
El núcleo esencial del proyecto político de la Revolución Cubana fue expresado en La Historia me absolverá. A raíz del primero de enero de 1959 el país comenzó a recuperar la identidad económica, política, social y cultural. Se tomaron medidas soberanas: la Ley de Reforma Agraria; intervención de los centrales azucareros; de las Compañías de Teléfonos, Petroleras y de Electricidad y, en esta fecha, la nacionalización de la banca privada.
Mediante la Ley 890 el Gobierno Revolucionario procede a la expropiación forzosa de 382 grandes empresas industriales y a la nacionalización de los bancos cubanos y extranjeros, con excepción de los canadienses.
La Revolución entraba así en una nueva etapa, reafirmando su carácter democrático, nacionalista y antimperialista.