El anhelo hecho clarín, machete, llama

Por virtud de esa entrega, 81 años tras el 24 de febrero de 1895, la Revolución, ya en mayúsculas, aprobaría su primera Constitución; gracias al redoble de La Demajagua y también al Grito de Baire

Autor: Yeilén Delgado Calvo | nacionales@granma.cu

Obra de Vicente Rodríguez Bonachea. 

Mucho se hablaba aún de la ingratitud del monte, de la piel llagada, el poco alimento y aquella sed inolvidable que obligaba al delirio. No habían sido borradas ni la muerte, con su olor a sangre y azar, ni la hamaca solitaria, ni los campos de caña arrasados por el fuego.

El dolor de la guerra, bien llamada grande no solo por sus diez largos años sino por el esplendor de la dignidad, permanecía en la memoria colectiva, y algunos seres de alma contrahecha lo creían suficiente para impedir que volviera a hacerse clarín y machete ese anhelo cambiador de mundos: la independencia.

Pero frente a los esclavos del desánimo, los adoradores de España, y la sombra del anexionismo, estaban las mujeres y hombres que aún llevaban el Pacto del Zanjón como una herida mal curada; aquellos que sentían una deuda honda con Agramonte y Céspedes; los convencidos de que Cuba libre viviría.

Y estaba Martí, aquel que podía escribir: «Quédate, y verás la maravilla / de una mariposa / que cubre con sus alas toda la tierra»; y también: «La revolución en Cuba es el aire que se respira, el pañuelo que la novia regala, el saludo continuo de los amigos, el recuerdo que venga y que promete, el suceso que aguardan todos. En todo está, y en los mismos que no la desean. Nada puede vencerla». Estaba él, con la causa metida en las venas, hirviendo de patriotismo en medio del frío de la nieve extranjera y del que causan la ingratitud y la traición.

No quedó frente limpia a la cual no llegara su reclamo para empezar la guerra inconclusa, la guerra otra vez, la guerra que sería nueva y a la vez la misma de Yara o Madrid; la guerra que llamó necesaria, porque hay precios solo pagables con el sacrificio mayor: ese de «si fuera necesario, la vida».

Por virtud de esa entrega, 81 años tras el 24 de febrero de 1895, la Revolución, ya en mayúsculas, aprobaría su primera Constitución; gracias al redoble de La Demajagua y también al Grito de Baire, cuando la llama creció, fuerte, porque nunca había estado apagada del todo, ni lo estará mientras se cuente con la vergüenza.

Recibió Díaz-Canel a Viacheslav Volodin, presidente de la Duma Estatal de la Asamblea Federal de la Federación de Rusia (+ Video)

Durante el encuentro, el mandatario cubano destacó el excelente estado de las relaciones entre ambas naciones

Autor: Granma | internet@granma.cu

ENCUENTRO CON REPRESENTANTE DUMA RUSA
Foto: Estudios Revolución

El Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, sostuvo un encuentro con el excelentísimo señor Viacheslav Volodin, Presidente de la Duma Estatal de la Asamblea Federal de la Federación de Rusia, quien realiza una visita a Cuba.

Durante el encuentro, el mandatario cubano destacó el excelente estado de las relaciones entre ambas naciones, al tiempo que reiteró la voluntad de consolidar el alto nivel de diálogo político y los intercambios en sectores de interés común, incluida la esfera parlamentaria. Agradeció la resolución contra el bloqueo de los Estados Unidos a la Isla, que anualmente emite la Duma Estatal, así como la ayuda humanitaria recibida desde la Federación para mitigar los efectos de la pandemia.

El Presidente cubano expresó su solidaridad con la Federación de Rusia ante la imposición de sanciones y la expansión de la OTAN hacia sus fronteras.

Foto: Estudios Revolución

Por su parte, Viacheslav Volodin ratificó el apoyo de la Duma Estatal al fortalecimiento de los vínculos bilaterales, acentuó su denuncia a la política estadounidense contra nuestro país y reiteró la voluntad de continuar fortaleciendo los intercambios a todos los niveles.

Acompañaron al distinguido visitante, Anna Kuznekova, encargada de negocios de la Embajada de Rusia en Cuba; Iván I. Melnikov, vicepresidente primero de la Duma Estatal; Andrei V. Kartapalov, presidente del Comité de Defensa de la Duma Estatal; Olga V. Timofeeva, presidente del Comité de la Duma Estatal de Desarrollo de Sociedad Civil, Asuntos de Asociaciones Sociales y Religiosas, y Aleksandr V. Shetinin, director del Departamento de América Latina del Ministerio de Relaciones Exteriores.

Foto: Estudios Revolución

Por la parte cubana estuvieron presentes Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores; Ana María Mari Machado, vicepresidenta de la Asamblea Nacional del Poder Popular; el general de Brigada Arnaldo Tamayo Méndez, presidente del Grupo Parlamentario de Amistad Cuba-Rusia; Yolanda Ferrer Gómez, presidenta de la Comisión de Relaciones Internacionales de la Asamblea Nacional del Poder Popular, y Emilio Lozada García, director general de Asuntos Bilaterales del Minrex.

“Los 4 gatos de su democracia y los maleteros de San Isidro”

Cumplimos, esa fue la palabra de despedida de Yunior García Aguilera tras retirarse muy mal parado de la chusmería que protagonizaron los exactamente 4 gatos de “Acciones por la Democracia”, los maleteros de “Movimiento San Isidro”, el “Movimiento 27N” y “Archipiélago”, quienes a cuenta gota fueron drenando hasta llegar a  Paseo de La Habana, para proferirse entre ellos, un rifirrafe de insultos y lloriqueos.

Con la risa de algunos y el delirio de otros, sólo vimos en esta, una de las peores puestas en escenas de Yunior, el dramático. Les confieso que fue tan mala su Ópera Prima en Madrid que las butacas estaban vacías, el frío aplacó los aplausos, los murmullos provocaron la carcajada de los afectados; la crítica fue tajante, un fiasco. No llegaron a diez los espectadores, hubo más títulos y organizaciones que personas presente.

Por su parte, los cuatro gatos del Apocalipsis presentes en este gallinero teatral, pusieron su parte de ridículo, en busca de la provocación constante, del forcejeo, terminaron dándose empujoncitos y codazos, quítate tú para ponerme yo, similar a las juergas de las aves de rapiña en disputa por la carroña.

Pero todo no quedó ahí, fue tanta la intolerancia entre ellos, que acabaron dando quejas a las autoridades presentes. Os juro que debió ser lamentable y desgastante para ellos ver como estos cutres disi-incipientes, se disputaban un metro cuadrado de acera para salir en las cámaras, único espacio donde existen: el mundo virtual.

Esta cita con el teatro bufo pasó de ser un texto decadente a una molestia pública; como siempre importunaron en el paso de los transeúntes y en el descanso de los vecinos en la tarde del sábado, pero esta vez no sólo atacaron a su Patria, esta vez demostraron lo mercenarios y fratricidas que pueden ser. En esta cita, su farsa no fue solo contra Cuba, su farsa buscó demostrar quién es más fuerte en el camino hacia el dinero que se invierte para atacar el suelo que los vio nacer. Hubo más rencor entre ellos por el protagonismo barato, que protestas por su causa. Se intentó “trajinarle”, «intrigarle”, “agitarle”…todo sin reacción del tristemente célebre actor: Yunior.

Sepan que, amigos y enemigos de “Acciones por su democracia”, maleteros de San Isidro, Archipiélago, M 27N y otros, recibieron y despidieron a Yunior, el dramático, en la estación de Metro de Pío XII, luego de compartir placenteramente el espacio de una Mc Donald´s al estilo New York Gang´s. Sepan que allí siguió la lipidia, los calladitos y modositos de Yunior vieron  a los escandalosos y estridentes de Lázaro Mireles “agitarle” una mesa, como a quien le arrebatan la merienda de la escuela y no hace nada. Lo que de ahí salió sólo lo saben ellos, lo que si sé yo es que, de aquí, Yunior salió no sólo mofado, vilipendiado y anulado, también lo bautizaron con un nuevo mote en el mundillo anticomunista: “Flor Perdida”, aunque bien, bien, puede ser “Flor Pálida”, pues el cariño que se vivió en esta escena fue digna de la letra de Polo Montañez… “Hallé una flor un día en el camino, que apareció marchita y deshojada, ya casi pálida, ahogada en un suspiro, me la llevé a mi jardín para cuidarla…”

¡Qué vergüenza, Yunior! Un talento, una promesa, un actor que podría llenar salas en su patio y presentarse en las tablas de Madrid, se ha elegido por escenario una acera fría, un muro estéril y una audiencia grotesca, ignorante y marginal.

Regresa, hijo, a tu arte, si no a tu trama, regresa a ti, a Heredia, a Lezama y a Martí…al arte, a la cultura; no al inmundo estercolero que te odia, pues ya otros tienen ese empleo aquí en Madrid.