TRUMP, ¿se contagió de verdad?

TRUMP, mentiroso serial, podría haber “inventado” su contagio. Esto lo afirmó ayer jueves por la noche el cineasta Michel Moore. El objetivo: abstenerse de tener que participar en los próximos dos debates con Biden (como hizo Bolsonaro con la complicidad de los medios, la justicia electoral y la clase política en la elección presidencial brasileña del 2018);

victimizarse y promover la compasión y simpatía en el electorado; demostrar que tenía razón y que el Covid-19 es una gripe y nada más, que utilizar el barbijo era una estupidez y que los Demócratas le impidieron abrir la economía causando la depresión actual; recuperar terreno después de una mala performance en el debate; relanzar la campaña para acercarse más a Biden en la intención de voto y cambiar los ejes de la misma e, inclusive, tratar de postergar la fecha de la elección presidencial. Moore va tan lejos que llega a sugerir que acosado por las críticas que llueven sobre la Casa Blanca (espionaje a adversarios dentro de EEUU, evasión impositiva, pasividad ante el racismo y el supremacismo blanco, violencia contra los afroamericanos, el tendal de muertos por errores en el combate el Covid-19, etcétera) Trump podría renunciar a su candidatura, reorientar todos sus recursos para que triunfe su compañero de fórmula Mike Pence, hacerlo presidente y que luego éste lo indulte de todos sus crímenes. Es una maniobra muy arriesgada pero Trump es un apostador fuerte y carente por completo de escrúpulos. Parece un delirio, pero luego de lo que hizo Bolsonaro en Brasil (todavía se está hablando de si recibió o no la puñalada que reforzó sus chances electorales o si se trató de un montaje hollywoodense) y conociendo a Trump no habría razones para sorprenderse de que el estadounidense intentara imitar la tramposa movida del brasileño. Luego de que Bolsonaro se contagiara con el virus y fuera hospitalizado su popularidad experimentó un importante aumento pese a los miles de muertos por la pandemia y el desastre ambiental en curso. La opinión de quienes hoy en Brasil dicen que su gestión es “buena o muy buena” pasó del 29 % que exhibía en Diciembre al 40 % actual, según la encuestadora IBOPE. ¿Quién podría asegurar que la estratagema del brasileño pasó desapercibida para Trump, o que éste jamás haría lo mismo? En las próximas semanas la historia ofrecerá su inapelable veredicto.

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