¿Revolucionario decepcionado? Eso no se lo creo a nadie

Opinión

Se lo dice esta cubana que ha echado más broncas con jefes y funcionarios, que pelos tiene en la cabeza, pero que duerme tranquila cada noche y que puede mirar siempre de frente, sin avergonzarse.


¡QUÉ PENA!

María Del Carmen Hernández Carús

¿Revolucionario decepcionado? ¿Decepcionado de qué? ¿De los ideales de justicia, de la esencia del proyecto?

¡No, hombre no! Eso no se lo creo a nadie. Si creías de verdad en las ideas, jamás las cambiarás, otra cosa es que te montaras en ellas para obtener beneficios, sin sentirlas, sin amarlas, sin estar convencido. A ese tipo de revolucionario me lo he tropezado cientos de veces, hacen olas.

Te puede incomodar un jefe, un funcionario, una solución errónea a un problema, una política mal aplicada, cientos de cosas que hacemos mal los hombres y mujeres que empujamos este país.

Y cuando esas cosas te incomodan, lo más digno es luchar contra ellas, cueste lo que cueste. Cuando no luchas, cuando te escudas en tu miedo a lo que un jefe pueda decir, a las represalias que alguien particularmente pueda tomar contigo, tu eres un pendejo (perdónenme los que en estos días han estado hablando por aquí de las malas palabras).

Y si para rematar, después de haber estado mamando de la teta de la Revolución y de los beneficios que ella te dio, decides irte del país y sacar todo el miedo que tenías dentro para hablar tanta bazofia eres más pendejo todavía.

Y si crees que estás haciendo algo bueno con ese «desahogo» estas muy equivocado, nadie volverá a confiar en ti ni a respetarte, ni los que le tiraste toda tu basura arriba, ni a los que ahora les gusta verte cambiando de posición.

Esa «descarga de frustración » que publicó en esta red el locutor (o presentador o periodista, no sé de sus títulos) de la televisión, el que tiene el mismo nombre del que sacaba la florecita por la ventana, a mí en lo particular me da asco.

Oiga, si usted se quiere ir de Cuba porque ya se cansó de hacer colas, porque no consigue papel sanitario o porque sencillamente le dio la gana, ¡pues váyase hombre! Usted, ¿A quién le debe una explicación?, ¿a su familia, a sus amigos más allegados?, désela entonces, a nadie más.

¿A quien más le importa que usted se vaya? A nosotros, los que lo veíamos explicar con mucho énfasis sus panfletos televisivos, que ahora dice que le obligaban a leer, la verdad creo que no nos importa mucho, usted no es el ombligo del mundo. Y mire, hasta entenderíamos mejor que dijera…me voy, me cansé de pasar trabajo, este proyecto de todos que lo defiendan otros, yo me voy a cumplir mis proyectos personales… Chao entonces, buen viaje.

Pero tanto odio, tanto trapo sucio, ¡no hombre no!, usted busca aprobación, usted busca aplausos de los que lo esperan. Eso es doble moral, aquí y donde sea.

Usted no solo está hablando mal de ministros y de la dirección del sistema informativo (he pensado mucho en mi querida Bárbara Betancourt), usted está insultando a sus compañeros de trabajo, está limpiando el piso con ellos, está sembrando la duda para hacernos creer que todos piensan como usted y actúan de la forma que lo hacen, por miedo.

No compadre, usted no es un valiente por decir todo eso que dijo, no se lo crea, aunque sus seguidores se lo digan, le repito por tercera vez, usted es un pendejo, era aquí donde tenía que denunciar todo eso y si lo quitaban del noticiero una vez que usted demostrara sus «verdades», echaba la pelea, hasta que la ganara. ¿O es que no puede demostrar lo que dice?

Usted llegará a su destino, pero si le queda algún poquito de vergüenza por ahí, no lo disfrutará, la vida se ocupará de cobrarle.

Se lo dice esta cubana que ha echado más broncas con jefes y funcionarios, que pelos tiene en la cabeza, pero que duerme tranquila cada noche y que puede mirar siempre de frente, sin avergonzarse.

Comienza visita oficial a Cuba Presidente de foro político-juvenil de Latinoamérica y el Caribe

AYLIN HERRERA REYES | FOTO: DE LA AUTORA 

La Habana, (ACN) Con una ofrenda floral al Héroe Nacional de Cuba José Martí, en el memorial que lleva su nombre en esta capital, inició hoy la visita oficial de Sebastián Hagobian Lopez, presidente de la Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe-Juvenil (Copppal).

Hagobian Lopez acotó que como miembro de esa organización, que cuenta con más de cuatro décadas de trabajo, su estancia pretende darle continuidad a los reclamos por el cese del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de los Estados Unidos a la mayor de las Antillas.

Se trata de un bloqueo que no solo es ilegal frente al derecho internacional, sino que es inmoral ante un pueblo que batalla por su soberanía y autodeterminación, aseveró.

Afirmó que su visita a la nación caribeña será una oportunidad para estrechar lazos con el Partido Comunista de Cuba y la Unión de Jóvenes Comunistas, quienes asumen la vicepresidencia de la Copppal desde el punto de vista partidista y juvenil, respectivamente.

El también miembro de la Comisión Internacional de Frente Amplio de Uruguay destacó la solidaridad que une a Cuba con esa nación sudamericana.

Subrayó la ayuda que en materia de cooperación médica recibieron durante los cinco años que estuvo ese frente en el poder, tiempo en el que se realizaron más de cien mil intervenciones quirúrgicas, las cuales le devolvieron la visión a un gran número de uruguayos.

Hagobian Lopez precisó que su itinerario en el país antillano comprende los preparativos del Foro de Juventudes XXI previsto para septiembre del presente año en República Dominicana.

Agregó que el Foro contará con la presencia de más de 200 delegados internacionales de todas las juventudes progresistas y de izquierda a nivel continental, y dará a conocer propuestas de políticas públicas que enfrenten los planes gestados y ejecutados desde la derecha.

Puntualizó que durante su visita se reunirá con la Organización Continental Latinoamericana y Caribeña de Estudiantes (Oclae), la Federación de Mujeres Cubanas y otras organizaciones juveniles.

La Conferencia Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe agrupa a más de 30 países de la región latinoamericana y a alrededor de 70 partidos que se encargan de luchar por la integridad entre esos territorios y por la justicia social.

El espíritu de Cuba en Baraguá

El ejemplo de Maceo se agigantó, su actitud ejemplar arrastró a jefes, oficiales y soldados en el amor a la Patria. No en vano Martí le expondría en una de las cartas previas a la Guerra Necesaria: «Precisamente tengo ahora ante los ojos la Protesta de Baraguá que es de lo más glorioso de nuestra historia»

Autor: Eduardo Palomares Calderón | internet@granma.cu

Protesta de Baraguá.
Foto: Archivo

Cuentan que la densa neblina que suele cubrir aquellas sabanas se disipó más temprano que nunca el 15 de marzo de 1878, como para permitir que los rayos del sol iluminaran intensamente el escenario del histórico acontecimiento que acaecería ese día bajo el arbolado de mangos de Baraguá, justo en el corazón del indómito Oriente.

 El Mayor General Antonio Maceo se aprestaba a saldar la herida que, por encima de las 21 recibidas en su cuerpo durante la Guerra Grande, dolía más: aquella ocasionada por el Pacto del Zajón, firmado por políticos y militares cubanos desarmados por el divisionismo, el regionalismo, el caudillismo y la indisciplina.

El Pacto había sido rubricado ante el mismo colonialista que Maceo recibiría, el general Arsenio Martínez Campos. Era el momento de limpiar la vergonzosa rendición, de ahí que, llegado el encuentro, el mambí rechazara de tajo el armisticio inaceptable que no planteaba la independencia de Cuba ni la abolición de la esclavitud.

La sangre derramada por la causa de la libertad no podía olvidarse, y el parco diálogo fijó la determinación de proseguir la lucha el siguiente día 23, para dejar sentado el principio del deber.

El ejemplo de Maceo se agigantó, su actitud ejemplar arrastró a jefes, oficiales y soldados en el amor a la Patria. No en vano Martí le expondría en una de las cartas previas a la Guerra Necesaria: «Precisamente tengo ahora ante los ojos la Protesta de Baraguá que es de lo más glorioso de nuestra historia».

El Titán de Bronce salvó a Cuba para todos los tiempos. En ocasión de la Crisis de Octubre de 1962, bastó al Che Guevara afirmar que toda Cuba fue un Maceo para definir la firmeza del pueblo frente al peligro nuclear, y luego, al convocarse en crucial momento al IV Congreso del Partido, se haría bajo la divisa de que el futuro de Cuba será un eterno Baraguá.

De ahí que, en su centenario, el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz afirmara que, con la Protesta de Baraguá, llegó a su punto más alto, llegó a su clímax, llegó a su cumbre, el espíritu patriótico y revolucionario de nuestro pueblo.

Rol de #EEUU en la guerra en Ucrania: La mano que mece la cuna

Publicado por AUCALATINOAMERICANO

Washington aceptó la existencia de laboratorios de investigaciones militares de patógenos hallados por Moscú en Ucrania.

El lunes 7 de marzo las fuerzas militares rusas localizaron una red de seis laboratorios en la zona del Donbas. Las instalaciones halladas, algunas parcialmente desmanteladas, corresponden a laboratorios de investigación militar gestionados por investigadores estadounidenses y ucranianos en forma conjunta. Los documentos encontrados en los laboratorios se vinculan con la contratista Southern Research Institute, adscripta a la Agencia de Reducción de Amenazas de Defensa (DTRA), una dependencia del Pentágono.

En una investigación de 2018 sobre el desarrollo de armamento biotecnológico, titulada “Las armas biológicas del Pentágono”, se detallan los contratos de esa empresa con el Ministerio de Defensa estadounidense para generación y propagación de bioagentes. Un día después de los hallazgos, la subsecretaria de Estado Victoria Nuland aceptó la existencia de esos laboratorios conjuntos y se mostró alarmada ante la posibilidad de que dichas instalaciones puedan ser utilizadas en el futuro por Moscú.

La tarea conjunta de guerra biológica implementada con Kiev es parte de un programa desarrollado por Washington para empoderar a los sectores nacionalistas ucranianos e incitarlos a una confrontación con Rusia. Según la historiadora estadounidense Mary Elise Sarotte, autora de Ni una pulgada más: Estados Unidos, Rusia y el estancamiento de la posguerra fría, el rechazo norteamericano a la pacificación europea se debe a que la cooperación en seguridad dentro de ese continente fue vista por Wall Street y los think tanks estadounidenses como una posibilidad cierta de pérdida de influencia en la región. Una de las fuentes consultadas para su investigación –un importante funcionario del Departamento de Estado– manifestó que una integración entre Rusia y Europa “sería peligrosa (…) Si los europeos unen sus fuerzas y construyen un sistema de seguridad común, nosotros nos quedamos fuera y eso no es deseable. Hay que fortalecer la OTAN para que eso no ocurra”.

El 21 de noviembre de 1990 se celebró en París la Conferencia sobre la Seguridad y Cooperación en Europa (CSCE). Durante ese evento se firmó la Carta para la Seguridad Europea, suscrita por los Estados de Europa, Estados Unidos y Canadá. En el apartado titulado “Relaciones amistosas entre estados participantes”, se consignaba: “La seguridad es indivisible. La seguridad de cada uno de los Estados participantes está inseparablemente vinculada con la seguridad de los demás”. También se advertía que los firmantes –entre los que se hallaban Rusia, los integrantes de la Unión Europea y Estados Unidos– “no fortalecerán su seguridad a expensas de la seguridad de otros Estados”.

Ese mismo año, ocho meses antes de la rúbrica de la Carta de la Seguridad Europea, el entonces jefe del Departamento de Estado, James Baker, le garantizó a Mijail Gorbachov que la Alemania reunificada se convertiría en el último país en ser integrado a la OTAN: “Entendemos la necesidad de garantías para los países del Este. Si tenemos presencia en una Alemania que es parte de la OTAN, no habría extensión de la jurisdicción de la OTAN para las fuerzas de la OTAN, ni una pulgada hacia el este”. El entonces embajador de Estados Unidos en Moscú, Jack Matlock certificó, tiempo después, que se le otorgaron “garantías categóricas” a la Unión Soviética de que la OTAN no se expandiría hacia el este.

Los documentos oficiales desclasificados en 2017 por el gobierno de los Estados Unidos, referidos a los compromisos asumidos ante Rusia, fueron digitalizados por el National Security Archive. En el informe se detalla la lista de los funcionarios gubernamentales que se comprometieron en las dos décadas posteriores a la reunificación alemana a no expandirse militarmente hacia el Este. Entre los citados aparecen el secretario de Estado norteamericano James Baker, el presidente George Bush, el ministro de Exteriores alemán Hans-Dietrich Genscher, el canciller Helmuth Kohl, el director de la CIA Robert Gates, el presidente francés François Mitterrand, la primera ministra británica Margaret Thatcher y su sucesor John Major, el secretario de Exteriores de ambos, Douglas Hurd, y el secretario general de la OTAN, Manfred Wörner.

Un lustro más tarde del establecimiento de esos compromisos se llevaron a cabo las primeras maniobras militares conjuntas de la OTAN con Ucrania. Mientras se realizaban los ejercicios bélicos en la frontera de Rusia, el ministro de Exteriores británico, Malcom Rifkind, afirmaba que el verdadero objetivo consistía en impedir que Rusia se consolidase como una potencia similar a la que fue la URSS medio siglo atrás.

En 1999 se integraron a esa organización atlantista tres países: Polonia, Hungría y la República Checa. En 1996, cuando aparecía como evidente la defección a los compromisos asumidos por Washington y los países europeos, Gorbachov concedió una entrevista en la que señaló: “Hoy se pueden ignorar los intereses de Rusia, sus críticas a la ampliación [de la OTAN], pero la debilidad de Rusia no será eterna. ¿Es que no se dan cuenta para quién trabajan con esa política? Si la OTAN avanza en esa dirección aquí habrá una reacción”.

Advertencia y presagios

En 1997, George Kennan, uno de los pensadores estadounidenses más influyentes de la Guerra Fría, señaló en una entrevista en el New York Times que “ampliar la OTAN sería el error más fatídico de la política estadounidense en toda la era de posguerra fría”. Detalló además que dicha expansión “inflamaría las tendencias nacionalistas y militaristas de Rusia” y que eso llevaría a “restaurar el clima de la Guerra Fría a las relaciones este-oeste, e impulsará una política exterior rusa en direcciones opuesta a nuestros intereses”.

Un año después, ante la nueva expansión de la OTAN promovida por Bill Clinton en 1998, Kennan puntualizó que “esto es el inicio de una nueva Guerra Fría… creo que es un error trágico. No hay ninguna razón para esto. Nadie estaba amenazando a nadie”. Algo similar opinó Henry Kissinger en un artículo que escribió para el Washington Post en 2014: Ucrania “no debería de ser la avanzada de cualquiera contra el otro, debería de funcionar como un puente entre ellos”. Y recomendó: “Estados Unidos necesita evitar tratar a Rusia como un ente aberrante al cual se le tienen que enseñar reglas de conducta establecidas por Washington”.

William Perry, el secretario de Defensa de Bill Clinton, declaró un lustro atrás que Estados Unidos es el responsable del deterioro en las relaciones con Rusia. El actual jefe de la CIA de Joe Biden, William Burns, advirtió en una autobiografía, hace dos años, que invitar a Ucrania a la OTAN es percibido por todos los partidos políticos de Rusia como “nada menos que un reto directo a los intereses rusos”.

Ted Galen Carpenter, especialista en relaciones internacionales del conservador Cato Institute, señaló en 2018 que los partidarios del atlantismo belicista habían desencadenado una segunda Guerra Fría al extenderse hacia el Este: “Era completamente pronosticable que la expansión de la OTAN llevaría a una ruptura trágica, posiblemente violenta, de relaciones con Moscú… las advertencias fueron ignoradas. Ahora estamos pagando el precio por la miopía y arrogancia de la política exterior de Estados Unidos”.

Dos semanas atrás, cuando Vladimir Putin ordenó la operación militar en Ucrania, el coronel Douglas McGregor, ex asesor de Seguridad del gobierno de Donald Trump, aseguró que la decisión del Putin no sólo era previsible, sino justificada, dado el acoso producido por la OTAN durante los últimos veinte años. Todos los analistas internacionales e incluso los encargados del seguimiento geopolítico militar sabían que la creciente amenaza de la OTAN –junto a la persecución de ruso-hablantes en Ucrania– garantizaba un conflicto armado.

Una esvástica por ahí

En febrero de 2014 se produjo en Ucrania un Golpe de Estado inscripto en la seguidilla de la revolución de colores promovida por diplomáticos de Estados Unidos, agencias de inteligencias y corporaciones mediáticas.

La revolución del Maidán tuvo como protagonista a la actual subsecretaria de Estado, Victoria Nuland, que en 2014 era la jefa para Asuntos Europeos del gobierno de Barack Obama. Mientras se sucedían los disturbios en Kiev, se filtró una conversación telefónica de Nuland con el entonces embajador de Estados Unidos en Ucrania, Geoffrey Pyatt.

En ese diálogo se explicitaban los tres objetivos centrales de la operación del Maidán: digitar a los próximos dirigentes que debían hacerse cargo del gobierno ucraniano, impedir la continuidad de los vínculos pacíficos entre la Unión Europea y Rusia, y envalentonar a los sectores neonazis rusofóbicos. El historiador alemán Herwig Roggemann –uno de los máximos cronistas de los acontecimientos europeos contemporáneos– consideró que “aquella ‘victoria’ occidental en Kiev, el Maidán de 2014, fue el mayor fracaso de la historia europea tras el histórico cambio de 1990”.

Gracias a la injerencia y colaboración estadounidense, los grupos neonazis que lideraron la revuelta del Maidán se transformaron en batallones paramilitares. El banquero Ígor Kolomoiski, gobernador de la región de Dnipropetrovsk, fue el primero en financiar a los batallones territoriales (terbats) Azov, Dnipro 1, Dnipro 2, Aidar y Donbas, encargados de hostigar y asesinar a activistas de Lugansk y Donetsk que pretendían seguir hablando su idioma. El informe de 2016 de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OCHA), acusó al regimiento Azov de violar el derecho internacional humanitario.

En junio de 2015, tanto Canadá como Estados Unidos anunciaron –luego de entrenar a los grupos paramilitares por dos años– que sus fuerzas no apoyarían más al regimiento Azov, dadas sus tendencias neonazis. En 2016 el Pentágono desoyó las recomendaciones del los organismos de derechos humanos, que monitoreaban el Donbas, y levantó la prohibición. Dos años después, en octubre de 2019, 40 miembros del Congreso de los Estados Unidos, encabezados por el representante Max Rose, firmaron sin éxito una carta en la que pedían al Departamento de Estado el etiquetamiento de Azov como una “organización terrorista extranjera” (FTO, por sus siglas en inglés).

El logotipo del grupo –que fue premiado con la incorporación oficial a la Guardia Nacional ucraniana– exhibe el Wolfsangel, uno de los símbolos utilizados por el ejército nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Según el oficial retirado de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), Philip Giraldi, el entrenamiento de estos grupos por parte de instructores estadounidenses empoderó a los sectores más rusofóbicos y habilitó la respuesta de Moscú: los signos hitleristas son las distintivos que los rusos no pueden soportar.

El primer acuerdo de Minsk, rubricado el 5 de septiembre de 2014, garantizaba la autonomía para los habitantes del Este ucraniano. Fue refrendado por representantes de Ucrania, la Federación Rusa, la República Popular de Donetsk (DNR) y la República Popular de Lugansk (LNR). Tres meses después, el 2 de diciembre, el parlamento ucraniano modificó unilateralmente la “ley sobre el estatuto especial” estipulado en el protocolo. Según la revista estadounidense Army Times, el Comando de Operaciones Especiales de los Estados Unidos ha trabajado desde 2014, en forma oculta, para desarrollar un concepto operativo militar en conjunto con las fuerzas armadas de Kiev.

El 1º de septiembre de 2020 ‎se prohibió ‎por ley el uso de cualquier otra lengua que no sea el ucraniano en la administración, en los ‎servicios públicos ‎y en la enseñanza. A pesar de que el 20% de la población no habla ucraniano, las escuelas donde se enseñaba ruso ‎y húngaro fueron cerradas. Un año después, el 21 de julio de 2021, el actual presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, promulgó la Ley ‎sobre los Pueblos Autóctonos, en la que se estipula que sólo los ucranianos de origen ‎escandinavo, ‎los de origen tártaro y los caraitas tienen “derecho a gozar plenamente de todos ‎los Derechos Humanos y de todas las libertades ‎fundamentales”. Ante la requisitoria de los ruso-hablantes de por qué no figuraban con los mismos derechos ciudadanos, el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Dmitri Kuleba, adujo que “tienen un estado propio [por la Federación Rusa] por lo que no pueden considerarse autóctonos”.

Cerco y contención

La promulgación de la Ley de los Pueblos Autóctonos se aprobó mientras se llevaba a cabo la cumbre de la OTAN en Budapest, donde Estados Unidos propuso sumar a Ucrania. Los dos temas centrales de debate fueron “las políticas y acciones agresivas de Rusia” y “los desafíos que plantea la República Popular de China” a la seguridad de los países del organismo. A fines de 2021 Joe Biden promulgó la Ley de Autorización de la Defensa Nacional de 2022, en la que se profundiza la “teoría del cerco y la contención” de todos los países que no aceptan el liderazgo de Washington. En el documento se deja claro que sólo alcanza –para ser considerado agresor, o enemigo– la voluntad de un país para defender sus fronteras, su identidad, su seguridad territorial y/o su soberanía.

Los cuatro objetivos actuales de Estados Unidos en Eurasia son:

  • Demonizar a Rusia y a China para evitar su ascenso como potencias;
  • Generar malestar interno en dichos países para impedir su consolidación como potencias;
  • Separar a Rusia de la Unión Europea tanto en términos comerciales como energéticos y suplir a Moscú como proveedor de gas, en formato licuado; y
  • Desplegar una nueva carrera armamentista orientada a revitalizar la economía atlantista.

Rusia es en la actualidad el segundo productor de hidrocarburos del planeta. El 40% del gas que consume Europa llega por gasoductos gestionados por Gazprom. El gas licuado –que Washington pretende exportar para suplir las exportaciones rusas– costaba 8 dólares el millón de BTU el año pasado, y hoy cotiza a 55 dólares. Europa se sumó a la ofensiva de Washington y se prepara para un duro invierno después de congelar el proyecto del gasoducto Nord Stream II.

Washington se siente parcialmente victoriosa porque arrastró a la Unión Europea hacia la rusofobia. Ahora necesita que Rusia pierda la guerra en el formato de desprestigio y descrédito. Mientras azuzan a los ucranianos a resistir frente a uno de los ejércitos más poderosos del planeta, planean la venta de armas y la futura reconstrucción de Ucrania. Para Washington, una victoria rusa plena conlleva el peligro de un nuevo orden mundial con un eje Moscú-Beijín. Después de fabricar las condiciones para la guerra, el Departamento de Estado se concentra en la necesidad de imponer una narrativa demonizadora de Putin, capaz de obviar el despliegue de la OTAN y el genocidio en el Donbas.

Su credibilidad, sin embargo, quedó expuesta el último 5 de marzo cuando funcionarios de Biden visitaron Caracas para tramitar la compra de petróleo con quien desconocen como presidente, Nicolás Maduro. Como consignó el marxista de la tendencia Groucho: “Estos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros”.

En Cubadebate/ Jorge Elbaum

Otra vez los mismos…

Aepppa

Por desgracia este año no pude asistir a la manifestación del 8 de marzo en Madrid, así que me entretuve por la noche viendo en Youtube lo que durante la manifestación otras personas habían grabado con sus móviles.

Me llamó la atención una serie de pancartas que llevaban unas decenas de personas sobre la situación de las mujeres en Cuba y la supuesta represión que el gobierno cubano ejercía sobre aquellas que estaban en prisión.

Pero lo más curioso, es que este grupo estaba enclaustrado entre las pancartas del Partido Comunista de España e Izquierda Unida. Me sorprendió y decidí fijarme un poco más. No tardé en darme en cuenta que era un grupo de provocadores todos con diferentes dispositivos de grabación de vídeo, los mismos que en cualquier otra manifestación buscan provocar a las organizaciones de izquierda para conseguir salir en los medios de comunicación.

No me fue difícil localizar entre esa “muchedumbre” al presidente de la reaccionaria asociación anticubana, Movimiento: Acciones por la Democracia y militante de VOX, Lázaro Mireles Galbán, acompañado de Liz Solanch Calvo, Vocal de la Red Femenina de Cuba y ex Community Manager de la revista digital el Árbol Invertido, medio que solapadamente y a veces de manera abierta, es crítica tanto con el Gobierno, como con la propia sociedad cubana. Esta revista con nexos concretos con Aimel Rios Wong, Director del Programa Cuba en la National Endowment for Democracy (NED, por sus siglas en inglés).

Como no tenía mucho sueño observé los diferentes videos y el montaje de los mismos, apreciándose cómo las manifestantes parecen formar parte de su cortejo, y no, las mujeres y hombres reivindicando, de una manera no violenta y festiva, la lucha por la igualdad entre todos en el Día Internacional de la Mujer. Es más, ni se percataron de la existencia de este grupo c/r. No así un grupo de mujeres palestinas que les afeo su conducta y que fueron insultadas y agredidas por estos asalariados de la reacción cubana de Miami.

La estrategia de enclaustrarse en las manifestaciones de la izquierda para forzar el enfrentamiento es muy antigua, ya lo describía Goebbels en sus manuales de cómo reventar una marcha pacífica de los obreros alemanes. Pero en esta ocasión, el uso de la manifestación por el 8 de Marzo, es más patético. Si hay un Estado que ha conseguido llegar a la máxima igualdad entre hombres y mujeres, en el seno de una revolución igualitaria, sin dudas es la Revolución Cubana.

Desde el primer día, las mujeres jugaron un papel fundamental en el éxito del proceso revolucionario y en la lucha por conseguir, primero, la mejora de las condiciones de vida de las mismas en la Isla, para luego, convertirlas en agentes de igualdad política, cultural y social.

Ni una solo nación de su entorno y menos Estados Unidos, que se encuentra a tan pocas millas de sus costas, presume de ser adalid de la libertad y la democracia, al tiempo que asfixia con sanciones y bloqueo al pueblo cubano; le puede igualar en políticas de igualdad entre hombres y mujeres, máxime ahora que prepara un Nuevo Código de Familia* (1) que va a convertir a la nación caribeña en el país con una de las leyes inclusiva más avanzada de toda Iberoamérica.

Reivindicar el papel revolucionario de Vilma Espín, María Antonia Figueroa, Asela de los Santos, que fue Ministra de Educación, y Gloria Santos, que junto a otras mujeres y hombres, asaltaron el cuartel Moncada, es siempre un orgullo, y su lucha siempre tiene que estar en nuestra memoria.

*(1) https://twitter.com/aepppa/status/1502266678654246920…