Mafia terrorista pide a Donald Trump ahogar a Cuba.

Por Arthur González.

Un grupo de mafiosos y terroristas anticubanos asentados en Miami, envió recientemente una carta al presidente Donald Trump, solicitándole nuevas medidas para ahogar a Cuba.

Entre los firmantes de la misiva aparece, Carlos Alberto Montaner, terrorista al servicio de la CIA 9 y prófugo de la justicia cubana, sancionado por colocar bombas en escuelas, cines y centros comerciales habaneros, y el también terrorista Armando Valladares, condenado por similar delito y policía de la tiranía de Fulgencio Batista, identificado como torturador por sus víctimas.

Esos criminales que ahora pasan como escritores y poetas, le piden a Trump que ejecute nuevas medidas para “culminar de una vez con la política implementada por la Administración Obama hacia Cuba, olvidándose que ese Presidente mantuvo y fortaleció la guerra económica y financiera, siendo quien más y mayores multas impuso a la banca extranjera.

Obama aprobó 20 millones de usd anuales para las acciones subversivas, presupuesto oficial que Trump eliminó formalmente.

La primera medida propuesta por la mafia terrorista es “condicionar la transición política en Cuba, solamente después de que se realicen elecciones, consideradas por la mafia anticubana como libres, y supervisadas internacionalmente, el restablecimiento de las libertades básicas y la liberación de los presos políticos”.

Otras de sus peticiones es la “solución y el pago por el nuevo gobierno cubano, de las reclamaciones de aquellas propiedades estadounidenses nacionalizadas por la Revolución”, algo con lo que Cuba siempre ha estado de acuerdo en negociar, teniendo en cuenta el pago que Estados Unidos deberá hacer por los daños causados por ejecutar planes de terrorismo de estado, comprobado en sus documentos oficiales.

La reinclusión de Cuba en la lista de países que patrocinan el terrorismo aparece entre las solicitudes, evidenciando su desconocimiento, porque Obama solo hizo un cambio cosmético, colocándola en la lista de “países observados”. Ese traslado de patrocinador a país observado, mantiene las mismas sanciones hacia la Revolución, y como declararon funcionarios del Departamento de Estado, el cambio es más bien psicológico, pues la guerra económica y otras sanciones mantienen su vigencia total.

En cuanto a los recortes de visados de los intercambios culturales, los mafiosos no conocen por qué se les facilita. Sería conveniente que leyeran las recomendaciones del Council Foreign Relation, para que comprendieran los reales intereses que se esconden detrás de esa decisión de Obama, las cuales intentan preparar la deseada “transición hacia el capitalismo”, al aseverar:

“Las visitas a Estados Unidos de artistas cubanos tienen como propósito ejercer influencia política sobre los mismos, permitirles actuar en lugares donde siempre han soñado hacerlo y sobre todo pagarles altas sumas de dinero con el cual regresarían a Cuba. Esto sería a su vez un estímulo para que también otros artistas se interesaran en actuar en los Estados Unidos y situaría al que los que regresen en una posición económica por encima de los otros artistas y del pueblo cubano en general, lo que paulatinamente los convertiría en personas con intereses y visión diferente. Esto es muy importante para los planes de Transición”.

Su petición de cerrar la embajada solo perjudicaría a la CIA, que tendrá que reducir su personal y buscar otras vías para su labor de espionaje humano y técnico, algo que no conviene a sus planes de influenciar a los jóvenes y funcionarios cubanos para lograr el derrocamiento de la Revolución.

La trasnochada mafia terrorista acostumbrada a los fracasos, sueña con retrotraer a Cuba al pasado, e imponer nuevamente la desigualdad social, racial, de género, las torturas, asesinatos y las desapariciones, de todo aquel que se opusiera a la dictadura batistiana, como hacían los órganos represivos como el BRAC, el SIM y la policía.

Para la actual formulación se agruparon en una organización creada en Miami y que recibe financiamiento del gobierno yanqui, denominada Inspire America Foundation, integrada por una junta de 25 miembros, entre ellos Tomás Regalado, ex alcalde de Miami y actual director de la Oficina de Transmisiones hacia Cuba (OCB), e encargada de las transmisiones de Radio y TV Martí, que jamás se han visto ni escuchado en la isla, pero siguen recibiendo fondos millonarios para engordar sus bolsillos.

Al final los firmantes de la carta afirman que “Estados Unidos no puede aceptar ningún estado enemigo en sus fronteras, mine activamente los intereses nacionales en el mundo, exportando espías y criminales a las ciudades estadounidenses, y protegiendo terroristas”, evidenciando una pérdida total de memoria.

Los que exportan espías por doquier son los Estados Unidos, algo s notable y reconocido con su monitoreo de los correos electrónicos y conversaciones, oficiales y personales, de jefes de estados, altos funcionarios, científicos y todos los que la CIA y la NSA decidan espiar.

En el caso cubano, esos que quieren disfrazarse de ovejas deben recordar las redes que la CIA organizó desde 1959 para intentar derrocar al gobierno de Castro.

¿No recuerdan que en marzo de 1961 la CIA reclutó como espía al Comandante de la Revolución, Rolando Cubelas, y además de solicitarle informaciones, le entregaron medios para asesinar a Fidel Castro?

¿Olvidaron que, en 1960 la CIA envió a un equipo de sus mejores especialistas para instalar clandestinamente micrófonos en la agencia de prensa china SINJUA, descubierto por la Seguridad del Estado de Cuba?

¿Y que dicen los mafiosos de Miami de la contundente denuncia de Cuba efectuada en 1987 al trabajo de la CIA, con 27 supuestos agentes de ellos, que en realidad trabajaban para la Seguridad Cubana, desenmascarando a 22 oficiales que en la Sección de Intereses en La Habana laboraban como “diplomáticos”?

¿Y los otros 55 oficiales CIA acreditados como funcionarios en tránsito, que se dedicaban a depositar modernas plantas de transmisión satelital y otras a corta distancia, para enviar y recibir las orientaciones de Langley?

El primer exportador de espías del mundo es Estados Unidos, unos como diplomáticos y otros como comerciantes, empresarios o inocentes turistas, que viajan por el mundo reclutando personas para obtener informaciones e influenciar en las decisiones gubernamentales.

Cuba ha sido y sigue siendo víctima de la política agresiva de Estados Unidos, quien nunca aceptó un gobierno que no se sometiera a sus órdenes, por eso su amargura y odio, pero los cubanos resisten estoicamente con unidad, para no regresar nunca al pasado oprobioso impuesto en 1902 por la Casa Blanca, pues como aseguró José Martí:

“Una vez gozada la libertad, no se puede ya vivir sin ella”

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