Donald Trump y los desafíos de su reelección.

Por Autor: Esteban Morales. 
El actual Presidente está enfrentando, creo que mal, los retos de su interés por reelegirse. 
El primer reto que enfrenta, es haberse estancado en lo relativamente fácil que le resulto arrebatarle la presidencia a Hilary Clinton en noviembre del 2016. 
Continúa montado en ese “potro” y no encuentra como bajarse. 


Su primer error es entonces de contexto. Es que el escenario político que conformaron las administraciones de William Clinton, George Bush y Barak Obama, un en el que Trump enfrento a la Hilary, era totalmente diferente, al que ahora tiene que enfrentarse a Biden. 
Todos los que le precedieron formaban una oligarquía con tendencias globales, internacionalistas. Ante lo cual Trump sintió la necesidad de rescatar el poder absoluto de Estados Unidos. De ahí su consigna de hacer de Estados Unidos nuevamente grande y poderoso. En lo cual, sin dudas, se ha extralimitado. Por lo que solo no se ha disgustado con los que en nada pueden ayudarle. Mientras que se ha peleado con casi todos, con los que después de la Segunda Guerra Mundial, ayudaron a Estados Unidos a construir su sistema global. 
¿En que pueden Brasil, Bolivia, Chile, Perú, Honduras, etc. ¿Ayudar a Estados Unidos a rescatar su otrora poder? 
Sin embargo, ¿en que podrían Inglaterra, Francia, Alemania, Italia, incluso Rusia y China, ayudar a que Trump pudiese reparar, al menos algo, de lo destruido de su viejo status? 
El egocentrismo de Trump ha dejado solo a los Estados Unidos. Que ya parece no tener amigos, sino solo socios y muchos enemigos. 
Creo que una derecha oligárquica norteamericana, no estúpida, podría ser la primera, que no querría que Trump repitiese su mandato presidencial. Porque ha aplicado reglas, que todas son errores garrafales en términos de su política exterior. Se ha peleado con aquellos, que han seguido a la política de estados Unidos, como si fuese la suya propia. 
Razones por las cuales, a pesar de ser el proceso electoral presidencial un asunto casi absolutamente interno, Trump ha vuelto contra sí, casi todos aquellos asuntos de política exterior, que pudieran tener un impacto negativo en el orden interno. Hacía aquellas fuerzas políticas que debieran acompañarlo internamente, para que resulte reelegido. Por lo que o es casual que Un Collin Powell, Condoliza Rice, un George Bush, así como otros tantos, se le hayan virado, diciendo que no votaran por Trump como presidente. Gente importante, no solo por su voto, sino por los que pueden arrastrar. 
Por lo que no recuerdo a un presidente, con interés de reelegirse, que haya puesto en su contra a tanta gente que más bien debieran estarlo apoyando. Situación que muestra claramente, que Trump es el principal enemigo de sí mismo. Y que no importa que el presidente sea un oligarca financiero, pero que, ante todo, tiene que ser un político. Y Trump es, políticamente hablando, un estúpido. El presidente más estúpido de la Historia de Estados Unidos, aun y cuando resultase ser reelegido. 
El otro error imperdonable de Trump, ha sido su actitud ante la Pandemia del Coronavirus. Qué hubiese podido transformarla políticamente, de haber obrado inteligentemente, incluso de no haberse enfermado, consultar con los científicos, no hablar tanta basura y ponerse a dar recetas locas. Convirtiendo la Pandemia un instrumento de su campaña política, ante un asunto que afecta tanto a la sociedad estadounidense, que acarrea tanta lastima por los fallecidos, contagiados, etc. Aprovechando incluso, su propia enfermedad, para ganarse la simpatía de la gente. Pero no, su egocentrismo, autosuficiencia, sus inmoralidades y falta de ética, su ausente conmiseración, hacia los demás, le han traído la consecuencia más negativa para su reelección. La propia crisis económica, pudiera haber no tenido el impacto tan negativo que tiene para su reelección, si la Pandemia hubiese sido atacada con inteligencia, sentido multilateral, moviendo la colaboración internacional, la solidaridad, ante un enemigo tan peligroso. Pero Trump, tomo el camino equivocado, culpar a China, burlarse de la covid como un simple catarro, negando la ineludible coalición con la ciencia para atacar al virus. Y dividiendo a la sociedad norteamericana, convirtiendo la actitud ante el virus en un asunto de política, separando a la gente entre cobardes frente a la pandemia y machistas cow boys, que reniegan de la protección, el aislamiento social, la utilización del nasobuco, como un símbolo de burlona cobardía. Por lo cual, dentro de una sociedad rica y poderosa, la más rica y poderosa, habrá cifras de 9 millones de infectados y casi 300,000 fallecidos, para el día de las elecciones del 3 de noviembre. Por lo que no es casual que 34 editores de revistas científicas, de ellas 33 norteamericanas, lo estén acusando de ser el causante principal del desastre y que, por primera vez en la historia del País, adopten la posición politica de llamar a no votar por Trump en las próximas elecciones. 
La propia posición de Trump ante su contagio con la enfermedad, es de un infantilismo criminal. ¿Se necesitaría algo más, para demostrar que Trump es el principal responsable de tan horrendo crimen, contra el país en que nació y al que juro defender? 
Son millones los que están sufriendo por la irresponsabilidad del Presidente y ello tiene que expresarse de algún modo el día de las elecciones. 
Lo siguiente él lo considera una estrategia exitosa, yo lo creo un craso error. 
Trump se ha dedicado con saña, a desprestigiar el proceso en que supuestamente pudiese ser reelegido. Sembrando la duda, la desconfianza y el descredito contra el sistema de votación, acusando de fraudulenta la votación anticipada y por correo, acusando a sus oponentes demócratas de que van a hacer trampas. Llamando a la rebelión si el no resulta reelegido. 
El partido republicano está creando bandas para obstruir la votación, organizando manifestaciones armadas, cómo la de Michigan contra la Gobernadora del estado, para secuestrarla y asaltar las sedes del gobierno. Organizaciones que persiguen, oponerse de manera criminal, a todo lo que no sea que Trump resulte reelegido. O contra todo lo que pueda beneficiar la elección de Biden. 
Jamás unas elecciones presidenciales en los Estados Unidos se habían celebrado bajo tan siniestras circunstancias. Dé tanto peligro para el ejercicio del voto. 
El partido republicano, encabezado por Trump manejan el miedo del ciudadano común norteamericano, sabiendo que la seguridad personal es la piedra angular del comportamiento individual del estadounidense. A nada reacciona con tanto temor el estadounidense común, como ante cualquier cosa que pueda amenazar su seguridad personal y la de su familia. Lo cual se está manifestando muy claramente en la cantidad de armas que se están vendiendo y comprando en estos meses. Por lo que según nos estemos acercando al día de las elecciones, que ya no pocos le llaman el “día Cero”, se ira adueñando de la sociedad un ambiente de histeria colectiva que podría traer consecuencias desastrosas. 
Ese ambiente lo ha generado el partido republicano y en particular Donald Trump, que observa sin inmutarse como las elecciones podrían decidirse a “tiro limpio”, o en el mejor de los casos, por una decisión siempre cuestionable de La Corte Suprema. 
No es casual que Trump insista en sustituir a la Jueza fallecida antes de que se celebren las elecciones presidenciales. Quiere tener de reserva una solución a su favor. Pues no hace falta mucho ejercicio para saber que el Tribunal Supremo, contaria con un Juez de derecha más, que en caso necesario dirimiría la pelea a favor de los republicanos de derecha. 
Pero algo que agrava aún más la situación, es que Trump sabe que, de no salir reelegido, tendrá que rendir cuentas ante el Tribunal del Estado de Nueva york por sus trampas en las declaraciones de impuestos. Lo cual podría significarle un salto mortal, (como el de la mercancía), de la casa Blanca, a una Cárcel Federal. Qué bueno sería verlo así. 
Como ya hemos estado explicando en otros artículos, Biden aventaja a Trump a nivel nacional. Esta ventaja se está comportando con dos dígitos. Pero como sabemos esto no es suficiente, pues existe el maldito Colegio Electoral. Ese invento, que algún día tendrá que volar de la Constitución norteamericana, para que las elecciones en los estados Unidos sean realmente democráticas. Púes podría pasarle a Biden, como a la Hilary, que aventajo a Trump en el voto popular, pero no le alcanzaron los votos electorales. 
Luego Biden, para ganar la presidencia, debe alcanzar los famosos minimos 270 votos electorales que se la dan. Y bajo el escenario actual, ganar con una votación incuestionable, que sería la que podría taparle la boca a Trump. 
Ya Biden va ganando estados, en los que Trump gano antes frente a la Hilary. Trump va perdiendo estados en los que antes gano y en el estado de La Florida, no se ve mal a Biden. Aunque, tal y como se desenvuelven las cosas, Trump tendría que ganar el estado de La Florida, para ser reelegido; mientras que Biden no necesariamente tiene ganarlo. Porque tiene a su favor otros estados que lo equilibran. 
De todos modos, Trump, continua en su intención de convertir las elecciones presidenciales del 3 de noviembre, en conato de república bananera. Púes piensa que ello le daría el triunfo. 
Si queremos irnos adentrando en cómo se comporta el voto, aquí tenemos su comportamiento para los llamados Estados Pendulares: 
-Wisconsin- Biden 51% Trump-44%( 20% declara haber votado). 
-Pensilvania- Biden 51% Trump- 44%. (6% declara haber votado. 
-Florida- Biden 49% Trump- 45% (7 % declara haber votado). 
-Arizona- Biden 48% Trump- 46%( 3% declara haber votado). 
-Michigan-Biden 51% Trump- 43%( 10% declara haber votado). 
-Carolina del Norte- Biden 47% Trump- 47% (8% declara haber votado). 
Según ABC News, Biden aventaja a Trump en la intención del voto popular por un 12%. 
Entre los probables votantes, 54% respaldan a Biden y 42 respaldan a Trump. 
Quienes indicaron estar seguros de concurrir a votar, respaldan a Biden el 54% y un 42% respaldan a Trump. 
En lo referido a la estrategia contra el coronavirus, el 55% confían en Biden, mientras un 38% confían en Trump. 
No es difícil observar, que de los llamados Estados Pendulares (6), en 5, Biden aventaja a Trump, con no despreciable cantidad de puntos; y solo un empate al 47% en el estado de Carolina del Norte. 
Trump, en el 2016, recibió 3,2 millones de votos populares menos que la Clinton, pero esta última perdió en el conteo de los votos electorales. 
Actualizando a Biden, ha estado delante de Trump en el entorno de un 50%, llegando a tener una ventaja de 10. 
Lo que representa a nivel nacional, que Biden cuenta con 52%, mientras Trump, solo con un 42%. 
Si actualizamos la situación de los estados Pendulares, valiéndonos de las cifras del Censo, de una fecha tan avanzada como el 12 de octubre, es decir, ya a 21 días del 3 de noviembre, nos percatamos de que Biden continúa teniendo ventaja sobre Trump. Por lo que no parece, en su caso, se vaya a repetir la historia de la Hilary. 
Sondeos de Estados Pendulares. 
-Arizona- Biden 48,2% Trump- 45,5% 
-Carolina del Norte- Biden 48,3% Trump- 46,9% 
-Florida- Biden 48,0% Trump- 44,3% 
-Georgia- Biden 46,7% Trump- 47,1% 
-Iowa- Biden 47,5% Trump- 46,3% 
-Michigan- Biden 49,8% Trump- 43,1% 
-Minnesota- Biden 50,4% Trump- 41,0% 
-Nevada- Biden 50,3% Trump- 44,3% 
-New Hampshire-Biden 52% Trump- 43,0% 
-Ohio- Biden- 46,8% Trump- 46,2% 
-Pennsylvania- Biden- 51% Trump- 43,9% 
-Texas- Biden- 44,8% Trump- 49,2% 
-Virginia- Biden 51,0% Trump- 40,3% 
– Wisconsin- Biden 49,5% Trump- 44,0% 
Se puede apreciar, que, de los 14 Estados computados, Trump aventaja a Biden solo en dos Estados (Georgia 47,1% para Trump, contra 46,7%para Biden y Texas- 49,2% para Trump, contra 44,8% para Biden). Siendo la ventaja solo significativa para Trump en el estado de Texas. Mientras que los estados en que Biden aventaja a Trump, las diferencias si son significativas a favor de Biden. Solo en el estado de Iowa, Biden no cuanta con una ventaja significativa de de 47,5% contra Trump- 46,3%. 
Tal situación es más grave para Trump que antes, según el sondeo ahora computado, recogido por la Oficina del Censo. 
Con tales sondeos, a solo 20 días de la selección de las elecciones presidenciales, Biden cuenta con una ventaja sobre Trump, que resulta prácticamente imposible de superar. Siendo esa la causa principal de la histeria de Donald Trump dentro del periodo final de la campaña. 
Estos resultados, no hacen más que reforzar las desventajas que ya Trump arrastra. Incluida la de la economía, que, aunque no será decisiva en estas elecciones, si lo será en su movimiento coaligado con la Pandemia, sobre todo, los cambios en las correlaciones del voto en los estados, el proceso de abandono de Trump, que se observa de no pocos que antes fueron sus partidarios, sus discursos, qué no pueden ser más erráticos, inoculando el miedo en la ciudadanía, la ausencia de las ventajas que antes le fueron evidentes en La Florida, los estados que arrebato a Hilary y los errores de su política exterior, que no se ven compensados por las acusaciones a China, las que hace contra los demócratas con su discurso de qué estos son seguidos por socialistas, extremos izquierdistas y como causantes de la violencia en las manifestaciones antirracistas. 
Trump, a 20 días de las elecciones, lejos de presentar síntomas de recuperación, parece estarse hundiendo de manera indetenible. 
No obstante, deberán vigilarse los estados pendulares indecisos (10), que tiene los votos electorales siguientes: 
1-Arizona-11 
2-Colorado- 9 
3-Florida- 29 
4-Carolina del Norte- 15 
5-New Hampshire- 4 
6-Ohio- 18 
7-Minnesota- 10 
8-Pennsylvania- 20 
9-Michigan- 16 
10-Wisconsin- 10 
Los que suman un total de: 142 votos electorales. 
De esos estados, pendulares indecisos, que son 10, Biden pierde, hasta ahora, solo pierde en Georgia (46,7% para Biden -contra 47,1para Trump), Ohio (46,8 contra 46,2-gana con una no significativa diferencia). 
Biden pierde Texas, qué no es pendular indeciso, con una diferencia significativa. Por lo que, en realidad, de los 10 pendulares indecisos, hasta ahora, pierde solo Georgia. 
Mientras que la diferencia por la que Biden pierde en Ohio no es significativa. 
Razones por las cuales, algunas encuestas consideran que ya Biden tiene asegurados los 270 votos electorales y tal vez más. 
Continuo más convencido de que Trump no sobrevive. Ojalá, porque ya de su persona no podrá salir nada bueno ni constructivo.va a hundir el país. 
En estas elecciones se juegan una dinámica de no retorno. Trump quiere salvar el imperio sin importarle a donde vaya la nación. Y la nación tiene que salvarse. No serán los demócratas ni Biden quienes la salven, pero representarían un cierto compás de espera que se necesita. 
Trump, además, se equivoca cuando cree que lo puede lograr solo y únicamente para Estados Unidos. El mundo donde él quiere imponer semejante cosa, solo existe en su cabeza. Esta esquizofrénico. 
Bernie Sanders queda para el futuro, pero ya sembró las fuerzas que podrán solucionar el problema. 
Con Trump las cosas han llegado a un extremo en que hay que plantearse la necesidad de salvar a la nación, frente a los intereses del imperio. 
Creo que se va adueñando, en la sociedad estadounidense, provocada por el propio Trump, una percepción de peligro inminente. Pues Trump ha sido tan bestia, como para generar en la gente una idea creciente de que estas elecciones podrían ser desastrosas. Y su egocentrismo desmedido, criminal, continúa alimentando 
La perspectiva del desastre. 
Creo que mientras más avanzamos hacia el día de las elecciones, Trump se torna más peligroso, pero la gente también va reaccionando. Hacia el punto que sin dudas necesitamos, logra que su derrota sea tan aplastante, qué no pueda reaccionar. 

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