La agonía de una pareja de delfines en Cuba, con final feliz.

Pedro Arturo Rizo Martínez – TV Yumuri / Cubadebate.- Dos delfines de la especie Marsopas, poco visto en las cercanías de las costas cubanas, llegaron a la Bahía de Matanzas. Una historia de agonía, rescate y mucho calor vivieron la pareja de animales, que también son amigos de los seres humanos.

Alberto Rivero González nunca antes imaginó que compartiría con dos delfines por tanto rato. Ni por la cabeza le pasó algún momento que una pareja de estos sociables animales se convertirían en sus buenos e inolvidables amigos.

Alberto conoció a los dos delfines en la playa El Judío, en la ciudad de Matanzas. Èl, junto a otros vecinos del lugar, llevaron de la arena al agua a la hembra.

Esto ocurrió a las diez de la mañana del miércoles y como dicen “removió” a la ciudad de Matanzas. En el viaducto de la urbe fueron muchos los que ofrecieron la bienvenida a los visitantes, especie nada usual en las costas cubanas, según los especialistas del Delfinario de Varadero.

Alberto, quien es pescador submarino, detalla que nunca antes vio un tipo de delfín como estos dos. Los protegió junto a Yandriel Díaz Borrajo.

Luego cuando la alarma corrió por la Atenas de Cuba llegaron los miembros del Cuerpo de Bomberos. Los muchachos, entrenados para bucear y especialistas en salvamento y recate, mantuvieron a buen resguardo los animales.

Trascurrieron de forma exacta 6 horas para que acudieran al lugar especialistas marinos y biólogos del Delfinario de Varadero, institución que protege este tipo de mamíferos. En lo que eso ocurrió los animales mantuvieron un sui géneris y emotivo intercambio con Yandriel, Alberto y otros, que los cuidaron como familia. Aunque ellos (los delfines) mostraban cansancio. Existió tiempo para todo: dorarse en el sol, zambullirse y hasta un chapuzón entre los delfines y sus amigos humanos.

Yandriel comentó a TV Yumurí Digital que creía que la hembra sufría de alguna enfermedad y que estaba herida, por lo que buscaba la orilla de forma constante.

Quien ni por un minuto se despegó de ella fue su par, que la cuidó en medio de la agonía y las cálidas aguas de las costas cubanas.

El médico veterinario, Boris García Dulzaide, junto al entrenador principal del Delfinario, Carlos Antón Padrón, se introdujeron en las aguas de la bahía, examinaron y curaron a los animales, que al parecer poseían alguna herida. García Dulzaide explicó que “se trata de una especie poco usual y vista en las cercanías de las costas cubanas, aunque sí en aguas profundas”.

En presencia de cientos de ojos curiosos los especialistas trasladaron en una camilla, primero a la hembra, y luego al macho. Ambos se observaban tensos y asustados.

La población casi impidió el trabajo ante la falta de autoridades del orden público. Ambos ejemplares los transportaron en vehículos de la cadena extrahotelera Palmares para Varadero, con las medidas de seguridad y el hielo que les posibilitara la hidratación.

La delegada del Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente en Matanzas, Marisol Gil Gil, dijo que los cetáceos fueron devueltos a las aguas profundas, alejadas de las costas cubanas para reincorporarlos a su medio.

El jefe de recreación de Palmares, Javier Guerra García, entidad que administra el Delfinario de Varadero y que cuenta con un personal preparado para estas circunstancias, detalló en horas de la noche del miércoles que los ejemplares “se soltaron en el mar abierto entre Cayo Piedra y Cayo Mono, al norte de la península de Hicacos, y que todo el proceso salió perfecto”. Precisa que en el trasiego de la Bahía de Matanzas a Cayo Piedra apoyaron los trabajadores de la Marina Marlin, del polo turístico.

Los delfínidos (Delphinidae), llamados comúnmente delfines oceánicos constituyen una familia de cetáceos odontocetos muy heterogénea, que comprende 34 especies.

Estos animales alcanzan entre 2 y 9 metros de largo, con el cuerpo fusiforme y la cabeza de gran tamaño. Los delfines se encuentran entre las especies más inteligentes que habitan el planeta y a menudo interactúan con el ser humano.

Sin mayores precisiones y estudios sobre la salud o la especie, ojalá que los dos delfines encuentren ayuda y puedan sobrevivir en medio del moribundo estado que presentaban en las costas cubanas. En el mar tendrán que valerse para luchar por su vida, sin la ayuda de quienes por este momento los salvaron.

Los muchachos, entrenados para bucear y especialistas en salvamento y recate, mantuvieron a buen resguardo los animales. Foto: Raúl Dávalos.

Los delfínidos (Delphinidae), llamados comúnmente delfines oceánicos constituyen una familia de cetáceos odontocetos muy heterogénea, que comprende 34 especies. Foto: Raúl Dávalos.

Estos animales alcanzan entre dos y nueve metros de largo, con el cuerpo fusiforme y la cabeza de gran tamaño. Los delfines se encuentran entre las especies más inteligentes que habitan el planeta y a menudo interactúan con el ser humano.

La agonía de una pareja de delfines

Aparecieron en la playa El Judío, de la bahía de Matanzas, dos enormes animales color negruzco

Hugo García – Juventud Rebelde

Matanzas.— Sobre las diez de la mañana de este miércoles aparecieron en la playa El Judío, de la bahía de Matanzas, dos enormes animales color negruzco. Uno se precipitó en la orilla, varado en la arena, mientras su pareja nadaba muy cerca.

El pescador Alberto Rivero, de la zona, tomó la iniciativa de cargar el ejemplar y llevarlo hasta un área un poco más profunda en la playa. Quiso dejarlos, pero los delfines volvían hacia la orilla. Entonces los estuvo sosteniendo por un tiempo casi interminable para él, hasta que llegaron los buzos de la brigada de Rescate y Salvamento del Cuerpo de Bomberos de Matanzas.

La pareja de delfines se dejó acariciar. Los animales, dóciles, desamparados, mostraban algunos pequeños golpes en su piel, sobre todo la hembra.

En la tarde llegaron los especialistas del delfinario de Varadero: el médico veterinario Boris García y el entrenador Carlos Antón, quienes se introdujeron en el agua con medicamentos. En una enorme camilla primero se cargó a la hembra, que fue depositada en un vehículo de la cadena extrahotelera Palmares. Se le hidrató la piel con hielo y agua, y posteriormente se procedió de igual forma con su compañero.

Mientras agonizaban, estresados y debilitados, hubo de todo, desde personas que nadaban para tratar de tocarlos, algo que los buzos impidieron, hasta quienes se recreaban en tablas de velas muy cerca de ellos. Y no faltaron los que halaron sus aletas al sacarlos del agua, o se aglomeraron para fotografiarlos o tocarlos dentro del vehículo.

Javier Guerra García, jefe de Recreación de Palmares, aseguró que se trata de una especie de delfín que no es del área geográfica. «No es frecuente que recalen en la costa los delfines, aunque sí es habitual avistarlos en aguas profundas», explicó quien, además, dio a conocer que ambos animales fueron liberados en aguas profundas, entre Cayo Piedras y Cayo Mono chico, al norte de Varadero.

Ambos ejemplares fueron trasladados hacia Varadero, donde serían montados en una embarcación para liberarlos en la cercanía de los cayos al norte de la Península de Hicacos.

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