CUANDO ALMAGRO OLVIDÓ QUIÉN ERA JOSÉ MARTÍ.

Por Reinier Alejandro Tomado de su perfil de FB
Luis Almagro, Secretario General de la OEA, arremetió contra Cuba esta tarde, una vez más. Ante cada frase trillada que pronunció era inevitable contener un vendabal de preguntas.

Dijo que Cuba no es un país soberano, porque la soberanía en todas las naciones emana del pueblo y los cubanos no hemos tenido la posibilidad de expresarnos. ¿Olvidó ya el señor secretario que hace poco más de un año 6 millones 816 mil 169 cubanos, el 78,30 % del padrón electoral y el 86,85 % de los electores que acudieron a las urnas, votó SÍ por la actual constitución que rige los destinos soberanos de este país?

Dijo que los cubanos merecemos otro sistema de salud. ¿Nos sugiere el señor secretario renunciar a la atención primaria, a nivel de barrio, y optar por un sistema como el que hoy rige en la mayor parte de este planeta, privatizado y exclusivo solo para unos pocos, al cual la pandemia de la Covid ha demostrado que es insostenible?¿Nos sugiere, como en Estados Unidos, disponer de 34 mil USD, mínimo, para cubrir los gastos de una terapia intensiva, como tristemente han denunciado ciudadanos de ese país?
Dijo que los cubanos merecemos otros tratamientos médicos ante el azote de la Covid-19. ¿Sugiere el señor secretario que renunciemos al uso preventivo del Interferon Alfa 2B, a la Biomodulina T y su empleo combinado con el interferón nasal, así como la aplicación a los pacientes graves y críticos de productos como el AcM anti-CD6 itolizumab y el CIGB-258, todos frutos de la biotecnología cubana, de probada efectividad en esta contingencia, que ya acumula muchas vidas salvadas?
Dijo que el bloqueo a Cuba, en su jerga eufemística “el embargo”, es una medida necesaria. ¿Defiende el Señor secretario los obstáculos que impone ese bloqueo, por ejemplo, a compañías transportistas para trasladar a Cuba donativos de medicinas e insumos sanitarios para enfrentar la actual pandemia en la isla? ¿Defiende el señor secretario que ese bloqueo haya sancionado por estos críticos días a la compañía de alimentos norteamericana, Biomin, por comerciar con Cuba alimentos para el mismo pueblo que él dice defender?
Dijo que la democracia es la identidad fundamental de los pueblos de América, por supuesto deslegitimando el caso de Cuba. ¿Es democracia para el señor secretario los violentos atropellos a manifestantes chilenos que hastiados de neoliberalismo pedían la renuncia de Sebastián Piñera, donde centenares de jóvenes perdieron sus ojos a causa de la represión? ¿Es identidad democrática que un Presidente, como el del Salvador, coaccione militarmente al Congreso nacional para hacerlo deliberar en una política de su conveniencia? ¿Es democrático el golpe de Estado en Bolivia y el desconocimiento de un proceso electoral del cual nunca se probó el fraude? ¿Por qué el señor secretario nunca condenó estos atropellos a la democracia?
Dijo que los dictadores no son reconocidos en el contexto interamericano de naciones, en referencia a la presencia de Cuba en la OEA. ¿Olvida el señor secretario que el 3 de junio del 2009 los 34 miembros de la OEA reunidos en la ciudad hondureña de San Pedro Sula derogaron una resolución que apartó en 1962 a isla de ese organismo por presiones de Estados Unidos? ¿Olvida que en esa ocasión Cuba rechazó formalmente regresar a la OEA y sostiene de por vida esa postura? ¿Olvida que Cuba es un Estado que tiene relaciones diplomáticos plenas con 31 naciones del continente y que solo Brasil, Ecuador y Bolivia, títeres norteamericanos, han llevado las relaciones a una situación lamentable?
El señor secretario más que decir, una vez más desvarió en relación a Cuba. Para colmar su agravio a este pueblo, pretendió sustentar sus dichos con reiteradas menciones a Martí, donde ultrajó su memoria y obvió la esencia del pensamiento martiano.
Almagro, pronorteamericano e imperialista hasta la médula, intenta cubrirse precisamente con el pensamiento de un hombre qué está en las antípodas ideológica de él.
Almagro, que defiende el bloqueo de EEUU a Cuba y reiteradamente apoya las políticas de ese país contra nuestra nación, pasó por alto lo último que escribió nuestro Héroe Nacional poco antes de morir, sin dudas su testamento político: “[Ya] estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y por mi deber -puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo- de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan con esa fuerza más sobre nuestras tierras de América”.
Esa herencia continúa siendo hoy la convicción de este pueblo, algo que Almagro no acaba de entender.

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