social del mundoque se entregó en la Cumbre de Nueva Delhi. En el texto se analizaba la coyuntura internacional en todos sus aspectos: los problemas de alimentación, la industrialización, del medioambiente (que empezaban a tratarse en ese momento). Fue un trabajo muy intenso. Un grupo de compañeros, prácticamente estuvimos internados durante dos meses preparando los borradores, después de haber discutido con Fidel el esquema y los borradores de cada uno de los capítulos. Teníamos sesiones de discusión con él en relación a lo que se presentaba, a lo que él creía.

Fidel revisó y, en definitiva, palabra por palabra de ese libro. Es decir, se leyó todos los capítulos, discutió todos los capítulos y, desde luego, de cada discusión salían nuevas versiones y nuevos elementos a incluir. Al final él tuvo la gentileza de reconocer en el prólogo del libro el trabajo del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial, y de otros como el Centro de Investigaciones de la Economía Internacional, de la Universidad de La Habana, que también había colaborado con un grupo de compañeros.

Sobre ese libro hay muchas cosas que se pudieran contar. Ya en ese momento, los criterios de Fidel eran muy firmes en relación a temas como la crisis. El título del libro él lo defendió (La crisis económica y social del mundo), aunque en el mundo había países capitalistas y países socialistas.

Se hicieron traducciones a cuanto idioma fundamental existía: el inglés, el francés, el alemán, el ruso, el árabe, y todo eso se preparó en paralelo, para entregarlos en la Cumbre de Nueva Delhi en el ’83. Cuando llega la traducción al ruso los camaradas soviéticos dijeron que ellos no estaban de acuerdo con el título, porque se incluían los países socialistas, pero Fidel no cedió y dijo que la crisis económica y social estaba afectando al mundo.

Esto, provocó una reacción no muy agradable por parte de los soviéticos, y la edición rusa del libro fue de sólo cuatrocientos ejemplares, que no alcanzaban ni a uno por biblioteca en la Unión Soviética de entonces. Pero él no cedió con el título del libro y el libro en ruso también se llama La crisis económica y social del mundo. No del mundo capitalista, no del mundo subdesarrollado: del mundo. Porque ya había elementos suficientes para hablar de ciertas crisis en los países socialistas.

Era la etapa, año 1983, en que Cuba estaba participando en las guerras de liberación de África. Hay toda una serie de historias que contar también en ese sentido, sobre la participación de los soviéticos en esos hechos. Ocurrieron también otros intercambios en los que Cuba tuvo que asumir expresamente la defensa del país.

Recordemos la famosa conversación de Yuri Andropov con Raúl cuando le dijo que si había un ataque a Cuba ellos no iban a participar directamente; es decir, había toda una serie de elementos que ya daban señales de que no estábamos, digamos, de acuerdo en una serie de cuestiones, y Fidel tenía sus criterios muy firmes en ese sentido, no todos públicos, desde luego. Él se cuidaba mucho de no crear un cisma, cualquier grieta que pudiera ayudar al enemigo en ese momento, pero en realidad tenía criterios muy definidos en relación a lo que estaba ocurriendo en la economía mundial y la responsabilidad que, en este sentido, tenían los países socialistas.

Fidel en ese momento, inmediatamente después del año ’83, nos pidió que le preparáramos un plan de estudio de los temas de economía en general, pero de economía mundial en particular.

Sigue leyendo

Cuba: Ignacio Ramonet habla sobre Fidel Castro Ruz

Cuba Historia

Canal Caribe.- En homenaje al sexto aniversario de la partida física del Comandante en Jefe de la Revolución en #Cuba, continuamos con la serie de testimonios de personas que lo conocieron, con autoría del Centro #FidelCastroRuz. Hoy nos aproximamos a las vivencias que guarda el periodista y escritor #IgnacioRamonet, autor de un texto que ha recorrido el mundo: «Cien horas con Fidel».


Cuba: Dos luchadores del llano y la montaña atesoran anécdotas junto a Fidel Castro

Cuba Historia

Canal Caribe.- Y como parte de la serie de testimonios realizada por el Centro Fidel Castro Ruz en homenaje al sexto aniversario de la partida física del Comandante en Jefe, hoy nos acercamos a los valiosos recuerdos de una pareja unida en la batalla y en el amor: la combatiente Georgina Leyva y el Comandante Julio Camacho Aguilera. Los dos luchadores del llano y la montaña atesoran incontables anécdotas junto al líder de la Revolución en Cuba.

¿Cuánto hay de Martí en Mella?

La vida intensa y corta de Julio Antonio Mella nos lleva de la mano por la espiritualidad y el sacrificio desgarrador, ese que lo hizo mantenerse firme en la defensa del ideal revolucionario, de una existencia plena de virtud, de nuestro José Martí

Autor: Yusuam Palacios Ortega | internet@granma.cu

Foto: Obra de Kamil Bullaudy.

¿Cuánto lo conoció?, ¿cómo descubrió la mística que lo acompañaba?, ¿en qué momento se declaró su discípulo? Así, sereno y al mismo tiempo impetuoso, se sentó Apolo junto al ángel, a quien debía descifrar; al hombre cuyo espíritu paradigmático sobrevolaba el convulso presente de la década en que era rescatado del polvo y la epidermis, allá por el siglo XX; a quien había sido llamado Apóstol.

La vida intensa y corta de Julio Antonio Mella nos lleva de la mano por la espiritualidad y el sacrificio desgarrador, ese que lo hizo mantenerse firme en la defensa del ideal revolucionario, de una existencia plena de virtud, de nuestro José Martí.

Julio Antonio comprendió que vivir martianamente era un desafío, y lo asumió. Esa fue su elección, la de un joven marcado por una fuerza natural todavía hoy indescriptible, la de un estudiante universitario que meditaba sobre cómo sería ser como Martí y pensaba, a su vez, en cómo dotarlo de vida más allá de su inexistencia física.

Mella era martiano; fue de los primeros en descubrir la utilidad de la martianidad y, como valioso tesoro, se sirvió de ella para hacer su hermosa y auténtica obra.

De Martí heredó esa naturaleza humana que lo elevó, en pocos años, a una categoría superior del hombre; el hombre nuevo, ese al que nos convidara el Che Guevara tiempo después, el de las fuerzas morales, como aprendimos de José Ingenieros, el paradigma de tantas generaciones de jóvenes que lo sentimos muy cerca por su carácter, inteligencia y espíritu creador.

¿Cuánto hay de Martí en Mella? Un carácter entero basado en la eticidad, la cuestión moral que regía su comportamiento, la decencia del buen ciudadano, que asume una conducta moralmente superior en una sociedad que era preciso transformar, que demandaba en sí misma una revolución. Y he ahí el carácter revolucionario de ambos.

Mella sentó las bases, desde la profunda raíz martiana, de la revolución socialista en Cuba, fundador del marxismo latinoamericano, original, enemigo de los cánones trillados.

El pensar por sí, tener criterio y defenderlo, los une invariablemente. Ese es el Mella que nos pedía ser seres pensantes y no conducidos. Mella tenía un pensamiento dialéctico y, como Martí, militaba por la justicia social. Como joven cubano y de la América nuestra, sintió las entrañas de Caliban, y se puso al lado de los pobres de la tierra. Como Martí, hizo esa elección, por eso anhelaba la verdadera independencia de la Patria, por eso luchó desde su colina universitaria, fundó el primer Partido Comunista de Cuba, la Liga Antimperialista de las Américas, la Universidad Popular José Martí y la heroica Federación Estudiantil Universitaria, que arriba ya a su centenario. Fue Mella un fundador, lo aprendió de Martí, al calor de las ideas, de ese hervidero de ideas que forja a los revolucionarios.

Trabajar con sus propias manos y respetar los derechos de los demás fueron rasgos que Mella descubrió en la extraordinaria vida martiana; y es que nuestro Ángel Rebelde fue a las honduras del Maestro, no se quedó en la epidermis, no fue superficial ni repetitivo. Mella se propuso descubrir a Martí y fue su intención ayudar a que el héroe de Dos Ríos fuera conocido de verdad entre los cubanos. Con su palabra precisa y acorde con las exigencias del tiempo histórico, escribió aquellos apuntes que no quedaron en las cuartillas de un cuaderno, sino en el pensamiento y la acción de sucesivas generaciones hasta hoy. Son sus glosas al pensamiento martiano, profunda interpretación que hizo Mella de Martí, no acabada porque nos dejó un inmenso reto: continuar descifrando el misterio del programa ultrademocrático del Partido Revolucionario Cubano creado por Martí.

Mella estaba convencido de la necesidad de que se escribiera un libro sobre José Martí, y quería hacerlo, pero no pudo; he ahí sus palabras en las que se advierte cuánto hay de Martí en Mella: «Hace mucho tiempo que llevo en el pensamiento un libro sobre José Martí, libro que anhelaría poner en letras de imprenta. Puedo decir que ya está ese libro en mi memoria. Tanto lo he pensado, tanto lo he amado, que me parece un viejo libro leído en la adolescencia. Dos cosas han impedido realizar el ensueño. Primero: la falta de tiempo para las cosas del pensamiento. Se vive una época que hace considerar que todo el tiempo es corto para HACER (…). Segunda razón: tengo temores de no hacer lo que la memoria del Apóstol y la necesidad imponen. Bien lejos de todo patriotismo, cuando hablo de José Martí, siento la misma emoción, el mismo temor, que se siente ante las cosas sobrenaturales…».

Y ese acto continuo de descifrar el misterio del programa ultrademocrático del Partido Revolucionario Cubano nos hace pensar en la conciencia original y auténtica que forjamos desde los momentos fundacionales de nuestra nacionalidad. Es la justicia como Sol del mundo moral y una cultura moralmente superior al capitalismo, entroncada en el pensamiento martiano y en las ideas marxistas. Julio Antonio Mella es hijo de esta tradición y portador de una cosmovisión capaz de unir, por el bien de Cuba, el pensamiento martiano y las ideas del socialismo.

Se identificó Mella con nuestro Martí, fue a su encuentro épico, desentrañó el espíritu martiano y lo hizo parte de su vida y obra. Ya no estaba ni olvidado ni muerto el Apóstol. Lo podíamos encontrar en Mella y en una generación que despertó a los dormidos y que entregó la savia de Martí a aquella otra que en el año de su centenario tocó el cielo de la libertad.

La Gran Revolución del socialismo posible

Cuba conmemoró ayer los 105 años del triunfo de la Revolución Socialista de Octubre

Autor: Wennys Díaz Ballaga | internet@granma.cu

 REVOLUCION SOCIALISTA DE OCTUBRE
Foto: Ricardo López Hevia

La Gran Revolución Socialista de Octubre fue un hecho que «cambió la historia, inspiró a millones, empoderó a trabajadores, demostró que el socialismo era posible, venció el fascismo, conquistó el espacio. Equilibró el mundo».

Así valoró ayer, en Twitter, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, al referirse al acontecimiento trascendental de la historia universal, y cuya fecha fundacional ocurrió hace 105 años.

En ocasión de la efeméride, se realizó ayer una ceremonia de colocación de ofrendas florales en el mausoleo al Soldado Internacionalista Soviético, donde reposan los restos de combatientes de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), caídos en cumplimiento del deber, en nuestro país.

Coronas del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) y de las embajadas de Rusia y Belarús constituyeron expresiones de recordación y gratitud.

El general de división José Carrillo Gómez, presidente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, afirmó que el pueblo cubano nunca olvidará la solidaridad y ayuda prestada por la otrora URSS en la defensa de nuestra soberanía e independencia.

Añadió que, en estos tiempos de guerra política, económica e ideológica, resulta imprescindible «convertir en realidad ese mundo mejor con que soñaron los protagonistas de la Revolución Socialista de Octubre».

Valery Valerievich Baranovsky, embajador de Belarús, dijo que esta celebración en la mayoría de las antiguas repúblicas de la exURSS intentan olvidarla y tergiversar su trascendencia.

Sin embargo, puntualizó, es difícil para su país negarla, pues gracias a ella pudieron fundar una república, tuvieron derecho a la autodeterminación, al desarrollo de una cultura distintiva y al fortalecimiento de la unidad nacional.

Presidieron el acto el general de división Víctor Rojo Ramos, jefe de la Dirección Política de las FAR; Ángel Arzuaga Reyes, vicejefe del Departamento de Relaciones Internacionales del Comité Central del Partido; Fernando González Llort, Héroe de la República de Cuba y presidente del ICAP; y los embajadores en Cuba, Andrei Guskov, de Rusia, e Ilham Aghayev, encargado de Negocios de Azerbaiyán.

También estuvieron presentes otros jefes de las FAR y del Ministerio del Interior, y una representación del Cuerpo Diplomático Militar acreditado en nuestro país.

Foto: Ricardo López Hevia
Informaciones relacionadas

La guerra biológica contra Cuba

Cuba Contra Cuba Historia Contrarrevolución

La pupila asombrada.- El dengue hemorrágico y su introducción en Cuba por la CIA.

Ciencia cubana vs Bioterrorismo

Martha Pon – Capitán San Luis

El futuro de nuestra Patria tiene que ser, necesariamente, un futuro de hombres de ciencia, de hombres de pensamiento. Fidel Castro

Cuba es ejemplo ante el mundo por los importantes logros en la ciencia y por la colaboración internacional en las diferentes ramas de la salud. Hombres y mujeres que trabajan en los órganos científicos del país y fuera de estos, se esfuerzan diariamente por salvar al género humano de las consecuencias de la llamada “ciencia sin conciencia”, como formulara Rabelais en el siglo XVI. Y es que nuestro pueblo ha sido objetivo de ataques bioterroristas durante los ya 60 años de Revolución. En un estudio realizado en Estados Unidos sobre los aspectos del desarme de la guerra química, biológica y radiológica, se menciona una lista de patologías contra personas, animales y plantas como armas para la guerra biológica y se reconoce el uso de estos medios como muy “efectivos” para acciones encubiertas.

La Editorial Capitán San Luis publicó en el 2008 el libro La guerra biológica contra Cuba, de Ariel Alonso Pérez donde aparecen las historias de esa guerra biológica a la que hemos sido sometidos.

Confesiones de un ex oficial de la CIA sobre las agresiones de bioterrorismo contra Cuba

En agosto de 1983, un ex oficial de la CIA reveló en visita no oficial a Cuba elementos muy interesantes sobre las acciones de bioterrorismo contra nuestro país, así como algunos de sus aspectos metodológicos. Asimismo mencionó hechos relacionados con algunos casos detectados, explicando lo siguiente:

Que conoció sobre la introducción del dengue en Cuba y los preparativos de un dispositivo de enmascaramiento —simulando un bombillo— para entrar, de forma ilegal, parte del material biológico a través del Aeropuerto Internacional José Martí. Justamente a menos de dos kilómetros de ese lugar se produjo el foco inicial en Ciudad de La Habana.

Que una colega le había manifestado que se estaba preparando una acción encubierta contra Cuba, relacionada con el uso biológico, que traería serias afectaciones a la población cubana.

Esta fuente le había dado los nombres de varias personas que participarían en la acción y le habría dicho que el grupo era de unas 10 ó 20 personas, la mayoría médicos y especialistas. Que una parte de los encargados de introducir el material en Cuba lo harían, probablemente, a través de Canadá —como turistas y con pasaporte falso—.

En 1980, en conversación con otra doctora que participó en la acción, ella le había manifestado: “Ahora nosotros tenemos el poder y el control sobre ellos —los cubanos— de la forma que queramos y no pasará mucho tiempo para que tengamos pruebas de lo que nuestros amigos hicieron en Cuba”.

Sobre la fiebre porcina africana manifestó que —aunque no conocía los detalles de la acción— sabe que la CIA tuvo que ver con eso y conoció de un experimento que se efectuó en el propio territorio de Estados Unidos de América, donde se inoculó a un grupo de cerdos, para ver el comportamiento de la cepa.

Sobre los aspectos metodológicos y las normativas para la utilización de los medios biológicos, dio a conocer que:

•       Los oficiales que trabajan contra Cuba hacen la propuesta tomando en cuenta la información que tienen, y la afectación político-económica que produciría esa acción.

•       Se utiliza como manto o fachada para las investigaciones sobre esas enfermedades a las Fuerzas Armadas de Estados Unidos de América, tratando siempre de realizar los experimentos en condiciones similares a las de nuestro país, para conocer cómo se comportaría y se propagaría, así como otros detalles.

•       A tal efecto, la CIA y las Fuerzas Armadas cuentan con casi todas las cepas de las más disímiles enfermedades, dado que la CIA tiene estrechas relaciones con las principales instituciones científicas del gobierno estadounidense.

•       La introducción se realiza a través de personas —o agentes— de alta confianza, a quienes no se les da una clara definición de la actividad que van a realizar. Deben enmascararse para que no aparezcan como estadounidenses ni que proceden de ese país. Utilizan mucho los viajes desde Canadá y la aviación.

•       Se garantiza, además, que estas personas no tengan ningún contacto con las representaciones diplomáticas, en este caso la SINA (Sección de Intereses estadounidense en Cuba).

•       Significó que el aspecto económico se considera mucho, que la acción debe causar grandes pérdidas, y las consecuencias, crear problemas políticos o tener una repercusión en este sentido.

Archivo.cu: El escenario migratorio entre Cuba y EEUU desde 1959 hasta la actualidad (+ Video)

Por: Gisela Soto Navarro

En este artículo: CubaIlegalidadesLey de Ajuste CubanoMigración

Migración irregular desde Cuba hacia Estados Unidos. Foto: AP.

Durante seis décadas, Estados Unidos ha utilizado la política migratoria como un instrumento de hostilidad hacia Cuba. Tras el triunfo de la Revolución, los sucesivos gobiernos de la nación norteña han manejado, convenientemente, este tema acorde a las diferentes etapas de su relación con la isla caribeña.

Un elemento clave que se ha mantenido desde el año 1959 hasta la actualidad ayuda a entender la politización en torno a este proceso: “el mismo país donde está el principal asentamiento de la emigración de otro país se convierte además en el principal antagónico de su proyecto de nación”.

Así refirió el doctor en Ciencias, Antonio Aja, director del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana, en entrevista al programa Archivo.cu de Cubavisión Internacional.

Desde la década de 1960, esta política migratoria de Estados Unidos ha tenido como soporte legal la Ley de Ajuste CubanoLa norma jurídica, única de su tipo en el mundo, constituye un incentivo al éxodo irregular, desordenado e inseguro al brindarle una certeza fundada a los cubanos de que pueden llegar a ese territorio sin importar la vía y regularizar su status.

En contraste con este estímulo permanente, el profesor Antonio Aja llama la atención sobre otro aspecto esencial: “Cuba es prácticamente el único país hasta hoy en el mundo que tiene una relación migratoria con Estados Unidos que traza acuerdos migratorios”.

Sin embargo, en diferentes ocasiones los gobiernos norteamericanos han creado obstáculos para el cumplimiento de las obligaciones asumidas. Por ejemplo, el otorgamiento de las 20 000 visas anuales acordadas para los ciudadanos cubanos que deseen emigrar a ese territorio. ¿Cómo entender, entonces, la existencia de acuerdos migratorios junto con la implementación a su vez de políticas que incentivan estos flujos irregulares?

Para Antonio Aja la respuesta es clara: “el objetivo de una administración demócrata o republicana en Estados Unidos desde el triunfo de la Revolución cubana siempre ha sido el mismo y va a ser el mismo: cambiar el escenario de la Revolución y desaparecerla por diferentes vías y métodos, no muy diferentes unas y otras, pero ese es el objetivo. Y eso hace que el tema migratorio sea un tema funcional a esa política y que se utilice de una manera u otra”.

En este capítulo de Archivo.cu, los invitados analizan el escenario migratorio entre Cuba y Estados Unidos desde 1959 hasta la actualidad.

En video, nuevo capítulo de Archivo.cu