Racismo en EE. UU. ejecutó en la silla eléctrica a un inocente niño negro de 14 años

La triste y desgarradora historia considera a la víctima como la persona más joven en ser ejecutada en toda la historia de Estados Unidos. Y lo más terrible del caso: el niño era inocente

Autor: Delfín Xiqués Cutiño | archivo@granma.cu

Tumba donde reposan los restos de George Stinney Jr.,
Tumba donde reposan los restos de George Stinney Jr., Foto: cope.es

En un juicio celebrado en una sureña ciudad de Estados Unidos, en junio de 1944, al jurado integrado por diez personas blancas tan solo le tomó unos diez minutos deliberar y alcanzar el veredicto por unanimidad de «culpable de asesinato» con que fue condenado el niño afroamericano de 14 años de edad, George Stinney Jr., quien fuera ejecutado en la silla eléctrica unos días después.

El hecho, triste y desgarrador, lo convirtió en la persona más joven en ser ejecutada en toda la historia de EE. UU. Eso sin contar que, lo más terrible del caso, fue que el niño, al final, era inocente.

El 23 de marzo de 1944 la pequeña comunidad del poblado de Alcolu, en Carolina del Sur, que apenas contaba con unos 429 habitantes, quedó impactada por la aparición de los cadáveres de Betty June Binnicker y de Mary Emma Thames, de 8 y 11 años, respectivamente. Fueron brutalmente asesinadas con una gruesa viga de madera que les destrozó sus cráneos.

Betty June Binnicker y Mary Emma Thames, de 8 y 11 años respectivamente, fueron brutalmente asesinadas y culparon al niño negro de su asesinato Foto:

Estaban tendidas en una zanja junto a la línea del ferrocarril en una zona que habitaba la comunidad negra del poblado.

Ese día el niño George salió de su casa para acompañar a su pequeña hermana Amie a jugar con los animales. Ella recuerda y así lo mantuvo durante 70 años, que se acercaron a la línea del ferrocarril para ver las vacas pastar, entretenimiento que hacían frecuentemente.

Entonces se acercaron las dos niñas blancas en bicicleta y les preguntaron dónde podían encontrar flores silvestres. Se lo dijeron y ambas prosiguieron su camino.

En la tarde del siguiente día, la policía penetró con violencia en la casa donde residían los niños negros. Los padres no estaban y la pequeña Amie, temerosa, se ocultó en el sótano mientras dos agentes se llevaban a su hermano George.

Al niño negro lo condujeron esposado, lo sometieron a un feroz interrogatorio de cinco horas como si fuera un delincuente adulto, sin la presencia de un abogado, lo acusaron de asesinato y lo mantuvieron incomunicado.

De inmediato la familia de George negó que él hubiera cometido esos asesinatos y que habían obtenido su confesión mediante la presión por el despiadado interrogatorio al que fue sometido sin la presencia de un abogado.

Los investigadores dijeron que el niño había confesado que primero mató a la niña pequeña para luego violar a la mayor, a la que también asesinó. Sin embargo, de esta supuesta confesión nada había quedado registrado. No existía ningún documento con la firma de George ni abogado de la defensa que lo certificara.

El juicio se celebró el 24 de abril de 1944. El jurado lo integraban diez hombres blancos. El niño negro fue juzgado durante cinco horas. La fiscalía se vio obligada a presentar seis testigos: dos médicos, la persona que encontró los cadáveres y los tres agentes a los que supuestamente George había confesado su crimen.

Increíblemente la Fiscalía argumentó que la presencia de los testigos respondía a que la confesión del niño se había extraviado y que no constaba en ninguna parte el citado documento.

Por su parte, el abogado de la defensa que también era blanco, no llamó a ningún testigo ni se preocupó por la pérdida de un documento clave en la acusación contra su defendido. Ni tan siquiera refutó las acusaciones. Se mantuvo imperturbable.

El Jurado se retiró a deliberar y a los diez minutos ya tenía la sentencia: George Stinney Jr., condenado a ser ejecutado en la silla eléctrica por el asesinato de Betty June Binnicker y de Mary Emma Thames.

Entre la detención y el juicio transcurrió exactamente un mes. En ese tiempo ni los padres del niño detenido ni sus familiares pudieron verlo ni contactarlo. Solo lo acompañaba una vieja biblia.

El 10 de junio de 1944 cuando comenzaron los preparativos para ejecutar a George, las autoridades se dieron cuenta de que la silla eléctrica no estaba preparada para ejecutar a un niño. Le quedaba grande.

Efectivamente, el niño medía 1,5 metros y pesaba unos 43 kilogramos y no se acoplaba al aparato ni a los cables que debían conectarle. Fue preciso añadirle a la silla varios libros para que tuviera la altura necesaria para alcanzar los electrodos. Solo así el racismo estadounidense pudo ejecutar a este inocente niño negro.

COMIENZA LA LUCHA JUDICIAL

George stinney Jr. Foto: Antena 3

La familia Stinney tuvo que mudarse de la localidad tras recibir amenazas de muerte. Entonces comenzaron un arduo y lento proceso judicial para que se abriera el caso en base a «un procedimiento negligente y racista», y en abril de 2014 lo lograron, 70 años después de la ejecución del niño negro.

De momento, la Jueza Carmen Mullen del circuito de Carolina del Sur le ofreció a la familia de George un perdón, pero no fue aceptado. Argumentaron «que el perdón se le concede a aquellos que eran culpables de los actos». Por ello, el caso del niño acusado de asesinar a dos niñas blancas volvió a juicio 70 años después.

«Es mi opinión profesional, con un grado razonable de certeza médica, que la confesión dada por George Stinney Jr. en o alrededor del 24 de marzo de 1944, se caracteriza mejor como una confesión obtenida bajo coerción, complaciente y falsa», aseguraba durante el procedimiento Amanda Sales, siquiatra forense consultada durante la revisión del juicio a Stinney, según NBC News. «No es fiable», añadió.

Desde el estrado varios testigos ofrecieron su testimonio. Uno de los más importes fue sobre la viga de madera con que se cometieron los asesinatos que pesaba 20 kilos. Resultaba físicamente imposible demostrar que un niño que pesaba 45 kilos pudiese levantar el madero para utilizarlo como arma.

Por lo que, finalmente, la jueza Mullen decretó «que el joven había sido juzgado sin todas las garantías, en un proceso manipulado para implicarle como culpable, por lo que decretó la sentencia como nula».

La familia del niño negro George Stinney Jr. tuvo que esperar siete décadas para que se iniciara un nuevo juicio donde se demostró lo que ellos desde un primer momento habían dicho: que George era inocente.

El racismo en Estados Unidos había ejecutado en la silla eléctrica a un inocente niño negro de 14 años de edad.

Fuentes:

 La historia de George Stinney Jr, el niño que murió condenado a la silla eléctrica y ahora ha sido absuelto

– George Stinney: el polémico juicio al niño de 14 años ejecutado en la silla eléctrica

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