Remember Playa Girón, John Bolton (Parte II y Final)

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Tomado de Razones de Cuba (Por Miguel Angel García Alzugaray)

Más de 1.500 hombres armados, tanques de guerra, artillería de campaña y 30 aviones estadounidenses bien apertrechados invadieron el 17 de abril la Bahía de Cochinos, en la Ciénaga de Zapata, al centro de la Isla de Cuba.

Las tropas cubanas estaban integradas por combatientes del Ejército Rebelde y la Policía Nacional Revolucionaria, pero el grueso fueron milicianos voluntarios con escasa o ninguna experiencia combativa.

Estas fuerzas, dirigidas personalmente por nuestro invicto Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, no dieron un minuto de tregua al enemigo y a las 17:30 horas del 19 de abril, la invasión estaba totalmente derrotada, aunque a un elevado costo para los combatientes revolucionarios y la población civil, ascendente a 176 muertos, 300 heridos y 50 discapacitados.

Fidel recordó que esta victoria fue “una gran escuela para el pueblo cubano que aprendió a no tener miedo al enemigo”.

“El secreto de la victoria cubana fue que luchábamos por ideales. Nuestras vidas eran muy difíciles antes de la revolución. Es por eso que todo el mundo combatió”.

En Estados Unidos, el 24 de abril, los medios de difusión dieron a conocer que John F. Kennedy había asumido toda la responsabilidad por los hechos que condujeron al fracaso de la invasión a Cuba.

Tan pronto el presidente norteamericano reconoció su responsabilidad ante el hecho que tanto había negado, la prensa norteamericana empezó a publicar informaciones sobre cómo se había gestado la invasión en Estados Unidos. Muchas de esas informaciones señalaban como responsables directos del fracaso a la CIA y al gobierno estadounidense.

Mientras tanto, en la Ciudad Deportiva de La Habana, el 26 de abril, Fidel dio una muestra de democracia sin límites, al reunirse con los mercenarios capturados en Playa Girón. Hecho sin precedente hasta nuestros días, pues han sido los primeros prisioneros del mundo que, en su totalidad, tuvieron el privilegio de discutir con el jefe del gobierno que intentaron matar y derrocar.

En el diálogo con los vencidos, transmitido en vivo por la radio y la televisión cubanas, Fidel no solo hizo preguntas a los prisioneros y respondió a sus interrogantes sobre las reformas agraria y urbana, el régimen de propiedad privada, la nacionalización, la industrialización, la discriminación racial y el papel del Estado bajo la Revolución. Todo quedó esclarecido, hasta el punto que al concluir el intercambio muchos prisioneros ovacionaron a Fidel y hubo hasta quien pidió la oportunidad de defender a Cuba contra las agresiones de los Estados Unidos.

A las nueve de la mañana del 29 de marzo de 1962—, en La Habana se inició el juicio a los prisioneros el cual sesionó durante varios días en el Castillo del Príncipe.

Más de un millar de mercenarios, capturados durante las tres jornadas de combates y en los días posteriores, tuvieron que enfrentar el peso de la justicia revolucionaria en un juicio sumarísimo entre el 29 de marzo y el 4 de abril de 1962.

En el proceso, se pusieron al descubierto los detalles de la artera agresión, planificada, financiada y organizada por el gobierno de Estados Unidos desde mayo de 1960.

Una sentencia ejemplarizante

Casi al año exacto de la invasión, el 7 de abril de 1962, el tribunal dictó sentencia por el delito de traición contra los mercenarios capturados, a quienes se les condenó a pagar altas indemnizaciones y como subsidiarias a penas de hasta 30 años de cárcel “con trabajo físico obligatorio hasta que sea satisfecha la indemnización”.

Los mercenarios capturados en Playa Girón y sus alrededores, al ser sancionados legalmente por ese delito, también perdieron la ciudadanía cubana.

Los tres principales jefes de la Brigada 2506, José Alfredo Pérez San Román, Erneido Andrés Oliva González y Manuel Artime Buesa, fueron condenados a pagar al país cada uno medio millón de dólares.

Los demás mercenarios fueron sancionados a pagar 100 mil, 50 mil y 25 mil dólares, de acuerdo con la responsabilidad que tuvieron en la frustrada invasión. La suma total de la sanción impuesta a los mil 181 mercenarios juzgados ascendió a 62 millones 300 mil dólares.

Esta sentencia dictada contra los traidores, que por cuenta del Gobierno imperialista de Estados Unidos, invadieron nuestra Patria en son de guerra y de crimen, fue un mazazo contundente que la Revolución Cubana descargó sobre el imperialismo y la contrarrevolución.

Cuando ya se había dictado sentencia contra los implicados en la Causa 111 de 1961, en junio de 1962, el Fiscal General de Estados Unidos, Robert Kennedy, incorporó a las negociaciones de la Comisión de Familiares de Prisioneros al abogado James Donovan. Las conversaciones sobre el cambio de los prisioneros fueron interrumpidas durante la Crisis de Octubre pero se reanudaron el 18 de diciembre, firmándose los acuerdos el día 21.

Ese convenio comprometía a Estados Unidos a pagar, en un término de seis meses, los 62 millones 300 mil dólares en medicinas y alimentos para niños mientras que Cuba dejaría en libertad a los prisioneros quienes comenzaron a salir de inmediato para Estados Unidos.

Al final, la Casa Blanca no completó su compromiso, pues dejó de pagar dos millones de dólares, aunque, como dijo Fidel:

“Tuvieron que aceptar el pago de la indemnización y por primera vez (…) en su historia el imperialismo pagó una indemnización de guerra.”

Playa Girón es símbolo de la valentía de un pueblo que supo defender su soberanía y su independencia al precio que fuera necesario. Este acontecimiento cambió la historia de Latinoamérica.

El gobierno yanqui y los mercenarios no tuvieron en cuenta dos factores: la unidad indisoluble entre el pueblo y su Revolución, y la capacidad estratégica y táctica de Fidel y de la dirección revolucionaria. El pueblo sabía que los invasores representaban un pasado funesto, el imperio de la oligarquía explotadora y de los monopolios imperialistas, que la Revolución había desterrado. Escoltaban a los mercenarios las mismas fuerzas que habían frustrado a finales del siglo XIX la independencia nacional e impuesto a Cuba un régimen de opresión y esquilmación del pueblo.

Una simple ojeada a la composición de la brigada mercenaria mostraba sus objetivos de restauración oligárquica. En ella se encontraban: 194 ex militares y esbirros de la tiranía de Fulgencio Batista Zaldívar, 100 latifundistas, 24 grandes propietarios, 67 casatenientes, 112 grandes comerciantes, 35 magnates industriales, 179 personas de posición acomodada, 112 elementos del lumpen y de otros estratos sociales. Muchos de ellos eran hijos y familiares de elementos acaudalados que habían perdido sus propiedades y privilegios. El pueblo combatiente de Cuba tenía, pues, la fuerza que da la defensa de una causa justa: la emancipación nacional y social recién conquistada.

La victoria del pueblo cubano en Playa Girón tiene especial significado, al demostrar que cuando se lucha por principios sólidos se derrota a cualquier adversario, por poderoso que sea.

Cincuenta y ocho años después, los revolucionarios cubanos celebramos la victoria sobre la fuerza invasora, “equipada, entrenada y financiada por el Gobierno de Estados Unidos, reiterándole a John Bolton, Mike Pompeo y al resto de la pandilla de genocidas mafiosos comandada por Donald Trump:

¡REMEMBER PLAYA GIRÓN!.

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