Celac vs OEA, el renacer del pensamiento antimperialista

Por Redacción Razones de Cuba

Los sueños de quienes lucharon por la independencia política en América Latina, a principios del siglo XIX, buscaban, no sólo acabar con la dominación del imperio español, eran al mismo tiempo portadores de una propuesta de integración regional. Sin embargo, sus esperanzas chocaron con una realidad: el nacimiento del imperialismo. Se trataba de una forma de control mucho más sofisticada, articulada bajo el proceso de internacionalización de la producción, los mercados y el trabajo. Su finalidad, la sumisión de las jóvenes naciones, estableciendo Estados títeres; gobiernos cipayos, con plutocracias alejadas de una propuesta nacional-popular.

El imperialismo, centró sus esfuerzos en apropiarse de los recursos naturales, flora, fauna y riquezas del subsuelo. Los territorios de América Latina fueron presa de rapiña. Al oro y plata de la conquista, le siguieron materias primas indispensables para acelerar la revolución industrial: petróleo, nitrato, cobre, guano, trigo, caucho, azúcar, cacao, etcétera. Gran Bretaña y Francia tomaron la delantera. Llevaban un siglo de ventaja en el desarrollo del capitalismo. A su rebufo, un actor emergente, Estados Unidos. La división del mundo en áreas de influencia agudizó las contradicciones y los conflictos entre las potencias imperialistas. América Latina pasó a ser un continente en disputa. Pero ello requería, igualmente, un pacto interimperialista, hacer fracasar cualquier proyecto de unidad cuya bandera fuese la lucha antimperialista. En el siglo XX, esta disyuntiva se repetiría en Asia y África. La historia contemporánea está plagada de planes que han terminado por romper los proyectos de unidad e integración regional. En América Latina, la doctrina Monroe marcó el comienzo de las hostilidades. Desde 1823 Estados Unidos buscó anular la intervención de actores extracontinentales en la explotación y control del subcontinente. El eslogan, América para los americanos define la política exterior de Estados Unidos para la región. Si en el siglo XIX su amenaza eran Francia y Gran Bretaña, tras la Segunda Guerra Mundial lo fue la Unión Soviética y, en pleno siglo XXI su lugar lo ocupa China.

Estados Unidos siempre ha querido todo el pastel y no está dispuesto, ni mucho menos a dejar que otros actores internacionales tengan una presencia destacada en la región. Hoy, su pérdida de influencia le hace ser más beligerante. América Latina, le resulta vital para mantener su poder a escala mundial. No sólo como países proveedores de materias primas, sino como garantes de la seguridad hemisférica en el flanco sur. De tal manera, siempre urdirá planes desestabilizadores para quebrar los intentos de integración donde no tenga representación, ni voz ni voto. Conspiró contra el Congreso Anfictiónico de Panamá en 1826, cuyo objetivo era crear una confederación de países latinoamericanos desde México hasta Chile. Simón Bolívar, su impulsor, vio frustradas sus esperanzas por la traición y la intervención maniquea de Estados Unidos. Su frase pronunciada en 1829: Los EEUU, que parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias a nombre de la libertad está grabada en la conciencia de los pueblos de la región y es la historia del imperialismo yanqui en América Latina. En sus dos siglos de intervenciones, ha creado un ideario y desarrollado instituciones desde las cuales llevar a cabo sus propuestas de dominación. Ha tejido redes, mutando una y otra vez sus políticas bajo distintas siglas. Su mayor éxito, la creación en 1948 de dos pilares de su política imperialista: el Tratado de Defensa Reciproca (TIAR) y la Organización de Estados Americanos. Ambos organismos, con la complicidad de gobiernos cipayos, le permiten legitimar guerras espurias, invasiones, golpes de Estado, magnicidios, violación de los derechos humanos y realizar un sinnúmero de amenazas. Gregorio Selser los documentó en una obra monumental bajo el título: Cronología de las intervenciones extranjeras en América Latina, publicado por la Universidad Autónoma de la Ciudad de México y la UNAM.

Su control de la OEA transforma la organización en un pilar de sus políticas imperialistas. Baste señalar dos ejemplos: la expulsión de Cuba y el reconocimiento de Juan Guaidó como presidente de Venezuela. Tampoco debemos olvidar que sus secretarios generales acaban comportándose como meretrices. El chileno José Miguel Insulza y el uruguayo Luis Almagro Lemes han demostrado un seguidismo rayano en la impudicia. Sus actuaciones sólo se justifican bajo la indignidad de los traidores. Su anuencia con los golpes de Estado en Bolivia y el apoyo a la actual presidenta de Perú muestran su talante.

Este 24 de enero se celebra en Argentina la cumbre de la Celac. Es un momento clave para recuperar el protagonismo y ser un contrapeso a las políticas de la OEA, el TIAR. Ser un dique de contención al intervencionismo estadunidense en la región. Es una oportunidad que no se puede dejar escapar. Debe ser cuna de un pensamiento emancipador, revitalizado, base para una propuesta de integración regional. La convocatoria, abre una puerta para restar poder y levantar los cimientos de una patria grande, el sueño de Simón Bolívar, Augusto Sandino, Lázaro Cárdenas, Fidel Castro, Salvador Allende o Hugo Chávez. Es el momento del cambio y recoger el testigo. Los presidentes de Brasil, México, Colombia, Argentina, Cuba, Venezuela, Bolivia deben asumir responsabilidades y liderar un nuevo proyecto de integración latinoamericana. De su determinación y compromiso antimperialista depende el futuro de la democracia en nuestra América.

(La Jornada)

Por: Marcos Roitman Rosennman

La Celac es fruto del multilateralismo solidario (+ Video)

La Declaración de Buenos Aires logró cien puntos de consenso y 11 declaraciones especiales. San Vicente y las Granadinas ocupó la Presidencia pro témpore

Autor: Redacción Internacional | internacionales@granma.cu

foto: Estudios Revolución
Foto: Estudios Revolución

Un documento abarcador, de postura firme y fiel a la integración y complementariedad de la región fue la Declaración final de la VII Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), que sesionó ayer, en Buenos Aires, con la presencia de sus 33 países miembros.

Al decir del canciller argentino, Santiago Cafiero, «La declaración de Buenos Aires tiene cien puntos de consenso y 11 declaraciones especiales. Es fruto del diálogo y del respeto. Es la práctica más vívida del multilateralismo solidario», afirmó.

En la máxima reunión de la Celac, el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, condenó el bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, y la decisión infundada y unilateral de incluirla en la espuria lista de Estados que supuestamente patrocinan el terrorismo.

Reiteró que Cuba no será amedrentada por tales agresiones. No vamos a traicionar la historia de resistencia, dignidad y defensa de la justicia social que convirtió a la Revolución Cubana en fuerza emancipadora de los seres humanos, dijo.

En medio del complejo y desafiante mundo pospandémico, que sufre globalmente las graves resonancias económicas, políticas y sociales de los conflictos militares y los impactos imparables del cambio climático, la única posibilidad de los que venimos de un pasado colonial y neocolonial común, es la unidad, expresó Díaz-Canel.

Uno de los principales hechos de esta Cumbre fue el regreso de Brasil, que encontró en los representantes de los países miembros el aplauso unánime por ese retorno, después de que el entonces mandatario Jair Bolsonaro retirase a su país del foro, en 2020. Luiz Inácio Lula Da Silva escribió en Twitter: «Vine a Argentina no solo para participar en la Celac, sino también para decir que Brasil está de vuelta. Recreemos y fortalezcamos Mercosur, Unasur juntos. Solos somos débiles. Juntos podemos hacer crecer y desarrollar la región».

Luego de agradecer la presidencia pro témpore de Argentina, la Celac le dio la bienvenida, en esa responsabilidad, a San Vicente y las Granadinas, representada por su primer ministro,  Ralph Gon­salves.

Declaración final de la Celac reafirma unidad regional

En su Declaración final, la Cumbre de la Celac saludó la Presidencia pro témpore que asumió San Vicente y las Granadinas, primer país del Caribe anglófono en asumir dicha responsabilidad

Autor: Daniela Leyva Fernández | internet@granma.cu

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Foto: Estudios Revolución

Con una Declaración final a favor del respeto a la diversidad política, económica, social y cultural de los pueblos, concluyó la VII Cumbre de los jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), en Argentina.

En el cónclave, las 33 naciones reafirmaron su compromiso con la profundización de la integración y la unidad regional; la proyección de la Celac como una comunidad de naciones soberanas, capaces de llegar a consensos en temas de interés común y contribuir al bienestar y desarrollo, así como las acciones para acabar con la pobreza, las desigualdades e inequidades existentes.

En el documento, de cien puntos y 11 declaraciones especiales, se destacó la vigencia de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, aprobada en La Habana en el año 2014.

Remarcó, además, el deber de esos países «con la democracia, la promoción, protección y respeto de los Derechos Humanos, la cooperación internacional, el Estado de Derecho, el multilateralismo, el respeto a la integridad territorial, la no intervención en los asuntos internos de los Estados, y la defensa de la soberanía, así como la promoción de la justicia y el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales».

La Declaración de Buenos Aires reiteró el llamado de la Asamblea General de las Naciones Unidas a poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, que, además de ser contrario al derecho internacional, causa graves daños al bienestar del pueblo cubano, así como el rechazo a las listas y certificaciones unilaterales que afectan a países de América Latina y el Caribe. También solicitó la exclusión de Cuba de la lista unilateral sobre países que supuestamente patrocinan el terrorismo, y alegó que la región debe ser un territorio libre de colonialismo.

En su Declaración final, la Cumbre de la Celac saludó la Presidencia pro témpore que asumió San Vicente y las Granadinas, primer país del Caribe anglófono en asumir dicha responsabilidad.

Fortalecer la Celac es una necesidad impostergable y un deber compartido (+ Video)

Discurso pronunciado por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, en la VII Cumbre de la Celac, en Argentina

Autor: Miguel Díaz-Canel Bermúdez | internet@granma.cu

Díaz-Canel agradeció a los Estados miembros de la Celac por su contundente reclamo para que el Gobierno de ee. uu. retire a Cuba de su arbitraria lista de países patrocinadores del terrorismo, y levante el bloqueo. foto: Estudios Revolución
Díaz-Canel agradeció a los Estados miembros de la Celac por su contundente reclamo para que el Gobierno de ee. uu. retire a Cuba de su arbitraria lista de países patrocinadores del terrorismo, y levante el bloqueo. Foto: Estudios Revolución

Discurso pronunciado por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, en la VII Cumbre de la Celac, en Argentina, el 24 de enero de 2023, “Año 65 de la Revolución”.

(Versiones Taquigráficas – Presidencia de la República)

Estimado presidente Alberto Fernández;

Excelentísimos jefes de Estado y de Gobierno y otros jefes de delegación;

Queridos amigos latinoamericanos y caribeños:

Volver a Buenos Aires para esta cita de naciones es motivo de alegría, más después de los días de euforia colectiva que desbordaron sus enormes avenidas por un triunfo que sentimos como propio en Latinoamérica y el Caribe.

La alegría se completa y honra con la plena reincorporación de Brasil por decisión del querido Lula, a quien expresamos todo el respaldo y solidaridad ante los actos violentos y antidemocráticos que pretendieron generar caos e irrespetar la voluntad mayoritaria del pueblo brasileño, que lo eligió presidente.

Nos une y convoca la indispensable integración latinoamericana y caribeña, en este mecanismo diverso e inclusivo sustentado en una profunda vocación de independencia.

En Washington persiste el empeño de dividirnos, estigmatizarnos y subordinarnos a sus intereses, a casi 200 años de promulgarse la Doctrina Monroe.  Así lo evidenció la excluyente cita hemisférica realizada en Los Ángeles donde, abusando de su poder de anfitrión y cerrando ojos y oídos al reclamo de la mayoría, excluyó, fracturó e ignoró.

El fracaso político de aquella reunión demostró el aislamiento de la estrategia de hegemonismo y dominación, frente al sentimiento de unidad y soberanía que comparten nuestras naciones.

Cuba viene reiterando en todas las reuniones internacionales la peligrosa escalada de acciones que buscan eternizar el hegemonismo imperialista atentando contra el multilateralismo y la paz.

La testaruda realidad será siempre más fuerte que cualquier intento de dividirnos, porque compartimos retos derivados de un orden internacional injusto, expoliador y antidemocrático que impide superar los alarmantes niveles de pobreza, desempleo, inseguridad alimentaria y exclusión que caracterizan el panorama económico y social de la región, todavía la más desigual del planeta.

Apremia por eso cerrar filas y proyectar una visión estratégica, como aquí se ha pedido, hacia la integración económica, social y cultural que nos permita avanzar hacia un desarrollo sostenible.

Habría que preguntarse qué nos impide complementarnos, estimular el comercio intrarregional y potenciar las inversiones en áreas de interés común.

Es perentorio encontrar soluciones justas al problema de la deuda externa e imprescindible exigir el cese de las medidas coercitivas, unilaterales y los bloqueos ilegales.

Frente a un modelo cultural hegemónico se impone la defensa de nuestra amplia y rica cultura, genuino fruto de siglos de tradición y mestizaje, y piedra angular del proceso de emancipación e integración de nuestros pueblos.

En el complejo y desafiante mundo pospandémico, que sufre globalmente las graves resonancias económicas, políticas y sociales de los conflictos militares y los impactos imparables del cambio climático, la única posibilidad de los que venimos de un pasado colonial y neocolonial común es la unidad.

En este sentido, Cuba apoya como un proyecto interesante y útil la idea de constituir la Agencia Latinoamericana de Medicamentos.

Estimados colegas:

El Gobierno de los Estados Unidos insiste en destruir el modelo de desarrollo que soberanamente hemos decidido construir los cubanos, mediante una política cruel, ilegítima, ilegal e inmoral de asfixia económica.

Se vale de su hegemonía tecnológica y del control de los medios y las plataformas digitales para ejecutar operaciones de desestabilización, una guerra mediática sin precedentes y promover el llamado “cambio de

régimen”, con el respaldo de decenas de millones de dólares del Presupuesto Federal.

Su decisión infundada y unilateral de incluir a Cuba en la espuria lista de Estados que supuestamente patrocinan el terrorismo impacta severamente nuestras aspiraciones de desarrollo.

Agradezco una vez más a esta Comunidad y a sus Estados miembros por su contundente reclamo para que se retire a Cuba de dicha lista y se levante el bloqueo.

Cuba no será amedrentada por tales agresiones.  No vamos a traicionar la historia de resistencia, dignidad y defensa de la justicia social que convirtió a la Revolución Cubana en fuerza emancipadora de los seres humanos.

No nos limitamos a resistir.  Cuba no ha parado de crear en los duros años de enfrentamiento a la pandemia y de bloqueo recrudecido a partir de 243 medidas aplicadas por la administración Trump. Vacunas, decenas de nuevos medicamentos y protocolos de atención a enfermedades, así como nuevos equipos y tratamientos confirman el valor de esa resistencia creativa.

Distinguidos colegas:

Nos animan los cambios en el panorama político regional orientados hacia la justicia social y la búsqueda de la paz y la soberanía.

En estos momentos el pueblo peruano merece nuestra atención y solidaridad y corresponde a nuestros hermanos peruanos hallar por ellos mismos soluciones a sus desafíos. 

Con los sobrados argumentos que nos ofrece la historia, digo igualmente que no reconocemos ni reconoceremos autoridad alguna a la OEA, que es la organización que al servicio de Estados Unidos apoyó y apoya intervenciones militares, golpes de Estado y la injerencia en América Latina y el Caribe contra gobiernos populares y legítimos.  La OEA es la organización que no hizo nada contra los asesinatos, las torturas, las desapariciones forzosas y la persecución de líderes sociales, progresistas y de izquierda de la región, quienes permanecerán por siempre en nuestra memoria.

Cuba ha ratificado reiteradamente, pero no sobra decirlo hoy, el apoyo y la más firme solidaridad con los legítimos gobiernos de Venezuela, Nicaragua y Bolivia sometidos a persistentes intentos de desestabilización.

Igualmente, respaldamos las justas demandas de reparación por los daños de la esclavitud y el colonialismo de los hermanos caribeños, que necesitan y merecen un trato justo, especial y diferenciado.

Siempre acompañaremos las nobles causas: la independencia de Puerto Rico; la estabilidad y la paz en Haití, sobre la base del pleno respeto a su soberanía; el proceso de paz en Colombia; y el derecho de Argentina sobre las islas Malvinas, Sándwich del Sur y Georgias del Sur y los espacios marítimos circundantes.

Repudiamos las acciones y amenazas contra la delegación del presidente Nicolás Maduro, denunciadas por el Gobierno venezolano.

Y desde la entrañable Argentina, cuyas mujeres han marcado la historia regional con heroísmo sin par, transmito toda nuestra solidaridad y apoyo a la vicepresidenta Cristina Fernández.

Amigos latinoamericanos y caribeños:

Bajo el liderazgo de Argentina y de su presidente Alberto Fernández, la Celac experimentó un notable avance en 2022 que debemos continuar consolidando.  Le extendemos todo nuestro apoyo a San Vicente y las Granadinas y al hermano Ralph Gonsalves durante su Presidencia de la Celac en 2023, siempre guiados por la máxima de la unidad en la diversidad, la solidaridad y la cooperación, con estricto apego a los postulados de la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz.

Cuenten también con Cuba como Presidente del Grupo de los 77 más China durante este año, en el que trabajaremos sin descanso para representar dignamente los intereses de las naciones del Sur.

Nos inspiran los ideales integracionistas de los próceres latinoamericanos y caribeños.  La Celac es una obra de todos. Fortalecerla constituye una necesidad impostergable y un deber compartido para lograr la unidad e integración de lo que Martí llamó Nuestra América.

Muchas gracias.

(Aplausos prolongados.)

Sesiona hoy en Argentina la VII Cumbre de la Celac

En este artículo: ArgentinaBrasilComunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC)CubaCumbresFidel Castro RuzHugo Chávez FríasIntegraciónintegración latinoamericanaLuiz Inácio Lula da SilvaVenezuela

La VII Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), inicia sus sesiones este martes 24 de enero en Buenos Aires, Argentina, con el objetivo de profundizar la cooperación y el trabajo articulado en aras de fortalecer la voz de la región en el escenario global y hacer frente a los desafíos comunes.

Argentina, que el último año asumió la presidencia pro témpore del bloque regional, así lo indicó en un comunicado, en el cual también expresó que durante su liderazgo trabajó sobre 15 objetivos, bajo los principios de “Unidad en la Diversidad” y “América Latina y el Caribe como Zona de Paz”.

El primer secretario del Comité Central del Partido Comunista y presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, encabeza la delegación de la mayor de las Antillas al cónclave, donde se darán cita representantes de los 33 países de América Latina y el Caribe.

La delegación que acompaña al Jefe de Estado cubano está integrada por el miembro del Buró Político y canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla; el ministro del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca Díaz; y el embajador de Cuba en Argentina, Pedro Pablo Prada.

Al encuentro de Argentina, Cuba asiste cargada de optimismo, dispuesta a expresar su apoyo a los hermanos de la región y el compromiso con los ideales, desafíos y fortalezas que les unen.

El evento estará marcado sin dudas por el feliz retorno de Brasil y el presidente Luiz Inácio Lula da Silva a la Celac, gracias a lo cual una vez más estarán presentes todos los pueblos de Latinoamérica y el Caribe, para dialogar de frente, entender, proponer y trazar el camino común.

Once años después de su fundación en Venezuela, en diciembre de 2011, la Celac ha dado pasos sólidos en el camino de la integración de Nuestra América, aun cuando su quehacer no ha estado exento de retos.

La Celac es un mecanismo que apuesta por un mayor grado de concertación política frente a los desafíos que impone el escenario actual de profunda crisis económica. Fomenta la paz, la estabilidad y el derecho de todo Estado a construir su propio sistema político, libre de amenazas, agresiones y medidas coercitivas unilaterales, desde una perspectiva coordinada en el concierto de las Naciones Unidas.

Se han realizado seis cumbres de jefes de Estado y de Gobierno: I Cumbre, Chile, enero de 2013; II Cumbre, La Habana, enero de 2014; III Cumbre, Costa Rica, enero de 2015; IV Cumbre, Ecuador, enero de 2016; V Cumbre, República Dominicana, enero de 2017; y VI Cumbre, México, septiembre de 2021.

América Latina y el Caribe sigue siendo la región más desigual del planeta, con un contexto marcado por la definición de estrategias sanitarias para salir de los efectos de la pandemia, intentos de recuperación económica, seguridad alimentaria y enfrentamiento al cambio climático.

Tras los terribles efectos de la COVID-19, los pueblos de Latinoamérica y el Caribe intentan levantarse, y vuelven a reclamar y ejercer sus derechos eligiendo como presidentes a líderes progresistas que representan y abogan por defender los intereses y necesidades de las mayorías.

Pero persisten amenazas a la estabilidad en la zona, como los intentos de golpes de Estado, procesos judiciales amañados contra líderes de izquierda, asesinatos de quienes encabezan movimientos sociales y empleo de la violencia para impedir a los pueblos defender sus decisiones y derechos legítimos.

Sobre todos estos temas versará la VII Cumbre de la Celac.

Vea además:

La Celac y la imperiosa necesidad de “andar en cuadro apretado”

Estados Unidos: la arremetida contra Rusia, Venezuela y Cuba

386984 06: President George W. Bush, Central Intelligence Agency Director George Tenet and others stand on the seal of the Agency March 20, 2001 at the CIA Headquarters in Langley, Virginia. Bush toured the facility and met some of the Agency»s employees. (Pool Photo by David Burnett/Newsmakers)

Desde Washington se realiza un denodado trabajo para impedir que sus «enemigos» puedan producir, exportar o abastecerse de insumos para la generación de energía. Para ello se realiza todo tipo de acciones ilegales e ilegítimas que van desde las sanciones unilaterales hasta los atentados terroristas.

Por Hector Bernardo

«La nafta no te va a dar», esa popular metáfora que en Argentina preanuncia la falta de energía de una persona o de un grupo para llevar adelante una tarea, se ha transformado en un precepto de la política exterior Estados Unidos.

La constante demanda de insumos para la generación de energía con la que abastecer su industria y las necesidades de la vida cotidiana de sus ciudadanos ha llevado al poder a tener una compresión estratégica de la importancia geopolítica de esos recursos. Por ese motivo, los sucesivos gobiernos de Estados Unidos mantienen una política de Estado que podría dividirse en dos grandes aspecto: el más conocido, el saqueo de los recursos naturales de otros países; el menos conocido, el violento y constante trabajo para impedir que sus «enemigos» (los países que no se alinean de manera sumisa a sus intereses) puedan producir, exportar o abastecerse de esos insumos. Los casos de Rusia, Venezuela y Cuba son claros ejemplos de ello.

La estrategia norteamericana para impulsar y sostener el conflicto entre Ucrania y Rusia ha sido bien desarrollada por múltiples analistas. En ese marco se dieron acciones manifiestas como las sanciones a EuRoPol GAZ, empresa matriz de Gazprom y otras veladas, como parte de la agresión sistemática a la exportación de gas ruso.

El 30 de septiembre de 2022 se produjo una explosión en las conductoras de los gaseoductos Nord Stream, por el cual Rusia exporta su gas a Alemania. Las investigaciones señalan que fueron empleadas cargas de más de 500 kg de dinamita o trinitrotolueno. Al tomar en cuenta ello, la profundidad y lugares de su instalación, la distancia entre ellas y su detonación al unísono, no quedan dudas respecto de la capacidad, medios y recursos de quienes planificaron y llevaron a delante tal acción.

El presidente ruso Vladimir Putin remarcó que se el ataque al Nord Stream fue un acto de terrorismo y, según citó la agencia argentina de noticias Télam, remarcó que «los beneficiados están claros. Puesto que este incidente refuerza la importancia geopolítica de los sistemas de gas restantes, el que pasa por el territorio de Polonia y de Ucrania, y que Rusia construyó asumiendo el costo. Pero también a Estados Unidos, que ahora puede entregar su energía a precios elevados».

Aunque en el lado opuesto del conflicto, el ex canciller polaco y actual diputado del Parlamento Europeo, Radoslaw Sikorski, tampoco tuvo dudas de quiénes eran los responsables del atentado. En ese momento escribió en su cuenta de Twitter: «Como decimos en polaco, una pequeña cosa, pero mucha alegría», luego compartió un video publicado a inicios de febrero en el que el presiente Joe Biden amenazó con acabar con el Nord Stream 2. En el video que el mandatario norteamericano aseguraba: «Si Rusia invade [Ucrania] entonces ya no habrá Nord Stream 2. Le pondremos fin».

«Gracias, EE.UU.», escribió en otro comentario de Twitter Sikorski, al que le adjuntó una foto de las consecuencias de la explosión.

Ya en 2019, el entonces secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, tras ser consultado por el gasoducto Nord Stream 2, aseguró: «Washington se opone al proyecto del oleoducto, es que este oleoducto fortalecerá la posición de ventaja rusa y hará que otros países europeos se vean obligados a depender más de los suministros rusos».

Una política que se repite en América Latina

América Latina, espacio considerado por Washington como su «patio trasero», no quedó fuera de esta lógica de la política exterior norteamericana. Venezuela y Cuba debieron sufrir este tipo de agresión.

En Venezuela, tras el intento de golpe de Estado en abril de 2002 contra el presidente Hugo Chávez, en diciembre de ese mismo año tuvo lugar el golpe petrolero que ocasionó enormes pérdidas al Estado venezolano y generó desabastecimiento y caos social.

Diversos investigadores señalan que desde 2006 Estados Unidos entrenó, armó y financió a mercenarios que fueron enviados a Venezuela y Cuba con la misión de atentar contra el sector de las redes de transmisión eléctrica para ocasionar su colapso.

En 2009 Caracas sufrió un corte de electricidad que duró 96 horas, y en 2012 se produjo una explosión en la refinería de Amuay. Especialistas independientes demostraron que en ambos casos se había tratado de un sabotaje.

En aquel momento también se descubrió y denunció que los servicios de inteligencia de Washington planeaban un atentado contra las instalaciones hidrogeneradoras de Guri, esenciales para el sistema eléctrico de Venezuela.

En septiembre de 2021 se produjo un atentado contra la subestación de Lama, en Aragua, y en julio de 2022 otro ataque logró poner fuera de funciones un transformador de potencia que afecto el suministro de electricidad a la capital.

Si bien el Gobierno cubano no lo ha denunciado públicamente, diversas fuentes indican que la severa crisis energética del país, producto de las sucesivas averías de sus principales maquinas generadoras, también es consecuencia de este tipo de agresiones impulsadas, organizadas y financiadas desde Washington. A ello se suma la confesión de una personas que aseguró haber recibió dinero para atentar contra torres eléctricas en la isla.

El 2023 será un año de lucha y de esperanzas

Discurso pronunciado por Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, en la Sesión Extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en ocasión del aniversario 18 de la fundación del alba-tcp, en el Palacio de Convenciones, el 14 de diciembre de 2022, “Año 64 de la Revolución”

Autor: Granma | internet@granma.cu

Foto: José M. Correa

(Versiones Taquigráficas – Presidencia de la República)

Querido General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana;

Querido compañero Esteban Lazo Hernández, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular;

Estimados hermanos Nicolás Maduro Moros, Comandante Daniel Ortega Saavedra y Luis Arce Catacora, líderes de la resistencia heroica de Nuestra América;

Estimados primeros ministros Ralph Gonsalves y Dickon Mitchell, me complace mucho que estén aquí apenas unos días después de que nos dispensaran inolvidables estancias en sus países;

Estimado primer ministro Roosevelt Skerrit, nuestras más sinceras felicitaciones por la victoria en las elecciones generales celebradas el pasado 6 de diciembre (Aplausos);

Hermanos caribeños;

Jefes de Delegaciones a la XXII Cumbre del ALBA-TCP:

Un abrazo a todos.

Creo que recojo el sentir de las diputadas y diputados de nuestra Asamblea Nacional del Poder Popular, que se sienten honrados con la presencia de ustedes (Aplausos).

Agradecemos sus palabras de reconocimiento al legado de los Comandantes Fidel Castro y Hugo Chávez, y también las palabras dedicadas a nuestra Revolución y a nuestro pueblo (Aplausos).

No hay dudas de que el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías estaban visitando el futuro cuando coincidieron en crear el ALBA.

Fidel y Chávez nos unieron en el ALBA.  Nos unieron en una verdadera alianza solidaria.

A 18 años de su fundación la Alianza no solo puede dar pruebas de su necesidad, sino también de su valor como mecanismo de integración al unir voluntades alrededor de la solidaridad, la complementariedad y la cooperación.

Sus proyectos de beneficio popular, las históricas misiones Milagro y Yo sí puedo, obras de profundo calado humano sin precedentes en la región, devolvieron la visión y alfabetizaron a millones de habitantes en Nuestra América.

En varias ocasiones y porque estoy convencido de ello siempre he reconocido que, de todos los bloques que existen en el mundo, el ALBA fue el bloque de integración regional que más rápido mostró resultados concretos de beneficios para sus pueblos.

Se llega a este aniversario cuando América Latina y el Caribe enfrentan una nueva encrucijada para sus destinos, que no puede ser encarada sin la cooperación y la unidad.

La región más afectada por la pandemia de la COVID-19 continúa siendo la más desigual; sufre los efectos del injusto orden económico internacional y hasta los embates de la grave situación creada en otro continente.

Las transnacionales no han cesado de saquear los recursos de la región e incrementar sus márgenes de ganancias, mientras aumentan los precios de la energía y los alimentos. Ha crecido la inflación y en varios países alcanzó los niveles más altos de los últimos años. El acceso a recursos financieros se ha vuelto más difícil y costoso. Aumentó la tensión sobre los presupuestos y se mantiene la agobiante presión de la deuda externa.

En este contexto tiene lugar un avance de fuerzas políticas que se proponen implementar políticas orientadas al desarrollo social y la integración de nuestros países.

Ese avance es el resultado de las luchas sociales y populares para buscar satisfacer las demandas ciudadanas de transformaciones profundas y urgentes de las políticas precedentes que llevaron a grandes masas a la incertidumbre.

Alarmados por ese avance, el imperialismo y sus aliados han acelerado el acoso a candidatos de izquierda, conducen y estimulan procesos judiciales políticamente motivados contra estos, como el que se desarrolla contra la vicepresidenta argentina Cristina Fernández, a quien le enviamos un fuerte abrazo y todo nuestro respaldo (Aplausos).

El imperialismo y las oligarquías acuden permanentemente a la de­sinformación y la manipulación de la realidad latinoamericana y caribeña, a través de los medios tradicionales de comunicación y las redes digitales que controlan.

Sin esconderse, esas oligarquías se agrupan para apoyar a políticos y candidatos con programas de orientación fascista, y declaran su voluntad de impedir a toda costa el triunfo electoral de la izquierda. Para ello recurren también a la burda intimidación de simpatizantes y votantes de partidos de izquierda y progresistas.

Mientras en la región se retoman los caminos de la justicia social y la integración, los Estados Unidos reactivan la Doctrina Monroe, próxima a cumplir 200 años de su proclamación. Sus postulados, que han servido para justificar invasiones, golpes de Estado y presiones económicas a los países durante diversos períodos, ahora intentan limitar la soberanía y, como siempre, imponer el dominio sobre nuestros destinos.

Esas realidades hacen más necesario el impulso a la integración y la cooperación, un empeño en el que la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP) desempeña un papel clave al probarse como un exitoso foro de concertación. Entonces, resguardar y fortalecer ese legado es nuestro deber y debe ser también nuestro desvelo.

Queridos hermanos:

Este año Cuba recibió el apoyo de 185 Estados del mundo en su lucha contra el criminal bloqueo impuesto al pueblo cubano por el Gobierno de los Estados Unidos por más de 60 años. Igualmente, crece el reclamo de que se excluya a Cuba de la arbitraria lista estadounidense de Estados patrocinadores del terrorismo. Son estas posiciones que agradecemos profundamente.

Reiteramos nuevamente el más resuelto apoyo al presidente Nicolás Maduro Moros y a la unión cívico-militar que lidera. Saludamos con júbilo los avances logrados por el Gobierno bolivariano y chavista a favor de devolverle a Venezuela los recursos financieros y económicos que le han sido usurpados. La perseverancia, la dignidad y la valentía del pueblo venezolano frente a los continuos ataques en su contra, quedarán en la historia como otro ejemplo de que sí se puede (Aplausos).

Rechazamos contundentemente los ataques y medidas coercitivas unilaterales adoptadas contra la hermana Nicaragua y trasladamos el respaldo al Comandante Presidente Daniel Ortega Saavedra (Aplausos).

Reafirmamos el apoyo solidario y fraterno al Estado Plurinacional de Bolivia y al hermano Presidente Luis Arce, quien ha tenido que enfrentar intentos desestabilizadores de la oposición fascista. ¡Bolivia no está sola, hermano Lucho! (Aplausos.)

Una vez más les reiteramos nuestro respaldo, hermanos caribeños, en su derecho a recibir un trato justo, especial y diferenciado, imprescindible para enfrentar los crecientes retos derivados de los desastres naturales, el injusto sistema financiero internacional imperante y las nuevas y difíciles condiciones generadas como consecuencia de la pandemia de la COVID-19. No olvidamos, porque lo padecemos también, que el Caribe sufre como ninguna otra región los efectos del cambio climático.

Estimados hermanos:

Saludamos los avances registrados por el ALBA-TCP, en cuyo desarrollo debemos empeñarnos al máximo en 2023, para lograr las metas que nos tracemos en el ámbito económico, comercial y en el impulso de la colaboración en áreas de importancia estratégica.

Nuestros países tienen mucho que compartir en la construcción de una ruta económica y social propia y beneficiosa para todos.

Sigamos uniendo voluntades políticas para rebasar el ámbito declarativo y concretar proyectos con realismo y determinación, como hicieron, antes incluso de nombrarlos, los inolvidables líderes de nuestras tierras.

El 2023 será un año de lucha y de esperanzas. De nosotros depende que sea también un año de avances y de victorias. Con el tesón, la perseverancia y la creatividad natural de nuestros pueblos singulares y resistentes podremos lograrlo.

¡Por estos 18 años de concertación e integración solidaria; por Fidel y por Chávez; por los padres fundadores de América Latina y el Caribe, trabajemos por un ALBA más unida! ¡Un ALBA de solidaridad! ¡Un ALBA de dignidad!

¡Hasta la Victoria Siempre! (Exclamaciones de: “¡Siempre!” y de: “¡Viva la Revolución!”, “¡Viva Raúl!”, “¡Viva Fidel”, “¡Viva Chávez!” y “¡Viva el ALBA-TCP!»)

(Ovación.)

El lawfare: crimen político en nombre de la ley

La corrupción ha sido una regularidad de los gobiernos neoliberales en el continente y no de los gobiernos progresistas

Autor: Raúl Antonio Capote | internacionales@granma.cu

Foto: Juventud Rebelde

La llegada al poder de gobiernos progresistas en América Latina durante la primera década del siglo XXI significó un duro golpe para los proyectos neoliberales en la región.

Las nacionalizaciones de empresas estratégicas como las de recursos energéticos, la redistribución de la riqueza y la mayor presencia del Estado en materia social, permitieron el acceso de amplias capas sociales a la educación, a la salud y a la vivienda.

Estas políticas afectaron intereses privados y extranjeros, en su mayoría estadounidenses.

Washington y sus aliados locales necesitaban fortalecer una arquitectura jurídica que permitiera blindar y otorgar privilegios al capital transnacionalizado, que sacara del poder, mediante el uso de la ley, a sus enemigos, y que los inmovilizara políticamente.

Según el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), el lawfare es «la supremacía y abuso del aparato judicial, articulada con la manipulación de la opinión operada por los medios de comunicación, para expulsar de la política a determinados líderes y grupos, con el objetivo inmediato de restaurar el orden neoliberal».

La injusta condena a Cristina Fernández de Kirchner a seis años de prisión y a la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos, dictada tras el juicio por la causa Vialidad, el acoso mediático permanente, las acusaciones disparatadas y constantes, contra ella y sus familiares, llevan la marca de este tipo de operación.

Horas después de la condena a Cristina, se conocían los sucesos en Perú, donde el presidente, Pedro Castillo, era destituido y arrestado, mientras la Fiscalía realizaba operativos en el Palacio de Gobierno para recabar pruebas en su contra, acusado de rebelión y conspiración, tras declarar el estado de excepción en el país.

El Presidente peruano enfrentó, durante su mandato, seis investigaciones judiciales de corrupción, y tuvo que gobernar todo el tiempo bajo el acoso de la oposición mediática y partidaria.

En ambos casos, se trata de operaciones de lawfare que se suman a las realizadas contra Rafael Correa, Jorge Glas, Luiz Inácio Lula da Silva, Dilma Rousseff, Evo Morales, Fernando Lugo, etc.

Este método forma parte de la guerra no convencional, junto a las sanciones económicas, las campañas mediáticas de descrédito, las acciones políticas y diplomáticas y la subversión interna.

Hoy se conocen los programas de asesoramiento impartidos por el Gobierno estadounidense a miembros del sector judicial de la región, como el Programa Puentes 30, en el marco de las reformas judiciales, en los que participó Sergio Moro, juez a cargo del Lava Jato, en Brasil.

Amparándose en una supuesta lucha contra la corrupción, utilizan sofisticadas campañas de relaciones públicas para engañar a la ciudadanía, y así logran paralizar, en muchas ocasiones, la acción popular.

Sin embargo, la corrupción ha sido una regularidad de los gobiernos neoliberales en el continente y no de los gobiernos progresistas. La verdad sale a flote una y otra vez. Nada podrán hacer para detener el curso de la historia, que absolverá a los inocentes y pondrá a los verdaderos culpables en el lugar que se merecen.

Carta de ex dirigentes de AL a Joe Biden sobre bloqueo a Cuba

La Redacción

Ex dirigentes de América Latina solicitaron al presidente de EU, Joe Biden, poner fin al bloqueo contra Cuba. Foto Afp

Carta enviada por ex presidentes y ex primeros ministros de América Latina y el Caribe en la que solicitan al president de EU, Joe Biden, retirar a la isla de la lista de países patrocinadores del terrorismo.

Señor/Don

JOSEPH BIDEN

Presidente de los Estados Unidos

Estimado Presidente Biden

En nuestra calidad de ex presidentes y ex primeros ministros de América Latina y el Caribe, nos dirigimos a Usted para expresarle nuestra profunda preocupación por la delicada situación que hoy atraviesa el pueblo cubano, está sufriendo por las enormes dificultades para el abastecimiento de medicamentos, la llegada de ayudas humanitarias, las restricciones impuestas a los servicios financieros, la llegada de turistas e inversiones de terceros. Todo lo anterior agravado por el paso del reciente Huracán Ian y su efecto devastador en la Isla.

Le rogamos, señor presidente, tener en cuenta esta difícil situación que viven miles de cubanos y disponga lo que sea necesario para levantar estas restricciones que golpean a los más vulnerables. Por las mismas razones, Cuba también merece salir de la lista de países patrocinadores del terrorismo y regresar al desarrollo del plan de normalización que acordó el gobierno del Presidente Obama en el 2014 cuando usted se desempeñaba como Vicepresidente.

Las limitaciones de los viajes, del envío de remesas y las donaciones desde Estados Unidos tienen consecuencias nocivas no solo para quienes habitan en la isla sino para el pueblo cubanoamericano al que se le impide el derecho de visitar a sus familiares. Los límites en los gastos de consumo del turismo cercenan las posibilidades de recuperación económica cuando Cuba, como todos los países de la región, se encuentra en pleno esfuerzo por recuperarse tras dos años de la crisis severa provocada por la pandemia.

Le queremos recordar, estimado Presidente, que cuando la fuerza de la naturaleza golpeó a la población estadunidense con el Huracán Katrina en 2005, Cuba fue uno de los primeros países en ofrecer asistencia médica con las brigadas Henry Reeve. Aquello fue una muestra genuina de solidaridad, ante las catástrofes naturales que tienden a golpear con mayor dureza a quienes más carencias tienen, solidaridad que hoy podría ser correspondida hacia Cuba por el gobierno de los Estados Unidos.

No hace mucho tiempo, el expresidente Barack Obama, cuestionaba el anacronismo de las sanciones contra Cuba. Nada impide volver al “descongelamiento” de ellas y el restablecimiento pleno de relaciones diplomáticas que derivó en un nuevo acercamiento de Estados Unidos con América Latina y el Caribe que celebramos en nuestros países. Usted señor presidente, hizo parte de ese diálogo que abrió un capítulo virtuoso de las relaciones 1/2 hemisféricas. Por ende, conoce como pocos la delicada situación y goza de autoridad política para avanzar en su salida.

Para que esto sea posible, resulta indispensable que Cuba salga de la lista de países patrocinadores del terrorismo que elabora el Departamento de Estado en la cual fue incluida por apoyar el proceso de paz del Estado de Colombia con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y cumplir los protocolos firmados con el Estado colombiano en su condición de garante internacional de los mismos. Esta vocación de cooperación internacional, ceñida al estricto cumplimiento de compromisos asumidos, comprueba la identificación del país con valores que ninguna relación guardan con el terrorismo.

En consideración a todo lo anterior, le pedimos tomar en cuenta el mensaje que ha surgido en diversos sectores de la sociedad civil de la región para no regresar al mundo de la pre pandemia, superar la difícil coyuntura actual que amenaza la paz en el mundo y ratificar la condición de América Latina y el Caribe como un espacio de paz en el planeta.

La historia le sabrá reconocer este gesto humanitario con el pueblo de Cuba.

Del señor Presidente, con toda atención.

Firmamos:

  1. Dilma Rousseff, expresidenta de Brasil
  2. José Pepe Mujica, expresidente de Uruguay
  3. Ernesto Samper, expresidente de Colombia
  4. Juan Manuel Santos, expresidente de Colombia
  5. Evo Morales, expresidente de Bolivia
  6. Martin Torrijos, expresidente de Panamá
  7. Rafael Correa, expresidente de Ecuador
  8. Vinicio Cerezo, expresidente de Guatemala
  9. Leonel Fernández, expresidente de República Dominicana
  10. Keith Mitchell, exprimer ministro de Granada
  11. Kenny Anthony, exprimer ministro de Santa Lucía
  12. David Granger, expresidente de Guyana
  13. Moses Nagamootoo, exprimer ministro de Guyana
  14. Donald Ramotar, expresidente de Guyana
  15. Percival James Patterson, exprimer ministro de Jamaica
  16. Said Musa, exprimer ministro de Belice
  17. Winston Baldwin Spencer, exprimer ministro de Antigua y Barbuda
  18. Dean Barrow, exprimer ministro de Belice

18 exmandatarios de América Latina piden a Joe Biden mediante una carta levantar el bloqueo a Cuba

Contra Cuba Bloqueo

Dilma Rousseff y Juan Manuel Santos, dos de las firmas. Foto:Roberto Stuckert Filho/Presidencia de Brasil.


AP

La Habana. Dieciocho ex gobernantes latinoamericanos y caribeños han firmado una carta dirigida al presidente estadunidense Joe Biden para pedirle que su país levante el embargo contra Cuba debido a la devastación causada por el huracán Ian.

En la misiva, compartida con The Associated Press antes de su difusión el miércoles, los signatarios también solicitan a Biden que retire a Cuba de una lista de Estados patrocinadores del terrorismo por refugiar a dirigentes de un grupo guerrillero que está por reanudar conversaciones de paz con Colombia, aliada de Washington.

La carta fue enviada en momentos en que Cuba atraviesa su peor crisis económica, política y energética del siglo, lo que ha causado un éxodo migratorio en la isla. La salida de cubanos aumentó tras el paso del huracán Ian, que el mes pasado azotó el oeste de Cuba.

“Le solicitamos, señor presidente, que tome en cuenta esta dramática situación que miles de cubanos están experimentando y haga todo lo necesario para levantar las restricciones que afectan a los más vulnerables”, según la carta.

Entre los firmantes se cuentan la ex presidenta brasileña Dilma Rousseff, los expresidentes colombianos Juan Manuel Santos y Ernesto Samper, así como ex gobernantes de Bolivia y Belice.

Todos ellos son de izquierda o de centro. Destaca la ausencia de firmas de políticos de derecha, lo que pone de relieve las profundas divisiones que la isla del Caribe sigue causando en la región.

La Asamblea General de Naciones Unidas tiene programado votar esta semana una resolución de condena contra el embargo que ha estado vigente desde hace seis décadas, y se prevé que sea aprobada nuevamente por 30mo año consecutivo.

El embargo comercial fue impuesto en 1962 cuando la revolución cubana viró hacia el socialismo. Como tal ha restringido el acceso de Cuba a diversos productos, así como a asistencia internacional y recursos financieros.

Funcionarios de la isla afirman que las restricciones dificultan al país recuperarse del huracán, que destruyó 14 mil viviendas y causó daños a la red eléctrica nacional.

Aunque el gobierno de Obama redujo muchas sanciones, el gobierno del presidente Donald Trump las reimpuso tras designar nuevamente a Cuba como un Estado patrocinador del terrorismo por su negativa a extraditar a 10 dirigentes del grupo guerrillero colombiano Ejército de Liberación Nacional.

Pero esa orden fue levantada cuando el primer mandatario izquierdista de Colombia asumió el cargo en agosto y anunció nuevas conversaciones de paz con esa guerrilla. Los dirigentes rebeldes salieron de Cuba en fecha reciente para sostener negociaciones en Venezuela.

Biden ha relajado algunas sanciones, pero también ha criticado el trato del gobierno cubano a los participantes de las protestas del año pasado, lo que también endureció la opinión en contra de que se hagan concesiones a La Habana entre los cubano-estadounidenses, un bloque electoral clave en Florida.

Sin embargo, el gobierno de Biden hizo hace poco gestos amistosos y ofreció 2 millones de dólares como ayuda para la recuperación tras el paso del huracán.

La cancelación total del embargo necesitaría la autorización del Congreso en un momento de profundas divisiones políticas en Estados Unidos, y la proximidad de las elecciones de mitad de periodo —donde Florida es un estado donde ningún partido tiene asegurada la victoria— sólo complica el panorama.

Destacan en México carta de exgobernantes a Biden por bloqueo a Cuba

Ciudad de México, 1 nov (Prensa Latina) El diario La Jornada de México destaca hoy una carta al presidente Joe Biden firmada por 18 exgobernantes de la región en la cual le piden que levante el bloqueo económico a Cuba.

En la carta, compartida con la agencia noticiosa estadounidense The Associated Press antes de su difusión, los signatarios también solicitan a Biden que retire a Cuba de una lista de estados patrocinadores del terrorismo por refugiar a dirigentes de un grupo guerrillero que está por reanudar conversaciones de paz con Colombia, aliada de Washington, agrega el diario.

Señala que la misiva fue enviada en momentos en que Cuba atraviesa su peor crisis económica, política y energética del siglo, lo que ha causado un éxodo migratorio en la isla.

“Le solicitamos, señor presidente, que tome en cuenta esta dramática situación que miles de cubanos están experimentando y haga todo lo necesario para levantar las restricciones que afectan a los más vulnerables”, según la carta.

Entre los firmantes se cuentan la expresidenta brasileña Dilma Rousseff, los expresidentes colombianos Juan Manuel Santos y Ernesto Samper, así como exgobernantes de Bolivia y Belice.

La Asamblea General de Naciones Unidas tiene programado iniciar mañana el debate sobre la resolución Necesidad de ponerle fin al bloqueo la cual se debe de votar el día 3 luego de un informe de la misión cubana sobre los daños de esa guerra económica al pueblo cubano, recuerda la nota.

La Jornada expresa que se trata de una resolución de condena contra el bloqueo que ha estado vigente desde hace seis décadas, y se prevé que sea aprobada nuevamente por 30 años consecutivos pues se está presentando en la ONU desde 1992 y siempre ha sido aprobada pero no ejecutada por Estados Unidos.

El diario recuerda que el bloqueo económico, comercial y financiero, fue impuesto en 1962, con lo cual Estados Unidos ha restringido el acceso de Cuba a diversos productos, así como a asistencia internacional y recursos financieros.

Aunque el gobierno de Barack Obama redujo muchas sanciones, el gobierno del presidente Donald Trump las reimpuso tras designar nuevamente a Cuba como un Estado patrocinador del terrorismo por su negativa a extraditar a 10 dirigentes del grupo guerrillero colombiano Ejército de Liberación Nacional que hoy negocia la paz en Colombia.

Los dirigentes rebeldes salieron de Cuba en fecha reciente para sostener negociaciones en Venezuela, señala La Jornada.