Los crímenes impunes de la Operación Northwoods

Por Jorge Wejebe Cobo

Iniciaba la segunda quincena de junio de 1962 y las acciones de la CIA y el Pentágono contra Cuba dentro de la Operación Mangosta, actualmente desclasificada por el gobierno de EE.UU., se encontraban en su etapa culminante de sabotajes, actos terroristas, atentados y alzamientos en zonas rurales que debían desembocar en los meses inmediatos en un supuesto levantamiento popular.

Pero detrás de ese frenesí de la Casa Blanca por vengarse de la derrota de Playa Girón en 1961, descollaba la acción Dirty Tracy (juego sucio) que conllevaría a una autoagresión en barcos, aviones civiles de Estados Unidos o países aliados y principalmente contra la Base Naval de Guantánamo, que adjudicarían a los cubanos la muerte de ciudadanos y militares y sería el pretexto para la invasión a la ínsula.

Según documentos desclasificados en 1998, el plan dentro de la llamada Operación Northwoods (madera del norte) fue presentado en marzo del 62 al Secretario de Defensa, Robert McNamara, por el general de cuatro estrellas Lyman Louis Lemnitzer, y rechazado después de más de tres horas de tensas discusiones, en las cuales los militares presionaron a McNamara con la propuesta.

Aunque muy lejos de esas reales o presuntas contradicciones en Washington, en ese verano y en los años posteriores de la década de 1960, los jefes de la Base Naval de Guantánamo incrementaron las provocaciones como si se dispusieran a seguir con ese macabro plan.

Así, aviones y embarcaciones violaron el espacio aéreo y sus aguas, los soldados agredieron a las postas cubanas y continuaron entregando armas a los elementos contrarrevolucionarios de la zona.

Inclusive, la contrainteligencia de la Isla conoció que entre las tareas de la inteligencia naval del enclave figuraba la captura de supuestos agentes o saboteadores nacionales para provocar una respuesta.

En ese difícil contexto, el joven pescador de Caimanera Rodolfo Rosell, quien estaba incorporado a la Revolución y mantenía a su familia con su pequeña embarcación Las Dos Hermanas, desde el 11 de julio lo reportaron desaparecido hasta que el día 13 fue encontrado su cadáver en la popa de su lancha en la Playa Conde con horribles marcas de torturas.

De acuerdo con la autopsia, la causa de su muerte fue una irreversible hemorragia intracraneana. Eran visibles en su cuerpo numerosos hematomas y huellas de punzones.

Al hacer una recapitulación de hechos tan deleznables, recordamos que el primer asesinato relacionado con esa ilegal instalación militar fue el del trabajador del enclave Rubén López Sabariego acaecido el 15 de octubre de 1961, que dejó huérfanos a nueve hijos.

Tampoco la muerte de Rodolfo Rosell sería la última, en 1964 cayó el guardafrontera Ramón López Peña, ultimado por disparos hechos desde la base naval. También fue asesinado en iguales circunstancias el combatiente Luis Ramírez López en 1966, víctima de una ráfaga disparada por marines yanquis mientras cumplía su misión de custodiar el territorio nacional.

Por medidas tomadas principalmente por la parte cubana en años posteriores se pudo lograr un clima de normalización en la región fronteriza de Guantánamo, aunque a pesar de las gestiones legales y denuncias realizadas por Cuba, esos crímenes y otros se mantienen impunes sin el menor pudor por parte del gobierno estadounidense que desclasificó algunas de sus operaciones contra Cuba.

Tomado de Cubahora.

Nuevo libro destapa métodos de tortura que aplicó la CIA en Guantánamo

Por Cubasí

La verdad sobre las torturas a los prisioneros en la Base Naval de Guantánamo.

Un libro destapa nuevos detalles sobre los métodos que aplicaba la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EE.UU. para torturar a los prisioneros.

Cathy Scott Clark, la periodista y autora británica, reveló, en su libro “The Forever Prisoner” (prisionero para siempre), detalles de una reunión secreta de la CIA en la que sus altos funcionarios discutieron “técnicas de interrogatorio mejoradas” y varios métodos controvertidos para tratar a los detenidos.

El texto se centra en el caso de Abu Zubaydah, un recluso del Guantánamo, que fue sometido a ahogamiento 83 veces en un mes, colgado desnudo del techo y privado del sueño durante 11 días consecutivos.

En los primeros años de la llamada “guerra contra el terror” de EE.UU., el centro de detención de la Bahía de Guantánamo, también conocido como “Gitmo”, se convirtió en sinónimo de abuso y tortura de prisioneros.

Los detenidos en esta cárcel fueron sometidos a abusos, humillaciones y torturas generalizadas durante sus interrogatorios, cuyos relatos fueron expuestos gradualmente al mundo exterior por los pocos inspectores que visitaron la prisión y algunos de los reclusos que fueron liberados años después.

Además, Clark señaló que su libro detalla “cómo el programa mejorado de interrogatorios de la CIA condujo definitivamente a abusos en el Ejército estadounidense”.

La tortura es una práctica bien extendida y arraigada entre los agentes estadounidenses, pues las autoridades de este país no solo no lo reprueban, sino que lo aplauden promocionando la carrera de los funcionarios implicados en estas violaciones de derechos humanos.

Ahogamiento fingido, privación de sueño, temperaturas extremas: ¿verdad que se tortura en Cuba desde hace 20 años?

Contra Cuba Manipulación Mediática

Con Filo.- Es cierto que en Cuba se tortura y se violan los derechos humanos. Y no es de ahora, sino desde hace dos décadas. Por solo mencionar algunas de las técnicas que se aplican están: ahogamiento fingido, privación de sueño, y exposición a temperaturas extremas. Lo más lindo del caso es que no es responsabilidad de la “dictadura” que gobierna a este país, sino de la “democracia” que de manera ilegal se apropió de un territorio de la provincia Guantánamo y allí han sembrado la semilla del terrorismo, mientras se jactan de combatirlo.


20 años de ignominia de EEUU en Guantánamo, territorio robado: Análisis desde Cuba

Contra Cuba Bloqueo

Canal Caribe.- El 11 de enero de 2002 llegaron al territorio ocupado ilegalmente por Estados Unidos en Guantánamo los primeros detenidos de la llamada guerra contra el terrorismo lanzada por el entonces presidente George W. Bush, el hijo, tras los atentados del 11 de septiembre. Veinte años de escándalos por las denuncias de torturas que aún no terminan porque una treintena de presos aún están allí retenidos. El periodista Jorge Legañoa profundiza en el tema en análisis desde Cuba.


La cárcel de Guantánamo: 20 años de torturas sin fecha de cierre

EFE – Tomado de CubaSí.- La prisión de Guantánamo cumple el martes 20 años abierta, pese a ser un polémico símbolo de la lucha antiterrorista de Estados Unidos que actualmente alberga a 39 reos y cuyo cierre todavía no se vislumbra a pesar de las promesas del presidente, Joe Biden.

Ubicado en una base naval estadounidense en el este de Cuba, el centro de detención de la bahía de Guantánamo abrió en 2002 por orden del entonces presidente de Estados Unidos, George W. Bush (2001-2009) como respuesta a los atentados del 11 de septiembre de 2001.

«Veinte años después, es innegable que la prisión de la bahía de Guantánamo es un fracaso legal, moral y ético. Es un símbolo mundial de la injusticia, la tortura y el desprecio por el Estado de derecho», dijo este lunes a Efe Hina Shamsi, directora de Seguridad Nacional de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, en inglés).

Destino de casi 800 presuntos terroristas detenidos en Afganistán e Irak, Guantánamo ha estado en el ojo del huracán por los programas de detenciones secretas y torturas, que incluían ahogamientos simulados y técnicas para que los presos no pudieran dormir.

Estados Unidos gasta cada año 540 millones de dólares para mantener Guantánamo, donde en la actualidad hay 39 hombres internados, 27 de ellos sin cargos penales en su contra, según un informe publicado por la ONG Human Rights Watch (HRW) con motivo del 20 aniversario del penal.

Para HRW, el uso de estas prácticas por parte de Estados Unidos ha dañado todo el sistema internacional de derechos humanos, facilitando los abusos por parte de otros países y haciendo más fácil su justificación.

UN CIERRE QUE SE ETERNIZA

La polémica que generó Guantánamo fue tal que su cierre se convirtió en una de las grandes promesas del expresidente Barack Obama (2009-2017), aunque jamás pudo cumplir su compromiso.

Obama quiso enviar a los presos a cárceles en territorio estadounidense, pero el Congreso, con mayoría republicana, bloqueó sus esfuerzos con diversos pretextos, por lo que el Gobierno los trasladó a otros países.

Con la llegada de Donald Trump (2017-2021) al poder, la Casa Blanca abandonó sus esfuerzos por cerrar el penal y tan solo trasladó a un solo reo en cuatro años.

Según un libro publicado por los periodistas del diario The Washington Post Yasmeen Abutaleb y Damian Paletta, Trump incluso habría sugerido en dos ocasiones a su equipo trasladar a Guantánamo a los enfermos de covid-19 al inicio de la pandemia.El actual mandatario, Joe Biden, ha retomado la promesa de cerrar la cárcel, pero con un perfil mucho más discreto que el que tuvo Obama en su momento, lo que ha sido criticado por organizaciones de la sociedad civil.

El año pasado, la portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, aseguró que «el objetivo y la intención» de la actual Administración es cerrar el penal, si bien no es un asunto que haya estado presente en la agenda de Biden durante su primer año de Presidencia.

Por lo pronto, el Gobierno ha autorizado transferir a tres presos fuera de la base naval de Guantánamo, donde quedan 39, lejos de los 780 que llegaron a pasar por sus instalaciones durante la Administración de Bush.

El verano pasado, Estados Unidos repatrió a Abdul Latif Nasir, último preso marroquí de Guantánamo y el primer reo que el Gobierno de Biden devuelve a su país, pero desde entonces no ha habido nuevos avances.

El portavoz del Pentágono, John Kirby, fue preguntado este lunes por los periodistas en una rueda de prensa si el Ejecutivo ha adoptado alguna medida concreta para clausurar Guantánamo y contestó que la Administración de Biden «sigue centrada en el cierre de la instalación de detención».

«Nada ha cambiado a ese respecto, estamos en mitad de una revisión ahora sobre la manera de proceder», apuntó Kirby, quien destacó que actualmente la Junta de Revisión de los casos de los reclusos en penal continúa su trabajo para reubicar a los reos fuera del centro.

La directora de Seguridad Nacional de ACLU dijo a Efe que «hay que obligar a Biden a cumplir su promesa», porque «su Administración puede hacerlo y se trata de una cuestión de voluntad».

«Si el presidente Biden se toma en serio la defensa de los derechos humanos, la equidad racial y la justicia, debe tomar medidas y cerrar Guantánamo definitivamente”, expresó Shamsi.

Amnistía Internacional (AI) denunció en un comunicado, publicado en la última semana, que «el Gobierno de Estados Unidos continúa perpetrando graves violaciones a los derechos humanos en Guantánamo», dado que «ninguno de los presos ha recibido un juicio justo y continúan detenidos indefinidamente vulnerando el debido proceso».

La ONG, que cada 11 de enero organizaba una concentración con gente vestida con monos naranja frente la Casa Blanca, hará una protesta virtual debido al avance de la variable ómicron del coronavirus en Estados Unidos.