«Afrontaron la muerte para darnos patria»

Dos jornadas antes, a Francisco, quien tenía solo 13 años, le quedó claro que aquel domingo iba a morir allí, junto a Fernando, Juan, Agustín, De la Barrera y Vicente, niños también, y compañeros en la academia militar que los iniciaba como aprendices de armas

Autor: José Llamos Camejo | internet@granma.cu

Foto: ilustración tomada de facebook

Dos jornadas antes, a Francisco, quien tenía solo 13 años, le quedó claro que aquel domingo iba a morir allí, junto a Fernando, Juan, Agustín, De la Barrera y Vicente, niños también, y compañeros en la academia militar que los iniciaba como aprendices de armas.

Abandonar el castillo para esquivar la muerte fue la orden expresa, dirigida a los niños y adolescentes, en cuyos pechos flameaba, acaso, un motivo.

Tal vez por eso no la acataron, pese a la certeza de que permanecer allí les negaría toda opción de sobrevivir. 

En la madrugada siguiente, 13 de septiembre de 1847, en plena marcha el zarpazo con que Estados Unidos le arrebató a México 2 000 000 de kilómetros cuadrados –la mitad de sus tierras, y las más ricas–, la demoledora artillería gringa abrió fuego contra Chapultepec.

A tiros recibieron los cadetes al invasor, sin reparar en las ventajas de este en cuanto a poder, cantidad y alcance de sus armas, ni en que, por cada mozalbete aferrado al rifle tras los muros de la instalación, avanzaba una multitud de matones.

Dicen que, en el fragor del combate, y ante la entrada inminente de los invasores, Juan Escutia, de 20 años, el mayor de los seis cadetes, envuelto en la bandera de su país, se arrojó al precipicio, en un intento por evitar que la enseña patria cayera en las manos gringas; su cuerpo apareció después, más abajo en el cerro.

Agustín Melgar resistió la embestida durante casi 20 horas, aislado en su posición; cuando se le agotaron las municiones le echó mano a su bayoneta y peleó cuerpo a cuerpo; lo ultimaron unos balazos. Vicente Suárez, de 14 años, expiró en similar circunstancia, en una escalera.

Por la espalda asesinaron a Montes de Oca. Y el menor de todos, Francisco Márquez (de 13 años), antes de caer acribillado, le respondió con plomos a sus enemigos, que le exigían rendición.

La barbarie asesinó a la inocencia aquel día, pero al coraje y al ejemplo no los pudo matar.

Cuentan que, en octubre de 1955, Fidel y su expedición buscaron el obelisco a los niños héroes de Chapultepec, y al pie del monumento juraron volver a Cuba con la victoria o la muerte.

Aquellos niños pertenecen a México y a Latinoamérica, valoró Fidel: «cayeron luchando contra un imperialismo que ha puesto sobre toda la América sus garras».

Como del continente suena también la expresión de otro mexicano: «los niños héroes de Chapultepec afrontaron la muerte para darnos patria».

Tiempos difíciles: momentos de definiciones

Por Domingo Pérez

Imagen de Razones de Cuba

Han transcurrido casi 6 años de la desaparición física del líder histórico de la Revolución cubana y nuestros enemigos no cesan en los ataques a su pensamiento y obra. Por eso, en estos momentos difíciles, es oportuno refrescar la mente de no pocos desmemoriados.

Estaba el Comandante en Jefe, en plena contienda libertaria, en la Sierra Maestra e indignado por el bombardeo de la aviación batistiana sobre casas de campesinos para obligarlos a no colaborar con los rebeldes. Tras verificar la procedencia estadounidense de las bombas, escribió:

SIERRA MAESTRA

JUNIO 5-58

CELIA:

(…) AL VER LOS COHETES QUE TIRARON EN CASA DE MARIO, ME HE JURADO QUE LOS AMERICANOS VAN A PAGAR BIEN CARO LO QUE ESTÁN HACIENDO. CUANDO ESTA GUERRA SE ACABE, EMPEZARÁ PARA MÍ UNA GUERRA MUCHO MÁS LARGA Y GRANDE: LA GUERRA QUE VOY A ECHAR CONTRA ELLOS. ME DOY CUENTA QUE ESE VA A SER MI DESTINO VERDADERO.

FIDEL

Él llega tempranamente a la conclusión de que los Estados Unidos no iban cejar en el empeño de evitar que los cubanos fuéramos definitivamente libres, independientes y soberanos.

En el propio trayecto de la Caravana de la Libertad desde Santiago de Cuba hasta La Habana, entre el 2 y el 8 de enero de 1959, en cada ciudad donde se detuvieron, el líder rebelde repitió, una y otra vez, una idea: “De aquí en adelante todo será más difícil». A él le preocupaba la desbordante alegría del pueblo y que creyeran que todo había acabado con el triunfo revolucionario. En cambio, predijo que no iba ser así, porque la burguesía derrotada, sobre todo los restrojos sociales que vivían de ella, con el apoyo incondicional del Imperialismo yanqui y todos los recursos materiales y financieros necesarios a su disposición, iban a conspirar de las más variadas y atroces formas para destruir a la joven Revolución.

Por eso, desde entonces retomó esa idea muchas veces: «Nadie piense que el camino será fácil, ningún camino es fácil. El camino es largo, el camino es difícil, el camino es duro; se requiere ir aprovechando los errores, se requiere la crítica, la autocrítica, el reconocimiento honrado de cualquier error, para rectificar (…) una revolución es una incesante lucha contra las deficiencias y contra los errores».

El Comandante en Jefe a nadie engaño y menos aún obligó a seguirlo en ese largo y difícil camino de hacer una Revolución socialista en las propias narices del Imperio.

Fue su ejemplo, su verbo encendido y esclarecedor, lo que convenció a millones de cubanos y hermanos en todo el mundo a seguirlo a riesgo hasta de sus propias vidas.

En esos instantes difíciles y complejos, que nos han acompañado por más de 60 años, dejó bien claro también que:

«EN TIEMPOS DIFÍCILES HAY QUIENES SE CONFUNDEN, HAY QUIENES SE DESALIENTAN, HAY QUIENES SE ACOBARDAN, HAY QUIENES SE REBLANDECEN, HAY QUIENES TRAICIONAN, HAY QUIENES DESERTAN. ESO PASA EN TODAS LAS ÉPOCAS Y EN TODAS LAS REVOLUCIONES. PERO TAMBIÉN EN LOS TIEMPOS DIFÍCILES ES CUANDO REALMENTE SE PRUEBAN LOS HOMBRES Y LAS MUJERES, EN LOS TIEMPOS DIFÍCILES ES CUANDO SE PRUEBAN REALMENTE LOS QUE VALEN ALGO».

En tiempos espinosos los simuladores, los corruptos que vivían engañando y haciendo daño al pueblo, los acomodados, no resisten las necesidades, limitaciones y carencias que afectan a todos, de una forma u otra, viéndose obligados a quitarse el disfraz.

Esa es la parte positiva de los tiempos que vivimos, que constituyen momentos de definiciones y reafirmación revolucionaria.

Fidel: lecciones de vida y de amor

Las pautas del concepto de Revolución fueron, para el Comandante en Jefe, pautas de vida, de pensar y de hacer

Autor: Leidys María Labrador Herrera | leidys@granma.cu

FIDEL
La vitalidad de esa herencia de ideales y valores, radica en la decisión colectiva de no dejar perder las conquistas adquiridas bajo su liderazgo. Foto: Yaimí Ravelo

Es sin dudas excepcional y único todo ser que, tras haber cumplido los límites de su existencia humana, se mantiene vivo. No, no se trata de una afirmación mística o religiosa, sino de una contundente verdad, que descansa en el ilimitado alcance de ciertas figuras a lo largo de la historia.

Los cubanos sabemos bien que eso es posible. Hemos tenido el privilegio de que sea esta Isla madre y cuna de personalidades capaces de transgredir la mortalidad de nuestra especie, para habitar eternamente la dimensión del pensamiento, del recuerdo, de la admiración y el amor.

Pero no es cosa simple alcanzar esa estatura. Se necesita mucho corazón, mucho temple, poner la existencia propia a favor del bien de los demás, hacer historia desde principios de humildad y justicia. Se necesita defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio, y todo eso y más, lo logró Fidel.

Cuando definió brillantemente a la Revolución, aquel inolvidable 1ro. de mayo del año 2000, sin proponérselo, sin que eso pasara jamás por su cabeza, se definió a sí mismo, porque, ser consecuente hasta el último suspiro con todo lo descrito en sus palabras, lo convirtió en un hombre inmortal e imperecedero.

Fidel: sinónimo inequívoco de Revolución

Aprendimos tanto del Comandante en Jefe, que su figura se nos dibuja a cada paso. Cómo no recordarlo cuando solo el profundo sentido del momento histórico nos ha permitido sobreponernos a las adversidades y sostener nuestras metas y expectativas.

Cómo no saberlo presente cuando ponderamos los derechos de cubanos y cubanas, la igualdad, el acompañamiento a los más desprotegidos, si para él fue siempre el ser humano el centro de esta obra y nunca, por duros que fueran los tiempos, abandonó al pueblo.

Hay mucho de Fidel cuando decimos que pese al bloqueo genocida, a los ataques perennes contra nuestro país, a la insistencia del enemigo por arrancarnos nuestra ideología patriótica, no vamos a detenernos, ni a cansarnos, ni a renunciar. Porque nuestro eterno líder nos dejó claro que debíamos emanciparnos por nosotros mismos, pero que en ese camino habría que desafiar poderosas fuerzas dominantes.

Con el ejemplo propio demostró que la modestia, el desinterés y el altruismo son valores imprescindibles, que se enriquecen si van acompañados de la solidaridad para con los demás, para con otros pueblos, para con el mundo.

De qué otra forma si no fuera por la audacia, la inteligencia y el realismo con que hacemos frente a los obstáculos, habríamos podido sostener el socialismo cubano en un mundo mayoritariamente capitalista y hegemónico, que no perdona los modos alternativos de vivir y de pensar.

Nuestra mayor fuerza ha sido y será siempre la de la verdad y de las ideas. Gracias a ellas se sostiene la unidad inquebrantable de este pueblo que, con la verdad como bandera, ha sabido edificar sus sueños de justicia, pero se ha erigido como faro de todos los que en el mundo comparten esa esperanza.

Las pautas de ese concepto de Revolución fueron para Fidel pautas de vida, de pensar y de hacer. Fueron los caminos que condujeron su andar por este mundo y que le hicieron merecedor del respeto de cuantos lo conocieron, aunque no compartieran su ideología de pensamiento.

Pero, sobre todo, fueron esas pautas las que hicieron posible algo sumamente sagrado para Cuba: nuestros principios de continuidad. Esos que nos llevaron a exclamar ¡Yo soy Fidel!, y sostenerlo, como el más preciado de los estandartes en cada una de las batallas que libramos.

La constante e innegable presencia

Nada tiene de retórica nuestra firme convicción de la sobrevida de Fidel. Por el contrario, se trata de una certeza que comprendemos muy bien los cubanos, pueblo agradecido y convencido de quién merece el privilegio de su confianza.

La vitalidad de esa herencia de ideales y valores radica en la decisión colectiva que asumimos como nación, de no dejar perder las conquistas adquiridas bajo su liderazgo, el de Raúl, y el de toda la generación que lo secundó en el empeño de sacudirle a Cuba los siglos de opresión que laceraban su dignidad.

Es por eso que los hombres y mujeres que tomaron de sus manos las banderas del socialismo sostienen que una república con todos y para el bien de todos es, y seguirá siendo, la máxima de cada día; que la vida de un revolucionario siempre implica elevadas dosis de entrega y de sacrificios.

Como lo hizo siempre Fidel, no ha habido un solo instante en el que sus continuadores se hayan apartado del pueblo. Con entereza, con paciencia, sacando fuerzas de donde solo el amor puede sacarlas, han sostenido el mismo desvelo por los problemas del pueblo, por sus preocupaciones, por sus necesidades.

Ese pueblo que nunca se ha sentido abandonado, que se sabe bajo el manto protector de la Revolución y, al mismo tiempo, protagonista de su existencia, ha respondido con unidad, con fidelidad, con madurez, con entrega, a la máxima de pensar como país.

En Cuba, el poder es popular

Fidel tiene también entre sus incontables méritos el de haber entendido desde el comienzo de sus luchas, y haber sostenido siempre, después del 1ro. de enero de 1959, que un líder revolucionario tiene que vivir como vive el pueblo, pensar como piensa el pueblo, solo así tendrá la sensibilidad suficiente para conocerlo y escucharlo.

Y ese binomio, líderes-pueblo, que jamás se ha roto, ni lo hará, es una indiscutible carta de triunfo que siempre nos acompaña, porque cada decisión, cada proyecto social, cada nuevo camino que iniciamos, lleva mucho del pensamiento y la sabiduría que se mueve entre nuestra gente.

En Cuba, el poder es popular. No es un trofeo que se exhibe desde posiciones de superioridad, no está ceñido a un cargo, no responde a millones en una cuenta de banco. Como todo aquello que hemos construido, también es un bien común, ejercido de diversas formas, pero, sobre todas las cosas, desde la visión de impulsar aquello que favorezca el bienestar colectivo.

El líder histórico de la Revolución apuntaló siempre desde su actuar, desde cada uno de sus pronunciamientos, desde el hacer cotidiano, la transparencia ante el pueblo, el deber de rendirle cuentas, pero a la vez, fomentó en las masas la convicción de que la Revolución no se hace sola, de que las obras no se construyen solas, de que lo que a todos pertenece, es, a la vez, responsabilidad de todos.

Quizá sea por eso que este pueblo no admite lo mal hecho, que no acepta nada sin pilares sostenibles y bien fundamentados. Quizá sea por eso que el pueblo siempre es parte primordial de todo lo que hace, y no desde la postura de observación pasiva, sino desde la creatividad y la participación.

Nunca estamos solos

Por muy justa y equitativa que sea una sociedad siempre habrá personas que, por las más diversas causas, quedarán en situación de vulnerabilidad en relación con los demás. La grandeza del socialismo cubano radica, precisamente, en promover el reconocimiento de esas particularidades, para que ningún ser humano, familia o comunidad quede a merced del abandono o el desamparo. También eso lo aprendimos de Fidel.

Aprendimos que no siempre el que necesita ayuda es capaz de pedirla, y por eso debe tener la Revolución los mecanismos que les permitan llegar hasta esas personas, aun si no ha existido un reclamo de ayuda. Así hemos construido nuestra propia definición de solidaridad, que se expresa en todos los ámbitos de la sociedad, dentro y fuera de nuestras fronteras. 

Pero ha sido esa máxima la que ha dado un carácter casi épico y pocas veces visto en el mundo, para no ser absoluto, a la práctica, devenida deber inalienable, de que en cada momento difícil o doloroso, las personas sientan el apoyo de sus dirigentes, el acompañamiento que ayuda a aliviar el más hondo pesar, el abrazo para fortalecer el alma.

Un cubano nunca está solo. Ese sentimiento de solidaridad, personificado en nuestros líderes, responde a un sentir colectivo porque, en este país, la alegría y el dolor se comparten por igual, así de grande es el corazón que nos habita.

Por eso agosto ha sido siempre el momento propicio para celebrar su existencia, porque a él, a sus hermanos generacionales, a la inmensa obra que nos legaron, al amor incondicional que siempre profesaron y profesan a esta Patria, les debemos las más hermosas y perdurables lecciones de vida, que nos hacen hoy, a la par, mejores revolucionarios y mejores seres humanos.

El Che y sus hombres en nuestra trinchera de ideas

Fidel dio la primera bienvenida a los restos del Comandante Ernesto Guevara y de algunos de sus hombres, en la noche del 12 de julio de 1997, en San Antonio de los Baños, hace hoy 25 años

Autor:

images/authors/luis-hernandez-serrano.jpg
Luis Hernández Serrano serrano@juventudrebelde.cu

Ernesto Guevara

Ver Más

Fue un momento muy solemne y emocionante, el recibimiento de los restos del Che. Autor: Ángel González Baldrich Publicado: 11/07/2022 | 11:19 pm

Este martes Cuba conmemora 25 años del recibimiento de los restos mortales del Che y algunos de sus hombres —la paradoja de una tristeza y de una alegría al mismo tiempo— en la base área de San Antonio de los Baños, en el occidente del país.

El acontecimiento ocurrió luego de largos meses de incontables y ansiosos episodios de búsqueda que protagonizaron los integrantes de un grupo de competentes especialistas cubanos en lugares abruptos de Bolivia, donde fueron sepultados en secreto por sus captores.

El equipo multidisciplinario de expertos que cumplió la honrosa y estremecedora misión estuvo encabezado por el entonces joven doctor Jorge González Pérez (Popi). El hallazgo —una verdadera hazaña investigativa— ocurrió el 28 de junio de 1997, en una fosa común muy escondida en la vieja pista aérea de Vallegrande.

El acto de recibimiento de la osamenta de los héroes queridos, que se hizo en horas de la noche del 12 de julio, fue presidido, por supuesto, por el Comandante en Jefe de la Revolución Cubana Fidel Castro Ruz y otros jefes, oficiales y dirigentes políticos.

Luego de una impresionante descarga de fusilería en tributo a la osamenta sagrada de los mártires, y de los acordes de la marcha Hasta pronto, de Juan Almeida Bosque con arreglo de Ney Milanés, ejecutada por la Banda de Música del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, pronunció unas breves palabras a nombre de los familiares del Che y de sus compañeros de lucha, Aleida Guevara March, hija del Che, quien, entre otras cuestiones, expresó, con un nudo inzafable en su garganta:

«Le pedimos, Comandante, que nos haga el honor de recibir estos sagrados restos. Más que nuestros padres, son hijos de este pueblo que tan dignamente usted representa. Llegan a nosotros sus huesos, pero no llegan vencidos, sino convertidos en héroes, eternamente jóvenes, valientes, fuertes, audaces. ¡Nadie puede quitarnos eso! Siempre estarán vivos junto a sus hijos en el pueblo».

¡Van a matar un hombre!

Ernesto Guevara sufrió a lo largo de su vida 15 heridas en su cuerpo. En la guerra de liberación en nuestra patria, en Alegría de Pío, el 2 de diciembre de 1956, luego del histórico desembarco del yate Granma, una de bala en el cuello, cerca de la garganta, y más tarde en plena Sierra Maestra, en choque con la tropa de Sánchez Mosquera, otro balazo en un tobillo. Pero la más importante y trágica de todas fue la séptima, muy lejos de Cuba, en la denominada Quebrada del Yuro —entre las quebradas de la Tusca y la de Jagüey— el 8 de octubre de 1967. Fue la última en combate teniendo él un arma en su mano, y la única que recibiera en la selva boliviana.

El sitio exacto de aquel paraje se conoce como La Huerta de Aguilar, porque el dueño de ese punto del monte se llamaba Florencio Aguilar. Fidel comentó en Una introducción necesaria al Diario del Che en Bolivia (La Habana, 1968) que así estuvo combatiendo «hasta que el cañón de su fusil M-2 fue destruido por un disparo, inutilizándolo totalmente. La pistola que portaba estaba sin «magazine». Estas increíbles circunstancias explican que lo hubieran podido capturar vivo».

La herida, también de bala, la recibió el Che en el tercio medio de la pierna derecha. No tenía zapatos, sino unas «abarcas» (calzado rústico que solo cubre la planta del pie) hechas por él mismo para poder caminar en el monte.

Fue obligado a andar un tramo largo con su pierna traumatizada. Llegaron a La Higuera —a unas dos leguas de distancia— donde fue recluido en una de las dos aulas pequeñas de la pobre escuelita de ese caserío, con las manos amarradas y vigilado rigurosamente, hasta que vino la orden de la CIA de asesinarlo, al filo de las tres de la tarde del 9 de octubre de aquel año 1967. Recibió entonces allí ocho heridas de bala, seis en el tórax y dos en las extremidades. Segundos antes, cuando se vio sin ningún recurso de defensa frente a sus captores, había lanzado la última orden de combate: «¡Disparen, que van a matar a un hombre!».

Según en su momento contaría el doctor Jorge González Pérez «Popi», la búsqueda fue un trabajo arduo y anónimo de muchas personas, no solo del grupo de siete especialistas más divulgados, tres geofísicos, una historiadora y otros tres compañeros: un antropólogo, un arqueólogo y un médico forense, el propio «Popi».

Se empleó un buldócer hasta encontrar la zona abierta de la fosa común. El grupo profesional de buscadores en Vallegrande se basó al final en lo aportado por más de cien compañeros especialistas de unas 15 instituciones que desde Cuba los ayudaron.

Por Bolivia entonces pasaron otros 13 compañeros, 20 en total. Y por último los antropólogos forenses argentinos Patricia Bernardi, Alejandro Inchaurregi y Carlos Somigliana. Recuerdo que un niño boliviano muy pobre, de unos 12 años, casi harapiento, al preguntarle yo su opinión sobre la búsqueda de los restos del Che, me dijo en Vallegrande, a mediados del verano de 1997: «¡Yo no sé por qué tanto lío buscando a un vivo entre los muertos!».

El destacamento de refuerzo

Del 11 de octubre hasta el amanecer del martes 14 estuvieron en el Memorial José Martí los venerados osarios con la osamenta de Guevara y sus compañeros, por donde desfilaron más de 300 000 personas en representación de todos los cubanos. Y el 17 de octubre se recibieron en el Monumento a ellos en Santa Clara.

Al comenzar el acto y luego de los 21 cañonazos en homenaje a los caídos, se volvió a tocar la marcha de Almeida. Fidel dijo allí: «Veo al Che y a sus hombres como un refuerzo, como un destacamento de combatientes invencibles, que esta vez incluye no solo cubanos, sino también latinoamericanos que llegan a luchar junto a nosotros y a escribir nuevas páginas de historia y de gloria. ¡Bienvenidos, compañeros heroicos del Destacamento de Refuerzo! ¡Las trincheras de ideas y de justicia que ustedes defendieron junto a nuestro pueblo, el enemigo no podrá conquistarlas jamás! ¡Y juntos seguiremos luchando por un mundo mejor!».

Ello significaba —según el prisma de hoy— que el Che y sus compañeros siguen peleando con nosotros ahora, junto a las nuevas generaciones, codo con codo a la heroica juventud que continúa la obra del Ejército Libertador, del Ejército Rebelde, de las FAR y el Minint —nuestro pueblo uniformado— como dijera Camilo Cienfuegos Gorriarán.

Aleida Guevara, hija del Guerrillero Heroico, pronunció unas breves palabras durante la llegada.Foto: Juan Moreno/ Archivo de JR.

Fidel sobre Celia: Jugó un papel decisivo en toda nuestra guerra

Género

Celia fue la primera combatiente que tuvo el Ejército Rebelde en la Sierra. Foto: Granma / Fidel Soldado de las Ideas

Cubadebate.- Celia Sánchez Manduley nace un 9 de mayo de 1920 fue una valerosa mujer y destacada revolucionaria de ella dicen “no fue la sombra de Fidel, sino la luz”, participó en la lucha tanto en el llano como en la Sierra donde jugó un papel trascendental. 


Cubadebate y el sitio Fidel Soldado de las Ideas comparten testimonios de Fidel Castro sobre ella recogidos en la serie: “Celia, fuego y canto” dirigida por Haydée Tabraue Garí y con producción de Roberto Chile.

Gran tradición patriótica

“Es una persona con gran tradición patriótica; gran apego a toda la historia de nuestro país, muy contraria a todo el sistema existente de injusticia que había y totalmente de acuerdo con los objetivos que perseguíamos. Celia se suma al movimiento nuestro cuando nosotros estábamos en México y es la encargada de recibir, organizar la gente que nos iba a recibir aquí; cuando el desembarco”.

Fue la que más nos ayudó

“Celia fue la que más nos ayudó, jugó un papel decisivo en toda nuestra guerra; desembarco y del movimiento de Manzanillo; de familia de tradición veterana de la guerra de independencia, los antecesores de ella”.

Mujer muy valiente

“Una mujer muy valiente, muy firme, muy inteligente para escapar de la persecución, la mandamos a venir para protegerla, para que estuviera aquí en la Sierra Maestra; eran muy difícil en las condiciones de persecución que permaneciera en la ciudad; los primeros auxilios, en abastecimiento, en dinero, como llegaron a la Sierra Maestra, información y estuvo varias veces hasta que ya vino definitivamente”.

Calidad humana

“Había algo que era la calidad humana, la preocupación por la gente: en la guerra, después de la guerra nunca se le olvidó nadie, era la madrina de todos los viejos guerrilleros”.

Condiciones excepcionales

“Si tenía realmente condiciones excepcionales, la gente la quería mucho”.

Cuba soberana

Por: Raúl Romero

En este artículo: CubaFidel Castro RuzMatanzasPlaya GirónRevolución cubana

Cuba continúa libre y soberana. Foto: Europa Press.

Hace 61 años, en abril de 1961 para ser precisos, el imperialismo estadunidense sufrió una de las derrotas más emblemáticas, una que, sin exagerar, marcaría la historia de Latinoamérica y de todo el siglo XX. Los sucesos comenzarían el 15 de abril, cuando aviones de Estados Unidos bombardearon aeródromos en La Habana, en San Antonio de los Baños y en Santiago de Cuba. Los ataques serían favorablemente repelidos por el ejército rebelde cubano y por las Milicias Nacionales Revolucionarias. Pero aquellos bombardeos, sólo eran el comienzo de esta agresión.

Dos días después, en la madrugada del 17 de abril, la Brigada de Asalto 2506, un grupo de mercenarios financiados, entrenados durante más de un año, y equipados por la Casa Blanca, el Pentágono y la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, desembarcó con más de mil 400 hombres en Bahía de Cochinos, en el punto intermedio entre Playa Larga y Playa Girón. La Operación Pluto, como fue denominada dicha operación, implicaba que los mercenarios pelearan el tiempo suficiente para que desde Washington se estableciera un gobierno paralelo con líderes en el exilio, el cual luego sería apoyado abiertamente por la Casa Blanca. No lo lograron. Apenas 72 horas después de la invasión, el pueblo-ejército, comandado por Fidel Castro, volvería a derrotar a las fuerzas invasoras.

Aquellos sucesos envolverían también la declaración del carácter socialista de la Revolución cubana, pues el 16 de abril de 1961, durante el entierro de las víctimas de los ataques, Fidel Castro pronunció aquel discurso que quedaría grabado en la memoria revolucionaria: Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos! ¡Y que esa Revolución socialista la defendemos con esos fusiles! ¡Y que esa Revolución socialista la defendemos con el valor con que ayer nuestros artilleros antiaéreos acribillaron a balazos a los aviones agresores!

Lo que vendría después es por todos y todas conocido, aunque no siempre aceptado: el pueblo cubano comenzaría a hacerse cargo de su propio destino y, no sin contradicciones, construiría una de las alternativas más sobresalientes de la segunda mitad del siglo XX y lo que va del XXI. La defensa y construcción de la soberanía de Cuba se valdría también de la construcción de una sociedad alfabetizada, sin hambre, con un techo donde vivir, con buenos servicios de salud, con arte, solidaria, internacionalista y con una apuesta fundamental por la educación, la ciencia y la tecnología.

Más de 60 años después, las semillas sembradas por aquella Revolución continúan dando frutos, incluso a pesar del criminal bloqueo que desde Washington se impone contra la isla y que se ha traducido en daños que ascienden a 150 mil millones de dólares para Cuba. En plena pandemia por el covid-19 y con el asedio mediático y económico de Estados Unidos, la isla tuvo la capacidad de enviar a cientos de hombres y mujeres trabajadores de la salud a distintas partes del mundo, al mismo tiempo que elaboraba las vacunas Soberana 01, Soberana 02, Soberana Plus, Abdala y Mambisa, algunas de ellas convenientes para niños, o de aplicación nasal, y también algunas de ellas enviadas en solidaridad a países como Venezuela y Vietnam. La misma Unesco ha reconocido el liderazgo de Cuba en la producción de biológicos en nuestra región.

De esta forma, Cuba también construye una soberanía y autosuficiencia médica y tecnológica, independiente de las grandes farmacéuticas que no sólo lucran con la vida, sino que además llegaron a construir una geopolítica de las vacunas, basada en una disputa mediática en la que sobresalió la difusión de noticias falsas y desinformación.

Adelantado a su tiempo, como siempre lo fue, Fidel Castro expresó en 2002 en la Escuela Latinoamérica de Ciencias Médicas: El desafío que las enfermedades hacen a la humanidad es un desafío serio, grave y creciente, y será más creciente en la medida en que el descuido y la inconsciencia sobre los problemas de salud pública sean mayores, de lo cual no puede culparse por entero, ni mucho menos, a los países más pobres de la Tierra, ya que aquellos que nos saquearon durante siglos han sido incapaces de dar el mínimo aporte para esa lucha; en vez de gastar el dinero en cantidades fabulosas en guerras, especulaciones, lujos y otras cuestiones que no resultan esenciales en la vida.

Cuánta razón tenía el Comandante, aquellos que saquearon nuestros países, hoy vuelven a invertir millones para armarse frente a las amenazas de la guerra, de una guerra que ellos mismos alentaron. No hacen más que seguir su voraz apetito de poder y riqueza. Y en medio de ese sinsentido, Cuba, la pequeña Cuba, vuelve a mostrarnos su grandeza. ¡Viva Cuba Soberana!

(Tomado de La Jornada)

Reino Unido conspiró con la CIA para asesinar a Fidel Castro

Contra Cuba Contrarrevolución

Misión Verdad.- El histórico revolucionario y líder cubano Fidel Castro sobrevivió a más de un intento de asesinato durante su existencia. Fidel pasó la mayor parte de su larga vida en el punto de mira, sobreviviendo a medio siglo de planes de asesinato. Pero a pesar de los intentos desesperados de sus detractores, él murió por causas naturales a los 90 años.


Los 638 intentos de asesinato, según el registro de los servicios de inteligencia cubanos, fueron planificados y llevados a cabo por el gobierno de Estados Unidos a través de la CIA, así como de los opositores cubanos y grupos mafiosos instalados en Miami, descontentos porque Castro acabó con el negocio de los famosos casinos y burdeles de La Habana tras la victoria de la revolución.

Si bien las constantes amenazas de muerte formuladas por Estados Unidos contra el líder cubano son de conocimiento público, lo que no se conocía con exactitud era la colaboración del gobierno del Reino Unido en los planes, y sin embargo, no resulta ninguna sorpresa.

Diplomáticos británicos y la CIA conversaron la «desaparición» de Fidel

Recientemente, el periodista John McEvoy publicó en el sitio web Declassified UK un artículo investigativo que muestra la participación de diplomáticos británicos en las conspiraciones anticastristas de Washington. Indica que las pruebas vienen de un documento del Ministerio de Relaciones Exteriores del Reino Unido, desclasificado y publicado en los Archivos Nacionales.

El documento señala al diplomático británico Thomas Brimelow y su colega Alan Clark, que en ese momento tenía un puesto en la embajada británica en La Habana. Ambos se reunieron con servicios de inteligencia estadounidenses y conversaron sobre la «desaparición» del Comandante Fidel.

El encuentro ocurrió en noviembre de 1961, cuando la embajada de Estados Unidos ya se había retirado del país insular. Brimelow y Clark estuvieron con agentes de la CIA y estos le preguntaron directamente a Clark «si la desaparición del propio Fidel Castro tendría graves repercusiones» en Cuba.

Ninguno de los dos tuvo inconveniente con la insinuación de intento de asesinato. Según las actas de Brimelow sobre la reunión, marcadas como «personales y secretas», Clark respondió a la CIA que «Raúl Castro había sido nominado como sucesor de Fidel», y que «podría conseguir ocupar el lugar de Fidel si se le concedía el tiempo adecuado».

«Si Fidel fuera asesinado, entonces era menos seguro que hubiera una toma de posesión sin problemas. El aparato [estatal], que aparentemente era lo suficientemente fuerte como para hacer frente a un cambio gradual, podría no hacer frente a una crisis repentina», dijo después con más detalle.

Para dar más contexto, McEvoy agrega que las conversaciones se dieron unos días antes de que el presidente John F. Kennedy autorizara la Operación Mangosta, cuyo objetivo era derrocar el gobierno de Fidel Castro por cualquier medio.

Brimelow y Clark fueron bien recompensados por sus tareas. Al primero le asignaron la dirección del Ministerio de Asuntos Exteriores bajo la condición de cargo vitalicio y al segundo le dieron el cargo de primer secretario de la embajada británica en Washington.

A Reino Unido le celebran sus labores en los planes de sicariato

El intercambio secreto de información entre Londres y Washington respecto al gobierno revolucionario de Cuba no quedó allí. Los documentos desclasificados indican que, en 1962, Reino Unido entregó un informe al Pentágono con numerosos bocetos del aparato militar cubano en un desfile militar realizado en La Habana.

Según un cable británico, la información provenía en gran medida en las observaciones directas del personal de la embajada de Londres: «Teníamos al embajador y al jefe de la cancillería en las gradas, a tres miembros del personal en la multitud que se alineaba en la ruta y a dos más viendo el procedimiento por televisión», señala el telegrama.

Estados Unidos se mostró satisfecho por la colaboración y expresó su gratitud a los británicos. «Esto es solo para decir lo agradecido que está el Pentágono por los excelentes informes… sobre el desfile militar. Están muy impresionados por el esfuerzo realizado y por los resultados detallados que han obtenido», dice el telegrama citado en el artículo de Declassified UK.

Al año siguiente, en marzo de 1962, el Departamento de Defensa reiteró lo agradecido que estaba por toda la información anterior sobre la situación militar en Cuba.

Unos meses después, el gobierno estadounidense compartió con Reino Unido una lista de «objetivos prioritarios» para la recolección de información militar en Cuba. Un funcionario británico que participó en una reunión secreta con el Pentágono, escribió que casi todos esos «objetivos» estaban «en el área de La Habana, y han sido seleccionados porque están casi todos en áreas que los miembros de la Embajada podrían visitar».

Este es el tipo de noticias que no ayudan en un momento en que los países que representan culturalmente a Occidente andan sermoneando y castigando sin fundamento al resto del mundo para hacer cumplir los «principios» de la democracia liberal.

Por otro lado, el papel proactivo de Gran Bretaña en uno de los seiscientos y tantos intentos fallidos de Estados Unidos para asesinar al entonces Jefe de Estado de Cuba dice mucho sobre su participación en los conflictos a escala internacional. ¿Cuántas décadas más tendremos que esperar para que documentos desclasificados confirmen tareas de sicariato político u otras conspiraciones que probablemente los británicos estén cometiendo actualmente fuera de las fronteras del Reino Unido?

Aquella primavera de heroísmo y victoria de Cuba (+Fotos)

aquella-primavera-de-heroismo-y-victoria-de-cuba

La Habana (Prensa Latina) El pueblo cubano nunca olvidará la epopeya gloriosa de abril de 1961, días que estremecieron el país y el mundo, cuando se salvó la patria, la Revolución, el futuro de Cuba y también de América Latina.

Marta Denis Valle: Historiadora, periodista y colaboradora de Prensa Latina

Los nombres de Bahía de Cochinos y Playa Girón saltaron a los medios de prensa internacionales hace poco más de medio siglo como escenario de uno de los sucesos históricos trascendentes, recordado siempre por los cubanos.

Eran los tiempos de viajar a todas partes con el uniforme miliciano –a los centros de estudio o trabajo- y el fusil al hombro, a veces más mujeres que hombres, porque ellos pasaban semanas y meses en las trincheras y los entrenamientos militares.

La mañana del sábado 15 de abril nadie tuvo tiempo de pensar en la belleza del cielo y el aire aún fresco que ya anunciaba la primavera…

El ruido de aviones pintados con los símbolos de la naciente Fuerza Aérea Revolucionaria (FAR), explosiones y humo negro perturbaron y ensombrecieron las inmediaciones del aeropuerto militar de Ciudad Libertad, a la misma hora de incursiones similares en la Base Aérea de San Antonio de los Baños y en Santiago de Cuba.

Sigue leyendo

Oficina del Programa Martiano: 25 años de estudio y difusión del pensamiento de José Martí

En este artículo: CubaFidel Castro RuzJosé MartíOficina del Programa MartianoPolíticaReconocimientoSociedad

Ministro de Cultura durante el acto por los 25 de la Oficina del Programa Martiano Foto: Twitter/@triana_alexis.

Palabras pronunciadas por Alpidio Alonso Grau, ministro de Cultura, en la clausura del acto por el 25 aniversario de la Oficina del Programa Martiano. (Memorial José Martí, 7 de abril de 2022).

En su carta-testamento a Manuel Mercado, redactada apenas unas horas antes de recibir los balazos mortales y el ensañamiento enemigo, José Martí dejó plasmado en magistral síntesis, el profundo sentimiento antimperialista que animaba su lucha. Al texto de aquella confesión íntima acudiría luego varias veces Fidel, para fundamentar la vigencia de las ideas fundadoras del Maestro y la necesidad de continuar su obra. De la labor y el pensamiento visionarios del Comandante en Jefe, y de su comprensión cabal de la significación del legado del Apóstol en la fragua de la unidad de la nación y la consolidación del proyecto socialista, nacería la idea de crear la Oficina del Programa Martiano.

Nadie se extrañó entonces de que fuera Armando Hart, un histórico de la lucha insurreccional y eminente intelectual, el cuadro escogido por Fidel para, tras su ejemplar desempeño al frente de los ministerios de Educación y Cultura, cumplir con aquel cometido, que se prefiguraba estratégico para la Revolución.

Una valoración de lo que, en un sentido amplio, ha sido la cultura cubana en los últimos 25 años, no podría prescindir del sustancial aporte realizado por la Oficina del Programa Martiano, mediante su labor coordinadora del trabajo del conjunto de las instituciones martianas y su fructífera relación de asesoría y colaboración con múltiples organismos.

Sigue leyendo