La mafia anexionista radicada en Miami, no representa a la comunidad cubana

Por: Marco Velázquez Cristo. / PostCuba

La mafia anexionista asentada en Miami pretende arrastrar al resto de la comunidad cubana radicada en la Florida a su nueva cruzada contra Cuba, al “Parón” como la han denominado, y cuyo objetivo es cortar

el envío de remesas a nuestro país, impedir las recargas de celulares desde EE.UU., así como frustrar cualquier otro tipo de ayuda de los cubanos residentes en ese país a sus familiares en Cuba.

El chantaje, la amenaza y el engaño son los métodos que utilizan en ese vil empeño.

No resulta ocioso recordar que, desde los albores del triunfo revolucionario de enero del 59, las sucesivas administraciones norteamericanas han tratado de utilizar a la emigración cubana como arma política contra la Revolución en contubernio con esa derecha retrograda, a la que ha alentado, financiado y tolerado todo tipo de agresiones a nuestra patria.

Esa minoría reaccionaria que, durante décadas, ha secuestrado y usurpado la voz de la comunidad de cubanos asentados en la Florida, principalmente en Miami, ni la representa, ni tiene legitimidad para hacerlo.

Han tratado de hacerla aparecer como una masa homogénea adversaria de la Revolución, por eso los muestran como personas que huyen de una supuesta dictadura y los califican de exiliados o refugiados políticos.

Pero la realidad es otra, ni existe tal dictadura y estudios serios demuestran que la mayoría de los que emigran lo hacen por motivaciones económicas o de reunificación familiar, solo una minoría ha aceptado denigrar de su patria para obtener determinadas prebendas o beneficios económicos, menos aún son los que se han afiliado a organizaciones contrarrevolucionarias.

Esa comunidad ha aportado mártires al martirologio de la patria.

Carlos Muñiz Varela, joven cubano llevado a EE.UU. durante la Operación Peter Pan, es uno de ellos, fue asesinado en Puerto Rico por sus esfuerzos para propiciar los viajes de los comunitarios a nuestro país y estar a favor de la normalización de las relaciones con los Estados Unidos. Sicarios de la organización contrarrevolucionaria financiada por la CIA de carácter terrorista, Omega 7 fueron los autores materiales de tan cobarde hecho.

Ahora ese sector anticubano que se encuentra enquistado dentro de ella, aprovechando que, en la Casablanca está instalado un presidente que necesita de su influencia para tratar de ganar los 29 votos electorales que otorga el Estado de la Florida, en las elecciones presidenciales de noviembre y con él que comparten el odio visceral hacia la Revolución cubana, y hacen causa común para recrudecer el bloqueo, intenta presionar a nuestros compatriotas con el fin de tratar de forzarlos a convertirse en enemigos y verdugos de sus propias familias. Inútil empeño condenado al fracaso.

Para tratar de empujarlos a secundar tan viles acciones, inventan las más burdas falacias, entre ellas, que el dinero que mandan, el gobierno cubano se apropia de él, y por lo tanto lo fortalece.

Es conocido que, el dinero remesado una vez en el país y en manos de sus destinatarios, estos elijen libremente en que lo utilizaran. Si en esas operaciones entra a alguna entidad estatal, no va al bolsillo de nadie, sino que se usa en beneficio de toda la sociedad, en sectores como los de la salud y la educación, a los cuales acceden de manera gratuita al igual que el resto de los ciudadanos, las personas que reciben esas ayudas monetarias, por lo que a las mismas le reportan una doble utilidad.

El coro de repugnantes apátridas que en las redes sociales y desde los medios de desinformación miamenses le sirven de voceros a esa derecha cubanoamericana terrorista, repite cínicamente la misma falsedad. Muchos de ellos mientras hacen campañas para desestimular el envío de remesas e incitan a otras acciones como las ya señaladas, continúan ayudando a sus familias, usando formas y vías que “burlan” las medidas de restricciones impuestas por las autoridades norteamericanas, las que conocen y toleran esas “violaciones”. ¿Por qué?, respuesta obvia, son sus mercenarios.

“…no es de cubanos vivir, como el chacal en la jaula, dándole vueltas al odio”

José Martí.

Resulta indignante ver entre esos voceros de los mercaderes del odio, a personas que mucho le deben al sistema social al que ahora se prestan a denostar, de cuyas bondades se beneficiaron, y al que deben educación, preparación profesional y hasta el rescate de las consecuencias de malas decisiones personales tomadas.

Vale más un minuto de pie que una vida de rodillas. 

José Martí.

Pero su deleznable esfuerzo de contribuir al intento enemigo de rendir por hambre y necesidades a todo un pueblo, a su pueblo, no fructificará, tampoco podrán sumar a él, a la gran mayoría de la comunidad cubana radicada en EE.UU.

Puede verse también, «Cuba: La unidad que defendemos y la que nos proponen»

Los tiempos y la composición de ese conglomerado de compatriotas han cambiado. Ya no predominan dentro de él los batistianos, los asesinos que escaparon de la justicia revolucionaria, los que se hicieron ricos robándole al pueblo, los enemigos de la patria. Otros son los actores, con diferentes orígenes y motivaciones que nada tienen que ver con los de los que mencioné.

El decoro de la inmensa mayoría de nuestros compatriotas que viven en el norte revuelto y brutal que nos desprecia, prevalecerá por encima de la maldad de los que pretenden utilizarlos como instrumentos contra sus propias familias.

Están viviendo momentos muy difíciles, la pandemia de la Covid-19 hace estragos en la Florida, sus vidas están amenazadas y el sistema de salud que debería protegerlos colapsa ante la enfermedad. Adicionalmente sus ingresos personales en muchos casos se ven afectados, es un escenario complejo y adverso para ellos.

Ojalá el gobierno norteamericano tuviera un momento de lucidez y humanidad y permitiera que nuestros médicos cuidaran de esos compatriotas que viven en su país, Cuba no pediría nada a cambio, le bastaría con la satisfacción de haberles salvado la vida. Son cubanos y con eso basta.

Si cuando todo esto pase, su situación económica y la perfidia del gobierno yanqui no les permite continuar ayudando a sus familias en Cuba, pueden estar tranquilos, ninguno será abandonado a su suerte, incluyendo por supuesto a los allegados de los que hoy reptan a los pies del peor enemigo de su tierra. Los que vivimos en la patria cuidaremos de ellos.

Esos que, apoyan y tratan de justificar el bloqueo, que instigan el odio y la división entre cubanos, que denigran de su país e indignamente se prestan a agredir a su pueblo, arrastrarán la vergüenza y el deshonor de haber cambiado patria por dinero.

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